hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

jueves, 3 de febrero de 2011

Carta a Carlos Walter Porto-Goncalves

Hermano Carlos Walter

Saludos

Pienso que lo dicho por el hermano Zibechi, entre otros, no es más que la necesidad de asumir un debate que siempre se deja de lado, sobre todo, cuando en el escenario político latinoamericano aparecen "líderes" que se sobre-imponen a las comunidades y la profundidad de sus luchas. Esta sustitución se ve como un paso hacia la "no sustitución", es decir, se tiende a pensar que la aparición de los mesiánicos constituyen un paso previo obligado al ascenso de nuestras sociedades hacia formas incluyentes, democráticas, anticoloniales y libres de nuestros países; de tal manera que es necesario aceptar al mesías del momento pues, es un paso previo y obligado al proceso de liberación de las comunidades.

Ha sido esta persistente visión colonial la que ha justificado la presencia de elementos como Lucio Gutiérrez; Correa; Evo Morales y Chávez, pues, desde la concepción colonial-lineal de la historia y el tiempo, se piensa y se obliga a pensar, aún desde la llamada "izquierda revolucionaria" que, tales sujetos y sus procesos constituyen pasos previos (casi obligados) para la liberación de los pueblos y naciones donde líderes de esta naturaleza aparecen. Es como si los pueblos fueran incapaces de producir sus propios procesos y siempre deban recurrir a elementos cuyo retorcido pensamiento puede ubicarlos hoy como aliados y mañana como enemigos de la verdadera liberación que no será tal, sino es una auto-liberación.

Creo que el problema planteado por Boaventura de Sousa en torno a si la liberación está vinculada a la imposibilidad de superar el capitalismo o de pensar una sociedad fuera del mismo, constituye el primer muro que impide el impulso de un radical proceso liberador desde el corazón de las comunidades.

Creo que es desde allí donde pensamientos inspirados en un torcido mesianismo llegan a pensarse y, aún, establecerse, como camino obligado para que las comunidades indígenas y demás culturas locales puedan arribar (asidas a la perenne guiatura de su mano salvadora) a su liberación. Lo más terrible es que pensadores reales, ya por facilismo pero, sobre todo, por su propia colonialidad interior, no sólo asumen lo anterior como parte de un obligado y evolutivo proceso sino que se dedican a auparlos y aún, a estigmatizar a cualquier posición crítica que sobre estos extraños mesías generan las propias comunidades y pueblos.

Como diría una vieja canción, la moraleja puede resumirse en la frase: "Cuidado con los hombres progresistas. Para ellos, el progreso sólo ocurre después de su muerte, por tanto, mientras ellos viven en el poder, a los pueblos solo les corresponde reverenciar su presencia ya que sólo por ellos y su propia inmortalidad, algún día, también seremos inmortales".

Esto que digo, no sé, a lo mejor me aleja de muchos. Pero no puedo dejar de observar cómo actúa el poder de un gobierno mesiánico para impedir la autonomía de las comunidades, especialmente en momentos terribles como inundaciones, deslaves y otros desastres naturales provocados, precisamente, por el apoyo que el mesiánico gobierno ofrece a la continuidad de la explotación colonial de los territorios de las comunidades a través de la minería, la explotación de hidrocarburos, las piedras y metales "preciosos" y, más recientemente, el coltan.

Creo que los indios, los campesinos, los afro-descendientes, los pescadores (como los añú) y todas las comunidades y culturas locales, estamos siendo condenados a morir, no sólo por las transnacionales mineras, energéticas y financieras; es decir, por el imperialismo en toda su dimensión económico-política y militar, sino también, por los supuestos mesiánicos gobiernos que, en una circunstancia histórica pretenden lograr sustituir la histórica lucha de las comunidades por su liberación. Pero, además, tales gobiernos no llegarán jamás a sustituir a sus pueblos, sino fuera porque un buen grupo de intelectuales en los que el pueblo ha confiado, apoyan, sustentan y justifican la liquidación de los pueblos y su sustitución por los circunstanciales detentadores del Estado-gobierno, en lo que, sin querer queriendo, terminan coincidiendo con las transnacionales del comienzo.

En fin, el texto de Zibechi me parece propicio para entrarle, de verdad verdad, a la necesidad de definir el papel de los intelectuales en la coyuntura presente y el devenir futuro hacia un proceso verdaderamente liberador, anticolonial y autónomo de nuestros pueblos.

Un abrazotote hermano

José Ángel Quintero Weir