hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

jueves, 13 de enero de 2011

Carta por otra política

Roland Denis

1. ¿Políticamente hablando desde dónde partimos?. Dicho de manera directa nos situamos por fuera del estado capitalista, de sus espacios que dicen ser representativos, de sus partidos funcionales. Somos políticamente sólo al interno de la fragua rebelde de los pueblos, ya sea como fenómeno político de lucha, como en la gesta creadora y constituyente de liberación, como desde aquella “ciencia del pueblo” que es imperativo desarrollar y recrear para garantizar el proceso libertario. Es decir, nos situamos desde otro conocimiento, otra conciencia del mundo y de sus ciclos de liberación que no son definitivamente los espacios y los tiempos de la política burguesa, centrada en la captura de peldaños inútiles al bien de todos, ya sean burocráticos o de representación. Hacemos política como práctica emancipatoria gestada desde el fuero popular. Por ello decimos que nuestro poder no está en otro lado que en nuestra propia política.
2. No queremos este estado, ya sea en sus relaciones internas, con la sociedad, su modelo de gobierno, la perversidad moral que lo atraviesa, su absoluta ineficiencia. Vamos por un no-estado, vamos por una república autogoberante, donde sea imposible la explotación descarada que hoy se hace del esfuerzo político colectivo. Construir o reconstruir el poder-hacer, ese poder-transformar colectivo y autoafirmarse contra los poderes disciplinarios de la vida cotidiana que conculcan el porvenir, allí está una tarea central. Este poder, tal y como está constituido no es más que una relación de dominio, de enajenación y mando impuesto. Necesitamos en lo inmediato, dentro de esa larga transición revolucionaria de los pueblos, espacios y territorios liberados que se definan por la dignidad que los atraviese, donde se hagan prevalecer los proyectos emancipadores, elementos materiales fundantes de una nueva vida individual y colectiva.
3. Tal posición nos obliga remontar nuestras capacidades propias de subversión, de organización y de defensa, quebrando los pilares políticos-ideológicos en que se sustentan en general las relaciones de dominación y en concreto este mundo inmediato a nosotros cruzado por la dependencia, la sumisión, la pobreza, la humillante condición de marginados, muertos en el sueño consumista. Subvertir supone cuestionar y cuestionarnos, enfrentar, quebrar el orden explotador impuesto, pero también significa retomar nuestra condición de creadores y productores libremente asociados dentro de verdaderas comunidades de solidaridad y afecto que vayan constituyendo “otra república”. Esa es la revolución que soñamos.
4. Sabemos que a la final, si mantenemos este inmenso esfuerzo, siempre se terminaran imponiendo las contingencias revolucionarias, contingencias nuevas que de hecho mantienen en crisis el estado-nación que se ha impuesto desde la independencia. Y esto es fundamental mientras no podamos terminar de acabar con él dentro del espectro continental. El problema histórico de la liberación nacional, planteado desde la independencia hasta las revoluciones cubana, chilena y nicaragüense, hoy se convierte en una amplia gama de espacios resistencias y confrontaciones constituyentes por la liberación territorial y productiva a nivel nacional y nuestramericano. La persistencia de los pueblos de mantenerse sobre este hilo histórico de la lucha de clases pero desde una visión emancipativa en ella, estamos seguros que garantizará el camino victorioso.
5. Por esto no tenemos problema en afirmar que “lo queremos todo”, no solo una partecita permitida por las leyes hechas en los recintos de legislativos del orden constituido. Los queremos todo, el todo para todos, porque en definitiva somos nosotros los fabricantes y creadores del mundo humano. Lucha larga y sin tregua que exige del nosotros militante la mayor inteligencia, voluntad y humildad a la hora de asumir esta pelea. La horrorosa, ecocida y sangrienta decadencia del capitalismo no nos garantiza para nada el advenimiento de una nueva vida feliz e igualitaria en el futuro inmediato. Debemos por tanto poner nuestro grano de arena a ese esfuerzo monumental que supone la creación de un orden auténticamente comunista de hombres y mujeres libres e iguales, amorosos e integrados a la madre naturaleza. Es una tarea planetaria pero tenemos que comenzar acompañando y haciendo referencia donde podamos, tomando la fuerza y empeño de la insurgencia nuestramericana que vivimos.
6. Sabemos que todo esto no va a ser fácil y exige en estos momentos de una mentalidad militante que primero ayude a rescatar de la vocación de poder del pueblo, su moral y su capacidad de autodeterminación colectiva, que haga de ese acumulado progresivo la verdadera materia prima de la fragua revolucionaria. No hay otra revolución que aquella que nos demuestra nuestra propia capacidad para liberarnos por nosotros mismos de los órdenes de opresión y explotación que nos impone el capitalismo ya sea en su faceta liberal y privatista como en sus caras burocráticas y estatistas. Y aún peor, en sus nuevas versiones paraestatistas y paramilitares que utilizan el terror, el sicariato y la violencia social como salvación última de su miserable poder. Para ello es fundamental multiplicar y profundizar la autonomía de nuestro propio proceso como pueblo, entender que esto no se resuelve con elecciones y cultos al liderazgo. Entendamos que solo el pueblo en lucha desde sus múltiples, coordinadas e independientes formas de dirección colectiva podrá garantizar la victoria que necesitamos.
7. Por ello insistimos que nosotros, asumiendo plenamente lo que hemos llamado una “otra política”, efectivamente hacemos la política desde el pobre en su propia rebelión. Esto nos permite mirar el proceso revolucionario desde otra perspectiva que la del maniqueísmo que han impuesto las cúpulas de los bandos enfrentados dentro de un mismo sistema de poder. Vemos el proceso desde el propio seno de la batalla cotidiana por la vida, de sus ganancias y retrocesos, desde la suma de experiencias y saberes que allí se producen, haciendo ciencia de ellos, construyendo inteligencia colectiva y una nueva ética común, un otro tiempo y otro espacio de lucha que no esté apegado a los chantajes y momentos que solo sirven para la reproducción interna del propio sistema.
8. Y así como nos situamos en este combate de manera plena desde nuestra propia condición de clase, desde sus aprendizajes, sus verdades y necesidades, sus tiempos y espacios de lucha, sus sueños y proyectos, hoy es imperativo pasar a la ofensiva en un momento en que se enfilan dos proyectos de dominio adscritos a todos los modelajes básicos del capitalismo: liberal-oligárquico, corporativo-burocrático, y sus respectivas síntesis y acuerdos. Ya no podemos por la razón que sea quedarnos a la retaguardia de un mando que así como se posicionó de los sueños y programas que nacieron desde las auténticas corrientes históricas de lucha, al mismo tiempo le sirve de chaperona a las nuevas y viejas burguesías, a tecnócratas y burócratas, a inmensos poderes transnacionales que continúan por el camino del saqueo de nuestro suelo y subsuelo. Desde Chávez para abajo (a quienes damos todo nuestro respeto y reconocimiento porque somos iguales) que entiendan que los verdaderos fabricantes de la rebelión inevitable están abajo y no arriba, y si no terminan de entenderlo, si siguen insistiendo en un régimen de “autocracias revolucionarias”, asumiremos que ya no tienen nada que ver con aquel “nosotros” que nació junto a la rebelión popular del 89. Situación que de hecho ya es la condición real de demasiados “socialistas”, nuevos y viejos, que desde su curul institucional o empresarial divinamente comen y se enriquecen explotando nuestro esfuerzo político y productivo. Si hay algo hermoso dentro de la revolución bolivariana es precisamente que aquí o todos nos asumimos como iguales o no hay nada, allí está su alma primaria y su condición libertaria.
9. Es esta posición junto a las tensiones creadas por la arrogancia burocrática, la corrupción descarada, la ineficiencia como norma, la que ha dado impulso a una importante rebelión antiburocrática y antitecnocrática que ya se manifiesta como hecho político, diseminado en todo el movimiento popular, particularmente aquellos que no han aceptado ser un simple portal al servicio de ministerios, chivos de gobierno, mafias o institución alguna, negándose a la “sobrevivencia táctica” que supone el eterno oportunismo sembrado por todos los costados de la organización popular. Es la primera forma de alzarse contra una realidad que tenía que venir inevitablemente dentro de las estructuras de este capitalismo parasitario fomentado por un estado rentista que lo envuelve y lo corrompe todo en estas tierras. Pero ahora tenemos que dar un paso más allá, convertir este espíritu rebelde en política, en una “otra política”, que ya no solo cuestione una situación dada sino que salga al frente de todo lo posible e imposible de la revolución social deseada por millones.
10. La larga transición en la cual ya estamos inmersos exige una estrategia de construcción del pueblo en lucha. No podemos seguir aceptando esa desgastada y ya negada tesis del susodicho “socialismo científico”, donde lo más triste es que lo bueno de la fiesta solo está al final de la historia, cuando ya estamos cansados y borrachos desmoralizados, hartos de aguantar todos las “patronales de la transición” que según su bendita ciencia tenemos que calárnoslos “mientras se eduque el pueblo” y se desarrollen las fuerzas productivas. Pura paja de quienes hicieron del materialismo histórico una mediocre teología en beneficio de unos mandos dictatoriales que a la final condenaron a la derrota a gigantescas y durísimas revoluciones obreras y campesinas en el mundo entero. La construcción del pueblo en lucha es la base de un complejo programa revolucionario que asumimos plenamente pero que no somos unos cuantos mesías los llamados a hacerlo. Esa construcción programática, -la conquista del socialismo como propósito revolucionario- la hacemos a partir de la práctica de una estrategia y desde esa estrategia sus tiempos y logros se centra la única transición revolucionaria posible a nuestro entender. De allí la importantísima tarea de que cada colectivo y espacio social de lucha prepare su propia “carta de lucha”, base fundamental de la producción de identidad política colectiva y del encuentro consciente con “todas nuestras luchas”.
11. Hoy por hoy, en el momento de plena decadencia de esta burocracia “socialista” y nuestra querida y vendepatria oligarquía en que estamos, necesitamos promover algo que se acerque a una “actitud política equivalente”, exigir y exigirnos una relación de equivalentes entre nosotros y los poderes constituidos. No creemos en los pueblos “víctimas de los malvados de la historia”. Frente a los “hijos de puta” que han usufructuado de la producción social, nos rebelamos, nos paramos de frente a ellos, de poder a poder, rompiendo sumisiones y cualquier relación humillante de autoridad a víctima. “En mi hambre mando yo” dirá unos de los célebres entre nosotros, maracucho al fin, enseñándonos desde esa filosofía oculta en la frase, el reto de afrontar plenamente nuestra condición de explotados y hambrientos pero también de garantes de la liberación deseada. Que nadie nos venga a prometer entonces caminos y soluciones de salvación. Al contrario, se trata de promover una subjetividad frontal ante los mandos salvacionistas, autoritarios e impositivos propios de la soberbia de estado. El verdadero poder popular en esta etapa necesita de hombres y mujeres que exijan equivalencia de poderes, equivalencia política ante estas instituciones que sabemos opresivas e inútiles aunque le hagan culto y le lloren a cualquier símbolo revolucionario. Esto preparará nuevos tiempos de rebelión y nuevos retos mucho más profundos y extensos.
12. Estamos efectivamente avocados a una desalienación de la conciencia, su desatrapamiento en este mundo mediatizado y abstracto, pero esto tiene que ir acompañado por un duro y creador esfuerzo en función de la liberación y sanación del cuerpo colectivo e individual desde donde nos hacemos a nosotros mismos. Es la potencia colectiva sana y liberada que pelea el poder con los enemigos en todos los terrenos. Esto es fundamental trazárselo como meta sobretodo si tomamos conciencia del mal desastroso que están produciendo entre nosotros las drogas y todas las porquerías enfermas que identifican el mundo capitalista de hoy. La pobreza y todas estas condiciones degradantes de nuestra vida física y espiritual son en realidad la base de una violencia social que nos puede llegar a acabar como pueblos si no luchamos desde ya contra ella en todo lo que esto implica.
13. Desde nuestros sueños, nuestro cuerpo, el lenguaje, la cultura, hasta todos los espacios de la constitución material del mundo empezando por la tierra, los medios de producción, los espectros comunicacionales, los servicios, la salud, la educación, la construcción comunitaria, la apropiación territorial, así como el antagonismo obrero, campesino e indígena que son fuentes de luz y organización real. Todo espacio de controversia, en sus múltiples facetas ya sean reivindicativos, de resistencia o de franca emancipación, hay que asumirlos plenamente sin ponerle límites a los espacios y formas de lucha. Incluso el estado visto como terreno concreto de la realidad se presenta como tal, no como fin de poder ni mucho menos sino como necesidad táctica y concreta de establecer puentes que nos permitan multiplicar los tiempos de liberación, sobretodo ahora cuando muchos espacios de construcción popular aún dependen de los recursos del estado. Aunque colectivamente nada tengamos que ver dentro de él, necesitamos muchos aliados dentro y fuera del estado, hasta dentro del PSUV si es el caso, pero que asuman plenamente esta “otra política” como principio de lucha, como ética personal y colectiva y como actitud política ante los mandos constituidos.
14. Vamos igualmente por el rescate de la diplomacia de los pueblos en un momento en donde la traición hacia la solidaridad y el internacionalismo de las luchas es un hecho patente en las políticas de los llamados gobiernos progresistas en el continente, ni se diga con los gobiernos de derecha. Por ello es básico reconstruir una estrategia internacionalista y continentalista que pueda hablar libremente y sin ataduras gobierneras. Es decir, desde las mismas resistencias populares, promoviendo desde allí lo que podría ser un hermoso proyecto de integración pero desde una “otra política”, desde la construcción de los pueblos en lucha, desde la producción de solidaridad, del intercambio directo, de la defensa conjunta, siendo esta una verdadera tarea bolivariana y nuestramericana.
15. La revolución no la hacemos para solucionar nuestra situación sino para transformarla. Eso es importante entenderlo. Por ello carajo necesitamos rescatar los grandes valores revolucionarios, contrarios a todo populismo despreciante y todo reformismo inútil. Promover un nuevo hombre y mujer hechos de tierra y alegría, de una firme disposición voluntaria, visión maravillosa que nace del Che. Pero esto no puede ser una simple intención o una bonita voluntad de algunos. Sin duda necesitamos de organización, construir el cuadro organizativo pertinente a “otra política”. La organización es parte fundamental de la construcción del pueblo en lucha, la liberación territorial, la república autogobernante y nuestramericana que añoramos, pero es también una esfera fundamental para la formación integral de este nuevo hombre y mujer. Obviamente esto tiene que entenderse desde el punto de vista del rescate de una moral y una disciplina colectiva básicos a la hora de enfrentar los exigentes y muy probablemente violentos tiempos que se avecinan. La organización común en todas sus diversidades internas, es el único lugar posible del quehacer político, siendo una esfera básica de la misma política y de nuestro poder. Sin ella todo esto que decimos no tiene sentido. Nadie gana esta pelea solo, sólo juntos y con espíritu orgánico y a la vez abierto y despojado de todo sectarismo, lo lograremos. Pero sabemos que esta es una discusión compleja, por ello asumimos la organización como proceso concreto y no como formato disciplinario e invariable. Estamos en la obligación de construir un complicado “ejercito de multitudes”, un gran tejido orgánico y combatiente, donde prevalezca la democracia de la calle, el debate y la decisión colectiva, hecha desde los propios terrenos reales de lucha. Pero donde a la vez se sepa actuar sin complejo desde un criterio de verticalidad y plena disciplina a la hora de hacer operativas las decisiones en cualquier terreno donde se requiera del quehacer colectivo. Cada lugar, cada región tiene su singularidad propia y por tanto sus modos de organización, sus alianzas, encuentros, etc. Pero a la vez necesitamos que todos esos espacios luchen en base a una política y un plan común, con la sutileza inteligente por delante y a la vez el espíritu insurrecto necesario. Con unos principios, una política y acuerdos comunes básicos que multipliquen la potencia revolucionaria de cada quien, reto central para el día de hoy. Comencemos o recomencemos entonces, la voz y los criterios de muchos nos darán el camino y sabrán producir “la razón de todos”.
16. Finalizamos con unas palabras nómadas que parecieron filtradas por los celulares de algunos: “Todo es común…fue el grito colectivista de unos campesinos alzados contra reyes, leyes y dioses injustos…Sus enemigos, su historia fue la de un posible truncado, la de una alternativa a su tiempo que quedó encallada en la guerra y la derrota…Su principio se levanta cual ave fénix…L@S HIJ@S DEL MAIZ REAFIRMAMOS QUE LO QUEREMOS TODO, PARA TODAS, PARA TODOS…”

VOLVEMOS POR TODOS LOS CAMINOS
¡A ORGANIZAR LA LIBERACIÓN POPULAR!

ASAMBLEA MILITANTE POR OTRA POLITICA