hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

jueves, 29 de diciembre de 2011

Testimonio poético de un verdor donde hoy sólo quedan desiertos

Lenin Cardozo / Lubio Cardozo

Omar Khayyàm es tal ves el poeta más significativo de Oriente Medio, probada su grandeza en la piedra de toque de la historia: su obra poética ha pervivido mil años y ha sido traducida a todos los idiomas de Occidente. Nació en Persia, hoy Irán, en la ciudad de Nisharpur (1040-1123 a.C.).
Destacado matemático y astrónomo de su tiempo, mas su mejor fuerza del espíritu la vertió en la poesía sus famosas cuartetas, recogidas éstas en su libro Rubàiyàt. Muchos horizontes artísticos y existenciales se cruzan en el Rubàiyàt: sobre un lenguaje novedoso para su tiempo -“la salvaje claridad de sus versos” escribió en una oportunidad Harold Lamb, uno de sus biógrafos modernos- donde identificaba poesía y libertad, usó el ludismo expresivo cual vehiculo de su valentía, en un estilo desenfadado e irreverente, Omar Khayyàm revelará voluntariamente al mundo los matices dramáticos de la sociedad persa de ese entonces, pero sin dejarse abrumar por ello cantó de manera maravillosa a la fiesta de la vida, al amor, a la mujer, al vino, en fin.
Ahora bien, aunque sin proponérselo “ex profeso” dejará en sus estrofas el testimonio del bellísimo y robusto entorno vegetal de la Persia de aquellos lejanos siglos. Han transcurrido mil años desde cuando se dieron a conocer las cuartetas de Khayyàm . Hoy por hoy en el paisaje del Oriente Medio impera la aridez, lo desértico.
Nunca aparece en las estrofas del bardo de Nishapur el desierto, por el contrario la exuberancia de la espesura vegetal se enaltece. Si la obra literaria sustentada sobre la espontaneidad y franqueza jamás niega su paisaje, no habría entonces de dudar de la legitimidad del entorno ambiental de su poesía. Aflora constantemente en sus versos el ingente verdor de su efectiva comarca. "Fulge la Luna del Rabadán. Bañará de luz el Sol, mañana, una ciudad silente. Dormirán los vinos en los cántaros y las jóvenes doncellas a la sombra de los bosques.” Cruzan de manera reveladora su lenguaje poético las flores: narcisos, eglantinas, tulipanes, jacintos, violetas, rosas. Refrescan su lectura frases como “campo florecido”, “verde prado”, “rojo tulipán de primavera”. Apoyan con mucha frecuencia sus emotivas expresiones eróticas voces cuales jardines, florestas, arroyuelos, ruiseñores, rodedal, mariposas, frondas, selvas, en fin una verdadera policromía silvestre, “Figura este mundo una rosaleda. Las mariposas sus visitantes. Nuestros músicos los jubilosos pájaros. … Cuando ni rosas ni frondas haya revelarán las estrellas mi rosaleda y tus guedejas mi selva”
Traspasó, de modo innegable, con una clara coherencia de percepción, lo epocal su corpus lírico, sus cantingas, con ello el paisaje de su amado territorio donde predominaban, sobre la parda arena de hoy, aquellos otrora vegetales, bosques, lo nemoroso. Precisamente a esa lozanía vegetal se debe la gran luminosidad y sosiego de las composiciones líricas del Rubàiyàt … Queda a los ambientalistas y ecologistas responder: ¿Qué paso con tanto verdor? O parodiando al fundador de la poesía española, Jorge Manrique (s.XV a.C.) prestamos sus palabras y ritmo para decir… /¿Qué fueron sino rocíos / de los prados?”
Cierro este escrito con una cuarteta de Omar Khayyàm, “Lozanea la faz de las rosas la brisa primaveral, acaricia a mi bienamada en la sombra azulada del jardín. La ventura de este momento disfruto, la irresistible dulzura del presente.” En la actualidad Irán tiene una superficie de 1648000 km2, siendo el 70% de su territorio, desértico o semidesèrtico. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

Relatos del juego: Mundo minero y su ronda victoriosa…

Roland Denis

Aprovechando el fin de año este es el cuento de uno de los triunfos populares mayores, aún parcial, este año en estas tierras.
Como nadie habla de lo que pasa al sur del Orinoco y del Apure, es decir sobre lo que representa un territorio mayor a la mitad de nuestro país, por convenio de mutuo silencio de los medios públicos y privados además, entonces aquí va un relato analizado de lo que ha sucedido por esos lares, precisamente en la “tierra del oro” hacia finales del ano. Muy estimulante por cierto: el juego de poder a poder, cuando efectivamente hay poder en ambos, incluidos los pelabolas de siempre, y esta vez –por ahora- van perdiendo los de arriba.
El ambiente ciertamente llegó a ponerse muy tenso a finales de noviembre. Tanto agentes de gobierno -en particular militares- como los mineros más verdaderos, estaban dispuestos a llegar a los límites de una guerra calamitosa si no era posible tregua alguna. Los agentes gobernantes en la zona sur de Guayana preparaban sus baterías para ejercer –fusil en mano- uno de los despojos mas descomunales ejercidos en esta tierra después del despojo paecista a todos los combatientes, esclavos y campesinos que lucharon por la independencia o aquella maestra maniobra de Juan Vicente Gómez por regalarle este país a las grandes corporaciones petroleras, dejando las tierras en manos de terratenientes amigos de su familia.
En este caso estamos hablando del oro en manos o en posibilidad de extracción por parte de los pequeños mineros del estado Bolívar. La ley llamada de nacionalización minera a llevarse a efecto para el 15 de Diciembre, obliga –aún está en vigencia- a todo productor minero a entregar ese oro al estado quien ha de tener la potestad no solo del despojo a cualquier minero del material en sus manos sino su posible encarcelamiento por seis anos en caso de tenerlo.
Por otro lado el estado tiene el monopolio de la decisión respecto al qué, el cómo y con quienes ha de establecer “empresas mixtas” en vista al manejo y control absoluto de la producción de oro. Finalmente y utilizando estos mismos argumentos de una ley que al dictaminar todo “a favor del estado” supone no solo el bien común –ley nacionalista- sino la gesta socialista –ley antiprivatista-, ya en camino estaban grandes negociaciones con las mismas lacras transnacionales con quienes los pequeños mineros se han enfrentado por mas de veinte años y recuperado vastas tierras que anteriormente no solo estaban en manos de estos circuitos transnacionales sino que constituían una verdadera desvastación natural a través de la minería a cielo abierto. La misma y eterna trampa de toda “socialización estatista”.
Estábamos en definitiva al borde de un abismo despojante que hubiese podido convertirse en una guerra frontal entre fuerzas encontradas cada una con una fantasía completamente antagónica a la otra…una y otra armada hasta los dientes, una legal la otra absolutamente ilegal pero real: de parte de los gobernantes la posibilidad de controlar y tener en sus manos lo que es la producción directa de cerca de cien mil mineros para su uso arbitrario y por supuesto mafioso, cosa que ya hacen entre miles contando militares y mafias rusas y judías entre otras en la zona, además de una reactivación del convenio nacional-transnacional como modelo fundamental para la explotación minera en los próximos tiempos. Y por otro el ideal del solitario trabajador que sueña salir del hambre gracias al oro que logra sumar en sus manos juntándose a un esfuerzo común que lleva décadas intentándose sin que gobierno alguno reconozca ni siquiera su existencia productiva, por el contrario, ahondando el juicio demoníaco y criminalizante ante el quehacer del pequeño minero ya acostumbrado y repetido por todos los cantares gobernantes y mediáticos.
Lo cierto es que llegamos al límite del tiempo y los “ilegales” sonaron su advertencia con la fuerza de la fuerza bruta, donde hasta los mismos indígenas entraron en posición de batalla y secuestro (veáse lo sucedido en La Paragua y el secuestro de militares por la comunidad indígena Pemona). Movilizándose y obligando a la formación de mesas de negociación a la final un gobierno que en el fondo no sabe que está haciendo a parte de fraguar el camino de los intereses menores y mayores de siempre, acepta las condiciones de los desposeídos y se deroga no la ley mas sí su ejecución y su eventual transformación por una ley que mire primero la libertad creadora del pobre antes que el estado. Miedo a las armas en manos del pueblo, miedo a la huelga absoluta de quienes producen un mineral que en estos momentos resuelve a muchos el desastre del capitalismo final financiero, miedo a no llevarse nada de semejante botín por ambición absoluta y mal calculada. Comienza entonces por primera vez otro tiempo y la posibilidad de fabricar otra economía en el sur de Bolívar.
Quedémonos en todo esto con dos hechos se vuelven evidentes como la sal de los mares. Primero estamos en presencia una vez más, pero en este caso a dimensiones totalmente mayores, de un conato revolucionario que materializan quienes son la clase trabajadora más auténtica y desdibujan por completo quienes a nombre del socialismo terminan apropiándose del acto emancipador; explotación de la plusvalía política del común podríamos decir.
En este caso de una lucha de más de dos décadas contra las transnacionales mineras llevada adelante por los pequeños mineros que luego termina bajo control de una burocracia corporativa (para colmo la ley convierte a PDVSA-Ministerio de Energía y Minas, en el patrón casi absoluto de la producción minera y en particular del oro) en nombre de unos supuestos principios socialistas que para recordar nada más descalabraron todas las grandes revoluciones del siglo XX, y absolutamente antimarxistas por demás: la famosa ecuación: estatización=reapropiación social. Pero en este caso se probó que era todo lo contrario por la magnitud del fenómeno, imposible de ejercer como acto de despojo sin una guerra de por medio (no le pidamos eso a un conjunto de obreros o campesinos que en cualquier lado del país toman un medio de producción y luego tienen que devolvérselo o negociar su “cogestión” con el patronato estatal pdvesico por lo general; somos demasiado débiles, aunque juntos podríamos ser igual de fuertes, cosa que falta para lograr pero ya es tiempo de encaminar) .
Esta igualdad estado-sociedad se ha convertido poco a poco en una de las ecuaciones preferidas del chavismo oficiante haciéndose cada vez más descarada y fundadora de cualquier cantidad de servilismos populares (pobre polo patriótico!) y por debajo una de las maniobras mayores para reinsertarnos dentro del despotismo transnacional. Pero bueno, lo cierto es que esta vez no pudieron –por ahora dirán ellos y en particular algunos generales apostados en la zona y sus ambiciones auríferas-,: sin diplomacia alguna cada una de las caras presentes se quitaron las máscaras, se hicieron crudas en su expresión, la humanidad se desnuda cuerpo a cuerpo, se derrota entonces todo ideologismo y el estado no se atreve a ejercer este descomunal despojo. Se hecha para atrás y aceptan arreglar una tregua de largos meses.
Respecto a la otra evidencia que se convierte en prospectiva no tengo mucho que decir por seguridad (estamos casi en los límites donde develar un verdadero proyecto revolucionario puede convertirse en una delación), además porque se trata de una posibilidad que de darse generaría, como los sueños de Maquiavelo viendo a un príncipe que gobernaba astutamente sobre un pueblo superior a él mismo, de un proyecto que engendraría la empresa autogestionarionaria más grande al menos de este continente y el espacio autogobernante, convertido en auténticas comunas –territorialidades autogobernantes definidas principalmente alrededor de los espacios de producción minera- no necesitadas de respaldo monetario alguno por parte del estado, lo cual daría comienzo a una verdadera revolución social y comunaria. Demás esta decir que todo esto hace parte de un problemático consenso colectivo que está por darse, y de una negociación con el estado claro que sí, en definitiva ambos existimos, pero en este caso en una relación de poder a poder y no de amo y siervo.
De todas formas, lo evidente es que una fuerza tan imponente como la de cien mil mineros más una población alrededor y en directa relación a esta fuerza de trabajo de cerca de trescientas mil personas, bajo esta derrota a la corporación “socialista” de estado tiene una victoria superadora por delante que la puede convertir en el testimonio actual de una revolución que hasta los momentos no hemos podido vivir.
La derrota al despojo y la violencia del poder constituido es al mismo tiempo la apertura a la construcción de un poder desde abajo que puede crear historia…y por supuesto, algo que ha de contar con el respaldo de toda esa “patria buena” que ya desespera en el ahogo corrupto y burocrático, cierto o no?.
Crean si quieren, esto no es un manifiesto como dirán algunos a favor -o por harcerle el favor- a la basura escuálida que no es más que eso una basura ya vendida, derrotada y podrida; el favor más bien está del lado del silencio, el servilismo y los despojantes. Es simplemente un intento más por que nos sostengamos solo en la alegría de lo posible que tenemos en las manos.
Hay quienes dicen: fabricar nada menos que un mundo común creador, solidario y productivo…vamos a ver estamos sobre todos los caminos. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

sábado, 17 de diciembre de 2011

Colombia: miles de presos políticos son el rostro de la empatía acribillada

Azalea Robles

Parte I del Dossier: Colombia y sus miles de presos políticos silenciados

La cantidad alarmante de presos políticos pone de manifiesto una situación gravísima de represión contra el pensamiento crítico, contra la reivindicación social y el derecho a la participación política, sólo comparable a la situación de vulneración a las libertades de una dictadura militar.
1. Introducción a una realidad invisibilizada Hay al menos 7.500 presos políticos en Colombia, otro triste ‘record’ de un estado cuyo nivel de represión y exterminio de la oposición rebasa incluso el de las dictaduras asumidas como tal, y que goza sin embargo de amplio beneplácito en la diplomacia internacional, porque muy fácilmente la llamada“comunidad internacional” cierra los ojos sobre genocidios, si éstos permiten el saqueo de los recursos del país anegado.
La mayoría de los presos políticos en Colombia son civiles encarcelados bajo montajes judiciales: sindicalistas, periodistas, académicos, estudiantes, ambientalistas, campesinos encarcelados para callar su reivindicación social, desintegrar la organización política, y callar el pensamiento crítico. La práctica represiva de los encarcelamientos arbitrarios sigue recrudeciéndose. El 90% de los presos políticos son civiles, los presos políticos y de guerra de las organizaciones políticas militares FARC y ELN son aproximadamente el 10% del total de presos políticos.
Presento en esta introducción dos testimonios de presos políticos por ser esclarecedores de una realidad silenciada: El profesor Miguel Ángel Beltrán, años preso político: “La actitud de que a todo aquel que investiga la realidad social con un lente crítico se le tilda de guerrillero proviene de un Estado que persigue y criminaliza a quienes pensamos diferente. Mis escritos han sido tomados como prueba para acusarme del delito de rebelión, lo que constituye una clara persecución al pensamiento crítico.
El propósito del régimen al mantenerme privado de la libertad, es enviar un claro mensaje a los académicos críticos y a la universidad pública en general: 'cuídense de estudiar el conflicto social y armado con una perspectiva diferente a la oficial, porque miren lo que les puede suceder’. Y esto cala en algunos sectores.” [1] Marinelly Hernández, presa política y de guerra testimonia de las aberrantes torturas que el estado colombiano comete contra los familiares de los insurgentes, una realidad silenciada: “A nuestro padre el Ejército colombiano, en unión con los paramilitares lo colgó vivo de sus manos introduciendo ganchos en sus extremidades como si fuera carne de carnicería, luego le chuzaron el estómago y todo su cuerpo con una navaja, después arrollaron sus labios como se les taja a los pescados, por último, le dieron un tiro de gracia en su cabeza; según medicina legal a nuestro padre lo torturaron vivo.
Mi papá tenía 70 años de edad, ¿Cómo es posible que hagan eso con un anciano, tildándolo de guerrillero? Acaso por yo ser revolucionaria ¿Tenían que cobrarlo con la vida de mi padre?” [2] Marinelly, de una familia campesina, narra que durante su niñez vivió en carne propia las agresiones que el Ejército colombiano desató contra el campesinado por pertenecer al partido opositor Unión Patriótica (UP); fue testigo de múltiples asesinatos de campesinos, amigos, y familiares, cuyos cuerpos eran abandonados con señales de tortura o desmembramiento: “parte de la guerra sucia y psicológica que implementaron para asustar a los luchadores populares.” La prisionera explica que las violaciones del Estado colombiano la empujaron a la insurgencia, como su: “única forma de preservar la vida, luchar por ella y reclamar nuestros derechos”, y evitar “terminar masacrada, torturada o discapacitada por ser ejemplarizada como quedan muchos campesinos, o terminar siendo desplazada y viviendo de las limosnas en las ciudades”.[Ibíd. ]
El trabajo de los defensores de derechos humanos y abogados de presos políticos es dificilísimo, siendo estos víctimas de una encarnizada persecución estatal que ha conllevado desapariciones forzadas, asesinatos, y hasta encarcelamientos de defensores y abogados de presos políticos. Por esta razón los estudios, denuncias y la comunicación con los mismos presos se ve dificultada. La persecución contra los que ejercen la solidaridad con los presos políticos, el aislamiento, los traslados, los castigos contra los presos defensores de derechos humanos y las amenazas contra familiares, aunados al implacable silencio de los medios masivos de comunicación, constituyen la invisibilización de una realidad cuyas dimensiones ponen de manifiesto el carácter profundamente antidemocrático del estado colombiano.
Esta subvaloración mediática de los miles de presos políticos ha domesticado incluso las mentes de gran parte de la “izquierda”, que no los reclama debidamente; adoptando como prioridad los reclamos que imponen los mass-media y dejando casi olvidados a los miles de mujeres y hombres que están hoy tras las rejas por empeñar sus vidas en la defensa de los derechos humanos y la justicia social.
A la dramática situación de vulneración del derecho a conciencia, opinión y organización social, se le suma que los presos y presas están sufriendo condiciones de reclusión insalubres, con un hacinamiento extremo y la proliferación de epidemias correlativa; sufriendo penurias de los mínimos vitales que son formas de tortura y de vulneración a la integridad y a la salud como la privación de acceso al agua por períodos prolongados [3]; sufriendo atentados contra su salud y derechos básicos como lo es el suministro de alimentación en estado de descomposición o contaminada hasta por materia fecal [4], como se ha comprobado en varios penales. De igual manera se denuncia la práctica de aislar a ciertos presos políticos en medio de patios paramilitares, como medida evidente de atentar contra sus vidas. A eso se le suman otros crímenes de estado contra la población carcelaria, como lo son las torturas físicas y sicológicas y la tortura dedenegación de asistencia médica.
La declaración del último encuentro en solidaridad con los 7.500 presos políticos, expresó: “El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario es la principal entidad del Estado comprometida con las torturas, tratos crueles e inhumanos y con su participación en la comisión de delitos de lesa humanidad. Denunciamos la entrega de prisioneros políticos por parte del INPEC, a los grupos paramilitares a las salidas de los centros de reclusión, y la muerte de los prisioneros (…)
El hacinamiento obedece al aumento de internos como política criminal del Estado de aumentar el número de conductas punibles y las penas para delitos que ‘atentan contra la seguridad del Estado’. Se mantienen las condiciones degradantes expuestas en la sentencia de tutela T- 153 de 1998, que declaró que el sistema penitenciario colombiano violaba de manera masiva y estructural los derechos fundamentales de las personas privadas de la libertad, definiendo la situación como un Estado de cosas inconstitucional.” [5] Apenas finalizado el encuentro, las retaliaciones del estado se desataron: tomando sanciones arbitrarias contra presos y presas políticas y arremetiendo con especial brutalidad contra la protesta pacífica de los presos en la cárcel de Valledupar que estaban amarrados a 15 metros del suelo desde hacía semanas en protesta por las torturas, privación de agua y tratos degradantes que les infligen [6]. La policía procedió a soltarlos con violencia de las estructuras a las que estaban amarrados provocando caídas de hasta 15 metros de los presos; para luego encerrarlos y torturar a los que estaban aún concientes. Los presos del penal relatan que oían atroces gritos de tortura y que asimismo vieron como la policía sacaba cuerpos inertes en sábanas. Se contaron más de 30 heridos, y 5 prisioneros quedaron entre la vida y la muerte [Ibíd.]
2. Vulneración de las libertades solo comparable a una dictadura militar: la sociedad entera es agredida La cantidad alarmante de presos políticos pone de manifiesto una situación gravísima de represión contra el pensamiento crítico, contra la reivindicación social y el derecho a la participación política, sólo comparable a la situación de vulneración a las libertades de una dictadura militar. La existencia de miles de presos políticos es relevante no solo para las mujeres y hombres que son víctimas del encarcelamiento por sus ideas, no solamente para sus familiares que son sumidos en el dolor y la persecución, sino también para la sociedad en su conjunto: en efecto, los presos políticos son seres humanos arrancados a la sociedad, privando a esta del capital humano de seres encarcelados precisamente por su entrega a la comunidad, por su indispensable trabajo documental, jurídico, docente, periodístico, sociológico, sindical, ambientalista.
Es un atentado contra el desarrollo de un pueblo. Lo que busca el estado es desarticular la organización social, hacer desaparecer el tejido socio-político que pugna por un cambio en las relaciones de poder, de desigualdad social, de tenencia de la tierra. Las desigualdad social en Colombia es extrema. Colombia es el 3er país más desigual del mundo, justo tras Haití. En Colombia mueren anualmente 20.000 niños por falta de agua potable, en el 4to país con más riqueza hídrica del mundo.
Ante la reivindicación social natural que surge de esta situación de inequidad, el estado, funcional al gran capital nacional y transnacional que se enriquece en base a la explotación laboral y al saqueo de los recursos, reprime de manera brutal: con sus herramientas oficiales (ejército, policía, fiscales) y paraestatales (la herramienta paramilitar) aumenta los asesinatos, las desapariciones forzadas y los encarcelamientos arbitrarios de intelectuales críticos, de activistas de procesos comunitarios, de organizaciones estudiantiles, campesinas, indígenas, afrodescendientes, viviendistas, ambientalistas, sindicalistas, etc. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La Sierra Nevada de Mérida (Venezuela): Su riqueza ambientalista

Lenin Cardozo

Salvaguardar la Sierra Nevada es una prueba de eficiente protección del ambiente natural. Al cuidar ese espacio de la madre naturaleza también nos cuidamos nosotros.
Desde hace algunas décadas la Cordillera de Mérida fue decretada Parque Nacional. Estructuran la Sierra Nevada las montañas más altas de Los Andes venezolanos. Casi siempre cubierta de nieve. La acordonan cinco picos emblemáticos: el Humboldt, el Bonpland, la Concha, el Toro y el Pico Bolívar (5.004 metros).
Situada al sudeste del estado Mérida. Para los habitantes de los pueblos de su entorno ella significa algo más que paisaje, que belleza, que turismo. Hay entre la Sierra y los pobladores de sus aledaños una consubstanciación: ella innegablemente forma parte de su esencia. Su eternidad, su fortaleza, su solidez le trasmite a quienes día a día la contemplan seguridad, serenidad, solidaridad, en fin una identificación existencial.
Por ello, en la medida de sus posibilidades, los merideños cuidan su Cordillera. La vigilan, la miman, la aman. Ella es depositaria de su ser. Constituye la Sierra Nevada un paradigma ético, ecológico, artístico, ontológico. Su altura unida a su belleza retan, invitan, desafían al cuerpo como al espíritu. Si la roca es el ente de la Cordillera - Cordillera genesíaca -, también la mujer, el hombre, quienes se alimentan de los frutos de esa tierra, pues ingieren esa roca, la llevan en sus huesos, en su psiquis.
Sumándose a esto el verdor de las selvas del pie de monte, los matices de la mole de las montañas, los picos emblemáticos, el azul o el blanco de la pared del infinito. Deja esa hermosura su innegable huella en el ánimo de sus habitantes cercanos o lejanos, nativos o foráneos, de su entorno. Cordillera, genesíaca por cuanto en su yacer espacial se procrean sus moradores, estos la llevaran en sus entrañas durante su existencia, mientras dure su peregrinaje por la aventura de los días sobre estas poblaciones.
LA SIERRA NEVADA DE MERIDA

Cuando te contemplan
desde este lado del abismo,
tus hombres, tus mujeres, en ti depositan
la otra mitad de sí mismos, la sed de permanencia en el silencio inmóvil.
Ellas, ellos, tu mirada saben.
Son tu pequeña, traviesa aventura de existencia,
tu eros, tu risa, tus sueños, irremediablemente fugaces.
Siempre sus ojos a ti retornan.
Conocen de tu invariable, sosegada paz.
Hallan en tu alta extendida silueta el temple,
extraviado acá en la realidad de las horas.
Escarban en sus corazones para buscar el risco,
encuentran sólo el desaliento, el oculto temor.
Caminan presurosos por las calles de tu ciudad,
por las veredas de tus campos,
de soslayo constantemente te atisban
para cerciorarse de tus arriscamiento.
Tú, su única, su esencial verdad significas.
Ante la confusión de los días,
lo firme, lo eterno, la pertenencia ofreces.

Lubio Cardozo, poeta venezolano. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

jueves, 8 de diciembre de 2011

Una tragedia ambiental en el centro norte de Venezuela: el Parque Henri Pittier, el Lago de Valencia, la potabilidad del agua

Lenin Cardozo

Si en un vaso con agua hasta la mitad Usted luego poco a poco le vierte arena ésta por elemental gravedad se deposita en el fondo y el agua poco a poco rebasará el fondo del recipiente y se derramará.
Eso sucede hoy con el Lago de Valencia. No solo arena sino lodo, piedras en torrentes a consecuencia de las lluvias sobre el Parque Henri Pittier y se deposita en el fondo del mencionado lago. Pero ¿por qué ocurre entonces este fenómeno lamentable?
Este parque nacional cuando se decreto como tal durante el gobierno de J.V. Gómez, por enfáticas sugerencias del botánico Henri Pittier, abarcaba una superficie de más de 80.000 hectáreas sobre las cuales se levantaban gigantescos bosques de alta calidad vegetal. A raíz de la caída del gobierno de Marcos Pérez Jiménez, se relajo la vigilancia ambiental y comenzaron a penetrar el parque para robar su madera, para cazar no por comer sino por placer de matar, a levantar rancherías clandestinas convertidas después por la complacencia política en barrios sin ley en el interior del parque.
Fue una astuta deforestación por cuanto no se hizo desde fuera, no comenzó por la periferia (por la obvia visibilidad) sino por dentro cual una carcoma. Hoy se puede decir, el Parque Henri Pittier esta herido de muerte, ese cáncer constituido por las rancherías irresponsables, con la vista gorda de las autoridades competentes, camina desde adentro hacia fuera… Y como dijo el escritor argentino Eduardo Mallea, “todo verdor perecerá” aunque la frase esta tomada de la Biblia. Pues bien, la tierra blanda del bosque al estar descubierta, desprotegida por la tala, al llover con fuerza las aguas la arrastran hacia un recipiente geográfico natural, el Lago de Valencia.
Las urbanizaciones asentadas a las orillas de éste, otrora hermoso lago, comienzan a sufrir los drásticos desastres de las inundaciones con sus dramáticas consecuencias sociales. Pero esto no es todo. Las ciudades de Maracay, Valencia, los pueblos establecidos en torno al Parque Henri Pittier, como Choroni, Chuao, Ocumare de la costa, Cata y otros, evidencian la perdida de la calidad de sus aguas domesticas, valga decir con mayor precisión: la potabilidad de sus aguas ya no es confiable.
Durante el gobierno del General Isaías Medinas Angarita, ese extenso espacio vegetal convertido en parque se le dio el nombre de su proponente y fundador Dr. Henri Pittier, incansable botánico naturalizado venezolano aunque nacido en Bex (Suiza. 1859). Realizo innumerables investigaciones sobre la flora venezolana, el fruto de esos estudios quedaron recogidos en su abundante bibliografía científica.
Su libro fundamental se titula Manual de las plantas usuales de Venezuela publicado por primera vez en 1926 (Caracas. Lit. del Comercio), luego en 1970 con la incorporación de un Suplemento (Caracas, Fundación Eugenio Mendoza). Allí escribió estas palabras conclusivas sobre nuestros bosques: “Volúmenes serian necesarios para hacer una descripción completa de las bellezas y singularidades de la admirable naturaleza vegetal de este país”. (p.511). Murió este distinguido científico en Caracas en 1950. Si te interesa el artículo...Pincha aquí