hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

lunes, 20 de febrero de 2012

Señales equívocas para un pueblo en lucha

Gladys Guevara

No se necesita ser un sesudo analista político para considerar que el mayor contendor electoral para las próximas elecciones presidenciales, por su inmensa capacidad para decidir el peso de la balanza, será el abstencionismo.
Y créanme que esta actitud como perspectiva política está cobrando cada vez un número mayor de adeptos, tomando en cuenta el giro terrible e inaceptable que se ha venido observando dentro de los mecanismos institucionales del Estado venezolano, frente a por lo menos dos coyunturas clave: los procedimientos irregulares frente a las luchas ancestrales de los pueblos indígenas y la actuación ambigua en el marco del derecho internacional, en el caso de las entregas de luchadores colombianos al Estado genocida de Colombia.
¿De qué otro modo los factores del poder constituido pueden volver sus rostros hacia las voces que señalan desaciertos cada vez mayores: negligencia, actos de corrupción, clientelismo político, nepotismo, prepotencia política, ventajismo, y un largo etcétera que nunca quedó atrás con el “advenimiento” de la supuesta quinta república?
¿Cuál debe ser la estrategia de “visibilización” y de impacto real en las decisiones trascendentales para dejar de ser para el mismo Presidente de la República “grupos de extrema izquierda” que pretenden ser “más chavistas que Chávez”? ¿Hasta cuándo se pide disciplina “revolucionaria”, mientras se ven pasar procesos electorales y se continúan perpetuando gente incompetente y sin formación política dentro de los cargos públicos? ¿Por qué se reeditan ministerios para volver a repetir los clientelismos políticos de la llamada cuarta república?
Venezuela, de la mano del Presidente Chávez, ha transitado por procesos extraordinarios que se han revertido en un sinnúmero de oportunidades para las grandes mayorías. Necesario y justo es decirlo. Nadie puede negar las grandes conquistas que en breve período de tiempo, el pueblo venezolano ha logrado, no sólo apoyando las acciones radicales y antimperialistas del líder histórico que es Hugo Chávez Frías, sino también sacrificando la vida de muchos de sus hijos, quienes sin temor alguno han dado un paso al frente para defender una y mil veces la existencia de un gobierno que arribó al poder por la vía de la institucionalidad democrática que dice defender el resto de la humanidad. Sin embargo, nadie puede detener la evolución de un pueblo en lucha.
Ni siquiera las políticas promovidas o permitidas por los líderes de cualquier proceso revolucionario, las cuales -a diferencia de las que nos tenían acostumbrado los grandes líderes de la historia de Nuestra América y del mundo- ahora arrojan cualquier cantidad de señales equívocas a los pueblos, en la medida en que tienden a reproducir los males del mismo sistema capitalista que dicen defenestrar.
Un número significativo de compañeros colombianos en armas, “invisibilizados” por nuestra propia prensa “revolucionaria”, y más recientemente el compañero Joaquín Pérez Becerra, fueron ya vilmente entregados a los órganos represivos y genocidas del Estado colombiano, sin que prevalecieran en ninguno de estos casos las normas del derecho internacional. Más de nueve meses lleva ya Julián Conrado en manos de los organismos del Estado. Aún luce difusa e ilegal la forma en que fue aprendido y los procesos que siguieron desde su reaparición en prisión hasta los actuales momentos.
Hay elementos para considerar que Julián Conrado fue desaparecido y maltratado por parte del Estado venezolano durante un lapso considerable de tiempo. Se sabe además que fue aprendido con ayuda de organismos de inteligencia del Estado colombiano. Todos estos elementos alarman a cualquiera que medianamente haya seguido los modos de actuación de los aparatos de represión colombianos, y la supuesta distancia que nuestro país tenía hasta hace muy poco frente a estos procederes. Ahora la salud del cantor se deteriora.
Un grupo de valientes defensores de los derechos humanos, integrantes de Fundalatin, junto a gente hermosa de la Coordinadora “Que no calle el cantor”, denuncian las ilegalidades de los procedimientos y la poca atención médica recibida por el luchador social. Voces en un desierto. Sordos todos: gobierno y supuestos revolucionarios. Preocupados estos últimos por no caer en desgracia con el poder constituido, y repitiendo aquello de que nos encontramos frente a una coyuntura electoral que nos obliga a actuar con “disciplina” para que el poder no quede en manos de “nuestros verdaderos enemigos”.
Con escenarios como este termina cualquiera por pensar que nuestro verdadero enemigo histórico vive en nosotros mismos, y se expresa en las actuaciones al margen de lo que es y debería ser una ética revolucionaria y combatiente. Y se expresa también en el silencio cómplice de muchos hombres y mujeres con funciones públicas y con mayor acceso al poder político y/o a los medios de comunicación, los cuales permiten que hechos como estos sigan ocurriendo en una tierra signada para la lucha y la liberación, un territorio de seres humanos destinados a despojarse de su mansedumbre para mostrar al resto de la humanidad una verdadera emancipación humana.
En ellos pesará la responsabilidad y las consecuencias de estos hechos, más que en ningún otro ser humano. Esta siempre ha sido la sentencia implacable de la historia. Por ello, a todos los que dicen formar parte de la “intelectualidad venezolana”, a aquellos representantes de los poderes públicos electos por el pueblo venezolano y quienes dicen defender un proyecto de país socialista y antimperialista, los invito a la reflexión y a la necesaria coherencia política…
¡Que nadie sea capaz de justificar el sacrificio de Colombia en aras de intereses geopolíticos! ¡Nada justifica la entrega de un pueblo hermano al imperialismo norteamericano! Y quienes sustenten una tesis así –incluso si entre ellos se encontrase el mismísimo Fidel Castro- estarían destinados por esta acción a la mayor condena histórica que conozca la lucha de nuestros sufridos pueblos latinoamericanos.
Jamás Venezuela podrá marchar sin Colombia. Jamás nuestro continente podrá dar un paso sin Colombia. Si se atreven a entregar a Julián Conrado a las inminentes torturas del enemigo o a permitir su muerte en prisión, estarán enviando otra nefasta señal al pueblo venezolano.
Terrible mensaje cuyas consecuencias auguro serán el inicio del ordenamiento de un número significativo de sectores populares decididos a avanzar inexorablemente en la destrucción del sistema capitalista que nos oprime, y al encuentro de una verdadera emancipación humana.