hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

martes, 1 de noviembre de 2011

La tragedia de La Paragua devela la propia tragedia del presidente

 Roland Denis

Por segunda vez en esta historia de la revolución bolivariana el pueblo de La Paragua nos devela una de las tragedias de fondo que cursa sobre ella. La tragedia es muy sencilla: la imposibilidad de parte de Hugo Chávez de desprenderse de un mando militar que mas allá de las ideologías sigue siendo el mismo que creo Juan Vicente Gómez hace ochenta años. Que ha pasado? En este caso luego de muchas controversias, enfrentamientos, arreglos incumplidos por parte de los militares que además han hecho destrozos en la zona, y de los miles de mineros que por su hambre no les ha quedado otra salida que ir a internarse en las selvas de aquella región para obtener de allí parte de una inmensa “bulla” de oro, se ha dado un hecho patético, ha sucedido un hecho que todo lo devela. El hecho es que ha aparecido de repente como es el caso de todas las bullas de oro en el sur del Orinoco un nuevo acontecimiento que ha reunido miles de hambrientos mineros con centenares de militares que a la final no saben que hacer si reprimirlos o acabarlos o reprimir a medias y negociarles bajo la fuerza parte de la riqueza que han sacado del suelo con su sabiduría y trabajo. Pues bien para resumir la historia hay tanto oro en esta bulla que no solamente ha servido para que miles de mineros salgan corriendo tras ella. Imposibilitados para ser claros de hacer otra cosa dado el régimen de saqueo y explotación del trabajo minero que sigue imperando en toda la zona, independientemente de leyes, e incluso, legitimado a sorpresa con la última ley de nacionalización minera. Pero esta vez hasta los propios militares, después de haber hechos desastres, se pusieron ellos mismos a extraer oro, utilizando por supuesto el trabajo de minero y el chantaje de las armas. Resulta que una comunidad indígena Pemona tras ver el asunto, y siendo ellos mismos indígenas que en oportunidades trabajan la minería, han secuestrado alrededor de 15 militares de la Guardia Nacional, simplemente porque llegaron al límite de la corrupción y explotación. Por supuesto esto ha creado una alarma que ha convocado por un lado a todo el gobierno a la negociación con los indígenas, incluida la colonialista asimilada y ministra de asuntos indígenas, y por otro lado a la intervención abrupta de las fuerzas militares. Se ha llegado a una negociación en las últimas horas, luego de cualquier cantidad de acciones represivas, el destrozo terrible de la maquinaria minera y un enfrentamiento con los mineros e indígenas que no sabemos de sus consecuencias reales pero que tiene a toda la zona en situación de tensión absoluta. Sin embargo a la final nada cambia. El estado ha actuado a través de sus fuerzas militares con la misma lógica desde su creación con Páez y ratificación gomecista. Por supuesto denunciamos lo que viene pasando desde el punto de vista de los derechos humanos y con ello aprovechamos para denunciar que la bendita ley de nacionalización del oro no solo nada está cambiando sino que ha llevado a peores términos la situación de explotación y saqueo que se vive en la zona y en general en todo el sur del Orinoco. Pero más allá de eso lo que queremos es aprovechar este terrible e indignante hecho para ayudar a develar una vez más una situación que ya se hace patética y para quienes viven directamente de la represión militar, particularmente evidente en todo el sur del Venezuela, desde Apure hasta Bolívar, Todo lo que viene sucediendo en el sur del Orinoco, incluidas la famosa Operación Caura, la conversión minera, el recambio de la Guardia por la custodia militar del ejército, la presencia de un sionista militar en la gobernación de Bolívar, y cuanto otro hecho que son los trabajadores de allí quienes conocen al pelo. No hay manera parece ser de intervenir a fondo sobre nuestra fuerzas militares y hacer de ellas lo que tanto se hace bulla a cerca de su condición del ¨pueblo en armas¨. Un ejército del ¨pueblo en armas¨ en este caso hubiese ayudado a los mineros a poner orden interno, trabajar con ellos mientras no quede otra salida que reconocer que ésta es la única salida de centenares de miles de gentes que han sido la fuerza de trabajo de la región más saqueada de nuestro país desde el siglo 17 cuando comenzó la explotación del oro (previo mito del dorado). Y de allí acompañar a esa masa de trabajadores a exigir al gobierno poner las reglas claras en la zona en favor de los trabajadores reales, la soberanía nacional y el respeto a la tierra que ha parido en millones de años esta riqueza. Pero no, estas son fuerzas militares que reprimen, extorsionan, explotan, sin culpar a ningún soldado u oficial medio en particular que en definitiva son víctimas aprovechadas de una misma cultura de acción. El problema está en el mando central, y en este caso directamente el presidente que no se atreve a poner fin a esa vagabundería militar. Digan razones de lealtad a su cuerpo originario o de maniobra política dentro de esta ¨revolución pacífica¨, pero cual fuese la razón de aparente justificación, lo cierto es que el comandante Hugo Chávez sigue atado a una cadena de mando, de intereses, de corrupción que por cierto de la cual ya muchos mandos medios están hartos de seguir rindiendo obediencia. Esta es una situación grave. Que nadie se ¨haga el loco¨ por el terror que le tenemos a las armas en manos de esta corporación uniformada. En todo caso que valga lo sucedido en La Paragua para comenzar a develar una situación que muchos y por razones comprensibles no han querido develar. Estamos a la hora de hacer y de actuar. Que vivan los ejército populares de Mao, de Fidel, de Trotsky y Lenin, de Durruti...la revolución sigue siendo posible.