hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

lunes, 8 de noviembre de 2010

Gracias DAVID

en reafirmación de hermandad a
David Pablo Tortabú

Carlos J. Acosta

Cuando transitamos por la vida y tenemos la ocurrencia de quedarnos varias décadas, nos toca compartir con seres de la más diversa índole, a los cuales nos unen diferentes tipos de afectos.
A muchos de ellos los tratamos porque vienen envueltos en el paquete familiar o en el de la pareja o las parejas, con quienes decidimos compartir etapas de nuestra existencia. Hay otros con quienes los lazos afectivos vienen dados por su don de gente, su amistad o la ternura con que asumen la vida; lamentablemente, son los que vemos con menos frecuencia.
En lo que refiere a nuestro camino terrestre, David era de estos últimos.
Lo recordamos como el segundo hijo de Cecilia, la hija de Enrique, la nieta de Zulia. El carajito que venía con sus hermanos César, Marcos e Iván y con una dulce muñequita andante llamada Soraya, a pasar las vacaciones en Margarita.
Con el paso del tiempo, David decidió quedarse en la isla y formar familia. Por allí lo encontrábamos con su sonrisa permanente, su buen humor y fina ironía que provocaba alargar un poco más la conversa. Así era este caraqueñito-margariteño.
Luego, la vida que nos conduce con su propio ritmo, lo alejó de El Brasil al igual que a nosotros y los encuentros se hicieron esporádicos. Cinco años pasaron desde la última vez que conversamos, en un negocio que acababa de comprar por allá por La Encrucijada y que no tardó en convertir en un establecimiento próspero y productivo.
Si algo caracterizó a este hermano fue su gran capacidad para el trabajo y la virtud de poder construir máquinas con sólo observarlas un rato. Nada de consígueme el diseño o las especificaciones técnicas, sólo le bastaba mirarlas con atención y comenzar a crear una igual.
Ese era el ser humano que pervivía en nuestra memoria, justo representante de lo que Aquiles Nazoa llamó “los poderes creadores del pueblo”.
En la Margarita de nuestros recuerdos, la noticia de su asesinato hubiese causado una gran conmoción. Ahora, en esta época de “progreso”, estos sucesos se han convertido en parte de la rutina diaria. Dentro de esta vorágine delictiva, parece que cada familia debe perder por lo menos a uno de sus miembros. Nosotros también hemos aportado nuestra cuota para esa estadística.
En muchas ocasiones no asistimos a los actos velatorios, donde muchos acuden “por cumplir”, porque son situaciones que nos dejan lo que los franceses llaman “déjà vu”; es decir, la impresión de haberlo vivido antes. Sin embargo, la gran lección que el panita legó con su último acto de vida nos encaminó a la funeraria.
A cada instante, cuando hablamos o escribimos sobre la ética revolucionaria, nos referimos a Gramsci o al Che, quienes conjugaron en su existencia la inmanente unión entre teoría y praxis, entre lo que se dice y lo que se hace. Pues bien, David con su sacrificio para resguardar la integridad de sus hijas y demás familiares se nos colocó a ese nivel ético.
Realmente, su figura se empinó sobre las nuestras con su noble inmolación. Nosotros pensamos que no sólo se convirtió en un héroe para sus hij@s, sino que ha de pasar mucho tiempo para que deje de comentarse su andar por la vida.
Cecilia, su madre, nos expresaba en la funeraria algo que escuchó de boca de un pastor y que acá parafraseamos y alargamos: “La vida no es más que un juego que cada uno juega o intenta jugarlo a su manera; o bien sigue las reglas que le marca la sociedad o intenta vivir al margen de las mismas; pero la única regla que es constante para tod@s, es que nadie sale vivo”. David salió por la puerta de la grandeza de espíritu, algo que en esta época de cobardías lo enaltece aún más.
Quizás por eso, el acto velatorio tenía un aire diferente. Lo sentimos desde el primer momento y lo respiramos por más de 5 horas, aunque no sabríamos explicarlo. Una extraña sensación de alegría dentro de la tristeza.
Cada abrazo cargado de cariño y amor fraternal, revivía el barrio; pues eso es en definitiva lo que define al Barrio El Brasil: “una querencia que se lleva en el alma y que reaparece cada vez que 2 de sus hijos se encuentran en cualquier lugar del planeta”.
Esa mañana, cada rostro nos remontaba a la Porlamar de nuestra infancia y primera juventud. La musical voz de Nora transportaba nuestra mente a momentos pasados de camaradería y amistad. Las anécdotas contadas por el picante e inteligente humor de Fernandito drenaban tristezas. Y claro, estando dentro de ese sentimiento se facilitaba el reencuentro con nuestros hermanos de la vida Rosario y Raúl, luego de la pérdida de ese otro ser especial que fue su hijo Fernando Millán.
Que vainas tiene la vida, quien disparó cree que lo mató. Pobre infeliz. Ya lo dijo el panita Alí: “Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”.
Gracias, DAVID.

6 comentarios:

Karina dijo...

Gracias por publicar este articulo de mi papa... estoy sin palabras... Gracias

Carlos J. Acosta dijo...

Karina, no hay nada que agradecer mi niña, tú papá es mi hermano del barrio y eso es algo que ni siquiera la muerte lo puede borrar.
Todos debemos marcharnos algún día, pero tú padre decidió hacerlo dándonos una lección inolvidable; diciéndonos que hay cosas más importantes que la vida misma.
Un abrazo para todos,
carlos.

PATRICIA dijo...

QUE HERMOSAS PALABRAS..MUY CONMOVEDORAS....ESTE ES EL TIPO DE PERSONAS QUE NUNCA MUERE....ABRAZOS Y BENDICIONES A LA FAMILIA PABLO

María Alexandra dijo...

Hermoso Articulo!! Conmovedoras palabras! Se Nota Que Salieron Del Corazon Pues Llegaron A Mi Corazon!! Esa Es La Verdad.! Eso y Mas Es Papi David.! Un Ser Humano Como Pocos!! Me Uno a Paty... Bendiciones Familia Pablo!!

Anónimo dijo...

Mi Querido Carlitos,
Gracias por escribir ésas palabras tan hermosas acerca mi hermanito bello. Verdaderamente ése era mi gordo: noble, generoso, con una sonrisa siempre en la cara, con una personalidad emprendedora, trabajador, el mejor hermano, el mejor hijo de Cecilia, un padre y un esposo excellente, quien finalmente dió su vida por amor, por salvar a su esposa e hijas.
Tengo una anecdota que contarte: Me fuí a Venezuela sin decirle a mis dos niñitos que su tío David había muerto, sino que estaba un poquito enfermo. Al día siguiente de enterrarlo, hablando con mi hijito Sam me dice que Jesus le había escrito una carta a su tío David. Cuando le pregunté que le había escrito, me respomdió que no lo sabía. Yo le dije que antes de dormirse le preguntara a Jesus qué le había escrito a tío David en la carta y que él lo hiba a saber en su corazón en la mañana. Unos dias más tarde, vuelvo a hablar con mi hijito Sam y le pregunté qué le dijo Jesus a su tío David en la carta, y me respondió: “Mami, él ya se lo dijo”.
Fué muy lindo verte Carlitos. Como tú mencionaste en tu artículo, en medio de la tristeza y el orgullo, estabamos felices de reencontarnos. Siento mucho la perdida tu hermano Juan Roberto, mi gran amiguito de infancia “Cucharito” :), quien igualmente se ha marchado materialmente por culpa del ampa. Juan Roberto, Fernando y David deben estar contandole chistes a Papá Dios.
Que Dios te bendiga siempre, en todo momento. Amen.
Con amor,
La “dulce muñequita andante de Cecilia” :), Soraya

Carlos J. Acosta dijo...

Mi “dulce muñequita andante de Cecilia”, Soraya, que linda anécdota demostartiva de la sabiduría innata de los niños.
Por eso, es muy importante mantener vivo el niño que vive en todos nosotros; en mi caso, no es tan dificil porque todos Uds. me ayudan cuando se refieren a mí como "Carlitos", algo que no entienden mis amig@s de estos tiempos.
Me gustaría enviarte algo que escribí sobre un instante mágico que me tocó vivir y que se relaciona con mi hijo menor.
Mi correo es cjacosta1956@gmail.com contáctame para enviártelo.
Con renovado amor:
carlos.