hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

martes, 10 de mayo de 2011

Sabino y Alexander declarados: ¡inculpables!

Editorial. El pueblo soberano.net

Hoy en los tribunales de Trujillo, Sabino Romero y Alexander Fernández fueron declarados “inculpables” por lo sucesos del 13 de abril del 2009, y con esta decisión se cierra una etapa en la lucha de nuestros pueblos y comunidades originarios y la lucha continua con todas las viejas consignas vigentes, pues aún las metas de los pueblos no han sido alcanzadas y más aún, nunca como antes un estado gobierno estuvo tan sistemáticamente dedicado a desmantelar los esfuerzos de resistencia.

Primero dijeron que Sabino era culpable de otro eufemismo penal: agavillamiento contra el Estado, y él dijo: Soy revolucionario. Ahora pasados dos años casi no pueden acusarlo de inocente, pues es liberado junto al hermano Alexander bajo la acusación de inculpable.

Inculpable es el eufemismo con el que el poder nombra desde hoy todo lo que no controla, todo lo que se le escapa de la cárcel de sus propios códigos. Inculpables son los sin techo y los ocupantes de edificios, los mineros traicionados de Las Claritas, los indígenas que luchan por la tierra, los revolucionarios colombianos y vascos extraditados, los familiares de los obreros y campesinos asesinados que piden justicia, los campesinos que ocupan la tierra sin esperar permiso, los que luchan por el control obrero sin control burocrático, los que luchan contra la corrupción, los que se oponen a los negocios de las corporaciones transnacionales en nuestro territorio. Inculpables son los funcionarios honestos destituidos sin explicación.

Viene ahora, y eso por cuenta de la voluntad de destino de las comunidades, la justicia ancestral, cuando sea posible, cuando la limpie la comunidad de la manipulación criminal de los ministros iscariotes Tareck y Maldonado. Viene la lucha por los territorios y la defensa del gobierno ancestral, la lucha por la autonomía y la dignidad. Nuestros hijos seguirán lo que haremos. Viene la unidad de los pueblos y comunidades, dejando atrás el consorcio de mantas y disfraces que camina por los pasillos de Caracas. Viene la voz propia tiene que venir o perecer como pueblos.

El movimiento popular debe preguntarse: qué tan savajes somos, qué tan caribes y arawak, qué funcionario nos entiende?, ver que somos mucho menos criollos y construir la unidad definitiva en la lucha por la tierra y la dignidad, porque nada se nos dará sin pelea.

No cambiemos la tierra por un papel, el agua por una promesa, hay que pelear porque es la lucha la que garantiza y une y es la dadiva clientelar la que nos divide. Sobre la roca de la lucha construiremos nuestra verdadera soberanía.

En un juicio del todo ilegal, amañado; juicio que nos prueba que las tribus judiciales no solo siguen vivitas sino que se han fortalecido en un juicio tan descarado e inmoral que tuvo que convocar a lo peor de la burocracia judicial y del Ministerio Público, a agentes oscuros y manipuladores al servicio de oscuros intereses del Ministerio de Relaciones Interiores y Justicia.

Si revisamos todas las etapas a la luz de la justicia escrita venezolana los desafueros obligarían la detención y juicio inmediata de la mayor parte de los funcionarios implicados, agentes del CICPC que dirigieron interrogatorios con torturas, militares que se llevaron ilegalmente a Sabino Romero del Hospital Che Guevara y posteriormente del Hospital Militar de Maracaibo sin presentar una orden de detención, sometiéndolo por meses un aislamiento casi absoluto por orden del consorcio ministerial Carrizales, El Aissami; militares que intentaron ultrajar y abusar sexualmente de la esposa y las hijas de Sabino en Fuerte Macoa, médicos forences fantasmas, Fiscales Valbuena y Martínez, sicarios judiciales del poder y de los ganaderos, la Jueza Judith Rojas, de Primera Instancia en Funciones de Control, Extensión Villa del Rosario del Circuito Penal del Estado Zulia que negó sin exposición alguna de argumentos el derecho a la jurisdicción especial en este caso y validó arbitrariamente pruebas levantadas porel CICPC viciadas de nulidad.

La Jueza Rojas es seguida por el Tribunal de Apelación quien consolida la decisión amañada desconociendo la opinión de los expertos cientificos que presentaron informe sobre el derecho a su ley ancestral de los imputados. Sólo la jueza Carroz fue una luz independiente al declarar que este caso no debió llegar a un tribunal penal y que aguardaba por la rectificación desde el amparo introducido por la defensa al TSJ. Pero en el TSJ esperaba el Magistrado y ex militar Aponte Aponte, ya señalado por sus procederes poco éticos al servicio de quien lo requiera del poder y de las corporaciones.

De ahí a Trujillo, donde por obra y gracia de la burocracia ministerial el cacique yukpa Olegario Romero terminó aceptando la defensa privada puesta por los ganaderos de Machiques, interesados en desprestigiar a los yukpas y negociar la restitución del botín de tierras. Sin embargo fue tan mala y penosa la defensa del Abogado Alfonso Chacín, más dedicada a condenar a Sabino que a salvar a Olegario que también debería estar preso por incitar al perjurio junto a las fiscales de la causa.

Fue un privilegio ver a un puñado de jóvenes yukpa, barí, wayuu y de otros pueblos crecer en la dignidad de la lucha, ver al anciano libertario José María Korta, a Ramón Sanare Dominguez y a Wo Li Min poner su cuerpo en la eucaristía del hambre. Ver la solidaridad Internacional de Carlos Walter, de Monseñor Balduino de la pastoral por la tierra, de Pablo Dávalos y Anibal Quijano, de Raúl Zibecci, Vladimir Aguilar, a José Quintero Weir, a Roland Denis, a Frezia Ipinza, y miles de ciudadanos de nuestramérica y del mundo haciendo solidaridad clara y conciente.

Ver a nuestro compañero Lusbi Portillo dar prueba de vida, afecto y constancia, llevando al hombro su dificil y meridiana escuela de rebeldía. Ver a los hermanos que no mencionamos por que son sangre y verde de la tierra, luz de la sierra, sangre y rojo de las calles. Sus nombres son silvidos de viento, por eso los nombramos pa adentro.

Vimos lo fácil que es para nuestro pueblo tener palabra propia, que le sobra solidaridad y sentido común y vimos la torpeza de quienes creen que deben medir el hasta dónde, pesar el cuidado, lijar las aristas de la palabra, procurar que todo encaje, aislar las voces altas, ponerle tapas guindatorias a los pliegos y petitorios. Vimos oportunismo y compra de conciencias, vimos quiebre de voluntades, vimos a quienes montan un contrato de servicios en medio de una lucha popular, vimos la prudente medianía y vimos el silencio de los burócratas.

Tuvimos que denunciar tantas veces las razones de Estado que ahora estamos obligados a ver más allá de la arbitrariedad, a desechar la prudencia en el decir y la desmemoria. Hay que ayudar a construir el camino de emancipación de nuestros pueblos desde cada experiencia, cruzar nuyevamente el desierto sin rendirse ante un vaso de agua, otra política, no dictada por nadie, sino ciencia y palabra de nuestro pueblo es urgente.

El camino no es el del proselitismo, ni el de la domesticación clientelar, el camino es luchar contra el imperio y sus lameculos de aquí, donde el imperio pone sus garras, el camino es la tierra y la resistencia, el camino es la autonomía, el camino es el de la tierra, el poder popular, y la dignidad, el camino es el de las comunidades.