hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

sábado, 24 de julio de 2010

Sabino es un falso positivo

Juan Carlos La Rosa Velazco

A propósito de la fosa común de la Macarena y de la lucha por la tierra yukpa en Perijá. dedicado a los revolucionarios colombianos hermanos y a todo el que no entiende la lucha indígena del Perijá venezolano.

En ese pedazo sagrado de tierra patria que llamamos ahora Colombia, donde tantos venezolanos dejaron sus huesos peleando por los ideales de libertad, las relaciones de opresión que se restablecieron más groseramente después de la independencia siguen enterrando huesos y haciendo detenciones ilegales de luchadores sociales que intentan llevar adelante la esperanza de dignidad y justicia que sólo en los últimos cincuenta años ha recorrido una dolorosa historia que aún no es oficial en los libros de historia de ningún país, Aún hablamos con gloria en las palabras, de José María Córdoba y de esos formidables colombianos desplazados que vinieron a llenarse de gloria con su sacrificio en estas tierras de la capitanía general, vinieron a morir por la libertad sin pasaporte y sin documentos: Atanasio Girardot y Antonio Ricaute.

Nadie nos habla aún en los libros de historia de quienes en la lengua secreta de los patios de la costa ya es una leyenda: Martín Caballero, guerrillero muerto combatiendo al lado de un puñado de valientes guerreros contra una inmensa jauría de perros comandados por los asesores israelitas y gringos del gobierno colombiano. Los periódicos que hacen la historia son de quien tiene el poder ahora, estos, lo presentan como un bandido y asesino, igual presentaron antes en la plaza, los cuerpos despedazados de los independentistas que hoy llevamos guardados en los panteones patrios del corazón.

La Iglesia ve en Manuel Pérez y en Camilo Torres una desventura superada, nosotros que rezamos al son del cuero, vemos en el Asturiano y en el Bogotano la estirpe de cientos de miles de religiosos que prefirieron vivir la suerte de los humildes completa, como los jesuitas paraguayos y como Montesinos, como los que aún colocan sus huesos en la misma fosa de los que no tienen nombre, ni tierra.

Aún hay quien no ve gloria en Manuela Sáenz, sólo por ser mujer y rebelde ante el orden y las cristianas costumbres. Para los dueños de esos mismos periódicos en Colombia de ahora, para los dueños de los curas diocesanos, sólo es una puta que dejó a su marido para seguir a un loco. Así se vive, así se piensa y así se es según se vive y se piensa.

Pero lo que sucede en la Colombia de ahora, lo esperamos quienes tenemos dolor de memoria en la piel, allá mandan los dueños de los periódicos que son casi dueños de todo lo que no le han vendido a las empresas transnacionales.

La historia la escribirán los que mandan, pero se trasmite en la piel de los que la sufren.

Sabino Romero y los hombres y mujeres de su comunidad, ubicada en las márgenes del Río Yaza casi en el pie de monte de la Sierra de Perijá del lado venezolano, decidieron luchar por la tierra de sus ancestros, por la tierra que su padre José Manuel le impidió olvidar a el y a sus nietos. Se lanzaron a la justa lucha por la recuperación de tierras ocupadas y legalizadas con violencia por la oligarquía ganadera en los últimos 100 años de despojo, en complicidad con el estado gobierno neo colonial. Llevaban y llevan aún un entusiasmo proveniente de las leyes watía (blancos criollos) que ahora reconocen los derechos de los despojados dentro del derecho de ellos. Se hicieron chavistas, son chavistas y supieron que la lucha por la tierra los hacia revolucionarios.

La comisión de demarcación del gobierno watía, creada porque otros indígenas asimilados por la burocracia watía decidieron transferirle el derecho de demarcación que tienen las comunidades al gobierno watía, a cambio de cargos, promociones, viceministerios y ayudas. Eso hizo la CONIVE, aparato electoral que secuestra la vocería de los comunidades y que grupa a representantes de nada, a no ser del inmenso batallón de mendicantes y negociantes de migajas, vestidos de indígenas, con los que el gobierno watía adorna y engalana los actos públicos para asegurarle al mundo la representación indígena en él. Los watía llenaron de militares, abogados agrarios y ganaderos watía esta comisión, uno que otro judío converso e incluso un dirigente opositor fue el técnico experto. Pero le negaron la participación a voceros directos de las comunidades y a activistas y antropólogos consecuentes, y solo entraron los indios recomendados y certificados por las oficinas de occidentalización que funcionan en el corazón de los burócratas.

Los ganaderos mata indios y paramilitares hicieron lo suyo, usando la voz de la violencia porque no saben decir palabras, así murió a golpes, desangrado por dentro, el Atancha Romero, el mismo José Manuel que engendró al guerrero Sabino Romero, quien se hizo jefe en los últimos diez años de la lucha por la tierra yukpa-caribe en Perijá, 1er cacique de Chaktapa, comunidad del Yaza, encarcelado en estos momentos bajo aislamiento junto a dos yukpas caribes en un Fuerte Militar que alberga irónicamente a un regimiento de fuerzas especiales denominado Caribes, según se supone en honor y memoria de los Caribes que como Guaicaipuro lucharon contra los invasores de sus tierras, eso temibles guerreros que preferían arrancarse el corazón y echarlo al río antes que se convirtiera en trofeo de sus enemigos.

Nosotros decimos que Fuerte Macoa es el Guantánamo del gobierno watía, ahí están aislados los detenidos, siendo más grave el aislamiento porque no existe tal cosa en la cultura yukpa, ahí no pueden recibir visitas de medios de comunicación, ni de amigos y de otros yukpa, sólo las mujeres e hijas que son desnudadas por militares hombres y abusadas con violencia en varias oportunidades.

Sabino Romero no aceptó prebendas ni limosnas del gobierno, aunque lo consideraba amigo de los yukpas, no acepto cargos que no vinieran de sus instituciones ancestrales, ni dejó que se constituyera un consejo comunal por encima de sus instituciones propias y de su gobierno ancestral, ni por la promesa de financiamientos ni regalos. Aún así nunca supo que mientras tanto, la nueva ley de consejos comunales retrocedió de aceptar el gobierno de las comunidades originarias a crear consejos comunales de acuerdo a las costumbres y la cultura de éstas.

Sabino entendió algo que entienden todos los oprimidos por la tenencia de la tierra y el despojo, sólo ocupando se resiste, ocupando, viviendo en la tierra se avanza. Aceptar el desplazamiento es la muerte, es el fin. Sabino entendió que los miembros de la Comisión de demarcación no verían por los intereses de las comunidades porque obedecían a los intereses de otros, dentro y fuera de la burocracia gubernamental.

Sabino Romero entendió que algunos otros jefes yukpa se estaban vendiendo y que era el gobierno el que los compraba, para que dejaran de ocupar tierras y se replegaran a lo que el gobierno llama los centros pilotos, que son un esquema aún más mezquino que las reservaciones del genocidio de los originarios del norte. Aún así siguió viendo esperanzas en Hugo Chávez, no por iluso, sino porque él y los suyos no renuncian al valor de la palabra.

Sabino era y es acompañado por varios caciques y comunidades instaladas en tierras recuperadas, haciendas watía. La ley actual garantiza que en un conflicto por la tierra ancestral indígena prevalecen los derechos originarios de los indígenas y se le pagan las bienechurias a los terceros por parte del estado-gobierno. A uno de esos caciques comenzaron a trabajarlo desde el ministerio del interior watía, específicamente desde la coordinación del llamado “Plan Yukpa” para separarlos de Sabino, a otros menos consecuentes los contrato el llamado Ministerio Indígena del Gobierno watía.

Hay yukpas que pelean y otros no, hay gente que habla y lo hace en todos lados, idealizar sin ver el contexto concreto ayuda a que los conspiradores manipulen la opinión de la gente ocultando sus intereses.

El 13 de octubre ocurrió un hecho de violencia que había sido fraguado por funcionarios watía por largo tiempo, mientras los yukpas demostraban su descontento general con la Comisión de demarcación, por los títulos chimbos que una minoría de tres comunidades aceptó en un vergonzoso acto de “celebración” del 12 de octubre, día de la resistencia. Donde se evidenció y funcionarios watías tuvieron que reconocer la derrota de esta burocracia en el intento de imponer un modelo de demarcación sin tierras a el pueblo yukpa.

Ocurrió un enfrentamiento en el que hubo varios muertos y heridos entre dos comunidades que antes de la llegada de los watía del gobierno luchaban unidos por su tierra y resistían juntos a la violencia ganadera.

Casi veinte horas se tardo el gobierno en aparecer, pero antes de llegar al sitio ya habían declarado a Sabino ladrón de ganado y asesino, haciendo en ese momento un solo coro con ganaderos y campesinos parceleros que pugnan por asentarse en tierra yukpa. Era una tragedia para los yukpas muertos y heridos y la derrota definitiva de los intentos sinceros de diálogo que las comunidades indígenas de Perijá y el movimiento popular habían intentado con sinceridad y esfuerzo.

Luego empezó el capítulo de la historia que hoy culmina con un tribunal supremo que se reúne en silencio, no para debatir legalmente el recurso de Amparo de los detenidos yukpa, sino para decidir en la oscuridad de las conspiraciones un traslado del juicio de Sabino de Maracaibo a Trujillo, para detener la protesta de los familiares y concretar lo que es evidentemente la decisión de todo el estado gobierno por encima de la constitución y leyes, condenar sin pruebas y con pruebas montadas por la policía, a Sabino y a sus compañeros en un juicio tan viciado de nulidad en su proceso que sólo por eso debería anularse: torturas, levantamiento de pruebas sin la presencia del ministerio publico y de la defensa, detención sin orden, aislamiento de los detenidos, desconocimiento del contexto cultural de los procesados, desequilibrio procesal, ya que existen siete fiscales sosteniendo el caso del gobierno watía, desconocimiento de la ley orgánica que consagra el derecho de los indígenas a ser juzgados por su propia ley e instituciones.

¿Por qué tanta saña con un jefe de comunidades?, ¿Por qué en la oportunidad de estrenar plenamente la jurisdicción especial indígena consagrada en la LOPCI?, se ignora completamente todo el estado de derecho. Porqué es el santo y seña del gobierno watía el silencio y el aislamiento, mientras se procede despiadadamente. ¿Por qué si es sabido que la oligarquía ganadera no es amiga del gobierno de Chávez, se ve a los funcionarios pescar en río revuelto en medio del conflicto por la tierra indígena?, ¿Por qué se criminaliza a quienes por 30 años han acompañado desde el movimiento popular a las comunidades indígenas a enfrentar con éxito a las transnacionales mineras en Perijá?

Un gobierno que no comparte ni consulta sus planes estratégicos de explotación minera con los afectados y con el pueblo que debe ser consultado constitucionalmente, no necesita olerse la Dinamarca, ni la guayabera roja, el hedor se percibe a kilómetros, nuestro continente y el mundo están plagados de experiencias de despojo territorial y de entrega de la soberanía con la complicidad de los estados gobiernos, las comunidades originarias nunca han entregado ni un palmo de tierra, las comunidades son las únicas que han resistido desde una sabiduría que siempre ha estado por encima de las calumnias de los dueños de los medios y los gobiernos de todas partes.

Bolívar y Zamora fueron asesinos y ladrones de ganado, cuando un patriota moría en manos del enemigo o era hecho prisionero era mostrado como un bandido. La Masacre del Amparo fue un montaje de militares y policías venezolanos que presentaron a un grupo de pescadores como guerrilleros, bandidos y terroristas los mataron a sangre fría y les colocaron armas y prendas militares, para sacar la tarea encomendada antiguerrillera, lo mismo que siguen haciendo los militares colombianos con la población campesina y con los patriotas que luchan por sus derechos. el destino de justicia de los miles de huesos inocentes encontrados en la fosa común de la Macarena en Colombia, es el mismo de los huesos vivos de sabino y de Lusbi, de Olegario y de Alexander, de Lucía y de Lida Nerva estén en las márgenes del Yaza, en la Cuenca del Tokuko o acampando con sus hijos en la Avenida Panteón de Caracas.

En el Yaza, en el municipio Machiques de Perijá hace nueve meses, los ministerios de la defensa y del interior sacaron su tarea oscura de entrega a favor de los intereses transnacionales. Crearon una situación de violencia, desmantelaron cuidadosamente todas las posibilidades de dialogo, y presentaron a un luchador por los derechos de su pueblo, como un bandido asesino, consumidor de drogas y ladrón de ganado, fue primero secuestrado y detenido sin orden, aislado y procesado ilegalmente en un juicio que ahora trasladan fuera de la región para dificultar la solidaridad de su pueblo con la causa de los caciques detenidos. Igual suerte han corrido otros dirigentes sociales, ninguno opositor de la derecha, entre los que se cuentan Rubén González, Carlos Chancellor y sus compañeros en Guayana, el asesinado Argenis Vásquez, presidente del Sindicato de la Toyota. Otros dirigentes obreros y campesinos y populares que consiguen casos montados y jueces complacientes, cuando se atraviesan en las negociaciones secretas que tiene el gobierno con el capital transnacional. Las víctimas y detenidos aún son pocos comparados con las víctimas y presos de la “seguridad democrática” de Uribe, con el que por cierto suscribimos el Plan Puebla Panamá al igual que otros convenios trasnacionales de gran impacto a la población y a la soberanía.

Sabino Romero es un falso positivo del gobierno venezolano, de Tarek el Aisami y de Carrizales, de la Fiscalía y del poder judicial. y si creemos que tantos poderes no se pueden poner de acuerdo recuerden Honduras.