hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

martes, 29 de junio de 2010

Misión Sucre o universidades (III)

Carlos J. Acosta

Una de las cosas que debemos reconocer en cada momento es que cuando escribimos no somos originales y que muy pocas cosas son paridas por nuestro cerebro. Lo que plasmamos en un escrito no es más que una sistematización de palabras que escuchamos, leemos o que surgen de la conversa con compañer@s y amig@s. Por tal motivo, siempre hemos planteado nuestro desacuerdo con la llamada propiedad intelectual, causando resquemor en todos los “intelectuales”, aún en aquellos que se asumen revolucionarios.
Esta sistematización nos permite hacer nuestra, frases como las de la compañera Nela, quien nos escribe desde la neblina londinense: “La escuela, la universidad y la vida no son más que la expresión de lo que ideológicamente construimos y construyen los que manejan el poder. ¿Dónde puede entonces radicar la diferencia entre los conceptos de conocimiento y aprendizaje? Sólo en la búsqueda de un nuevo contexto donde la horizontalidad puede permitirnos un diálogo de saberes, que destierre para siempre el valor de conocimiento = poder”.
Y nosotros, al igual que señala la amiga, también hemos visto: “… compañeras y compañeros que en silencio han ido descubriendo sus fortalezas para luego reforzarlas y convertirse en multiplicadores de reflexión, todo gracias a un facilitador enamorado de lo que hace, o de un maestro que vive la escuela como su propia vida”.
Precisamente por esto hablamos de Otra escuela que se convierta en un foro orgánico de autoorganización popular, donde el pueblo a través del diálogo de saberes encamine su proceso de liberación, asumiendo un compromiso de lucha desde su cotidianidad.
Por supuesto, que esto no puede surgir por generación espontánea. Se hace necesario construir ese facilitador de la emancipación comunitaria que facilite el trabajo de las comunidades.
Ahora bien, ¿Cómo construimos ese facilitador, ese ser que conjugue en si mismo el pensar y el hacer?
Nosotros pensamos que debe ser un intelectual orgánico gramsciano. Un pensador, soñador y constructor de sendas libertarias cuya práctica se inserte en la comunidad a la cual pertenece y que ha decidido asumirse como sujeto político de su propia autodeterminación.
Y cuando hablamos de este Intelectual Orgánico que debe fraguarse dentro de la experiencia de la Misión Sucre, nos referimos a un militante formado y comprometido con el proceso de cambios y transformaciones del país, que privilegie la participación protagónica de las comunidades en el diagnóstico de su problemática y en la ejecución y evaluación de sus proyectos, asumiendo en todo momento su autonomía política.
Para nada necesitamos formar agentes de la reproducción de los lazos sociales dominantes, y mucho menos actores de la reacción. Ahora, es urgente producir auténticos militantes de la transformación social que manejen el pensamiento crítico como compromiso de vida.
Lo contrario, no es más que continuar con esta nueva fábrica de reproductores de orden en que intentan convertir a la UBV.
Si continuamos con la política de aquel filósofo de las calles caraqueñas: “… como vaya viniendo, vamos viendo”, nos llenaremos de licenciados, doctores, profesores, incapaces de imbuirse de desobediencia, rebeldía e insurrección.
Por supuesto que se trata de una acción heroica como diría Mariátegui, y ésta no puede ser una adivinanza, sino que tiene que ser planificada desde la visión de Freire que nadie enseña a nadie y nadie aprende sólo. En otras palabras: elaborar un plan para construir un futuro deseado y no simplemente adivinado, cimentado en el protagonismo popular para la construcción de una sociedad irreverente y libertaria.
No debemos profetizar el futuro, debemos planificarlo en base a una nueva cultura política que se cimente en el protagonismo popular y la acción y educación liberadora
Entonces hablamos de Otra escuela con espíritu robinsoniano generadora de las bases para la construcción del Autogobierno Comunitario. Otra escuela que se encamine a la formación de hombres y mujeres con moral de productores y no con moral de esclavos. Otra escuela para la formación de un “nosotros socialista”, de un “intelectual colectivo”.
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lunes, 28 de junio de 2010

Estados del ALBA: No pediremos permiso a los indígenas para gobernar

Evo Morales y Rafael Correa piden a los pueblos indígenas que cumplan la ley y respeten los intereses de la sociedad

Por: Redacción Bolpress

Los pueblos indígena originarios fueron el sustento ideológico del “proceso de cambio” en Bolivia y Ecuador hasta que ambos países se refundaron en históricas asambleas constituyentes. Llegada la hora de concretar los mandatos constitucionales, los gobiernos “socialistas del siglo XXI” restan protagonismo a los pueblos indígenas y les asignan un rol subsidiario en la construcción de los nuevos Estados Plurinacionales. La X Cumbre de Estados del ALBA prometió respetar los derechos indígenas, siempre y cuando no vulneren la ley y los intereses de la sociedad en su conjunto.

El presidente de Ecuador Rafael Correa convocó a la X Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP) en la ciudad ecuatoriana de Otavalo, para debatir con más de 300 autoridades indígenas y afrodescendientes sobre serios conflictos que hacen tambalear a los frágiles estados plurinacionales de Bolivia y Ecuador.

Por primera vez, presidentes, alcaldes, prefectos, parlamentarios y ministros de de Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Venezuela, los ocho países del ALBA, conversaron cara a cara con autoridades indígenas y afrodescendientes del bloque, sobre asuntos relacionados con derechos económicos, políticos y sociales; planes de desarrollo económico, iniciativas públicas frente al cambio climático y temas comerciales, entre otros.

Uno de los principales objetivos de la inédita cumbre era zajar diferencias en torno a la gestión pública de los recursos naturales no renovables, y escuchar las preocupaciones de los pueblos indígenas afectados por la explotación de recursos naturales en sus territorios.

En los últimos meses, movimientos sociales y comunidades indígenas de varios países de la región denunciaron la imposición de proyectos extractivos de hidrocarburos, minerales y otros recursos naturales en sus territorios, violando su elemental derecho a la consulta previa.

El derecho de las naciones y pueblos indígenas a la consulta previa a la explotación de recursos naturales en sus territorios, reconocido por tratados internacionales y leyes nacionales, constituye en un freno legal al extractivismo capitalista, el motor del “desarrollo” de los países semicoloniales de la actualidad.

Los avasallamientos a territorios indígenas son frecuentes en Perú, Colombia, Argentina y Brasil, y también en los llamados países “progresistas” del ALBA como Ecuador y Bolivia, donde crece el malestar de organizaciones indígenas que se sienten traicionadas por sus gobiernos.

La semana pasada, una nutrida marcha de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) llegó a Quito para exigir al gobierno de Correa "el respeto a los territorios indígenas y la construcción de un verdadero estado plurinacional, donde todos los sectores puedan participar en los debates y la toma de decisiones”.

Conmemorando 20 años del primer levantamiento indígena de 1990, los presidentes de la Conaie Marlon Santi y de Ecuarunari Delfín Tenesaca entregaron un “mandato” al Estado, a la Asamblea Nacional, a la Corte Nacional de Justicia y a la Corte Constitucional para que se precautelen los derechos colectivos y la justicia indígena.

Días antes, los sectores más radicales del movimiento, entre ellos la Federación Shuar, pidió públicamente la dimisión de Correa por haber traicionado al pueblo. El gobierno rechazó enérgicamente las acusaciones “separatistas” y denunció en la Fiscalía de Pichincha una presunta conspiración para derrocar a Correa orquestada por militares, dirigentes indígenas y empresarios.

En Bolivia, indígenas de tierras bajas marchan hacia La Paz denunciando que el gobierno de Evo Morales pisotea sus derechos y viola la nueva Constitución. Se trata de la primera movilización de pueblos originarios contra el “primer gobierno indígena” del país.

El gobierno boliviano intenta desarticular la marcha indígena desde el oriente, chaco y amazonía, pero cada día más inconformes se pliegan a la movilización, entre ellos el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyo (Conamaq).

El modelo de desarrollo económico basado en la extracción de materias primas y un desfigurado y cada vez más limitado régimen de autonomías indígenas hacen tambalear el andamiaje ideológico del “proceso de cambio” en Bolivia y Ecuador.

Según Evo Morales y Rafael Correa, la movilización indígena no es más que “una nueva forma de conspiración de think tank y o­nG financiadas por transnacionales de extrema derecha, incluso por agencias de inteligencia", que manipulan a sectores indígenas y obreros para desestabilizar a gobiernos progresistas.

Ambos dicen tener pruebas de que ciertos grupos indígenas han recibido fuertes sumas dinero de o­nG “que vienen a crear disturbios, hay una injerencia terrible de gringuitos que quieren imponer aquí lo que nunca lograron en sus países", opina Correa.

Lo que más molesta a los Presidentes de Ecuador y Bolivia son los derechos a la autodeterminación territorial y a la consulta previa que reivindican los indígenas.

El derecho a la consulta obstaculiza el desarrollo de Bolivia, dijo Morales y cuestionó: “¿cómo es posible que las tierras fiscales o parques nacionales pasen a manos de indígenas ya sean del oriente o del occidente?”. “No aceptaremos que el Ejecutivo tenga que pedirle permiso a tal o cual gremio para gobernar", advirtió Correa.

Es por demás sugestivo que los presidentes del ALBA y el gobierno ultraliberal de Alan García de Perú esgriman los mismos argumentos para desacreditar las demandas indígenas. Hace poco, García objetó la ley de Consulta Previa aprobada por el Congreso con el argumento de que "implica el riesgo de retrasar o detener el desarrollo del país".

Morales advirtió que a partir de ahora, en los procesos de consulta a indígenas, la última palabra la tendrá el Estado, mientras que su colega García propuso consignar expresamente en la ley que si los nativos no dan su conformidad, el Estado puede tomar la decisión de habilitar proyectos petroleros, mineros o forestales en sus territorios.

El gobierno de Alan García afirma que su deber es "privilegiar el interés de todos los ciudadanos" y en todo caso garantizar que "las comunidades nativas participen en los beneficios o perciban indemnizaciones equitativas por los daños que puedan sufrir".

El ALBA raya la cancha

En la declaración de su X Cumbre, los países del ALBA asumen la nueva época de cambio en la región “del lado de los históricamente excluidos, pueblos indígenas, el pueblo afrodescendiente....”, pero sin privilegiarlos por encima de los intereses otras culturas.

El ALBA declara que su propósito es avanzar en la construcción de sociedades incluyentes, culturalmente diversas y ambientalmente responsables, en las que existan condiciones para un diálogo entre iguales y un intercambio real de saberes, conocimientos y visiones en la región.

Los gobiernos del ALBA se declaran comprometidos con la profundización de la democracia participativa directa y valorizan la interculturalidad como expresión del relacionamiento armónico entre culturas en el marco de nuevos Estados Plurinacionales Unitarios.

El bloque ALBA considera que los Estados Plurinacionales de Ecuador y Bolivia son la expresión de la unidad en la diversidad, que asume una forma democrática de convivencia, expresada en la interculturalidad definida como el relacionamiento armónico entre las culturas.

Ratifican su compromiso con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, con la defensa de los Derechos Humanos y de los procesos culturales ancestrales, y con el respeto y garantía de los derechos consuetudinarios,

En ese marco, los usos y costumbres de la justicia consuetudinaria de los pueblos indígenas deberán respetar las normas constitucionales y legales vigentes en las jurisdicciones en las que se aplique.

El manejo, administración y aprovechamiento de los recursos naturales no renovables corresponde al Estado de acuerdo al interés de sus pueblos y la sociedad en su conjunto, “y no a uno o varios grupos o sectores sociales o económicos”.

El Estado buscará minimizar los impactos ambientales y sociales adversos, en armonía con la Naturaleza, y garantizará la participación social y la distribución justa y equitativa de los beneficios, especialmente a favor de las comunidades en donde esos recursos naturales se encuentran.

El mensaje de la X Cumbre del ALBA a los movimientos indígenas es que los nuevos Estados multiculturales respetarán las tradiciones y los derechos de los pueblos ancestrales, pero sin privilegiarlos por encima de los intereses otras culturas, y en el marco de la Constitución y de la unidad nacional. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

domingo, 27 de junio de 2010

A 189 años de su muerte, Gloria al esclavo devenido cimarrón, saqueador, lumpen-guerrero y orgullo de su gente (nosotros), Pedro Camejo

Misión Boves

Negro Primero, alta expresión de la rabia del pueblo oprimido

La historia oficial nos impuso la figura de un Negro Primero obediente que fue a pedirle permiso al jefe para morirse, y nos ha ocultado una parte importante de su historia: Camejo fue uno de los hombres que acompañaron a José Tomás Boves en sus más insólitas victorias.
Héroe de las batallas de La Puerta, en las cuales el pueblo enfurecido derrotó dos veces al ejército engreído y esclavista de Bolívar. A la muerte del taita en Urica, se desmoviliza y regresa al llano, junto con la enorme mayoría del contingente de pueblo que rehusó ser conducido por un imbécil como Morillo, general con hazañas guerreras pero sin empatía con el pueblo. Poco después es "captado" por otro taita bravío, José Antonio Páez; para aquella gente en rebelión daba lo mismo qué bandera defendía su jefe, porque su primitiva conciencia o falta de ella sólo lo movía a arrebatarle al poderoso lo que por 300 años se le había arrebatado a él.
De la primera batalla en que Camejo y otros de sus compañeros de hambre, vida y puñaleos, pelearon para los patriotas (hasta 1814 lucharon para Boves) cuenta José Antonio Páez que debió imponerles su autoridad y una dura disciplina, porque aquellos hombres no se limitaban a ganar batallas sino que se aplicaban al saqueo y el despedazamiento de lo existente: aquellos tipos no eran soldados entrenados sino malandros furiosos.


Así nos "trampea" la historia oficial: en este relieve del Campo de Carabobo aparecen Páez y el Negro Primero, éste atrás y el jefe adelante. Por mucho que le hayan puesto ese apodo, para la historia manipulada que nos han enseñado Camejo era un peazo e Negro Segundo

Aquellos desmanes eran la rabia del pueblo estallando tras 300 años de esclavitud. El pueblo en rebelión no es bueno para construir sino para destruir la sociedad que los oprime. Desde la óptica actual lucen bárbaros y caóticos aquellos acontecimientos. Sólo una observación minuciosa del pulso de la historia puede dar las claves correctas: el ser humano oprimido de América tenía la misión de destruir para que otros procedieran luego a construir. Lamentablemente, la tarea de construir quedó desde entonces, al igual que en la Colonia, en manos de familias poderosas y élites insufribles.
Hoy recordamos la figura de Pedro Camejo, sobre todo por lo que representa: el pueblo sometido, salido de madre en guerra mortal contra lo establecido, y luego utilizado, metido en cintura y sacrificado por los grandes propietarios, los poderosos de siempre. Eso no deberíamos olvidarlo nunca jamás, porque muchas otras veces nos pasó lo mismo como pueblo. A la mierda la historia oficial y la versión del Eduardo Blanco, que pone a decir al nuestro: "Jefecito, yo me voy a morir, ¿oyó?, vengo a despedirme, no se ponga bravo". Si te interesa el artículo...Pincha aquí

La guerra lenta; la destrucción del enemigo

J.R.Duque

Es difícil, pero hay que intentarlo y lograrlo: acostumbrarnos a la idea de que los seres humanos tenemos un tiempo histórico, un ritmo, y los países tienen otro. De las cosas que hacemos hoy algunas tendrán efecto mucho tiempo después que hayamos muerto. Cuando decimos: “Vamos a acabar con los ricos”, el imbécil promedio cree que vamos a intentar hacerlo a plomo, a bombazo limpio. No sabe, o no quiere entender, que la forma de acabar con los ricos (destruir al enemigo) es crear las condiciones y estructuras para que los nietos o bisnietos de los ricos actuales ya no quieran ser ricos. Porque entonces comprenderán que para acumular riquezas hay que cometer muchos crímenes. Los ricos de hoy morirán ricos; nosotros moriremos pobres. Pero esta pelea no es de pocos días o años. Esto es una guerra de generaciones. Vivimos este round de la pelea; no nos alcanzará la vida (a nosotros, los que estamos vivos hoy) para ver el final de la pelea. Y ni tan siquiera los asaltos finales. Por eso es tan hermosa nuestra misión: echar las bases para la continuación de la lucha. Para que mi compañero de equipo (ese chamo o chama que no ha nacido y que no me conocerá) continúe lo que yo comencé o continué.
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La chama fue a España, se gozó unos días de poder caminar y rumbear hasta tarde en la noche, paseó por “barrios” como Lavapiés y descubrió que la barrera entre ricos y pobres puede no ser tan rotunda: conoció el Primer Mundo. Al regresar a Venezuela y ver los ranchitos se echó a llorar, desconsolada. “¿Por qué nosotros no podemos ser así? ¿Por qué ellos están tan bien y nosotros tan mal?”. Respuesta lógica: ellos están bien porque nosotros estamos mal. Ellos son ricos porque nosotros somos pobres. Ellos tienen recursos y tranquilidad porque nosotros tenemos pobreza y violencia. Lo que falta aquí se lo llevaron para allá.
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Otro más, impresionado por lo que vio en Europa, vino creyendo en la tesis del “buen gerente”: tú pones a cien tipos graduados en Harvard, aplicas los modelos políticos y sociales más “exitosos” (¡EXITOSOS!”) del mundo, y ya. “¿Por qué no aplicamos un modelo socialista a lo Suecia, donde los trabajadores tienen casa principal y de campo, derecho a viajar por el mundo una vez al año, ingresos suficientes para tener carro y costearse diversiones caras?”. Porque para ser como Suecia tendríamos que recorrer el mismo camino histórico de milenios que los suecos. Para vivir como los suecos tendríamos que vivir un período de exploraciones y colonizaciones guerreristas como la que protagonizaron los vikingos; saltar luego a un período de dominio imperial de vastas regiones en Europa y propiciar allí el mismo complejísimo entresijo de mezclas, culturas exterminadas y territorios sometidos; crecer y consolidarnos como una de las más grandes y terribles potencias europeas (ah, porque para ser como Suecia tenemos que tener su clima, su geografía, su historia, su cultura, su componente social y étnico); luego ceder el poderío ante el empuje de una potencia emergente como Rusia, entrar en una etapa de consolidación más o menos pacífica de su Estado. Y en definitiva, tendríamos que mamarnos unos dos mil años de ESA historia (no de otra), y sólo entonces disfrutar y padecer (¿qué dicen los suecófilos de la alta tasa de suicidio adolescente?) de la situación actual de Suecia: esos “pobres” con carros, casas y privilegios no son producto de una gerencia eficiente sino de un desarrollo histórico; de centenares de años de amoldamiento de ese grupo humano a las condiciones geográficas, históricas, climáticas específicas que les tocó afrontar. Pero por aquí queda cada cabeza e ñame que cree que aplicando fórmulas gerenciales se puede lograr una sociedad como aquella en unos pocos años…
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Dice Juan Cayapo: “Detener el flujo sanguíneo del capitalismo es un acto revolucionario, que se muera el maldito viejo de un infarto. Hace días en mi arrechera escribía: un paro de trabajadores portuarios sería ideal. Las fábricas pueden producir, los esclavos pueden seguir trabajando, pero si la mercancía no se mueve ocurre el infarto. Decía: ah malhaya un paro mundial de trabajadores portuarios…”
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Dice Ramón Cayapo: “La mejor manera de acabar con las urbanizaciones para ricos es acabando con los barrios de pobres. Si tú quieres acabar con El Cafetal ponle esta bomba de tiempo: desmonta La Vega, Petare y Catia. Sin pobres los ricos están liquidados, tienen que convertirse en otra cosa. El rico o clase media necesita, para mantener su estatus, esclavos que les limpien la casa, les cuiden los muchachos y les manejen y arreglen el carro. Cuando esos esclavos descubramos y decidamos que ya no somos más esclavos sino gente que puede trabajar para sí misma; que el tiempo que hoy invertimos en ‘cachifear’ y lavarle la ropa a los amos podemos invertirla en hacer nuestras casas, sembrar para comer, enseñarles cosas de la vida a nuestros hijos, las clases dominantes entrarán en crisis: ellos no están acostumbrados a hacer el trabajo sucio (cocinar, limpiar el piso, lavar el baño, planchar la ropa)”.
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Dice Gino González (otro cayapo): “Dale una patá al bastón / pa que de una vez se caiga / es mocho del corazón / y si tú no lo acompañas / se ensucia en el pantalón / y se vomita en la cama…”
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Dicen los anticomunistas-antichavistas: “Si se implanta aquí el comunismo nos esclavizarán y empobrecerán como a la URSS o Cuba…”. Como si el humano experimentar y avanzar en la historia no fuera capaz de quedarse con lo mejor y desechar lo peor de cada experiencia… Si te interesa el artículo...Pincha aquí

sábado, 26 de junio de 2010

Confirmado!!! José Antonio Abreu, el hombre de las orquestas, se declaró a favor del proceso revolucionario y contra el Sionismo Israelí!!!

Diego Silva Silva

En estos días, supimos de un viaje mas de una de las tantas orquestas de José Antonio Abreu, esta se llama Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana, y leímos que en consejo de Ministro le aprobaron la suma de 10 millones 536 mil 287 bolívares para la gira de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (que por supuesto, es otra orquesta).
En cada uno de estos viajes a Europa, van cerca de doscientas personas y el gasto incluye el traslado especial de los instrumentos, en resumen, estos viajes le cuestan una fortuna al estado venezolano.
El año pasado el Presidente dijo públicamente que le había firmado su Chequecito a los “muchachos” para que no pasen trabajo en europa. Hace poco, en Abril me enteré de que iban de viaje a Europa por el asunto del Bicentenario.
Es tan importante la presencia de estas orquestas en Europa?; Cual es el resultado de estos viajes?; Cual es el mensaje?; Cual es el repertorio central?;En qué benefician estar giras multimillonarias a la imagen identitaria de los Venezolanos?; Cual es el aporte en relación a la imagen internacional del proceso bolivariano?; ¿representan estas orquestas el llamado a la unidad Latinoamericana pregonada por el Presidente Chavez y relacionadas con el ideal Bolivariano?;Hay alguna declaración o pronunciamiento del Doctor Abreu al respecto?.
Hago estas preguntas, cuando vemos a gente de reconocida trayectoria en sus campos específicos como; Oliver Stone, Sean Penn, Danny Glover, Eduardo Galeano, (por nombrar unos pocos) que han manifestado públicamente sus puntos de vista con Venezuela, en un momento en que vivímos una de las peores escaladas de ataque mediático Internacional.
No puedo dejar de preguntarme ¿porqué el Doctor Abreu no se pronuncia internacionalmente?..es mucho lo que pierde?..si es así, ¿cuál es su prioridad?
Argumentar la socarrona expresión de que ¡!es un artista..no se mete en política!!! Resulta extraño, para un personaje que vivió inmerso en la política durante años de manera orgánica, de hecho fue Ministro de Carlos Andres Perez y estuvo entre los que acudieron al Palacio de Gobierno a apoyar al Sanguinario Carlos Andres en los días del intento de Golpe de Chavez.
Hace poco, leí en un periódico Inglés, que un afamado guitarrista se pronunciaba contra el Bloqueo en Gaza, asi mismo, aporrea publica la noticia de otros artistas que han hecho lo mismo (contrario por ejemplo a Elton John, que manifiesta su apoyo a Israel).
No creo que exista en el todo el planeta, un humanista que, conociéndo la barbarie que se comete en Gaza (El campo de concentración mas grande del mundo), que ha sido condenada por casi todos los países, (incluyendo aquellos que lo hacen de mala gana) no se halla pronunciado al respecto. Que es lo que le impide a este redentor de los “valores perdidos de occidente” aportar aunque sea una humilde opinión.
Además, por otra parte, ¿Pueden ustedes decirme si la relación o la proporción de estos presupuestos tiene logica?;
- Para la construcción del Centro de Formación del Núcleo Catia de la Universidad Experimental de la Seguridad, un monto de más de 300 millones 439 mil 380 bolívares.__
- 25 millones 445 mil 257 bolívares para pagar a jubilados de las empresas CVG Ferrominera del Orinoco.
- 10 millones 536 mil 287 bolívares para la gira de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, que actualmente está en una gira por Europa que incluye a Rusia, Bielorrusia y otros países._

Con la “inversión” de una sola gira de estas orquestas, de seguro se financia la dirección de Cultura de varios Estados por un año, o nuestras Lilian Blazer y Lucía Lamagna realizarían cientos de documentales llenos de saberes y amores, de inventiva renovadora, del “O inventamos o erramos” de Simón Rodriguez, que llevado al mundo, representaría un “ayudame a vivir”, más cónsono con la tragedia ética, moral y económica que vive todo el planeta y, ni hablar de lo que haría con apenas un poquitiquitico de ese presupuesto el realizador Angel Palacios.
Imaginan ustedes a esa maravilla poético musical llamada “Colectivo La Cantera” con la décima parte de ese monto? . Hablo de un movimiento que de tener mas apoyo, podría significar en Venezuela el surgimiento y consolidación de un lenguaje y un sonido identitario, similar al que logró Brasil en plena dictadura, de reconocimiento Mundial, que hoy es orgullo de todos los Americanos.
Pero si además este aporte a la Corporación de Orquestas (llamadas eufemísticamente Sistema) del doctor Abreu fuera el único, quizás, la crítica iría destinada solamente al asunto de sus resultados reales y no mediáticos. Me resulta ridículo cuando los “funcionarios” expresan ¡no, las orquestas tienen un trabajo social!!..Pero claro que lo tienen, es que acaso funcionan en un Submarino o una estación espacial, o aisladas en los médanos de Coro.
No, ellas funcionan en sociedad y por lo tanto, tienen un trabajo social. El asunto a dilucidar es ¿qué tipo de trabajo social? Porque algunos Hampones también tienen trabajo social (sino lean lo que ha sucedido en algunas poblaciones de Colombia en donde los Narco traficantes son considerados Héroes y benefactores).
Pero la verdad verdadera es que este es uno de los tantos aportes que recibe el “Sistema” a nivel Nacional e Internacional, sin que hasta ahora, a los flamantes defensores de la “contraloría social” se le ocurra ni siquiera sugerir una auditoría.
Quiero traer a la memoria colectiva lo sucedido durante los últimos años del reinado de las cúpulas del Teresa Carreño (de las que formó parte Abreu, siendo Ministro), cuando Moises Moleiro, en un arranque de lucidez, intervino el Teatro, sacó de allí las oficinas de El Nacional (que tenían oficinas pagadas por el estado) y comenzó a poner orden en un teatro que financiaba empresas culturales privadas a nombre del Estado.
Moises Moleiro también expresó “El Teresa Carreño no es intocable”, lo que ocasionó la Renuncia de la Super Directiva de Virtuosos que allí hacían Vida con el Ateneo y, el enfrentamiento de Moleiro con algunos de sus “Compañeros” de directiva del CONAC, poniendo inclusive su cargo a la orden.
Es mucho pedirle a los “políticos de oficio” (que no revolucionarios todos), que se sirvan explicarnos cuales son los alcances de estos viajes y estas inversiones del estado, que además, acompañan a la Empresa Privada y Fundaciones Internacionales interesadas en mantener el “culto a los valores de la dependencia”, ¿o será que Mozart y Mahler son Venezolanos, o Mexicanos, o Argentinos?, o que aquí en Venezuela no habemos compositores de este género?
Por cada vez que tocan la “Cantata Criolla”, se hacen cien Mozart, cien Beethoven, cien Mahler, y en la ñapa seudonacionalista adeca, nos cuelan un “mambo” en el que los “niños” hacen ciertas monerías que resultan del agrado de Grandes y Chicos…
Estas Orquestas, tal y como se implementan, apuntalan los valores y modos de existencia de las clases medias altas europeas (hogar de nacimiento del capitalismo con sus códigos y modelos de clases sociales) y con ello los elementos característicos de las culturas de la dependencia ante valores inmutables, imperecederos, eternos....Universales ( esto último no como categorías sintácticas o estadísticas, las cuales pueden ser comunes a muchísimas culturas, sino como valores CULTURALES de la Humanidad toda, cuando solo representan cinco o seis países de Europa y unos trescientos años de historia de la Humanidad).
Estas orquestas disocian a los niños de sus contextos, les extrae el diminuto sentido de la pertenencia (en un país desnacionalizado) y a través de los códigos de percepción categorial y el sistema jerárquico de clasificaciones que opera en la estructura del cerebro (esto no es cultural, es la manera como la especie humana TODA funciona), les siembra también una noción jerárquica de valores, en donde por supuesto, la música que se práctica en las orquestas, está en la cúspide de esa sumatoria, con sus valores concomitantes : las asociaciones simbólicas y filosóficas, los modos y estilos de vida allí representados.
El Circuito de las orquestas es DISEMINATIVO de los valores de una cultura, contrariamente a lo que se pretende en un proceso de construcción de una nueva mentalidad y estilo de vida, que sea COMUNICATIVO.
Para terminar. Se han preguntado la Coherencia del significado y significante? Quiero decir, las orquestas viajan en el marco del BICENTENARIO…¿bicentenario de que?
O será que alguien me va a decir;…Miren a ese ignorante..no sabe lo importante que es mosar, betoven, chaicosqui y Estravinqui en la cultura universal;…esos viajes nos dan buena imagen;… las orquestas muestran a nuestros niños ante el mundo como seres inteligentes (Abreu en una oportunidad hizo un experimento con niños Pemones que, según él, resultaron “inteligentes” porque tocaron Vivaldi).
Será que un día, en un ataque de lucidez y coraje del Doctor Abreu leeremos en los medios internacionales ; Confirmado!!! José Antonio Abreu, el hombre de las orquestas, se declaró a favor del proceso revolucionario y contra el Sionismo Israelí!!!

Salud!!! Si te interesa el artículo...Pincha aquí

lunes, 21 de junio de 2010

Recomendaciones y observaciones básicas para los escritores "en formación" o gente con ganas de difundir lo que escriben

J.R.Duque

La retahíla que viene a continuación la suelto acá a propósito de esta otra: Monte Ávila, los concursos y los autores inéditos. Aclaratoria que, de entrada, me sirve de ejemplo para el punto número 1):

1) Asegúrate de tener algo que decir, verifica que la escritura es la más poderosa de tus formas expresivas, y luego (sólo luego) escribe eso que te molesta en el pecho.
2) Está bien fantasear (si somos o queremos ser escritores nos será imposible dejar de hacerlo en ciertas ocasiones) pero harías bien en dejar de pensar que la literatura o tu condición de escritor te catapultarán a la fama o a la riqueza. La angustia producto del "¿y cuándo lo voy a lograr? ¿Cuándo será que van a reconocer mi genio?" es demasiado destructiva y por lo general deriva en pérdida de la naturalidad, formación de obsesiones nocivas (como todas las obsesiones) y finalmente en agotamiento del tiempo y la energía corriendo tras el objetivo equivocado. El que se la pasa soñando con la mansión, el Nobel y la fama mundial lo más probable es que agote su energía emocional en soñar con esa mierda, en lugar de invertirla en escribir.
3) Ningún jurado, mucho menos si se trata de alguien que obtuvo sus criterios de lector en la academia, tiene o debería tener la potestad de decidir si lo que tú escribes merece ser publicado o no. El método debería ser: echa a rodar un libro. Si las masas se desviven por leerlo; les causó honda impresión; les dejó una marca perdurable en los afectos o acumulado de sensaciones, ese libro valió la pena. ¿Corin Tellado? ¿Stephen King? Bueno, qué se le va a hacer. Eso es lo que hay.
4) Cuando el concepto "libro" estaba monopolizado por el soporte papel había una poderosa justificación para marginar o desechar ciertas obras: asesinar árboles para inflarle la vanidad a un escritor (alguien que se siente chévere cuando ve sus cosas impresas en papel) es un absurdo, un despropósito; asesinarlos para publicar obras mediocres es ya un crimen repulsivo.
5) El placer de escribir debería ser motor suficiente para que alguien se aplique a hacerlo. Pero se atraviesa un dato importante: la escritura debe tener receptores y difusores para que sea obra viva; una gran novela engavetada no es una gran novela sino un enigma, un feto, un fantasma.
6) La literatura, lo mismo que el resto de las artes y productos del ingenio y la creación humana, no debe ser una mercancía. El capitalismo decidió que todo se compra y se vende y esa es la razón por la cual hay gente obsesionada con los "derechos de autor" y demás aberraciones: sólo puedes disfrutar de lo que creé si me pagas. Escribí una novela: soy dueño de esa novela. El que piensa así casi siempre se alía con una empresa editorial con quien compartir las ganancias. Yo y mi editorial: dueños de esta obra. Los demás son consumidores (clientes) potenciales. Así piensa el escritor que aceptó el chantaje del "mercado editorial". Pero en realidad si produces un hermoso objeto cultural (música, pintura, literatura, artesanía, escultura) y ese objeto cuenta con adoradores o es objeto de querencias colectivas, hagas lo que hagas, ya ese objeto es patriomonio de la humanidad. Mi recomendación (o petición) es que cuando escribas algo lo difundas. Esta vía (internet) ofrece docenas de posibilidades para que lo hagas. No cedas jamás a la extorsión según la cual lo único que prueba que tu obra es buena es su aceptación por parte de unos mercaderes de la cultura, esa fauna intragable que son los editores.

Profundizo en este último punto. ¿Quieres dedicarte sólo a escribir, tener dinero suficiente para poder entregarte a la escritura sin preocuparte por la comida y tus necesidades básicas y las de tu gente? Busca un mecenas, ponte a trabajar o roba a un rico, a una empresa o al Estado. Las entidades a las que le sobra el dinero deberían ocuparse de la manutención de quien vive del arte (perversión asquerosa, pero es lo que tenemos). Que el Estado o las corporaciones le giren dinero a los creadores no es lo deseable, pero es preferible a la otra opción que ofrece esta sociedad: nunca conviertas en mercancía lo que escribes. Tus palabras no deben ser objetos de compra-venta. Yo lo hice en mi juventud (por ignorancia, más que por convicción) y me arrepiento. Mis libros están disponibles para ser leídos libremente en internet. Si consigo quien los reimprima por miles yo mismo salgo a repartirlos por ahí, entre la gente. El lugar de los libros es uno que queda a 30 centímetros de los ojos: ahí donde pueden ser leídos. Me cago en las librerías y demás cementerios de libros.
Juro no volver a exigirle a ninguna persona que me pague por leerme.
Ahora, corporación o ente oficial que vaya a lucrarse o a sacar provecho de lo que escribo, me le afinco. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

viernes, 18 de junio de 2010

La xenofobia anticolombiana

J.R.Duque

En los años 70 Colombia se internaba, de pecho y sin frenos, en un período de convulsión política y social que repotenciaba al que dos décadas antes y un poco más había detonado con El Bogotazo. Al mismo tiempo comenzaba lo que los estudiosos del tema de la droga llaman el boom marimbero: la marihuana comenzó a significar para muchos una opción para paliar la miseria, pero también significó la criminalización de miles de agricultores pobres. Tal como ocurre hoy con los bolivianos, ser campesino colombiano era un dato sospechoso: la materia prima que alimenta el narcotráfico se extrae de las plantaciones. Lo demás no hace falta hilarlo porque ya los prejuicios, la propaganda y el miedo se encargaron de hacer ese trabajo en nuestro subconsciente.
De esa época data una de las movilizaciones demográficas más intensas de colombianos hacia Venezuela, y también uno de los más lamentables momentos de estallido de la xenofobia anticolombiana entre nosotros. Muchas mujeres pobres vinieron en busca de las mejoras que prometían un bolívar sólido y un presidente tan pro-colombiano que ahora mismo es muy difícil asegurar que nació aquí; es fama que miles de ellas sólo consiguieron subemplearse como domésticas o como camareras, pero incluso ese oficio que las clases medias y altas no realizan por asco, flojera y miedo estaba bien para unos ciudadanos que venían huyendo de los primeros plomazos masivos de la guerra fratricida. A todas, sin excepción, les cayó sin compasión el estigma: así como los venezolanos varones se ofendían cuando los llamaban colombianos (porque en el habla común “colombiano” pasó a significar ladrón y asesino), llamar a una mujer “colombiana” era llamarla puta.

Por supuesto que también fue el petróleo el causante de este desperfecto en la psique colectiva: creerse “mejor”, “superior” o con más derecho que los demás a vivir tranquilos es la primera fase de una enfermedad hija del nacionalismo llamada xenofobia, hija que suele exacerbarse cuando “tu país” tiene unos ingresos que tus vecinos no tienen. Ah, pero ya va: ser invadidos por bichos catires y de habla hollywoodense y regalarles el petróleo no era pecado: lo malo era compartir “nuestra” riqueza con esos caliches y cotorros tan feos. La exaltación patológica de gringos y musiúes de ojos claros y pelo amarillo era la manifestación externa de algo más grave y doloroso: la íntima sospecha de que echándole un poquito de bolas podíamos ser como ellos. Y no era un sentimiento exclusivo de iletrados o despistados: años atrás había sido política de Estado darles libre entrada a los europeos, dizque porque eran muy laboriosos, Y PARA QUE NUESTRA SANGRE SE MEZCLARA LIBREMENTE CON LA DE ESOS EJEMPLOS DE CIVILIZACIÓN. Esa propuesta y su “justificación” destacadas en mayúsculas no pertenecen a ningún jerarca nazi (al menos no a uno alemán) sino a un Alberto Adriani cuya muerte lamento mucho. Lo lamento, porque perdí la oportunidad de darle una rumba de patadas por el culo a este racista de mierda, tan adulado por la burguesía venezolana y por algunos pelabolas que lo admiran dizque porque el tipo estudiaba mucho.
Así, como los venezolanos teníamos petróleo y nos sentíamos ricos, limpiecitos, sabrosones y cosmopolitas (ah carajo, para algo les abrimos las puertas a los europeos), fue fácil imponernos la matriz infame según la cual nada tenían que venir a buscar aquí los emigrantes colombianos, ecuatorianos y peruanos: resuelvan ustedes su peo, esta riqueza es de nosotros. Por supuesto que fue una matriz impulsada desde las clases medias y altas, porque un pobre venezolano sufre y se jode tanto como uno colombiano o uno ruso o malayo. Al final los colombianos se las arreglaban para cruzar la frontera y se instalaron aquí pese al asedio racista que los hacía ver como invasores o saqueadores de un tesoro subterráneo al que sólo “los venezolanos” teníamos derecho. Así de coñoemadres éramos, o en eso nos convirtieron.
A cambio de la amargura, los colombianos nos inundaron con mucho de las alegrías patrias que se trajeron en el equipaje. Y nada fue mejor que la música de ellos para enseñarnos una nueva forma de estar contentos. En los años 60 su ingenio creador había producido una fábrica de músicos y juglares llamada Los Corraleros de Majagual, un conjunto de música inclasificable (acordeón, trombones, saxos, tambores...) que desde el propio nombre les producía náuseas a las clases medias y altas, pero que entró con furor en los estratos más pobres hasta convertirse en fenómeno cultural perdurable. Todavía hoy, cuando alguien lo suficientemente humilde, sensible y de buen humor escucha en la calle a Los Corraleros, no puede evitar olvidarse por un momento de los problemas y sonreír: 40 años después, esas canciones tienen un efecto terapéutico del carajo.

***

Siglo 21, otra realidad, aunque impulsos y situaciones más o menos similares. Instalados, entronizados y asimilados a nuestras dinámicas aquellos colombianos y muchos más; galvanizada en su simpleza una generación de jóvenes a quienes les da lo mismo que los llamen suizos o colombianos, persisten desde el poder económico y sus sirvientes de los medios de información los esfuerzos por mantenernos separados, aunque con ligeras variantes y sorpresas: ahora la derecha venezolana quiere que los venezolanos amemos a la élite que Gobierna a Colombia. El método: un informe de ACNUR divulgado el martes 15 (http://tinyurl.com/2dnouox) revela que hay 180 mil colombianos refugiados en la frontera, del lado venezolano, huyéndole por supuesto a la guerra. Pocas horas después los medios de derecha divulgaron un “reportaje” (http://tinyurl.com/2dhwfzj) construido así: hablaron con cuatro colombianos descontentos con las condiciones en que viven en Venezuela y difundieron este titular: “MILES de colombianos quieren regresar a Colombia”.
Interesante el mensaje: ahora puedes compadecerte de los colombianos pobres y adorar a los colombianos que mandan; desplaza tu odio hacia Chávez. Ya lo verán: Santos se aprovechará de esa forzada tendencia de opinión. ¿Línea maestra a seguir? Pues la que nos dicta lo profundo de la sangre: viva el pueblo colombiano y muera la tiranía que lo gobierna, Si te interesa el artículo...Pincha aquí

jueves, 17 de junio de 2010

Misión Sucre o universidades (II)

Carlos J. Acosta

Antes de continuar con el plan de escribir varios artículos sobre el mismo tema, basado en nuestra experiencia como estudiantes primero y como facilitadores después en la Misión Sucre, queremos compartir varios comentarios que nos hacen llegar algún@s compañer@s.
Apunta bien Milton desde Ecuador sobre el carácter revolucionario de la universidad en tiempos de la Ilustración, pero lo cierto es que pensamos que se trata de un formato caduco que ya no da más.
La verdad aunque nace en la palabra, se prueba en los hechos, y los hechos, la realidad mundial es que la universidad ha servido para formar seres individualistas, egoístas, obedientes y subordinados al orden social existente. Y ahí está lo paradójico, porque estos seres en su inmensa mayoría fueron jóvenes llenos de sueños que se acercaron a la universidad ilusionados con un mundo mejor, y a quienes esa misma universidad fue de a poquito cortándole las alas de su imaginación, para convertirlos en calco y copia de sus “profesores”.
Lo otro, que si no fuese por lo trágico para el proceso de transformaciones necesarias, no pasaría de ser anecdótico, es que algún@s compas nos apuntan estar de acuerdo con nuestros comentarios sobre el último acto de graduación de la UBV; la verdad es que no asistimos a ese acto, ni sabíamos que se realizaría, pero claro que conociendo a los personajes involucrados no resulta difícil previsualizar sus actuaciones.
En una oportunidad planteamos en una conversa dentro de la universidad que el presidente se había equivocado cuando nombró una Comisión Técnica para conformar el psuv, descartando a los jefes de batallones y pelotones artífices de su triunfo en 2006. Este comentario nos valió ser denunciado ante una Asamblea de Propulsores, por una de es@s comisari@s que ya empezaban a aparecer dentro del chavismo; decidimos retirarnos de dicha reunión y de la idea de colaborar en la conformación de ese partido, no tanto por la actitud contrarevolucionaria de diosdado cabello, al negarnos el derecho de palabra para defendernos de la acusación, sino por la pasividad y complacencia del auditorio de propulsores quienes con su silencio convalidaron el atropello.
Ahora no sabemos de donde tendremos que retirarnos, pero sostenemos que el presidente cometió un gran error al entregar las instalaciones de Puerto La Mar a la UBV. La lucha contra el consorcio depredador que pretendía instalar un puerto de cruceros atentando contra la pesca margariteña, la dieron casi en solitario los pescadores de Playa Valdez. Ellos resistieron ante las amenazas de sicarios y ante el ofrecimiento de prebendas, llegando hasta los límites de sus fuerzas físicas y recursos económicos. Y es a ellos y a nadie más a quienes corresponde la custodia de ese espacio.
Ah, que la burocracia necesita una institución del Estado para que sea regente de Puerto La Mar, pues bien, ninguna mejor que la Misión Sucre que es la organización que nos convoca a todos: pueblo organizado, estudiantes, facilitadores y coordinadores.
La decisión presidencial ha puesto en manos de un grupito de coodinador@s el control de las instalaciones (para que tengan una idea es como si hablásemos del claustro en la UCV). Otra cosa hubiese ocurrido, si la Misión Sucre bajo la vigilancia y control de los pescadores de Playa Valdez coordinase el uso de esa construcción; no dudamos ni por un momento que para la fecha estarían funcionando allí una o varias radios comunitarias, una televisora del pueblo, el periódico de los estudiantes, el gas comunal; y al mismo tiempo sería sede de las otras misiones educativas y sociales y de los consejos comunales de la zona.
Y es aquí donde observamos la contradicción entre el discurso y la práctica, la inconsecuencia con lo que se pregona a diario, llenando de desesperanza a este pueblo que se atrevió a soñar con un mundo mejor.
La derecha no descansa y se muestra presta a dar un zarpazo que probablemente nos haría retroceder unos 60 años en lo que a conquistas sociales se refiere.
El panita Alí lo dijo con claridad: … mientras más se tarde más difícil es.
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lunes, 14 de junio de 2010

Misión Sucre o universidades (I)

Carlos J. Acosta

Este es un dilema que nos viene llamando a la reflexión desde el momento cuando el compañero Chávez habló de construir 80 universidades a lo largo y ancho del país. Evidentemente, nos encontramos ante 2 propuestas, por un lado la propuesta liberal reforzada por toda la tradición de la Revolución Francesa, de crear instituciones de educación superior, como le gusta decir a la otra derecha (la endógena dice educación universitaria); y por la otra la propuesta robinsoniana de educación continua y permanente que no le rinde pleitesía a calificaciones ni títulos.
La derecha, la endógena, habla de nuevos paradigmas y como muestra de ello cambia el birrete por una boina en los actos de graduación, aunque mantiene intacto todo el protocolo de este tipo de actos; la derecha, la otra, sonríe.
Nos señala un amigo que debemos entender la parte de ternura involucrada en estos actos. Sí, tal vez tenga razón y sea bien importante para una mujer o un hombre de nuestro pueblo que sus hij@s o su anciana madre l@s vean con un título, pero pensamos que el problema se presenta cuando se deja que el título tenga más importancia de la que realmente merece.
Cuando por casualidad nos encontramos con todo el entramado que nuestras autoridades universitarias montan con motivo de las graduaciones, vemos reproducida toda la parafernalia de los actos reproductores de la sociedad alienante que nos ha tocado vivir a lo largo de la historia de la humanidad.
Tal vez estemos equivocados en nuestra apreciación, pero cada vez que asistimos a estos actos dentro de nuestras universidades “alternativas”, vemos reflejada la sociedad adeca que se niega a morir.
Y aquí creemos pertinente, si hablamos de revolución, de transformar la sociedad, preguntarnos si debemos mejorar nuestras universidades o simplemente eliminar el concepto de universidad.
¡BLASFEMO!, ¡ANARQUISTA!, grita la derecha, la endógena y la otra, y es que en este punto se presenta una comunión de intereses entre todos los “profesionales”, con el manido argumento que ellos se quemaron las pestañas estudiando, como si hubiesen estudiado con velas.
Y es que aquí la derecha revolucionaria, la endógena por supuesto, entra en contradicción con su discurso de una sociedad sin clases, sin privilegios; como puede lograrse eso, si dividimos la sociedad en profesionales y no profesionales. Nosotros creemos que están en todo su derecho de pensar un país repleto de universidades, pero no lo hagan en nombre de Marx, no le echen esa vaina.
Ustedes pueden agarrarse de las manitos y gritar U U UCV o U U UBV, pero eso no tiene nada que ver con rebeldía, con insumisión, con transformaciones profundas de la sociedad, sino con reproducir en nuestros espacios a la universidad como institución castrante de lo mejor del pensamiento de nuestro pueblo.
Basta sentarse un rato a escuchar las conversaciones de muchos de nuestros estudiantes de derecha, de la otra y de la endógena, para notar que en su forma de expresarse se identifica a seres que ya se consideran superiores al resto del pueblo.
Claro, si no formamos los facilitadores que incentiven el pensamiento crítico, como podemos esperar que estas instituciones no se conviertan en fábricas de mediocres sin sensibilidad social, futuros defensores de las bondades de la academia, quienes no bien obtienen un título se hacen imprimir su tarjeta de doctor fulano o doctora fulana.
Si nos conformamos con ver a los estudiantes como un apoyo para el logro de conquistas electorales, exigiéndoles movilización cada vez que se presenta un evento partidista; y por otro lado, presionamos y desconvocamos sus actividades dirigidas a la organización estudiantil, no podemos esperar una generación revolucionaria e impulsora de la transformación necesaria.
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sábado, 12 de junio de 2010

¿SON MARX Y ENGELS UNOS "ANARCOIDES CONTRA-REVOLUCIONARIOS"?

Javier Biardeau R.

"En el Estado toma cuerpo ante nosotros el primer poder ideológico sobre los seres humanos." (Engels)
“Siendo el Estado una institución meramente transitoria, que se utiliza en la lucha, en la revolución, para someter por la violencia a los adversarios, es un absurdo hablar de Estado popular libre: mientras que el proletariado necesite todavía del Estado no lo necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir. Por eso nosotros propondríamos remplazar en todas partes la palabra Estado por la palabra “comunidad” (Gemeinwesen), una buena y antigua palabra alemana equivalente a la palabra francesa Comuna.”(Carta de Engels a Bebel-1875)
En el prólogo del extensamente citado: “El Estado y la revolución”, Lenin plantea:
“Después de su muerte (de los grandes revolucionarios), se intenta convertirlos en santos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así; rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para “consolar” y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola”.
Si se trata de transición post-capitalista, ¿Cómo ignorar a Marx y Engels? ¿Se trata de mellar y envilecer el filo revolucionario de Marx y Engels? ¿Quiénes pretenden echar a un lado el espíritu crítico radical a la veneración supersticiosa del Estado, crítica radical a la condensación o síntesis de la lógica de la dominación política?
Hay veneradores supersticiosos del Estado que hablan a los cuatro vientos de “Estado Socialista”, de “Estado revolucionario, de “Estado comunal”. Así no sólo estamos ante las “armas melladas del capitalismo”, como decía el citado Guevara, sino también ante las “armas melladas” del “socialismo burocrático”, del despotismo burocrático: el llamado “Socialismo de Estado” (Lasalle dixit), el viejo “Socialismo Realmente Inexistente” (y su “marxismo” de derecha).
Es imposible edificar modelos de socialismos participativos, democráticos, revolucionarios y libertarios desde la brújula del “marxismo burocrático”. Esto sería un contrasentido, pues conlleva un peligroso extravío; más aún si se pretenden pasar de contrabando ideológico todas las bagatelas del estalinismo y del marxismo soviético, como si fuesen ideas y valores del “nuevo socialismo”.
Desde nuestro punto de vista, también las ideas anti-estatistas de “El Estado y la Revolución” de Lenin (incluyendo las propias adulteraciones que hace Lenin de frases de Marx y Engels) fueron metabolizadas por la contra-revolución estalinista.
Stalin enarboló toda una maquinaria de propaganda alrededor de las “banderas del leninismo”. Sin embargo, existen por lo menos tres cuestiones interrelacionadas en el llamado “leninismo”, que son fundamentales para abordar los extravíos de las transiciones post-capitalistas a la democracia socialista:
a) una cuestión política que gira alrededor de la tesis de la “dictadura revolucionaria del proletariado”, re-significada en clave de “Estado Socialista” o “Estado revolucionario” (una patética contradicción en los términos). La manera de resolver esta cuestión es profundizar en el régimen comunal, la democracia participativa y en el poder popular.
b) una cuestión económica que gira alrededor del papel progresivo de las Estatizaciones y del “Capitalismo de Estado”. La manera de despejar este asunto está en la propiedad social directa, el control obrero, los consejos de fábrica para la autogestión obrera coordinada mediante la planificación democrática de conjunto.
c) una cuestión epistemológica, derivada de la “interpretación positivista, mecanicista, naturalista de la ciencia”, presente en la tesis del llamado “socialismo científico”, así como en la tesis: “la ciencia socialista proviene sólo desde afuera del movimiento de los trabajadores y trabajadoras”. Para esta cuestión solo hay el camino de la ruptura epistemológica con los modos de producción, validación y legitimación de conocimientos que reproducen la lógica de la dominación social.
Nuestra posición es que haber descuidado el entrelazamiento de estos tres aspectos, explica la ceguera que facilitó la edificación del estatismo autoritario en la URSS, y en general en el campo socialista. Sin una crítica radical y revolucionaria a estos tres eslabones, será muy difícil no repetir los errores del despotismo burocrático.
Habría que recordar algunos planteamientos básicos del “comunismo de consejos”, cuando afirmaba que: “La lucha del proletariado no es sencillamente una lucha contra la burguesía por el Poder del Estado, sino también una lucha contra el Poder del Estado mismo” (Antón Pannekoek).
Mientras Marx planteó su aguda crítica contra cualquier deificación del Estado, colocándolo por encima o sobre la sociedad, la experiencia posterior condujo a un fortalecimiento del estatismo burocrático-autoritario.
En una silenciada polémica con lo que sería las afinidades coyunturales entre el “cristianismo aplicado” de Bismark, su “revolución desde arriba” y los planteamientos estatistas de Lasalle, Marx planteó en contraposición (Crítica al Programa de Gotha):
“La libertad consiste en convertir al Estado de órgano que está por encima de la sociedad en un órgano completamente subordinado a ella”.
¿Dijo usted órgano subordinado a ella? En su crítica Marx planteó:
“Cabe, entonces, preguntarse: ¿que transformación sufrirá el régimen estatal en la sociedad comunista? O, en otros términos: ¿qué funciones sociales, análogas a las actuales funciones del Estado subsistirán entonces? Esta pregunta sólo puede contestarse científicamente, y por más que acoplemos de mil maneras la palabra pueblo y la palabra Estado, no nos acercaremos ni un pelo a la solución del problema. Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista medía el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado.”
Marx habla de un Estado de transición, transición que indica el paso de la forma-Estado a la forma-Comuna, y clarifica que el proletariado debe convertirse en clase política gobernante (Manifiesto Comunista). La forma-Comuna quiebra el poder estatal moderno, dice Marx en su compresión histórica de la Guerra Civil en Francia:
“He aquí su verdadero secreto: la Comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de la clase productora contra la clase apropiadora, la forma política al fin descubierta que permitía realizar la emancipación económica del trabajo. Sin esta última condición, el régimen comunal habría sido una imposibilidad y una impostura. La dominación política de los productores es incompatible con la perpetuación de su esclavitud social. Por tanto, la Comuna había de servir de palanca para extirpar los cimientos económicos sobre los que descansa la existencia de las clases y, por consiguiente, la dominación de clase. Emancipado el trabajo, emancipado cada ser humano.”
Dominación política de los productores directos, del pueblo trabajador, no del ejército permanente, ni de los privilegiados, ni de la burocracia de Estado, que para Marx son problemas claves en la definición del Poder del Estado moderno.
Enunciados que deben interpretarse en su contexto ideológico e histórico obviamente, pero sin omitir sus profundas implicaciones como crítica radical a la lógica de la dominación:
“Cuando la Comuna de París tomó en sus propias manos la dirección de la revolución; cuando, por primera vez en la historia, simples obreros se atrevieron a violar el privilegio gubernamental de sus "superiores naturales" y, en circunstancias de una dificultad sin precedentes, realizaron su labor de un modo modesto, concienzudo y eficaz, con sueldos el más alto de los cuales apenas representaba una quinta parte de la suma que según una alta autoridad científica es el sueldo mínimo del secretario de un consejo de instrucción pública de Londres, el viejo mundo se retorció en convulsiones de rabia ante el espectáculo de la Bandera Roja, símbolo de la República del Trabajo, ondeando sobre el Hôtel de Ville.” (Marx: La Guerra Civil en Francia)
Demolición del prejuicio de los “superiores naturales”, demolición de la separación entre gobernantes y gobernados, demolición de la burocracia de Estado, demolición del privilegio, demolición de su lógica (razón de Estado) y de su policía (vigilancia y represión contra el pueblo trabajador). Demoliciones que colocan en pánico a nuestros sinecuristas del Estado, nuestros enanos cuasi-hegelianos y peor aún; sacerdotes veneradores de la máquina-Leviathan de Hobbes.
Frente al despotismo burocrático o estatismo autoritario, no ha quedado otra ruta que la revolución democrática y socialista ininterrumpida. Emancipación política y emancipación social ininterrumpida del pueblo trabajador. Para suprimir los peores lados de este mal (el mal de la forma-Estado), por la vía de una democracia cada vez más participativa y directa. Socialización del poder, lo que no puede confundirse con la estatización del poder, que es la semilla podrida de la veneración supersticiosa del Estado.
Lenin elaboró toda una línea política, intentando ser consistente con lo planteado por Engels en 1891 y 1895(y por Marx desde mucho antes), con relación a la radicalización del poder proletario directo en la República Democrática, desde una “revolución de la mayoría”, desde la muchedumbre popular y plebeya. Sin los miedos liberales a la “tiranía de la mayoría”, sin los extravíos estalinistas de la “Dictadura burocrática sobre el proletariado”.
El poder constituyente de la multitud popular, del pueblo trabajador, de las clases trabajadoras del campo y la ciudad, es disuelto sin embargo por la codificación estalinista en la “Dictadura burocrática sobre el proletariado”, institucionalizado la ideología del “elitismo revolucionario” (El aparato-vanguardia ó el aparato-camarilla omnipotente) Allí se produce la disyunción entre la revolución democrática y socialista. Allí reside la genealogía histórica del despotismo burocrático.
Como ha planteado Aníbal Quijano en su estudio sobre José Carlos Mariátegui (Textos básicos-1995; FCE):
“Con los muros estalinistas se derrumba, ante todo, un tipo de poder cuyo rasgo sobresaliente es el despotismo burocrático. En la historia de su formación y consolidación, esto es, en la acción de sus protagonistas, aquella idea orgánica de totalidad social, así como el evolucionismo positivista, han ejercido un papel muy marcado. Sin aquella idea de totalidad, no se podrá explicar ni el “centralismo democrático” que presidió la historia del partido bolchevique, ni la “unidad monolítica” de esa organización después de su captura del poder; ni el estatuto legal privilegiado que esa organización tuvo, en la entera jurisdicción del nuevo estado, exclusivamente por los miembros de dicha organización; ni la total estatización de los recursos de producción; ni el control partidario-estatal de todas las instituciones formales de la sociedad, incluidas las de la vida cotidiana de la población – inclusive de la imaginación artística -, tal como quedó codificado en el zdanovismo.” (Prólogo; p. XIV)
La dogmática estalinista se hizo a partir de la des-contextualización histórica y teórica de los enunciados de Marx y Engels, eliminando su mundanidad histórica, social y política, su mundanidad proletaria. En el estalinismo, se trataba de textos manipulados por la inmundicia burocrática, tejidos por la intencionalidad de un cálculo político para justificar una política oficial sobre la potencia subversiva del marxismo (El destino trágico de Riazanov muestra, el dictat de la política cultural estalinista con relación a los textos de Marx).
Pero estas adulteraciones venían desde la cuna del marxismo bolchevique. Como ha planteado Adam Schaff (en su texto: “El comunismo en la encrucijada”), fue Lenin quién modificó deliberadamente el siguiente enunciado de Engels:
“Está absolutamente fuera de duda que nuestro partido y la clase obrera sólo pueden llegar a la dominación bajo la forma de la república democrática. Esta última es incluso la forma específica de la dictadura del proletariado, como lo ha mostrado ya la Gran Revolución Francesa.”
Lenin adultera el enunciado en “El Estado y la Revolución” de la siguiente manera:
"Engels repite aquí, en una forma especialmente plástica, aquella idea fundamental que va como hilo de engarce a través de todas las obras de Marx, a saber: que la República democrática es el acceso más próximo a la dictadura del proletariado.”(El Estado y la Revolución; cap IV).
Cualquier lector no desprevenido reconoce que “la forma especifica” no es equivalente a “el acceso más próximo”. Forma-Comuna en la República Democrática, que prefigura la democracia de consejos, implica algo muy distinto a una forma-Estado, por más obrero que fuese, ya que lo que prevalece son las deformaciones burocráticas.
A partir de allí, es fácil comprender la precariedad del imaginario democrático en la construcción del socialismo en la URSS, el bloqueo teórico-ideológico para abordar las tareas políticas de la transición post-capitalista, así como la imposición sobre los soviets-consejos de la “línea correcta del partido-aparato”.
El marxismo bolchevique se transformó, de máquina subversiva de lucha a prefiguración de la camarilla omnipotente del centro político burocrático, aparato-partido que participó en varios eventos sintomáticos de la “unidad monolítica”: liquidación de pluralidad de partidos no zaristas, liquidación de la “oposición obrera”, liquidación de trabajadores en Kronstadt, liquidación de la “oposición de izquierda”, purgas históricas contra la vieja dirección bolchevique, estalinización del partido, procesos concatenados y cruzados por hilos conductores que van de una revolución democrática ininterrumpida abierta en 1905 a una contra-revolución burocrático-despótica sellada en 1934. Lección histórica para la izquierda de aparato, con su pantalla protectora: la “mitología soviética”.
Además, la concepción epistemológica en el "Qué Hacer" (Lenin) de la formación de la conciencia revolucionaria, viene suministrada a los trabajadores desde el exterior y desde una instancia superior, a través del partido-aparato (unidad de “ciencia socialista” y “dirección política”), en una clara manifestación de una concepción jacobina-blanquista de la revolución. Una verdadera epistemología autoritaria y reaccionaria, para nada implicada con una crítica radical de las relaciones de poder, saber y verdad en el terreno de la construcción de una plataforma teórica crítica radical a la lógica de la dominación.
La gran estafa ideológica de quienes hace uso y abuso de los términos y de los razones propias de la gramática ideológica del estalinismo, de los manuales del marxismo soviético (socialismo en un solo país, exaltación del partido-único, planificación burocrática, propiedad estatizada, deber de sumisión ideológica, hegemonía autoritaria, Estadolatria) es hablar en nombre del socialismo revolucionario y radicalmente democrático, olvidando y omitiendo deliberadamente los planteamientos en clave de emancipación social y política de Marx y Engels.
De acuerdo con esta gramática ideológica, propia de paupérrimos lectores de Marx y Engels, no hay más socialismo que el “Socialismo de Estado”. Su hilo espiritual los retrotrae a figuras históricas aparentemente distantes como Stalin y Lasalle, convirtiendo a Marx y Engels en “espíritus anarcoides”. Tanto el Estado-Gulag estalinista como el Estado-Providencia reformista expulsan la pertinencia de Marx y Engels, porque mantienen la utopía concreta de la extinción de la forma-Estado. Tesis imperdonable, pues desmonta el arché de las filosofías del Estado.
Se ha omitido el siguiente enunciado de Marx:
“La República de Platón, en lo que se refiere a la división del trabajo, como principio normativo del Estado, no es mas que la idealización ateniense del régimen egipcio de castas; para algunos contemporáneos de Platón como Isócrates, Egipto era el país industrial modelo, rango que aún le atribuían los griegos en la época del Imperio romano” (El Capital; cap XII, p.299)
La realidad histórica de la praxis revolucionaria no tardará mucho en desenmascarar estas estafas ideológicas en clave de bagatela platónica (régimen de castas), y por cierto, también estalinista, con su nomenclatura. Sólo los incautos pueden convenir que Marx y Engels no realizaron una crítica radical a la forma-Estado (a todo Estado, camaradas). Para los sicofantes estalinistas, Marx y Engels son parte de las filas “anarcoides”, de “saboteadores y contra-revolucionarios”. Acrobacias retóricas de burócratas de médula y corazón.
Obviamente, estas interpretaciones expresan un verdadero “pánico” para abordar directamente, “sin retardos y sin excusas”, al modo cómo Marx y Engels desmontan toda la mitología supersticiosa sobre la forma-Estado. No olvidemos que las formas ideológicas fungen de complemento solemne de justificación, sobre todo de aquella forma-Estado edificada por la contra-revolución burocrática y sus derivados históricos, bajo control total del partido-aparato, luego de realizadas las llamadas purgas contra los “saboteadores, criminales, traidores y contra-revolucionarios”.
Engels plantea: En el Estado toma cuerpo ante nosotros el primer poder ideológico sobre los seres humanos. Gramsci planteará el mismo espíritu crítico en sus elementos de política. Hacer saltar la división jerarquica naturalizada entre gobernantes y gobernados. Engels: Hacer saltar el viejo poder estatal y sustituirlo por otro nuevo y realmente democrático. Léase atentamente: realmente democrático. Mirad la Comuna, decía Engels, he allí la dictadura del proletariado. Mirad a la URSS en 1934, he allí la dictadura burocrática sobre el proletariado.
Hay que analizar aquella carta a Bebel en 1875, sobre todo los párrafos que todos los estalinistas avergonzados (así como los capitalistas de estado y los capitalistas neoliberales), quieren hacer desaparecer del mapa mental de las clases trabajadoras:
“Siendo el Estado una institución meramente transitoria, que se utiliza en la lucha, en la revolución, para someter por la violencia a los adversarios, es un absurdo hablar de Estado popular libre: mientras que el proletariado necesite todavía del Estado no lo necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir. Por eso nosotros propondríamos remplazar en todas partes la palabra Estado por la palabra “comunidad” (Gemeinwesen), una buena y antigua palabra alemana equivalente a la palabra francesa Comuna.”
Claro desplazamiento de la forma-Estado a la forma-Comuna. Lo que Engels, no imaginó fue el uso del termidor estalinista de los adversarios de la revolución. Se inventaron tantos adversarios, que el Estado se hizo en la práctica, reforzado y eterno. Y es que las corrientes que promueven el despotismo burocrático comparten con el Capitalismo de Estado, la fe supersticiosa del Estado, su burocracia, su lógica y su policía.
Cuando se deviene en funcionario ideológico de la burocracia, lo menos que se puede esperar, es una defensa de la Estadolatria (¡La existencia social condiciona de alguna manera la conciencia!). Pero Estadolatria no es Socialismo. No se confunda.
Desde el punto de vista del estalinismo, Marx y Engels tendrían una visión pequeño-burguesa de la Revolución, porque hablan de “extinción del Estado”, de suprimir los peores lados de este mal. La crítica marxiana a la defensa de las tropelías de la burocracia estatal, ya había sido contemplada por Engels en su carta a Bebel (1875):
“Si se dijera «administración por el pueblo», quizá tendría algún sentido. Falta, igualmente, la primera condición de toda libertad: que todos los funcionarios sean responsables en cuanto a sus actos de servicio respecto a todo ciudadano, ante los tribunales ordinarios y según las leyes generales.”
Emancipación social sin emancipación política no es socialismo. Gobierno despótico sobre la ciudadanía, sin control popular del poder burocrático, no es socialismo. Eso que llamamos actualmente “contraloría social” había sido prefigurado por Marx en la forma-Comuna: control popular del aparato burocrático y sus desmanes, revocabilidad y juicio inmediato, por su falta de responsabilidad social y quiebre del sentido de servició público hacia el pueblo trabajador.
¿Quién controla a los controladores estatistas? Sólo el pueblo organizado, sólo el poder popular organizado puede liquidar los desmanes de la burocracia. Para los Capitalistas de Estado, el poder popular debe ser sólo un simple apéndice subordinado, con los ojos vendados y con la lengua amarrada, para garantizar que se protejan los superiores intereses materiales; y así dejar libres sus manos para las tropelías necesarias a la acumulación delictiva y patrimonial del Capital. Esto obviamente, no es ningún Socialismo.
Quienes confunden en la fase política de transición, una forma-Estado radicalmente transformada y democratizada de abajo hasta arriba, sacudida en su lógica burocrática y policial por acción del pueblo, a través de los consejos de poder popular para convertirla en forma-Comuna, que lo confundan con las figuras históricas del estatismo autoritario, su máquina despótica, que caracterizó a las experiencias históricas del “socialismo realmente inexistente”, son verdaderos estafadores ideológicos del proyecto de la democracia socialista.
Partiendo de estos breves elementos teóricos de Marx y Engels, es posible plantear que hay dos condiciones concretas para abordar el espinoso asunto de la forma-Estado en la transición al socialismo en Venezuela:
a) La concepción liberal-socialdemócrata que prevalece en la definición del “Estado Social y Democrático de Derecho y de Justicia” vigente en la constitución de 1999, que no puede ser “saltada a la torera”, ni con elasticidades semánticas ni con trampitas jurídicas de bajo vuelo.
No es posible confundir esta “forma de Estado” con algo equivalente a la doctrina marxista-leninista del “Estado Socialista”, propia de los “socialismos reales”. Frente a este límite constitucional, no hay enmienda ni reforma posible, ni recursos a la legalidad ordinaria que puedan modificar sus principios fundamentales, ni su sello constitutivo. De allí que una transición post-capitalista radical pasa por el camino constituyente de facto ó in jure;
b) La ausencia de un pensamiento crítico y creativo sobre el proyecto socialista venezolano que no repita los errores ni los axiomas del socialismo burocrático, que precise las conclusiones del balance de inventario crítico de las experiencias históricas de la transición post-capitalista para las condiciones específicas del siglo XXI.
Allí no hay posibilidad de seguirle haciendo trampas ni a Marx ni a Engels, en nombre de un “marxismo imaginario”. Una teoría crítica radical parte de estas fuentes teóricas (Marx y Engels sin sufijo), no para dogmatizarlas ni codificarlas, sino para desmontar la falacia teórico-ideológica que pretende justificar el socialismo burocrático como un modelo de emancipación social y política.
No hay conducción revolucionaria sin clase trabajadora organizada como clase política gobernante. Léase atentamente la frase anterior, pues no hay posibilidad de sustituir el poder popular, el poder constituyente, la conducción colectiva de una revolución por centros políticos burocráticos ni por mitos salvíficos de sello cesarista.
El Socialismo es la superación histórica de la sociedad capitalista, de sus formas políticas de síntesis-integradora de los conflictos y antagonismos de clase. La forma-Estado deviene históricamente síntesis de la sociedad capitalista; la forma-Comuna deviene históricamente régimen político de la sociedad socializada.
Esa nueva totalidad no tiene nada de integración orgánico (paradigma de cualquier totalitarismo), sino que traduce la multiplicidad articulada del campo popular y de las clases trabajadoras, su diversidad y riqueza constitutiva, sin ninguna integración subordinada ni sujeción a una burocracia de Estado.
Engels lo decía con extraordinaria agudeza: “La gente se acostumbra desde la infancia a pensar que los asuntos e intereses comunes a toda la sociedad no pueden gestionarse ni salvaguardarse de otro modo que como se ha venido haciendo hasta aquí, es decir, por medio del Estado y de los funcionarios bien retribuidos.”
A diferencia de quienes hablan de supresión inmediata del Estado (eliminar el Estado por decreto, algo bastante paradójico), se trata de amputar inmediatamente los peores lados de este mal, y como planteaba Engels, entretanto que una generación futura, educada en condiciones sociales nuevas y libres, pueda deshacerse de todo ese trasto viejo del Estado.
Lucha por el socialismo. Deshacerse de ese trasto viejo de la forma-Estado. Sólo los espíritus reaccionarios no pueden desprenderse de la ficción-Estado. Mirad la Comuna, decía Engels, allí está la dictadura del proletariado.
Sacerdotes de la totalidad orgánica, dejen de rezarle tanto a la forma-Estado. Estado dosificado, pero Democracia social, económica, política y cultural en sobredosis. Allí reside la Democracia Socialista.
La administración, coordinación, planificación y defensa de una sociedad depende no de la veneración supersticiosa del Estado, sino de su transformación en un Estado democrático radicalizado hasta tal punto, que de paso históricamente al régimen comunal, al sistema de Comunas en una República Democrática.
Se extravían quienes hablan de “Estado Comunal”. Se trata más bien de un “régimen comunal”, de un “sistema de Comunas” articuladas mediante un plan general. Marx y Engels trazan una utopía, ciertamente, pero una “utopía concreta”, viable, realizable, sustentable, desde la praxis de las clases trabajadoras, del pueblo trabajador, más allá de la ideo-lógica de la forma-Estado como aparato burocrático.
Estatismo: sacerdotes que le rezan a la forma-Estado: por ese camino sobreviene el despotismo burocrático. Sobreviene la nomenclatura. La contra-revolución, como decía Brinton, está en manos de la lógica, la burocracia y la policía de la forma-Estado.
El sentido de sociedad emancipada, de sociedad auto-regulada como la denominaba Gramsci, depende de máquinas de lucha y de deseos profundos de liberación personal y social, de insumisión del cuerpo y la palabra, no de mandatos sobre-impuestos a la multitud popular. No queremos mazamorra ni rebaño ni ganado electoral, deseamos multitud emancipada social, cultural y políticamente.
El pueblo trabajador, con sus organizaciones sociales y políticas, con su conducción colectiva revolucionaria, puede constituirse efectivamente en clase política gobernante, si no delega su poder como clase para sí en ningún centro político burocrático ni en ficciones que lo sustituyan. No se confundan, la forma-Estado es el fetiche supremo de la nomenclatura.
Democracia directa de consej0s de trabajadores y consejos del poder popular, democracia participativa, democracia protagónica revolucionaria. Allí si hay consistencia con Marx y Engels.
Sin patronos, sin reyes, tribunos, ni farsas representativas… y menos, con capitalistas y burócratas, símbolos patéticos de corrupción y privilegio…de nomenclaturas y nuevas clases político-económicas…todas podridas…
¡O Democracia Socialista o Barbarie! Si te interesa el artículo...Pincha aquí

viernes, 11 de junio de 2010

Credo del revolucionario desubicao

Queremos ser revolucionarios pero no nos imaginamos a una sociedad sin policía, hospitales, fábricas, iglesias ni escuelas: el capitalismo es de pinga, lo que está es mal administrado. Y yo, como soy revolucionario, sí lo voy a administrar bien.
Queremos hacer una revolución pero creemos que eso es posible industrializando más al país.
Queremos acabar con la opresión pero creemos que lo mejor es crear sindicatos que organicen y le pongan orden a la explotación: los trabajadores en el capitalismo somos esclavos, pero si nos suben el sueldo y nos dan cestatiquets entonces trabajaremos más felices, seremos explotados con más justicia, y ya casi somos socialistas.
Queremos acabar con la violencia criminal pero no con la sociedad que enriquece a unos y empobrece a otros.
Queremos (y decimos) ser revolucionarios pero creemos que la otra sociedad consiste en que todo el mundo tenga carro, apartamento y billete para viajar por el mundo.
Queremos construir una sociedad de iguales pero seguimos creando universidades y fomentando “el derecho al estudio”, con lo cual prolongamos la idea burguesa y fascista según la cual hay que estudiar “para ser alguien en la vida”. La universidad es una creación medieval pero creemos poder ponerla al servicio de la revolución cambiándole el nombre: ahora hay universidades socialistas, indígenas y bolivarianas y sus profesores y estudiantes siguen creyendo que estudiar mientras otros producen alimentos, limpian las calles y construyen las casas, es un modelo viable de construcción de la otra sociedad.
Queremos ser revolucionarios pero no nos atrevemos a decirle a Chávez que está pelando bolas cuando éste anuncia que va a crear un “banco revolucionario”, porque corregir al Comandantísimo es ser escuálido, y la pinga, es mejor aplaudirle y celebrarle todo al jefe, no vaya a ser que me boten del partido o del ministerio donde pergeño los churupos.
Queremos acabar con el machismo pero no con los modelos publicitarios y televisivos que te “enseñan” lo esencial de la “hombría”: tener al lado a una jeva dócil, un culo formidable con tetas de plástico, y en la casa a una negra que te lave los platos y te limpie la casa y te cuide a los muchachos mientras tú y tu jeva (una revolucionaria feminista y experta en cuestiones de género) salen a hacer la revolución.
Queremos acabar con la proliferación de armas de fuego pero ni de vaina nos planteamos la posibilidad de proscribir la fabricación de armamentos y encarcelar a quienes se hicieron millonarios con ese negocio. No: mejor inventarse medidas como el cambio de bichas por juguetes o libros o cestas de comida.
Queremos acabar con la pobreza pero no queremos acabar con la sociedad que produce pobres para mantenerse. El capitalismo necesita obreros y éstos tienen que ser seres humanos desesperados, capaces de hacer lo que sea (incluso ser triturados en una fábrica) por un piche salario.
Queremos ser revolucionarios pero aplaudimos y se nos salen las lágrimas de la emoción cada vez que escuchamos sobre los triunfos de las orquestas del “maestro” Abreu repitiendo la música muerta de una sociedad muerta.
Queremos difundir el ejemplo del Che Guevara y para ello nos trasladamos en una camioneta blindada, vestidos con ropa de marca, hasta donde viven nuestros camaradas pobres: ellos que se porten como el Che mientras yo me porto como Rockefeller.
Queremos hacer una revolución pero seguimos repitiendo y galvanizando el discurso que glorifica a héroes constructores de la patria burguesa que tenemos: Bolívar, Miranda, Zamora, Gallegos.
Queremos ser revolucionarios pero no corregimos a Chávez cuando éste alaba a Úslar Pietri por su presunto carácter de “burgués nacionalista”, como si amar a la patria burguesa que los enriqueció y convirtió en vacas sagradas fuera para los burgueses un valor esencial para ganarse nuestro respeto.
Queremos ser revolucionarios pero ni siquiera cuestionamos la denominación “socialismo” para lo que queremos construir, siendo que el socialismo es una creación de europeos burgueses en los albores de la sociedad industrial.
Queremos ser revolucionarios pero nos dejamos seducir por el discurso que hermana al cristianismo con las ansias libertarias de los pobres, como si postrarse ante Dios no fuera la forma más difundida de sumisión ante las variantes del colonialismo y la opresión: un ser humano que es capaz de hincarse de rodillas y bajar la frente ante una entidad que no existe, ante la mentira más gigantesca y estúpida de la historia de la humanidad (un ser todopoderoso, misericordioso y terrible) es capaz de bajar la frente e hincarse ante un rico, un cura, un poderoso, un jefe, un uniformado, un producto comercial, una música impuesta, unos efectos especiales, un carro último modelo, una paca de billetes, una familia perfecta (padre, madre, hijos, trabajo estable, carros, propiedades y esclavos) una mujer hermosa pero de cuerpo artificial, un discurso hermoso pero artificial, una idea de socialismo hermosa pero artificial: si usted no es capaz de rebelarse contra la idea opresiva de Dios usted no es capaz de rebelarse ante nada, por mucho que diga que es o quiere ser revolucionario, por los siglos de los siglos, amén. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

jueves, 10 de junio de 2010

El mundo perfecto de los liberales "puros"

J.R.Duque

En teoría, un liberal es alguien que promueve y defiende la libertad del individuo; alguien que, por lo tanto, detesta y combate al Estado como forma tiránica de organización. El hombre (individuo) es y debe ser libre, y el Estado es una traba para sus anhelos libertarios, por lo tanto hay que luchar para derribarlo e iniciar una etapa de libertad plena del individuo. Pero hay que repetirlo: esto es sólo la teoría, y vaya que suena bonito eso del ser humano (individuo) libre, construyendo sociedad sin leyes ni ataduras. Veamos qué nos depara el inevitable vistazo a la realidad.
En el cochino mundo real, las cosas funcionan así. Cuando un liberal "puro" habla del individuo en realidad está hablando del empresario. El individuo que los liberales defienden no es aquel que se parte el lomo para generar riqueza y vivir (y morir) en la pobreza: individuo no es la doña Carmen que no estudió ni acumuló capital, sino el señor Lorenzo Mendoza. Así que es cierto que el liberal puro detesta al Estado por sobre todas las cosas, pero no porque coarte la libertad del individuo sino del empresario. ¿Nos estamos entendiendo?

Un poco más adentro en el mundo real nos reserva algunas sorpresas: el liberal "puro" (ese que odia al Estado) es por lo general un sujeto que se ha enriquecido, tiene mansiones, carros, esclavos, viaja en su jet particular a todas partes del mundo a dar conferencias sobre la libertad del individuo (del individuo como él, que tiene carros y mansiones y viaja por el mundo), mientras sigue enriqueciéndose a punta de negociaciones con los Estados existentes, que dicho sea de paso son liberales burgueses TODOS. Arréchense los chinos, los cubanos y los chavistas oficiales venezolanos: TODOS los Estados existentes son burgueses y promueven el capitalismo (ese sistema que tiene vocación universal) y les sirven a burguesías nacionales y a corporaciones transnacionales.
Muy lindo eso de andar discurseando contra el Estado y al mismo tiempo amasar fortunas a la sombra del Estado, ¿ah?
***
Ejemplo más mundano, cercano y palpable. La familia Mendoza, dueña de Empresas Polar, debe sus enormes ingresos a las negociaciones que varias generaciones de sus antepasados (entre ellos un DON Lorenzo Mendoza Fleury, muy adulado por políticos, curas, medios de información y demás llagas) realizaron con los jefes del despreciado Estado venezolano. Los Mendoza serían unos riquitos cualquiera si los abuelos del pato de Lorenzo no hubiesen negociado sucesivamente con Gómez, López Contreras, Medina, Gallegos, Pérez Jiménez, los adecos y los copeyanos, cosa que convirtió a esa familia en un holding de empresas. Uno, que es pendejo de nacimiento y por impulso vesánico de la sangre, sigue creyendo que los liberales "puros" y el Estado son enemigos a muerte, pero la sucia realidad (otra vez la podrida y asquerosa realidad) nos indica que Estado y corporaciones son poderes complementarios e inseparables, partes retroalimentarias de una sola entidad hegemónica llamada capitalismo.
Es decir, que por mucho que las familias poderosas aúllen su rabia en contra de ese Estado que no las deja tener más propiedades, empresas, esclavos, billete y libertad para seguir acumulando, uno las ve desplazándose en naves espaciales, en yates y en artefactos inverosímiles; las ve ostentando mansiones, fincas gigantescas, fábricas donde se pudren obreros; las ve brillando de joyas y ropas de marca. Un Mendoza suele exhibir una camisa o un pantalón que usted, proletario comemierda, no podría comprar ni con cinco salarios mensuales. Un Mendoza tiene en La Lagunita una casa que se parece al centro comercial más vistoso que el que usted ha entrado jamás. Pero familias como los Mendoza detestan al Estado, porque éste les impide, a través de sus controles tiránicos, que estos coñoemadres se enriquezcan más.
¿De qué tamaño serían las mansiones de la familia Mendoza si ese despreciabnle Estado lo dejara amasar fortuna en paz?
***
Ah, pero ya va, que estamos en un mundo ideal donde el ser humano lo hace todo gracias o por culpa de su libre albedrío. Quedamos arriba en que sólo los ricos son individuos. ¿Por qué los pobres no entramos en esa categoría? Vamos para allá.
Vamos a reconocerles a los pobres el estatus de individuos pues, está bien. Ajá pero ¿por qué tú, que eres un individuo y eres libre de tener mucho o no tener nada, no vives en alguna mansión como la de los Mendoza y en cambio te pudres en ese rancho de mierda y tienes que reventarte el orto para que tus hijos vayan a la escuela a graduarse de adecos consumistas? Bueno chico, ese es tu problema. Recuerda que tú tienes libre albedrío. Los Mendoza lo utilizaron así: decidieron esclavizar a otros, pasarle por encima al prójimo, acumular lo que les falta a otros. Tú, en cambio, estás en la miseria porque así lo decidiste. Nadie te obligó a ser esclavo: tú tuviste a tu alcance las mismas escuelas que los hijos de DON Eugenio Mendoza. ¿Por qué no aprovechaste las oportunidades como las aprovecharon ellos?
¿Cómo? ¿Que tú también quisieras ser rico? Bueno, pues entonces deja de ser chavista o comunista, dedícate a aplastar a tu gente, vete del barrio o pueblo donde naciste, no te juntes con pobres y comienza ya: es probable que tus nietos te agradezcan dentro de un siglo tu esfuerzo por aplastar a una mayoría y convertir a tu familia en un modelo de corporación liberal... que probablemente se enriqueció a costillas del Estado que detestas. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

Contra todos los racismos

Cecilio Canelón

Yo creí haber oído todas las estupideces posibles acerca de la tragedia del Inca Valero: que si era asesino porque era chavista, que por lo tanto fue un crimen de Estado perpetrado por Chávez, etc. Pero hace unos días escuché la más lamentable y despreciable de todas las "explicaciones". Oí decir a una gente más o menos querida que Valero cometió el horrendo crimen debido a algo que lleva "en la sangre": él mató a la mujer porque era gocho, "y los gochos son así: machistas, violentos y brutos".

Los venezolanos-pueblo debemos estar orgullosos de unos cuantos saltos adelante en materia de mejoramiento de la humanidad, de construcción de una sociedad de inclusión y liberación del ser humano oprimido. Uno de esos saltos es el destierro casi total del racismo contra los negros (afrodescencientes, los quieren llamar ahora). Comencé aludiendo al venezolano-pueblo porque “en ciertos círculos sociales” (y ya sabemos que estamos hablando de la burguesía) persiste ese sentimiento, transformado en ideología y praxis de dominación, que considera inferiores a aquellos seres históricamente explotados y/o apartados del reparto de riquezas y beneficios. Del caso del racismo vivo en la burguesía no quiero ocuparme por ahora, ya que es un fenómeno contra el cual no se puede hacer mayor cosa: el enemigo histórico del pueblo seguirá siéndolo siempre. Quiero ocuparme más bien del otro fenómeno, dolorosísimo por cierto, del odio racista que sienten grandes parcelas del pueblo pobre en contra de nuestra propia gente (algo emparentado con el endorracismo), a causa de perturbaciones impuestas en la percepción que tenemos de nosotros mismos como pueblo.
Si bien en Venezuela hemos superado casi totalmente esa llaga de la humanidad que es el odio contra los negros, subsisten entre nosotros otras manifestaciones del racismo. Una de las más difundidas y aceptadas socialmente, incluso entre el pueblo pobre y explotado, es el desprecio y el odio contra los andinos. Usted suelta en público un chiste racista contra los negros y seguramente será enfrentado, señalado, mandado a callar el hocico y en un caso extremo linchado. Y así debe ocurrir: todo racista debe ser execrado y puesto en el basurero de la historia. Pero si usted cuenta uno o varios chistes contra los gochos el gesto será aplaudido y celebrado. Sin darnos cuenta, estamos reproduciendo una conducta igual de absurda e indigna que la anterior. El rechazo a los andinos es igual al rechazo a los negros, indígenas, palestinos, árabes en general; pero odiar hasta la repugnancia a los gochos es un acto tan “natural”, tan difundido y aceptado en todos los círculos, que justamente por eso es preocupante.
Hay quienes han pretendido explicar este fenómeno, o ubicarlo históricamente a partir de los desmanes que perpetraron los chácharos (los policías de Gómez) en toda Venezuela. Según el análisis, en el oriente venezolano nadie jamás había visto a un andino, y cuando lo vieron por primera vez se trataba de un sujeto extraño en su fisonomía y arbitrario en el trato, un uniformado que iba por toda Venezuela a poner "orden" en nombre de la dictadura. Se ha hablado también de una presunta proyección del odio del venezolano a sus peores presidentes (los andinos en el poder: desde Castro hasta CAP, pasando por Gómez y Pérez Jiménez). Son teorías o tesis que podría valer la pena analizar y discutir, pero de ninguna manera justificar la sentencia que pretende pesar sobre la gente nacida en Los Andes: cuando usted sostiene que los gochos merecen desprecio está a un milímetro de decir que son inferiores.
El asunto va más allá del simple hecho de someter a burlas a los nacidos en Los Andes, ya que por lo general son los propios andinos (y también los gallegos, caso singular del pueblo español) los que suelen inventar y difundir chistes contra sí mismos. Hace unos años estuve con un camarada en San Cristóbal. Recorríamos el terminal de pasajeros cuando el compañero me soltó un comentario desgarrador: “Aquí la gente tiene cara de mongólica. Yo creo que es que aquí los tipos se cogen a las primas y a las hermanas”. Y luego, en Mérida, otro camarada (un camarada: alguien que habla y hace cosas por la Revolución) observó a unos borrachos amanecidos, se paró frente a una montaña y no vio sembradíos, y sacó la conclusión que ya su prejuicio racista traía elaborado en el cerebro: “¿No y que eran tan arrechos los campesinos de aquí? ¿Dónde está la cultura del trabajo?”. Ante ambos amigos guardé silencio, porque este es el tipo de temas que no se debaten: se enfrentan.
Yo nada tengo que discutir frente a un argumento racista. Las dos actitudes posibles ante una estupidez de ese tamaño son el silencio (para no generar conflictos que pudieran resolverse luego en serena conversación) o la acción violenta directa. Ante mis dos amigos opté por el silencio porque estoy seguro de que ellos son ignorantes del asqueroso sentimiento que los carcome por dentro. En ellos el racismo no es ideología sino ignorancia; esto hace que sea posible un llamado a la conciencia y a la reflexión. En la burguesía el racismo sí es ideología: ese es el enemigo. Contra ellos, nuestra rabia emancipadora y nuestra violencia justiciera. Si te interesa el artículo...Pincha aquí