hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

domingo, 28 de noviembre de 2010

Sabino Romero es un preso político, no claudiquemos al gobierno que lo criminaliza

Radio Ecos, Colectivo Libre Aquiles Nazoa, Unidad Socialista de Izquierda

El gobierno nacional, encabezado por el presidente Hugo Chávez, ha utilizado todos los recursos administrativos, judiciales y militares a su disposición para aplastar la lucha de los pueblos indígenas por su derecho al territorio y a la autodeterminación. Sabino Romero, encabezó la pelea por recuperar las tierras usurpadas por el latifundio ganadero, se puso en pie de lucha contra las transnacionales mineras, e impulsó la resistencia contra los planes gubernamentales de imponer una demarcación territorial que despoja a los yukpa de la mayor parte de sus tierras ancestrales.

La respuesta del gobierno del presidente Chávez no se hizo esperar: a través de una ofensiva brutal del Ministerio de Pueblos Indígenas, y utilizando la figura de los llamados centros pilotos, el gobierno se dotó de un aparato clientelar dentro de los propios pueblos indígenas, a través del cual se cooptó a varios caciques y dirigentes indígenas de la zona de Perijá. Contando con este aparato y los cuantiosos petrodólares, el gobierno se dio a la tarea de dividir al pueblo yukpa y aislar a miembros de sus comunidades que luchaban de manera independiente por la recuperación de la tierra. Paralelamente, utilizó a sus operadores del Ministerio de Interior y Justicia y el Ministerio de Pueblos Indígenas para una campaña de guerra sucia contra Sabino Romero, acusándolo de guerrillero, ladrón de ganado, invasor, y amenazando con desatar la represión, como ya había ocurrido durante el cerco militar a las comunidades yukpa en agosto de 2008.

Con estos métodos de guerra sucia y contrainteligencia, el gobierno del presidente Chávez, logró apoyarse en uno de los caciques que había acompañado a Sabino Romero en la recuperación de haciendas, el cacique Olegario Romero, para armar un atentado contra Sabino, ejecutado el 13 de octubre de 2009, en el que resultó herido con dos tiros en la espalda. En el enfrentamiento de los acompañantes de Sabino con sus agresores resultaron dos personas muertas y cinco heridas.

El gobierno del presidente Chávez luego procedió a secuestrar a Sabino Romero del hospital en el que estaba recluido, recuperándose de sus heridas. Con un fuerte dispositivo de seguridad, Sabino Romero fue trasladado a un hospital militar, en el que estuvo secuestrado hasta que un tribunal dictó una medida amañada pidiendo su reclusión e incriminándolo en crímenes como homicidio y agavillamiento, sin pruebas materiales y basándose en testimonios que luego fueron anulados judicialmente. Sabino Romero fue entonces trasladado, junto con Alexander Fernández y Olegario Romero, al Fuerte Macoa, instalación militar. La acusación de agavillamiento demuestra con claridad que Sabino es, desde octubre de 2009, un preso político indígena, al que además el gobierno niega el derecho a ser juzgado por la justicia yukpa de acuerdo con sus tradiciones y leyes.

Durante este tiempo de reclusión, se han violado los derechos humanos de Sabino Romero, al sometérsele a tratos crueles, acoso sexual y trato denigrante a las mujeres de su familia durante las visitas al centro de reclusión, así como amenazas de muerte. Estas denuncias han sido documentadas por la Defensoría del Pueblo del estado Zulia.

Debido a las protestas realizadas por las comunidades yukpa en julio de este año ante el Tribunal Supremo de Justicia, exigiendo un pronunciamiento frente a un recurso de amparo introducido meses antes, por la eliminación del juicio a Sabino Romero, los operadores judiciales del gobierno tomaron la represalia de trasladar a los tres yukpas a la Cárcel Nacional de Trujillo, a centenares de kilómetros de sus comunidades en Perijá.

Hay que destacar que al tiempo que el gobierno criminaliza la lucha por tierras del pueblo yukpa, protege a los sicarios de la federación ganadera local, quienes asesinaron al padre de Sabino Romero en 2008, crimen en el que también estarían implicados oficiales de las Fuerzas Armadas. Incluso, militares que han sido cuestionados por sus actuaciones represivas contra las comunidades indígenas, como Gerardo Izquierdo Torres, lejos de ser sancionados, han sido premiados por el presidente Chávez, al nombrársele jefe de la Primera División de Infantería y Guarnición Militar de Maracaibo.

La campaña por la libertad de Sabino Romero debe ser amplia y democrática

El horrendo expediente del gobierno del presidente Chávez con relación a los derechos indígenas, pisoteados sistemáticamente para favorecer a ganaderos y transnacionales mineras, debe despertar el inmediato repudio de todas las organizaciones que se reivindiquen revolucionarias y democráticas

A pesar de ello, varios operadores políticos del gobierno y el PSUV han logrado infiltrarse y torpedear desde adentro al movimiento de solidaridad que ha realizado movilizaciones y campañas por la libertad de Sabino Romero. Incluso, durante la huelga de hambre realizada por el cura jesuita José María Korta, Ramón Sanare, y Wu Limin, por la libertad de Sabino Romero y el respeto a los derechos constitucionales de los pueblos indígenas, la cual fue hostigada por agentes del Ministerio de Pueblos Indígenas, estos operadores del gobierno lograron presionar para que la huelga fuera depuesta como gesto de confianza hacia la “buena fé” del gobierno. Los comunicados en los que se plantean las razones para deponer la huelga llevaban como encabezado una declaración de apoyo irrestricto al gobierno del presidente Chávez, el mismo gobierno que mantiene preso a Sabino Romero y viola los derechos de los pueblos indígenas.

Nuestras organizaciones apoyaron la huelga de hambre con la reproducción y repartición de miles de volantes, la publicación de decenas de artículos y noticias en nuestros medios de comunicación, la producción de materiales radiofónicos, la adhesión a comunicados unitarios, y pronunciamientos a la prensa y los medios alternativos. Incluso, debatimos contra la posición de Pablo Hernández, quien se pronunció contra la huelga de hambre por considerarla un método no revolucionario, así como la posición gobiernera de José Roberto Duque, quien declaró que la huelga sería capitalizada por la derecha opositora.

Por eso nos sorprendió que los comunicados posteriores al levantamiento de la huelga de hambre, firmados por los “colectivos que apoyaron la huelga”, no fueron consultados con todas las organizaciones que apoyaron a la misma, y en definitiva expresan un apoyo al gobierno nacional que no compartimos. Nuestro apoyo, compromiso y esfuerzo, es de lealtad absoluta con la digna causa de Sabino Romero y su pueblo, no con el presidente Chávez y su gobierno, que nada tiene de bolivariano, revolucionario, ni mucho menos de socialista.

En vez de ampliar la campaña por la libertad de Sabino Romero, como una causa democrática y de defensa de los derechos humanos, en la que debe participar el espectro más amplio de activistas y organizaciones populares, estos comunicados de apoyo al gobierno dificultan la posibilidad de convocar a acciones unitarias a sectores no vinculados al gobierno.

Incluso, esta orientación equivocada llevó a algunas organizaciones que apoyan la causa de Sabino Romero, como Homo et Natura, a participar en una marcha de la burocracia sindical del PSUV, marcha en la que no figuró la exigencia de libertad para Sabino Romero, ni en su convocatoria ni en los documentos que se entregaron a la Vicepresidencia de la República. Los burócratas sindicales del PSUV no se han pronunciado por la libertad de Sabino Romero, ni antes ni después de la marcha, cuyo objetivo era postularse como aparato sindical del gobierno para arremeter contra los derechos de los trabajadores.

Es necesario convocar a todos los sectores dispuestos a exigir la libertad de Sabino Romero y defender el derecho al territorio y la autodeterminación de los pueblos indígenas, independientemente de su adhesión o no a la política gubernamental. Pero sin que esto implique suavizar las denuncias sobre la actuación del gobierno contra Sabino Romero, ni dejar de destacar que se trata de un preso político.

Impulsemos la movilización con total independencia política

A estas alturas ha quedado demostrado, nuevamente, que la supuesta buena fe del gobierno es una farsa. Que el gobierno irrespetó nuevamente el acuerdo de implantar una hoja de ruta para hacer efectivos los derechos territoriales de los pueblos indígenas, y que los ministros de Ambiente, Pueblos Indígenas, e Interior y Justicia, obedeciendo a las líneas del presidente Chávez, continúan impulsando planes de demarcación burocráticos e inconsultos para burlar las aspiraciones de las comunidades indígenas.

Es el momento de reencauzar el movimiento de solidaridad con Sabino Romero sobre la base de la total independencia política respecto del gobierno, de no confiar en las autoridades que violan sus derechos y lo mantienen preso en abierta violación a la Constitución, y de convocar a todas las personas dispuestas a movilizarse por la libertad de los presos yukpa.

¡Libertad para el preso político indígena Sabino Romero!
¡Autodemarcación territorial ya!