hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

sábado, 25 de septiembre de 2010

¿Fidel seguirá «distraído»?

Tristísima noticia

Las Fuerzas Armadas oficiales de Colombia, con el concurso tecnológico y logístico de las bases militares norteamericanas y la CIA, acaban de asesinar a uno de los dirigentes históricos del comunismo latinoamericano, comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo. Se trata de Jorge Suárez Briceño, más popularmente conocido como «Mono» Jojoy (en Colombia se le dice “mono” a la gente de rostro y piel blanca). El comandante Briceño acompañó al líder histórico de las FARC-EP, Manuel Marulanda Velez, durante varias décadas, siempre a su lado. Así lo muestran infinidad de fotografías y de films.

“En una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera”, reflexionaba Ernesto Guevara hace muchos años. Como hoy en Bogotá y en Wall Street, cuando asesinaron al Che toda la burguesía también festejó. Los banqueros, financistas y empresarios pensaban, ilusoriamente, que con el cuerpo lastimado y vejado de Guevara se acababa la insurgencia en América Latina. ¡Qué ingenuos, por Dios!

Toda América Latina está regada de sangre insurgente, rebelde, guerrillera y revolucionaria. El escritor Gabriel García Márquez, también colombiano, calculó en 120.000 las personas desaparecidas en este continente, allá lejos y hace tiempo, cuando recibió el Premio Nóbel de Literatura a inicios de la década de 1980. Se quedó corto. La cifra es muchísimo mayor, sólo si sumamos los desaparecidos de Guatemala, El Salvador, Perú, México, Argentina, Chile y Colombia.

En este último país, exclusivamente en este último país, la cantidad de personas desaparecidas es incalculable y asciende a varias decenas de miles. ¡Todos desaparecidos… en “democracia”!

Hace poco tiempo se encontró en Colombia, la patria del comandante Jojoy, una fosa común con más de 2.000 cadáveres… al mejor estilo nazi. Los militares “democráticos” que hoy festejan por la TV cómplice este asesinato ramplón regaron ese hermoso país de cadáveres. ¡Siempre en nombre de “la libertad”, “la democracia” y “el pluralismo”!

El “mono” Jojoy luchaba contra ese régimen. ¿Hizo mal? ¡No! Hizo muy bien. Ojalá miles de jóvenes del pueblo escriban a partir de hoy, en todas las paredes de Bogotá y del mundo “El mono Jojoy vive, la lucha sigue”. Ojalá sigan su ejemplo.

Jorge Briceño, como Marulanda, como Iván Ríos, como Raúl Reyes, no luchaban por dinero. El “mono” Jojoy no peleaba por riquezas. Murió como siempre luchó. Con una mochila al hombro, sus libros y su arma de guerra. Nada más. No tenía mansiones. No tenía carros importados. No tenía barcos. No se rodeaba de trajes caros, zapatos millonarios, relojes de oro que valen más que 10 escuelas juntas.

¡No! El “mono” Jojoy muere como Marulanda, como el Che Guevara, como Salvador Allende, como Camilo Torres. En una austeridad completa. Sin riquezas materiales, pero con una inconmensurable riqueza moral y espiritual. Jojoy no era nadie “especial”. Simplemente… era comunista. Por eso vivía así. Todos los que hoy festejan su muerte no le llegan ni a la punta del talón. Tendrán altísimas y gordas cuentas bancarias, pero carecen de estatura moral.

En uno de sus últimos escritos, el comandante bolivariano “mono” Jojoy le respondía al jefe del Ejército santanderista, general Freddy Padilla de León, cuando éste lo invitaba a rendirse: “Qué poco nos conoce usted señor Padilla de León: con toda sinceridad, sin odios ni resentimientos y con el respeto que todo revolucionario profesa por sus adversarios, le respondo: No, muchas gracias, general. En las FARC no tenemos alma de traidores, sino de patriotas y de revolucionarios […] Una paz entendida como rendición o entrega es una fantasía de la oligarquía y solo sería un crimen de lesa traición al pueblo y a sus históricos anhelos por alcanzar, al fin, la justicia social para todos.” (Carta del comandante “Mono” Jojoy al general Padilla, enero de 2010, en http://www.farcejercitodelpueblo.org/site/node/27).

Con este asesinato la burguesía colombiana que estrena presidente pretende tapar los datos de la guerra civil. En los últimos tiempos el aparato de estado represivo (Colombia es uno de los cuatro países a nivel mundial que recibe más dinero de Estados Unidos para la policía y el ejército, junto con Egipto, Israel y Arabia Saudita) había sufrido enormes bajas a manos de la insurgencia. Cifras que las grandes agencias de noticias —algo aprendieron de Vietnam…— ocultan sistemáticamente. Que no se sepa. Que no circule. Que nadie se entere.

Del asesinato de Jorge Briceño hablarán durante meses. De las bajas militares ni una sola palabra. Eso se llama, aquí y en la Luna, inteligencia militar. Hoy en día la información es parte de la inteligencia militar. El consenso, como enseña Noam Chomsky, es parte de una facturación industrial. (Fue precisamente Chomsky quien en su libro Estados canallas caracterizó al estado colombiano como “terrorista”, calificación que se negó a atribuir a las FARC).

El imperialismo aprendió muy bien la lección de Vietnam, cuando llegaban los ataúdes a suelo norteamericano se produjeron las protestas más radicales del movimiento juvenil, en el rock, en el hippismo, en los desertores de guerra. Cada vez que las FARC-EP o el ELN golpean a los militares de Colombia, a los policías, a los narcos-paramilitares o a los norteamericanos que hoy pululan por la patria de Simón Bolívar… ni una fotografía, ni una línea periodística, ni un programa de televisión. ¡Silencio absoluto! ¿Anunciaron acaso por la TV que las FARC-EP y el ELN acaban de suscribir acuerdos de unidad, dejando atrás viejas discrepancias? Para escuchar también la otra campana, bien valdría la pena visitar de vez en cuando sitios “prohibidos” como:

- http://www.farcejercitodelpueblo.org

- http://www.bolivarsomostodos.org