hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

miércoles, 21 de julio de 2010

El enemigo circunstancial

J.R.Duque

En tiempos de guerra nada le debemos al enemigo sino el dolor. Sus lágrimas por nuestra risa; su derrota a cambio de nuestra felicidad.
Pero, ¿a cuál enemigo?

***

Está el enemigo histórico de clase: el que se enriqueció mientras nosotros empobrecíamos, el que vive confortablemente, no MIENTRAS nosotros vivimos miserablemente, sino GRACIAS A QUE nosotros vivimos miserablemente. En un sistema de recursos y confort limitados (ya que el planeta no tiene energía suficiente para que haya 7 mil millones de ricos, y tampoco voluntad de las hegemonías para que ello ocurra) el que acumuló bienes y recursos es porque aplastó a muchos de sus semejantes. Nadie se hace rico gracias a su trabajo y a su esfuerzo (como dice la propaganda capitalista para tratar de convencernos de que cualquiera puede ser Rockefeller si trabaja) sino gracias al robo, el saqueo y/o la explotación de otros seres humanos.

Está otro enemigo natural que son los aspirantes a ricos: esa clase media que lo hace todo por conveniencia, algunos incluso abandonar y negar la clase originaria para juntarse con sus explotadores, tratar de ser como ellos (cosa que no lograrán nunca) y propagandizar con el postulado más repulsivo del sistema capitalista: “Si yo pude surgir y dejar de ser pobre entonces tú, que jugaste y creciste conmigo y estudiamos en la misma escuela, también pudiste y no lo hiciste, así que púdrete”.

***

Es verdad que de las clases pudientes han salido seres humanos excepcionales que se han convertido en luz y ejemplo para las luchas del pueblo. Pero son sujetos excepcionales y sólo eso: personas que abandonaron la comodidad burguesa para venirse a luchar al lado de los expoliados. Sujetos que traicionaron a su clase para colocarse del lado más humano de la historia y en el bando correcto en la guerra milenaria de explotadores contra explotados. Son rarezas, excepciones en medio de lo predominante: los que se abrazan a sus riquezas o a la esperanza de ser ricos algún día.

***

Está también el enemigo circunstancial: el sujeto de nuestra misma clase que se dejó embaucar por el discurso del enemigo clasista y ahora milita con ellos, trabaja para ellos, les sirve con alegría, canta las presuntas bondades del sistema capitalista que lo tritura, nos enfrenta con el discurso y el activismo y se está preparando para enfrentarnos en escenarios violentos.
No hay nada más lamentable, doloroso y difícil de confrontar que ese enemigo circunstancial. No hay nada que desespere más en el marco de la lucha de clases que la existencia de pobres jalabolas de los ricos. Nuestros enemigos históricos son los ricos explotadores y los aspirantes a ricos (la clase media) y es normal que se nos dé fácil gritarles en la cara la aberración que garantiza su confort y nuestra miseria. Pero a un esclavo que decidió luchar por los intereses de sus amos (¿no les suena cierto clamor entre los nuestros apoyando a las mafias de RCTV y Globovisión?) es difícil, tortuoso y casi siempre infructuoso explicarles que su hambre (que es la nuestra) tiene su origen en el hartazgo de la gente que apoyan. Ninguna explicación les hará comprender que la putrefacción de los alimentos de Pdval es la putrefacción del capitalismo, y que usted puede culpar al Gobierno de lo que sea menos de haber inventado ese capitalismo en avanzado estado de descomposición. ¿A qué se debió el drama Pdval sino a un grotesco apego, por parte de esos bichos que están presos y otros más, a la enfermedad compulsiva consistente en comprar y comprar y comprar para acumular y acumular y acumular para luego vender y vender y vender?
Pero les ha sido fácil a nuestros enemigos históricos convencer a muchos pobres (de los que decidieron defender los intereses de los ricos) que sólo el Gobierno deja pudrir alimentos. Nunca revelarán que en general el capitalismo funciona así, ya no por negligencia como en el caso Pdval sino con plena conciencia: yo pongo algo en el mercado y si ese algo no se vende lo destruyo. No puedo regalárselo a la gente que no tiene dinero porque esos salvajes tienen que acostumbrarse a que sólo se puede comer si se tiene para pagar por la comida.

***

¿Qué llaman “paz” nuestros enemigos históricos? Un estado de cosas en el cual los pobres estemos satisfechos de nuestra esclavitud y supeditación a las órdenes de ellos, los amos. El sistema capitalista consiste en que la mayoría se parte el espinazo para que una minoría viva bien, y hay gente que cree que la humanidad puede vivir en paz si 1) esa mayoría esclava forma sindicatos que organicen la explotación pero no la acaben, o 2) si Poder hegemónico y Gobierno, unidos, se aseguran de que los pobres no tendrán jamás la fuerza suficiente para comenzar a romper la hegemonía del poder económico.
Los ricos y sus jalabolas dicen que en Venezuela había paz social antes de la llegada de Chávez a la Presidencia porque Gobierno y Poder económico eran una misma cosa y esa unidad garantizaba que si los pobres alzábamos banderas inconvenientes (el comunismo o el socialismo, por ejemplo) íbamos a ser aplastados sin problemas. Ahora que esa unidad está rota (Gobierno y poder económico están confrontados) los ricos necesitan una confrontación y están trabajando en ella.

***

La confrontación que viene (la confrontación violenta, que será consecuencia de la confrontación discursiva actual) nos enfrentará en las calles a pobres con conciencia clasista contra pobres jalabolas de los ricos. A cierto chavismo le agrada la perspectiva de que estalle una coñaza donde los marginales nos caeremos a tiros y a vergajazos contra los sifrinos hijos de ricos y clases medias. La triste realidad será otra: los pobres saldremos a matarnos con los pobres, unos en defensa de los ricos y otros en defensa nuestra, en defensa de la humanidad que nos merecemos.
Siempre fue así en todas las épocas. Siempre los pobres hemos entregado el pellejo para que las hegemonías manden. Pero ahora, en este tiempo de reinventarlo todo y reinventarnos, ¿seremos capaces de revertir o modificar ese atavismo histórico? ¿Qué cosas deberemos hacer para que finalmente sea el grueso de la humanidad y no una élite el conglomerado que se encargue de conducirnos al futuro?