hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

jueves, 15 de julio de 2010

Misión Sucre o universidades (IV)

Carlos J. Acosta

Si el salto cualitativo hacia la construcción de Otra escuela que privilegie el pensamiento crítico, es el paso del Intelectual Orgánico al Intelectual Colectivo, entonces debemos necesariamente construir un nuevo paradigma educativo.
Hasta ahora, nos mantenemos dentro del viejo esquema de la universidad tradicional y sus relaciones académicas marcadas, más allá de cierta retórica seudorevolucionaria, por la relación profesor-alumno, y donde la libertad de pensamiento se permite siempre y cuando no contraríe los lineamientos del poder.
La pregunta es: ¿Qué hemos conseguido? Nosotros pensamos que más allá de cancelar la deuda social educativa acumulada por siglos de exclusión, que no es poca cosa ciertamente, no hemos avanzado hacia la construcción de ese nuevo sujeto social que privilegie la participación protagónica de las comunidades y mantenga su autonomía política.
Y no lo hemos logrado porque necesitamos formar los facilitadores que coadyuven a llevar adelante este proceso. Mientras privilegiemos el título académico sobre la condición de luchador social, de militante formado, para cumplir ese rol, seguramente formaremos nuevos Escarrá pero pocos Clever Ramírez, y pensaremos que ser socialistas es aprovecharnos de nuestra fuerza física o cualquier otra artimaña, para obtener los saberes necesarios para aprobar materias y conseguir el “anhelado” título.
A partir de nuestra experiencia en la Misión Sucre y en las aldeas universitarias, en el rol de estudiantes y facilitadores, hemos aprendido que es falso eso de “loro viejo no aprende a hablar” y nos hemos encontrado con hombres y mujeres que en las aulas de clase son los verdaderos facilitadores, transmitiendo con su ejemplo de vida a las nuevas generaciones que la lucha por formarse para transformar la sociedad es el gran objetivo.
Claro que esta condición se ve afectada cuando las relaciones académicas se enturbian con la presencia de “profesores” que se asumen poseedores de la verdad absoluta y no entienden para nada el Método Proyecto como base fundamental para este proceso de enseñanza-aprendizaje.
En 1946, Kurt Lewin creó la Investigación-Acción Participativa, con 3 premisas fundamentales: Aprender a ser, Aprender a hacer y Aprender a Aprender. Las 2 primeras no son más que reconstruirnos desde la ética y obtener saberes en la práctica; pero es la última donde creemos que está el quid del problema a resolver. Muchos compañer@s señalan que Aprender a Aprender es desaprender lo aprendido para comenzar de nuevo, como si nuestra computadora cerebral permitiese enviar a la papelera de reciclaje los saberes adquiridos en el pasado.
Seguramente, podemos desaprender antivalores pero no pensamos que Lewin se refiriese a eso cuando planteo su trabajo. Nosotros, con gran irreverencia ciertamente con este señor, pensamos que se debe cambiar esta premisa por la de “Aprender a Aprehender”; es decir, aprender a apoderarnos de los saberes de una nueva forma, que no es otra que el aprendizaje en colectivo, donde la educación privilegie la construcción de conocimientos a través de la investigación, genere la divulgación de estos nuevos saberes obtenidos mediante el ejercicio diario de democracia en las aulas de clase y se oriente hacia consolidación de la interrelación escuela- comunidad favoreciendo la producción de alimentos, ciencia y conciencia de la que nos hablaba Clever.
Para esto, no hace falta acudir al auxilio de los grandes pensadores europeos de la historia, sino buscar en nuestras raíces; allí están para auxiliarnos Samuel Robinson con su “…si hemos de imitar a otros, imitemos su originalidad”, “…inventamos o erramos”, o Juan Carlos Mariátegui: “…ni calco, ni copia, debe ser creación heroica…”. O tal vez más cerca en el tiempo y en los afectos con Roland Denis: “Pedagogizar la política y Politizar la pedagogía”.
En síntesis, se trata de plantear en las aulas de clase y fuera de ellas, discusiones abiertas sin temas de estudio escogidos de antemano; que los colectivos decidan la dinámica del aprendizaje. Asumiendo una nueva premisa: “La ignorancia acabará cuando las cosas sean presentadas tal cual son, y cuando su conocimiento sea proporcionado del modo más adecuado para el ser humano.