hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

miércoles, 22 de agosto de 2012

La profesión más antigua del mundo

Ángel Oropeza

Sin lugar a dudas, la pobreza sigue siendo el principal problema del país.  Hoy en Venezuela, cerca de 700 mil familias se acuestan cada noche sin comer. Por eso, cualquier proyecto político humanista que quiera cambiar esta realidad tiene que poner la lucha contra la pobreza en el primer lugar de la agenda.
Pero la lucha contra la pobreza no puede reducirse, como ha hecho el actual  gobierno, a una simple repartición de cosas materiales y de plata, cuando esta le sobra. Durante la administración chavecista, la pobreza ha tendido a disminuir cuando los precios del petróleo han estado altos, pero cuando bajan, entonces sube la pobreza.
Esto es la mejor evidencia de que la única estrategia del actual gobierno frente a la pobreza ha sido repartir lo que le sobra. En otras palabras, atacar la pobreza por la vía de los ingresos cuando tiene recursos-, pero no por el lado de las oportunidades, que es lo que realmente permitiría que la gente saliera de la pobreza, y no simplemente que siguieran siendo pobres pero a veces con más plata.
Los pobres, en este gobierno, cuando los reales que vienen del petróleo disminuyen, vuelven a eternizarse en su pobreza, porque las condiciones que les permitiría salir de ella oportunidades, formación, desarrollo de capacidades- al Gobierno no le preocupan ni le interesa que la tengan. Una prueba de ello es que el promedio de escolaridad del trabajador venezolano es de apenas 8 años, el mismo nivel que tenía para 1998.
¿Y por que? Porque un pobre que deja la pobreza ya no tiene que depender del Gobierno, no tiene que arrodillarse ante él, ni hacer cosas indignas como disfrazarse de un color para conseguir lo que en justicia le corresponde. Deja entonces de ser sumiso, y ya no es políticamente chantajeable.
Por todo lo anterior, la lucha contra la pobreza tiene que ser una lucha realmente liberadora, que busque la independencia de las personas, y esto significa que no dependan de ningún gobierno, sino que sean capaces de levantarse sobre sus propios pies.
Una estrategia integral y auténticamente efectiva contra la pobreza, arranca con lo más básico (que tiene que ver con los ingresos, para aumentar el consumo y la capacidad de compra), pero incluye elementos más estructurales y que ayudan a la persona a superar su condición: educación (para aumentar sus capacidades con las cuales enfrentar la pobreza), oportunidades (de empleo, de crecimiento), salud y prevención (para no quedar atrapado o limitado por deficiencias biológicas), mejora en las condiciones ambientales (seguridad, servicios, infraestructura…) y poder político (que supone darle al pobre independencia y capacidad de decidir e influir sobre su entorno, sin chantajes y sin compra-venta de derechos a cambio de la renuncia a la libertad y la dignidad).
Limitarse a dar una bolsa de comida a los pobres (ligando que no esté podrida) no es más cristiano ni más justo que producir alimentos y generar trabajo verdadero, para que los pobres dejen de ser pobres. Lo primero es necesario, pero si no da paso a lo segundo, se convierte a la larga en un mecanismo explotador de reproducción de la dependencia, o lo que es lo mismo, en una herramienta de perpetuación y reforzamiento de miserias.
El escritor italiano Umberto Eco publicó en 1997 un trabajo de imprescindible lectura, titulado “Cinco escritos morales”. El segundo de los escritos, “El fascismo eterno“, trata de forma muy explícita y sencilla las características del fascismo como forma de dominación política, así como las razones por las cuales sigue todavía vigente en nuestros días en algunos países. Pues bien, entre estas características de los regímenes de inspiración y conducta fascista están la exacerbación de las desigualdades sociales y de la pobreza con fines políticos (y, por tanto, interés no en superarlas sino en mantenerlas), y la exaltación y movilización de las masas mediante la utilización de su frustración individual o colectiva por su situación. Eco no se refería a Venezuela ni a su actual casta política gobernante, pero cualquier parecido con nuestra realidad, lamentablemente no es simple coincidencia.
La profesión más antigua del mundo no es la que muchos suelen referir. El negocio más rentable y viejo del planeta es utilizar la miseria ajena en provecho propio. Es lo que han aprendido a hacer demagogos y charlatanes a lo largo de la historia: utilizar a los pobres no para resolver sus problemas sino para explotarlos políticamente. Llorar con los pobres en público, para luego reírse a sus espaldas perpetuando su situación de dependencia.
Los venezolanos necesitamos con urgencia un modelo que ponga a los pobres no en el centro de los discursos y las arengas de los poderosos de turno, sino que les dé poder real, sin miedo y sin dependencias de poderes tutelares. Que los saque de la pobreza para que no dependan de nadie. 

Si te interesa el artículo...Pincha aquí

martes, 21 de agosto de 2012

IZQUIERDAS Y TRANSICIÓN EN LATINOAMÉRICA: ¿RE-PENSARLAS O IM-PENSARLAS?




Javier Biardeau R.

“Estoy cada vez mas convencido de que dependemos de presunciones dudosas que apenas se debaten y que ancladas en el fondo de nuestras conciencias, desaparecen y reaparecen en mil formas distintas cada vez que la luz de la realidad social nos revela su inadecuación. Dificil es avanzar a través de este laberinto.”(Wallerstein; Impensar las Ciencias Sociales, 1998)

Se ha planteado recientemente desde diversas voces la necesidad de re-pensar las izquierdas latinoamericanas. Sin embargo, ¿no será indispensable “im-pensarlas”?. ¿Qué significa impensar las izquierdas?


Significa poner radicalmente en cuestionamiento el legado “decimonónico” de estereotipos, nociones, conceptos y categorías a lo largo de las cuales se ha configurado la historia de las relaciones entre la “teoría” y la “práctica” del movimiento socialista latinoamericano. Pues actualmente, muchas de las suposiciones, conceptos e ideas que permanecen firmemente arraigadas en las “mentalizaciones de izquierda” han perdido viabilidad histórica.


Algunas interrogantes del im-pensar:


¿Podemos seguir sosteniendo, por ejemplo, que sólo hay dos izquierdas: la “comunista revolucionaria” y la “socialdemócrata reformista”? ¿Qué solo hay dos tipos de socialismo: utópico y científico? ¿Qué solo por “marxismo revolucionario”, debemos comprender el marxismo-leninismo ortodoxo y sus manuales de “Diamat-Hismat”?
¿Acaso Lenin encarnó el verdadero “marxismo revolucionario”, ante una constelaciones de “desviaciones de derecha”: Bernstein, Kaustsky, Bauer, Hilferding; y por otra parte, “desviaciones de izquierda”: Gorter, Pannekoek, Korsch, Lukacs o Kollontai? ¿Quién inventó todo este catálogo de desviaciones de la “linea teórica correcta”?
¿Acaso las críticas de Luxemburg a Lenin y a la revolución rusa son prejuicios democratistas? ¿Reconocemos acaso que en América Latina el “marxismo” difundido fue más bien la versión simplificadora y deformada de los Partidos Comunistas latinoamericanos, satelizados teóricamente por los funcionarios ideológicos de la URSS?
¿Acaso Marx y Engels compartían todas y cada una de sus formulaciones teórico-políticas? ¿Acaso Mariategui fue un populista y un aprista? ¿Acaso Fidel y el Che representan las elaboraciones más refinadas del marxismo latinoamericano? ¿Acaso no hubo hegemonía estalinista y del "marxismo soviético" en la teoría y práctica marxista latinoamericana?
¿Acaso la teoría crítica de la “Escuela de Frankfurt”, la “socio-antropología de la descolonización”, la crítica del desarrollismo, la “filosofía de la liberación latinoamericana”, son simples distraccionismos ideológicos, producto del desarrollo de corrientes pequeño burguesas o anarcoides que afectan a la izquierda? ¿Acaso Tony Negri o John Holloway son “agentes teóricos” del Imperio, y por tanto, le hacen el servicio a los tanques pensantes de la CIA y los neocons? ¿Acaso Marta Harnecker y Michel Lebowitz son unos renegados teóricos al valorar la experiencia autogestionaria del “refomismo” Yugoeslavo? ¿Acaso no hay mayor extravio teórico-filosófico que el que representa Enrique Dussel? ¿Acaso Meszaros aporta solución alguna a la construcción de la transición socialista, a diferencia del Che que nos dejo el “Sistema Presupuestario de Financiamiento” (nota: pregúntele a Raúl Castro si lo aplica en la llamada “Actualización Socialista”)?
¿Acaso los discursos radicales feministas, ecologistas, subalternos e indigenistas desvían las luchas principales de la “vanguardia revolucionaria” contra el Capitalismo?
Estas y otras formulaciones implícitas en las interrogantes son parte de una doxa que intenta clausurar el universo de discurso de la izquierda en América Latina, agregándose a la larga serie de exclusiones presentes en el orden del discurso de la “teoría revolucionara correcta”:
  • primeros desviados: el anarquismo y su pretensión de derrumbar el Estado y cuestionar la forma/partido;
  • el revisionismo, al cuestionar los sacrosantos determinismos históricos de Marx-Engels;
  • los reformismos, al desvirtuar la vía revolucionaria y la lucha armada en los carriles del “cretinismo parlamentario” y la “legalidad burguesa”;
  • los distraccionismos ideológicos, que “filosofastros” de todo calibre pregonan para extraviarnos de la “línea correcta” que nos inspiran Lenin ó Fidel;
  • los desviacionistas de ultra-izquierda, populistas, trotkystas amargados, indigenistas, feministas, gays, lesbianas y trans-sexuales, junto a consejistas, autogestionarios, ecologistas, autonomistas y vaya usted a saber si los llamados pos-marxistas, pos-modernos, pos-coloniales y pos-no se sabe que cosa.
  • En fin, toda una larga lista que identifica tantas contradicciones secundarias como tonos, pelajes y plumiferos de Una-izquierda que sólo debió ser fiel al “Padrecito de Rusia” y a la Constitución de URSS en 1934, a pesar de sus “purgas” y “excesos”, como el “culto a la personalidad” o el “Socialismo de Estado”.
Como si tratara de fundar el orden claro y distinto cartesiano frente al caos y demás desviaciones, el pensamiento único de izquierda organiza su tratado nosográfico de trastornos ideológicos para utilizar los dispositivos más conocidos: seudo-psiquiatras pavlovianos, fiscales y policías ideológicos, tribunales sin derecho a la defensa y las campañas de auto-critica/autoflagelación pública de errores y desviaciones.
Porque para el pensamiento único de izquierda el socialismo del siglo XXI es el mismo Socialismo burocrático del siglo XX.
Pues lo que esa izquierda única y cavernaria no aprendió de cabo a rabo, fue entender que el desacuerdo no es traición, que las contradicciones no siempre llegan a síntesis superadoras y que la dialéctica que vale la pena re-pensar se llamó Dialéctica Negativa (Adorno dixit)
¿Habra que impensar al campo de la izquierda?
No cabe duda, si queremos avanzar por otras vías: revolución democrática, eco-política radical, espacios de libertad, democracia participativa, des-colonización, transmodernidad, autonomismo y autogestión.
¡Favor abstenerse los nostálgicos del “Socialismo real”, de la burocracia del aparato, los privilegios de la “nueva clase” y el tribunal de partido-único!
Si hay salida: no repetir la cascada de errores, cegueras e ilusiones del pensamiento único de izquierda. Tal vez la alternativa sea: ¡Otro Socialismo o la misma Barbarie!.  Si te interesa el artículo...Pincha aquí