hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

miércoles, 5 de octubre de 2011

Indianidad y nueva Civilización

Douglas Bravo

“En fin, se trata de la continuidad del desconocimiento y negación de las otras formas de pensar, saber y conocer, del pensamiento de las culturas originarias de América, en tanto éstos nunca llegarán a ser formas de “pensar” y “saber” propiamente dichos, minimizados por conceptos como el de “animismo”, o el “exotismo” mágico o mítico, jamás llegarán a calzar las dimensiones de un sistema de pensamiento. Esta descalificación etnocéntrica del “pensar” fue del todo correspondiente a la instauración del sistema colonial/imperial. Sin embargo persiste aún después de la independencia y constitución de las repúblicas. Y ello es así por cuanto la ruptura que supuso el proceso de independencia y el período republicano con la formación de los Estados en el Continente, no implicó una ruptura con el sistema colonial de pensamiento; muy por el contrario, este proceso reprodujo en su esencia tal sistema, generando lo que se ha dado en llamar colonialismo interno, que no es más que la reproducción del sistema colonial, que basa su funcionamiento en la negación del “otro” que “está” pero que no representa sino el pasado. Así pues, se da continuidad a la colonialidad en tanto se insiste en su identificación con el pensamiento y el “ser” occidental…..”
José Quintero Weir
El camino de las comunidades (1)

“En la esfera ideológica, las organizaciones políticas indias, tienden a fomentar una identificación pan-india, opuesta a Occidente, que se expresa a través de la indianidad.”
Guillermo Bonfil Batalla (2)

CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL VS. CIVILIZACION INDIANA
El 12 de octubre se cumplen más de 500 años de la colonización del Continente Abya Yala, y desde ese mismo momento se produce la resistencia tanto cultural, espiritual, religiosa, económica como militar de los indígenas. Fue una confrontación de valores contra valores, los de la civilización occidental (tecnológicos, científicos, jurídicos, militares, religiosos, culturales) frente a los de la civilización de la indianidad y de la negrura. Esta confrontación produjo el mayor genocidio de la historia ya que la superioridad militar de los conquistadores occidentales aniquiló paulatinamente a las fuerzas indígenas y posteriormente a las negras hasta llegar a una proporción de 80 millones de muertos (50 de indígenas y 30 de negros).
Las dos civilizaciones se remontan a varios milenios, la occidental arranca desde la filosofía griega, pero es con la modernidad, con la ilustración cuando se fundamenta en los paradigmas filosóficos, científicos, tecnológicos, energéticos, del estado nación, de la verdad, de la razón, de la historia, del progreso, etc.
Es con estos paradigmas como se asienta con fuerza la industrialización, el desarrollo, el crecimiento económico que tanto conmovieron y obnubilaron a los seres humanos creyendo que se transitaba el camino de la libertad, de la igualdad, de la felicidad, de la fraternidad.
Esta civilización occidental captura a todo el territorio Europeo y luego lentamente va conquistando otros territorios del planeta, con invasiones colonialistas, dando nacimiento en el plano teórico a un conjunto de leyes de contenido absolutista, verticales, omnímodas que dieron ayer y siguen dando hoy absoluta justificación a los grandes genocidios, ecocidios, violación de la soberanía de los pueblos, los cuales quedan refrendado por los organismos internacionales y regionales de ayer y de hoy como Las Naciones Unidas, La OEA, la OTAN, el Pacto de Varsovia, etc.
Esa filosofía occidental coloca al hombre como el propietario de la naturaleza, su dueño absoluto y lo incita a conquistarla y ponerla a su servicio; aquí se presenta una profunda diferencia con la filosofía de la indianidad, la cual considera al ser humano no como propietario de la naturaleza, si no como parte de ella, (ejemplo, extracto de la carta del cacique indígena norteamericano SEATTLE al Presidente de EEUU, en 1854:
“¿Cómo intentar comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? La idea nos resulta extraña. Ya que nosotros no poseemos la frescura del aire o el destello del agua. ¿Cómo pueden comprarnos esto? Lo decidiremos a tiempo. Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi gente. Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en las maderas oscuras, cada claridad y zumbido del insecto es santo en la memoria y vivencias de mi gente.
Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras razones. Una porción de nuestra tierra es lo mismo para él, que la siguiente; para él, que es un extraño que viene en la noche y nos arrebata la tierra donde quiera que la necesite. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha conquistado se retira de allí. Deja atrás la sepultura de su padre, no le importa.
Plagia la tierra para su hijo, no le importa. Olvida tanto la sepultura de su padre como el lugar en que nació su hijo. Su apetito devorará la Tierra y dejará sólo un desierto.”)
En contraposición, la tradición de la civilización indiana está fundada y se orienta hacia la armonía y el orden cósmico: Este principio, según la indianidad, marcha en la dirección lógica de colocar al ser humano en la necesidad de funcionar en armonía consigo mismo y con la naturaleza, no está facultado para someterlo y ponerlo a su servicio, en consecuencia como el ser humano es parte integrante de esa naturaleza, tiene que existir una lógica de armonía y orden entre él, la naturaleza y los instrumentos de los cuales el hombre y la mujer se valen para su subsistencia. No se concibe en estos principios máquinas que degraden y destruyan la naturaleza, pero tampoco se conciben humanos que degraden, exploten y sacrifiquen a otros seres humanos (la génesis de estos principios indígenas ocurre treinta mil años antes de que se consolidaran las civilizaciones inca y azteca).
“El otro principio que rige la filosofía de la indianidad es el siguiente:
Los elementos integrantes el cosmos y la naturaleza funcionan colectiva y comunitariamente, cada uno tiene una posición que no un privilegio ni una subordinación. Ahora bien, el ser humano parte integrante de la naturaleza y también del cosmos, debe funcionar con el mismo principio del sentido colectivo y comunitario.

La civilización occidental parte de principios diametral y cualitativamente distintos: el hombre es el centro del universo, está por encima de los elementos constitutivos de la naturaleza. De manera concreta, esta concepción está expresada en una corta frase: Dios y Hombre. Es decir, el hombre está facultado para someter a la naturaleza y al hombre mismo. De aquí se desprende, por la lógica misma del razonamiento, una determinada concepción de la ciencia, de la tecnología, religión, guerra, trabajo. Aquí está el fundamento básico de la Ilustración, de la modernidad, del progreso, del desarrollo de la guerra y del racismo que ha llevado a la humanidad y a la naturaleza a un punto donde podrían estar desbordando los linderos de su destrucción. Esta situación se torna más grave porque el capitalismo ha arribado a la era de la globalización, de la mundialización bajo la hegemonía de las multinacionales cuya discrecionalidad en sus actuaciones amenazan con el estrangulamiento de las particularidades culturales, religiosas, económicas, de los individuos, de los pueblos y de las naciones”(3)
Otro principio que recoge sus hábitos, cultura, formas de vida, de trabajo y su lenguaje está referido a la inclusión del “Yo” individual dentro del “Nos” colectivo.
Finalmente puedo indicar que esta confrontación entre estas dos filosofías, la podemos ver claramente en la expresión de Alberto Filipi en su ponencia al congreso “El Pensamiento Político Latinoamericano”(4):
“La degradación de la visión de las historias extra-europeas…. se funda en el presupuesto de que el único modelo de posibles futuras experiencias (políticas, económicas, culturales, etc.) para todas las naciones extraeuropeas es el modelo céntrico occidental; desde esta perspectiva las otras historias, para poder llegar a considerarlas como tales, estaban felizmente condenadas a repetir ab-imis el entero itinerario occidental originario; todo lo cual habría además demostrado cómo las leyes rectoras del sistema en expansión eran, como se predicaba, tanto universales como ineluctables”.

CRISIS DE PARADIGMAS DE LA CIVILIZACIÓN CAPITALISTA

El capitalismo avanzó hacia la etapa denominada globalización bajo las directrices filosóficas del neoliberalismo y se expandió a todo el planeta Tierra; es cierto que al principio con la revolución rusa, se creyó que se había inaugurado un nuevo sistema civilizatorio, un nuevo régimen, un nuevo modelo de vida. Los Bolcheviques derribaron al capitalismo Zarista, derrotaron a su ejército, a sus policías, estatizaron al capital financiero, las tierras de los terratenientes y capitalistas y todo el aparato industrial. Años después esa gigantesca revolución devino en capitalismo de estado por que no fueron derribados los valores del capitalismo si no que por el contrario se ampliaron y afianzaron, es decir, no se planteo la confrontación de valores contra valores y eso ha sucedido con todas las revoluciones llamadas anticapitalistas del siglo pasado y de este siglo; en Venezuela con mucho mas razón el llamado socialismo del XXI nació sin producir una ruptura con el modelo capitalista y por eso el socialismo del siglo XXI fue capturado sin haberse desarrollado y quedándose por lo tanto en el capitalismo de estado que existe desde el comienzo del siglo pasado. Venezuela hoy, es no solo dependiente del imperio norteamericano si no de otros imperios tales como el japonés, el ruso, el chino, etc. El discurso oficialista y demagógico que se pregona, colocando a Venezuela en la segunda independencia, es para desvirtuar la verdadera realidad según la cual ayer éramos dependiente solo de Estados Unidos y hoy hemos diversificado la dependencia hacia otros imperios.

La expansión del capitalismo en su era de globalización marcha en conjunto con una profunda crisis civilizatoria en todos los órdenes. Los paradigmas fundamentales de la civilización occidental están siendo desafiados en su totalidad: las grandes verdades filosóficas, científicas, culturales, tecnológicas, energéticas, sufren el impacto de nuevas corrientes que transgreden la lógica capitalista; la pluralidad, la diversidad, lo multicultural se enfrentan con fuerza a la unicidad cultural, científica y filosófica; las tradicionales formas organizativas: partidos sindicatos, gremios, federaciones de distinta naturaleza aparte de que están cuestionadas se enfrentan a nuevas modalidades organizativas; los sujetos históricos tradicionales no solamente están cuestionados por que no respondieron a lo que se creyó que era su papel, si no que además la comunidad donde todos caben juega un papel dinámico
De esta verdad planteada planetariamente se desprende, que para la creación de una nueva civilización, se tiene que reformular el concepto de revolución, como lo hemos sostenido frecuentemente:
“Al colocarnos en la perspectiva de reconsiderar los conceptos dominantes arriba expuestos, no a la manera de recomponerlos, sino de crearlos de nuevo, de inventarlos, estamos terciando de hecho por una reinterpretación del concepto mismo de revolución, entendiéndola como el inicio de un nuevo orden civilizatorio en todos los niveles, como la emancipación general del hombre.


Pero no basta. La nueva forma de pensamiento tiene que conducirnos a abordar la reinterpretación de otros factores complementarios tales como los instrumentos para esa revolución, las estructuras-apoyo de las fuerzas sociales del cambio (partido-ejército, etc.) y, desde luego, nos lleva también a reinterpretar la misma acción revolucionaria, el acto de revuelta, de revolución, de insurrección y de rebelión total que tiene que llevar en sí toda la carga creadora, emancipadora y auténticamente alternativa. Al contemplar con esta óptica la experiencia de las revoluciones producidas en el siglo pasado, es posible comprender por qué ellas no rompieron en lo fundamental con la vieja civilización. El desafío planteado es, pues, la ruptura con los conceptos que atrapan y domestican a las revoluciones impidiéndoles trascender el marco de la civilización capitalista; es el de la ruptura con los mecanismos internos de funcionamiento que caracterizan a la vieja organización –los partidos tradicionales- y la ruptura del tipo de relación que establecen éstos con las fuerzas sociales del cambio esperado. Y finalmente, el reto de producir una acción revolucionaria cualitativamente distinta que desencadene la rebelión material y espiritual de la muchedumbre por ese sueño milenario de la humanidad de construir la sonrisa de la felicidad. De no ser así, todo cambio, toda transformación, se verá atrapado por la avasallante fuerza de la adoración a la tecnología, a la máquina, al crecimiento económico, etc., tal como se conciben hoy. Y por tanto, arrastrarán inexorablemente hacia el domino de clase, la opresión y explotación del hombre por el hombre, la división del trabajo, la alienación; en fin, estaremos en el mismo camino de hundimiento de la humanidad.”


“El proyecto alternativo radical para la emancipación integral del hombre debe apoyarse en primer lugar, en una concepción filosófica y política, cuyos principios básicos constituyan una ruptura definitiva con todas las ideologías dominantes; en segundo lugar debe apoyarse en una nueva manera de organizarnos cualitativamente distinta al sistema de partido, donde se anticipen la relaciones sociales y humanas que habrá de predominar en el futuro. Finalmente debe sostenerse en las luchas sociales y en las luchas ecológicas-ambientales que permitan darle al factor reivindicativo y a las necesidades, un nuevo contenido; ello para que dichas luchas no solo promuevan una revuelta armada entre dos ejércitos sino que constituyan una confrontación global de valores contra valores entre dos civilizaciones: La vieja y la nueva, cada una con su sistema de valores: económico, político, científico, cultural, espiritual, tecnológico, militar, sicológico, ecológico-ambiental” (5)
CRISIS DEL MODELO ENERGÉTICO FÓSIL
Es evidente que estamos en presencia de una profunda y conmovedora crisis civilizatoria en general y su modelo energético en particular y al analizarla y plantear salidas, es inevitable contrastar la filosofía capitalista occidental con la de la indianidad. Ya pensadores, científicos y filósofos de Europa y EEUU han venido planteando la terrible amenaza que esta crisis significa para la especie humana y para la naturaleza en general; los aportes que muchos de ellos han hecho son suficientes para entrar en reflexión en torno a que sus consecuencias puedan ser superiores y mas pronunciadas a las de cualquier guerra que haya experimentado la humanidad, al respecto vale citar a Rifkin Jeremy en su libro “La Economía del Hidrógeno” (6) cuando dice:


“El calentamiento global constituye el pasivo del balance de la era industrial… Este gasto energético se ha acumulado en la atmósfera de la tierra y ha comenzado a tener efectos adversos sobre el clima del planeta y sobre el funcionamiento de sus diversos ecosistemas. Al igual que otras civilizaciones anteriores, la sociedad industrial se está acercando al estadio final de su régimen energético, en el cual los costes de haber absorbido los residuos acumulados de toda la energía consumida se han convertido en un factor económico comparable al valor neto de la energía disponible que se produce y consume actualmente… hemos comenzado a influir sobre la bioquímica de la tierra y lo hemos hecho en menos de un siglo. Cuando las generaciones futuras vuelvan sus ojos hacia este período dentro de decenas de miles de años, el único legado que encontrarán por nuestra parte será un cataclismo inscrito en los anales geológicos de la tierra.
El calentamiento de la tierra es el resultado de la progresiva acumulación en la atmósfera de gases que impiden que el calor se escape del planeta…..”


Debo recordarles que Jeremy Rifkin informó por vez primera sobre la verdadera situación de existencias de la energía fósil de petróleo y gas en el orbe. Alertó a los países de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) y del mundo en general sobra la mentira planteada sistemáticamente por la AIE (Asociación Internacional de Energía), organismo que sostenía que abundaban, con la finalidad de mantener sus bajos precios y justamente este científico norteamericano demostró su escasez al punto de que el mismo habló de la finalización de la era petrolera y por lo tanto de esta civilización sostenida por la energía fósil.
Los países imperialistas con excepción de Rusia no poseen reservas suficientes de gas y petróleo, en algunos casos sin reservas de energía fósil. Cifras estimadas de reservas mundiales: EEUU-20 mil millones barriles, Arabia Saudita-194 mil millones, Rusia-66 mil millones, Venezuela-86 mil millones más 300 mil millones de barriles de petróleo pesado.
También James Lovelock, el premio Nobel y científico inglés dice en su interesante libro “La Venganza de la Tierra” (7):
“Un cambio climático irreversible puede estar tan próximo que no es prudente confiar en que los acuerdos internacionales salven a nuestra civilización del calentamiento global….
Sin perder de vista que el peligro es global, las naciones deben empezar a reflexionar a nivel individual sobre como salvarse y salvar el mundo…
A las potencias emergentes, india y China, les será difícil contener el uso de combustibles fósiles, igual que EEUU. No debemos esperar pues un acuerdo o directriz internacional.
En nuestro pequeño país tenemos que actuar de inmediato como si estuviéramos a punto de ser atacados por un poderoso enemigo. Primero hay que asegurarse de que nuestras defensas contra el cambio climático estén preparadas cuando empiece el ataque. Los lugares mas vulnerables son las ciudades situadas a nivel del mar entre ellas Londres y Liverpool…una vez que la tierra empiece a avanzar rápidamente hacia su nuevo estado mas caliente, el clima desbaratará el mundo político y empresarial. Las importaciones de comida, combustible y materias primas serán cada vez más difíciles conforme a los proveedores de otras regiones se verán desbordados por sequías e inundaciones, de modo que necesitamos planear como sintetizar nuestra comida ultimando poco más que aire, agua y unos pocos minerales y para hacerlo será imprescindible una fuente segura y abundante de energía…”
Este autor ve con tal gravedad “la venganza de la tierra” que llama a actuar con rapidez a las naciones en forma individual o colectivamente y propone que antes de que se consigan los reemplazos energéticos no amenazantes para la naturaleza y ser humano debe procederse al uso de la energía atómica. En este sentido ataca fuertemente a la mayoría de los ecologistas europeos que se enfrentan a las tesis del desarrollo de esta energía por considerarla peligrosa y dañina.
En donde si consideramos que Lovelock tiene plena razón es en el punto acerca de que no debemos esperar acuerdos internacionales y la prueba fehaciente es el Protocolo de Kyoto, además de la reciente reunión de Copenhague donde ni siquiera lograron un consenso para una declaración pública, mucho menos un nuevo protocolo que demande a los países industrializados y no industrializados a cumplir obligaciones para disminuir las emisiones de gases contaminantes, entre otras medidas.
En este mismo orden de ideas relacionadas con la crisis civilizatoria debemos citar a Lester R. Brown, autor del libro “Salvar el Planeta” (8):
“Hace dos años escribí un libro titulado Eco-Economy: Building an Economy for the Earth que defendía que el medio ambiente no era parte de la economía, como creen muchos responsables de planificación de las empresas y economistas, sino que, en vez de ello, la economía era parte del medio ambiente. Si aceptamos esta segunda visión, escribí, se deduce que la economía debe ser diseñada para que sea compatible con el ecosistema del que forma parte.”
“La idea fundamental de este libro es que las principales amenazas actuales son más ambientales que militares. Los terroristas son una amenaza, pero es probable que la destrucción que causen los terroristas sea pequeña si se compara con el sufrimiento mundial que se generará si la economía de burbuja medioambiental se desmorona.”
Mas adelante este mismo autor hablando de la restructuración de la economía, advierte el porqué se debe llevar a la velocidad de tiempo de guerra:
“El tiempo se acaba. A lo largo de la historia hemos vivido de los intereses generados por el capital natural de la Tierra, pero ahora estamos consumiendo ese capital…..El reto ahora es desinflar esa burbuja antes de que estalle”(9)

CRISIS DE LA NATURALEZA

Los planteamientos extraordinarios de los científicos (Rifkin, Lovelock, Brown) que he citado constituyen un excelente resumen de la crisis de la naturaleza que sufre el planeta Tierra, sin embargo desglosaré algunos de sus aspectos:
a) Degradación de los suelos agrícolas por el uso de agro-químicos y mono-cultivos, trayendo como consecuencia crisis de la agricultura.
b) Contaminación de ríos, lagos y mares (aún no conocemos las terribles consecuencias del derrame petrolero del Golfo de México).
c) Agujero en capa de ozono.
d) Producción de transgénicos y de semillas Terminator cuyas consecuencias para animales y seres humanos son perjudiciales para la salud.
e) Recalentamiento global que provoca extinción de especies animales y vegetales, intensa reducción progresiva de superficie de bosques y selvas, disminución constante de disponibilidad de agua dulce (lo que ya ocasiona confrontaciones por su control como en Bolivia y Ecuador) y simultáneamente aumento de la frecuencia e intensidad de sequías e inundaciones.

CRISIS DE LA ESPECIE HUMANA



La superpoblación presente en el planeta Tierra, debe llamarnos a una gran reflexión: podrá llevarnos a guerras entre naciones, entre pueblos, comunidades, pero al mismo tiempo es un factor que está dentro de los planes geo-estratégicos y geo-políticos de las grandes potencias que adelantan acciones compulsivas para eliminar población a través de la difusión de virus, enfermedades, campañas de esterilización forzadas, fumigación de cielos con estelas químicas (chemtrails) que afectan principalmente a masas empobrecidas, lo que también les permite apoderarse de la biodiversidad relativamente reducida en el mundo a través de la expulsión de sus habitantes naturales en su mayoría indígenas y negros en zonas como, la Amazonía, la Orinoquia, regiones del Chocó en Colombia, del Darién en Colombia-Panamá, de México-Chiapas, en Centro-América. Esta realidad de la superpoblación aumenta las desigualdades sociales en la especie humana tales como discriminación racial, desempleo, exclusión, explotación humana y represión; sabemos por informes de instituciones especializadas el problema del aumento de enfermedades, hambre, mortalidad infantil, enfermedades mentales, etc.
Al ser humano se le reducen los suelos aptos para la agricultura y sostenimiento de la biodiversidad (ejemplo: hay países del primer mundo que alquilan grandes extensiones de tierra en países de África para producir alimentos en detrimento de éstos) y tomando en cuenta que en pocos años seremos 10 mil millones de habitantes, habiendo sido superada la capacidad regeneradora y de producción de alimentos de la Tierra por la demanda de la humanidad desde la década de los años 80 y que además como dice Lester Brown en su libro “Salvar el Planeta”(10) : “Cuando estalle la búrbuja económica alimentaria, inflada por el bombeo excesivo de los acuíferos, aumentarán los precios de los alimentos en todo el mundo”, elementos que juntos a otros configuran las premisas para la instalación de una hambruna planetaria.

CONFRONTACIÓN DE VALORES CONTRA VALORES Y ESPACIOS CONVIVENCIALES DE LA LIBERTAD

América Latina y el Caribe dueña de una tradición milenaria de armonía cósmica entre seres humanos, naturaleza e instrumentos de trabajo; también entre hombre y mujer, está llamada a formar parte de la vanguardia para el establecimiento de una nueva civilización planetaria, basta con citar por ejemplo su población originaria con su filosofía de la indianidad enfrentada con su resistencia cultural integral (cultural, económica, ecológica, espiritual, religiosa, militar, etc.), desde hace 518 años a la civilización capitalista occidental y ahora a su filosofía neoliberal de la modernidad provista de una lista de paradigmas en crisis.
Esta Pachamama, Aby-Ayala que se extiende desde Alaska hasta la Patagonia, presenta fuentes de biodiversidad, de energía, de cosmogonía, de utopías reales alternativas que pueden contribuir a salvar el planeta y son imprescindibles para detener la destrucción de la naturaleza y civilización humana del terrorífico desastre del calentamiento global.


Pero a su vez, los indígenas primigenios de este continente son los guardianes de las selvas, bosques, montañas, ríos, lagos, demostrado en las recientes luchas victoriosas realizadas por las etnias de Ecuador y Bolivia en defensa del agua y los indígenas de Perú defendiendo la Amazonía peruana, de los pemones en defensa de la selva venezolana, de los yukpa de la sierra de Perijá en defensa de sus tierras ancestrales (la “revolución bolivariana” mantiene secuestrado en un fuerte militar al cacique yukpa Sabino Romero) y contra la minería, por lo tanto son los auténticos exponentes de los espacios convivenciales de la libertad, ya que para ellos el uso de las aguas y de los recursos naturales forma parte intrínseca de su ser libertario y comunitario, de sus valores ancestrales y les resulta natural y obligado enfrentar los intentos capitalistas de disponer de estos bienes naturales en una conducta de nueva recolonización; de manera que la confrontación de valores contra valores es en cierta forma la síntesis del planteamiento filosófico, espiritual, político, ecológico, etc., de un gigantesco proyecto utópico, que aún cuando lo estamos elaborando en los umbrales del siglo XXI en principio retoma de la antigüedad de sus luchas sociales, de la antigüedad de sus organizaciones sociales, los elemento válidos para una nueva civilización, y se entrelaza con otros pensamientos de otros continentes urbanos, rurales, semi-rurales que han ido configurando unos paradigmas filosóficos que superan a la modernidad, a la ilustración, al positivismo, al marxismo, a la posmodernidad y al neoliberalismo.
De igual manera captura las experiencias alternativas que se han dado desde la llegada desde los conquistadores hasta nuestros días.

“La confrontación de valores contra valores….no es un producto académico surgido de discusiones teóricas previas sino, más bien, reflexiones acerca de experiencias de luchas políticas y sociales que incorporan la memoria histórico-cultural de 500 años de resistencia civilizacional, que se ha venido constituyendo en una teoría y acción social de lo real alternativo en contraposición a un pensamiento social latinoamericano positivista, marxista, euro-céntrico y tecnocrático que reprodujeron los ideales de la civilización occidental, centrados en la relación depredadora Hombre-Máquina” (11)
Sabemos que no será fácil vencer a los poderes congregados de la civilización capitalista occidental con su nuevo orden mundial apoyado por el capitalismo monopolista privado y por el capitalismo monopolista de estado, con sus constituyentes derivadas que justifican las empresas mixtas como nueva herramienta de recolonización y reapropiación de nuestras riquezas naturales y energía, con su guerra preventiva, con su guerra infinita, con su IIRSA*, con su ALBA, Plan Puebla Panamá, Plan Colombia- Plan-Patriota, etc., pero también, y es triste decirlo, tampoco será fácil desterrar la idea de una masa de subordinados, de empobrecidos, de marginados, de explotados, que en todo el planeta Tierra sueñan que su emancipación y libertad vendrá de los instrumentos mecánicos, técnicos que mas bien lo oprimen y llevan a oprimir a otros.

*IIRSA COMO REPRESENTACION DE LA RECOLONIZACION EN ESTA ETAPA DEL CAPITALISMO EN AMERICA LATINA (12)

“A pesar de que la iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) fue presentada hace más de tres años, lo cierto es que hay un desconocimiento enorme del proyecto por parte tanto de los habitantes de la subregión sudamericana como por los latinoamericanos en general. A diferencia del Plan Puebla Panamá, que fue expuesto públicamente y que ha sido difundido tanto por los medios de comunicación como por las oficinas de Comunicación Social de los gobiernos de los países involucrados, lo que ha permitido la pronunciación de los gobierno mexicano y centroamericanos a favor y una multiplicidad de organizaciones de la sociedad civil en contra, los planes de la IIRSA, al ser ignorados por la mayoría de la población de América del Sur, no permiten un posicionamiento claro de los gobiernos y menos aún de las organizaciones políticas. Lo anterior no significa que sus líneas de acción, proyectos y planes de financiamiento no se encuentren en marcha desde hace varios años, asociándose a proyectos de más larga data. Así en medio de todo el siglo que caracteriza el proceso del establecimiento del ALCA, la banca regional junto con los gobiernos nacionales y los organismos internacionales adelantan obras en los diferentes países, sin que el ciudadano común se pueda percatar de los alcances de las mismas, que son percibidas como obras aisladas, locales o nacionales, o hasta parte de los planes regionales, cuando en realidad tienen un alcance continental y se insertan en la crisis de sucesión hegemónica.
Aunque los intentos por construir una infraestructura regional para unir los países sudamericanos no empiece propiamente con la IIRSA, lo cierto es que éste es el primer proyecto de envergadura regional en el que todos los gobiernos de los países que la conforman concuerdan con los objetivos planteados. Esta feliz coyuntura, sin embargo, no fue lograda por ningún país en particular ni construida a partir de una propuesta emanada de un proyecto político de inspiración bolivariana o fraternidad sudamericana sino por organismos internacionales, los cuales si bien son regionales no parecen responder tanto a las necesidades más vehementes de los habitantes de la subregión como a las de la política exterior norteamericana, que busca mejor ubicarse en esta parte del continente y mantener y fortalecer su hegemonía sobre ella.
El plan para la construcción de la IIRSA fue redactado desde las oficinas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), apoyado por la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA). El documento original fue presentado a los presidentes de Sudamérica durante la reunión de la Cumbre de Presidentes de América del Sur realizada en ciudad de Brasilia, entre los días 30 de Agostos y el 1º de septiembre de 2000 y convocada por invitación de Fernando Henrique Cardoso, presidente de Brasil. Aquí, los presidentes suramericanos recibieron y adoptaron como anexo al comunicado presidencial un documento llamado “Plan de Acción para la Integración de la Infraestructura Suramericana”. En esta reunión se encontraban los mandatarios de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile, Venezuela, Guayana y Surinam, quienes aceptaron este plan, afirmando posteriormente que había sido elaborado por ellos. En esta Primera Reunión de Presidentes de América del Sur el objetivo primordial era estimular la organización y desarrollo des espacio sudamericano a partir de la contigüidad geográfica, la identidad cultural y los valores compartidos. Oficialmente, se considera que la iniciativa del IIRSA “surgió” de este encuentro. No obstante, cabe subrayar que no fue una iniciativa de un gobierno de la región sino del BID junto con la CAF quienes presentaron una primera versión del Plan de Acción para la ampliación y modernización de la infraestructura en los próximos 10 años y que la Cumbre lo aprobó encargando una segunda versión a los miembros del Comité de Coordinación Técnica (CCT), formada por el BID, la CAF y el FONPLATA.”
“A decir del mencionado documento, el principal objetivo radica en la integración física de los países de Sudamérica, tomando en consideración “en términos de competitividad y sostenibilidad” (www.iadb.org, 2003), es decir, en términos de la geoestrategia del capital. De esa manera, no solamente se trata de mejorar la infraestructura en sí –vial, portuaria, aeroportuaria, fluvial, etc.- sino de concebir un proceso logístico integral que incluya la ruptura de las barreras aduaneras, vital para la aceleración de la movilización de las mercancías, la integración de las telecomunicaciones, la uniformidad de los mercados de servicios de logística (fletes, seguros, almacenamiento y procesamiento de permisos) y hasta el políticamente correcto “desarrollo sostenible” local.”

Ponencia de Douglas Bravo en el SEMINARIO INTERNACIONAL “POR UNA INTEGRACION LATINOAMERICANA DESDE ABAJO”
13 AL 16 DE JULIO DE 2010
NOTAS
(1) Quntero Weir, José
El camino de las comunidades, Red_eZ, 2005, Pág. 35 y 36
(2) Bonfil B. Guillermo
Utopìa y Revolución El pensamiento político contemporáneo de los indios en América Latina, Editorial Nueva Imagen, 1981, Pág 11
(3) Bravo, Douglas.
Utopía del Tercer Milenio, El Centauro, Ediciones, 1997, pág. 25 y 26
(4) Filipi, Alberto.
Ponencia en Congreso “El Pensamiento Político Latinoamericano”. Caracas 1983
(5) Bravo, Douglas.
La otra crisis. Otra historia. Otro camino. 1991, pág. 73 y 74
(6) Jeremy Rifkin.
La Economía del Hidrógeno. Editorial Paidos, pág 164, 165, 166
(7) Lovelock, James.
La Venganza de La Tierra. Editorial Planeta, pág. 33,34 y 35
(8) Brown, Lester R.
Salvar El Planeta. Plan B: Ecología para un mundo en peligro. Ediciones Paidós Ibérica, 2004, pág. 19, 21
(9) Brown, Lester R.
Salvar El Planeta. Plan B: Ecología para un mundo en peligro. Ediciones Paidós Ibérica, 2004, pág. 19
(10) Brown, Lester R.
Salvar El Planeta. Plan B: Ecología para un mundo en peligro. Ediciones Paidós Ibérica, 2004, pág. 25
(11) Bravo, Douglas.
Utopía del Tercer Milenio, El Centauro, Ediciones, 1997, pág 11 y 12
(12) Rodríguez C. Yenisey Tesis para Título de Maestría en Estudios Latinoamericanos: “Acciones de la política exterior norteamericana por el control del espacio andino amazónico”. UNAM, 2005