hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

martes, 19 de febrero de 2013

UN POR AHORA CULTURAL


Carlos J. Acosta

En las últimas semanas hemos sido testigos en la ciudad de Porlamar de un evento verdaderamente lamentable, donde un grupo de forajidos ha pretendido cambiar el excelso nombre de Museo Nacional de la Escultura por el insignificante e intrascendente Museo del Pueblo.
Afortunadamente, después del triunfo del general Mata Figueroa en las pasadas elecciones para gobernador, la burocracia cultural del estado está en manos de verdaderos revolucionarios que aún a riesgo de su vida impedirán tal exabrupto.
El esperado choque se produjo el pasado sábado en la llamada Asamblea Cultural Constituyente, a la cual acudimos obligados por la decisión tiránica de quienes dirigen el COJONES (Consejo de Jodedores de Nueva Esparta State).
Temprano en la mañana, acudimos armados con nuestras herramientas de combate (cigarros y yesquero) y pudimos observar la instalación del acto. La armonía reinaba por todas partes, las autoridades del museo colaboraban con los tomistas tumbándoles la corriente y Corpoelec con su habitual eficiencia se retiró con sus camiones y cableado para facilitar la ausencia de luz.
El escenario estaba servido. Desde nuestra óptica se observaba sentado a la derecha el tren burocrático asistente y del lado izquierdo la gente de a pie que como bien comentaba un afamado escultor no se sabe qué carajo hacía allí. En la parte de fondo hacían barra los empleados gubernamentales prestos a cumplir con el patriótico deber de aplaudir a los personeros gubernamentales y sabotear las intervenciones de los pelúos.
Así, con este hermoso ambiente de camaradería, comenzó el show, léase la asamblea. Toma la palabra el director del IACENE quien con una oratoria refinada e inspiradora digna de un Julio Borges, hizo exclamar a una compañera: “Gracias Dios, acabo de conocer la humildad, la ecuanimidad y la generosidad”. Se notó en las intervenciones mucha animadversión hacia los guarimberos que protagonizaron la toma. Pero, ciertamente, como no tenerla si estos salteadores no tienen autoridad moral para estar en este centro de las artes. Identifiquémosles.
Vamos a empezar por describir a ese facineroso que mientan César Rivas, quien como credencial presenta haber sido alumno de un tal Francisco Narváez y uno de los fundadores del museo. Nuestras fuentes de inteligencia dan cuenta que este malhechor fue guerrillero contra los honorables gobiernos adecos. Es decir, que mientras los ahora dirigentes culturales se entregaban a la noble tarea de realizar exposiciones y bienales, el proscrito en cuestión perdía su tiempo en actividades subversivas.
Otro delincuente indigno de mencionar es el tal Carlos Matute, un petimetre dedicado a meterse en cuanto acto reivindicativo encuentra en su camino. Que tiene que hacer este bandolero juvenil en un recinto del saber y las buenas costumbres. Como podrían resistirse a sentir odio hacia él, si fue el culpable de desmontar la nonata red Atarraya, tumbando un socialista negociado de recursos provenientes del estado. Siempre nos hemos preguntado que hubiese sucedido si este bandido hubiese seguido al pie de la letra las órdenes de destruir la Red Cardumen al Viento, impartidas por Carlos Carlés. Sin duda que la vida margariteña estaría mejor sin esas pobretonas radios comunitarias.
Y qué decir del y que cineasta Iván Ramos, bellaco dedicado a ocupar con su cámara el espacio vital de las abnegadas profesoras universitarias, quien demuestra su poco prestigio profesional dedicándose a la fútil tarea de llevar al cine la vida de un tal Rubén Limardo, que en su casa conocerán a la hora de almorzar, porque lo que es nosotros jamás lo hemos escuchado nombrar. Ahora bien, el verdadero lomito de esta puesta en escena no era desmontar la toma del museo, sino denunciar a ese malviviente internacional conocido en los altos fondos culturales simplemente como “el chileno”. Lo más granado de nuestra intelectualidad sumo esfuerzos para desenmascararlo ante el pueblo y que el universo entero sepa la calaña de este gánster cultural de amplio prontuario.
Las intervenciones de est@s camarad@s revolucionari@s confirmaron informaciones que hemos recabado en los últimos años. Se trata de un tipo que no tuvo reparo en presentarse gritando en las oficinas de CAUVICA, empresa de gratos recuerdos para cierta profesora UBV, solo por la nimiedad de exigir que le pagasen un trabajo realizado. Habrase visto tal desfachatez.
Como evitar cargarse de rabia al compartir escenario con un vil ser que destrozó un jugoso proyecto de 1.030 millones de bolívares para las radios comunitarias a quienes se les entregarían equipos por unos 7 millones. Claro, este sinvergüenza no entiende que el excedente iba a ser utilizado para la gran obra revolucionaria. Esta clase de tipejos cree que en este gobierno existen corruptos. Insensato.
No queremos terminar esta crónica sin resaltar la intervención de la tierna y dulce viejita a quien “el chileno” impidió adueñarse sin la aprobación de la comunidad de la emisora comunitaria SARDINA. Y es que estas alimañas no se detienen ni ante las personas de avanzada edad.
Como siempre sucede en este tipo de operetas, lo mejor fue el final. Una vez lograda heroicamente la decisión de levantar la toma del museo, ocurrió un suceso emocionante y conmovedor cuando toda la élite corporativa y burócrata del estado, colocada en fila gritaba el consabido FUEEERA, FUEEERA, FUEEERA, que hizo exclamar a una bella pintora a nuestro lado: “QUE EMOCIÓN, ME SIENTO COMO EN ABRIL DEL 2002”