hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

jueves, 11 de noviembre de 2010

Burocracias y Burócratas

Jorge Gómez Barata

Antes se creía que la burocracia era una categoría ligada a los papeles y los buroes, hoy se sabe que es una forma de pensamiento, un estilo de dirección y una actitud ante la vida. El burócrata que es un ser plano, cuadrado, monocromático, con frecuencia arbitrario, implacable con quien se aparta de la norma ritual, e incapaz de percibir los matices que adornan a las personas, lo enfoca todo desde una perspectiva administrativa. Cuando mira ve el bosque, no los árboles y de la gente capta a la multitud, jamás al individuo.

A diferencia de los humanos normales que son seres inacabados, el burócrata es un tipo terminado, que nunca disfrutó una fantasía y agotó demasiado pronto la cuota de ternura a que todos tenemos derecho. Sin capacidad de abstracción, para él la flexibilidad es sinónimo de subversión. Los burócratas tienen poder aunque carecen de autoridad. Lo primero lo da el cargo, lo segundo el reconocimiento a que ellos ni siquiera aspiran, no lo necesitan, les basta el salario y la sonrisa del jefe.

La sociedad no puede liberarse de los burócratas porque los necesita, aunque puede limitar su perniciosa influencia, restringiendo su campo de acción a los procesos repetitivos que requieren más formalidad que creatividad. Nunca una mentalidad burocrática debe ser colocada en puestos de dirección porque irradia una maléfica influencia.

Los burócratas como los parásitos, no se eliminan completamente, sino que su población se reduce a límites tolerables, cuando una sociedad tiene más burócratas de los que puede asimilar se enferma.

Los síntomas del mal se manifiestan cuando, de modo imperceptible, como una erupción los comportamientos burocráticos aparecen en zonas del tejido social donde no se les espera, por ejemplo en la política, territorio dominado por la subjetividad y las pasiones humanas y donde la diversidad prevalece sobre el estándar, la cultura que requiere de creatividad, experimentación más que de normas y de atrevimiento más que de cautela y la sociología que privilegia las relaciones entre las personas por encima de la administración de las cosas.

Nadie debe subestimarlos, los burócratas, que no las burocracias, son eternos. Muchos intelectuales se han burlado de su estupidez y los han ridiculizado como chupatintas. Ninguno de aquellos prohombres permanece mientras, el mundo sigue poblado de burócratas, cada vez más dañinos.

No hay que ser injustos, el burócrata no es el diligente empleado de la oficina de correos que exige el cumplimiento estricto de las normas, ni el conserje de la escuela que aplica a rajatabla el reglamento, tampoco el meticuloso contador que vela porque las cuentas cuadren, burócrata es quien traslada esos hábitos a áreas del quehacer social donde carecen de virtualidad, convirtiéndose en trabas o prejuicios, o lo que es peor en prohibiciones reglamentadas.

Están advertidos, una vez que el pensamiento y el modo de hacer burocrático se apoderan de una región de la realidad, no hay nada que reparar: la única manera de lidiar con la burocracia es acatarla y para extirparla tiene que ser de raíz, la poda no es aconsejable, rebrota con más beligerancia.

Hay que cuidarse de los burócratas porque son capaces invertir las pirámides, no sólo por dar importancia a lo que no lo tiene sino por convertir lo regulado en lo importante y excluir las iniciativa, la espontaneidad y el derecho que tiene cada cual a vivir su propia vida, equivocarse por cuenta propia y sumarse tal y como es, a la riada inmensa de los muchos, aportando lo mejor de si: su individualidad. ¡Vade retro!