hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

sábado, 3 de abril de 2010

Rap cubano: Batallas de ideas, gallos y gallinas (Version corregida)

Los raperos El Aldeano y El B, Los Aldeanos, contrarrevolucionarios para unos,vanguardia para otros y grandes artistas para la mayoría de aficionados al género. Stefan Scheuermann | HipHopCuba

Miguel Fernández Martínez, enviado especial de la Agencia Cubana de Noticias al estreno de Revolution, en misión de crítico de Los Aldeanos, más que del documental de Mayckell Pedrero, acierta, tal vez sin siquiera quererlo, cuando afirma que Los Aldeanos "arremeten, desde un irreverente hipercriticismo, contra las estructuras sociales, políticas e institucionales del país, sin dejar fuera de la avalancha, a la sociedad que les rodea y en la que conviven."


Habría que puntualizar que El Aldeano y El B, al igual que muchos otros raperos cubanos, no arremeten solamente contra las estructuras del país, sino del mundo entero, pues como revolucionarios son internacionalistas y denuncian los defectos estructurales donde los detectan, sin excluir a su propio país y pese a que ello pueda ser explotado por determinadas fuerzas contrarrevolucionarias, de las que Los Aldeanos ni forman parte, ni son marionetas. Todo lo contrario, participan de esta forma y a su manera en la más noble de las batallas, que es la de las ideas y lo hacen con el arma más pacífica, que es la poesía, aquel "arma cargada de futuro" del que nos habla Gabriel Celaya en su poema, tan vigente y rapero que lo reproducimos al final de este texto.


Es cierto, las armas del rap cubano son a menudo pesadas, incluso se puede observar una escalada armamentística en las letras que preocupan a algunos. Pero es que no puede ser de otra manera, como incluso reconoce la vetusta Real Academia de la Lengua, cuando define que las letras del rap "son de carácter provocador". Es obvio que el rap deja de ser rap cuando no es provocador y, por consiguiente, el resto de la crítica de Miguel Fernández se podría leer casi como un cumplido: ser irreverente, hipercrítico y no dejar fuera a la sociedad en la que conviven es lo que intentan hacer los mejores raperos a lo largo y ancho del planeta, categoría a la que pertenecen Los Aldeanos.


Otro caso, aunque curiosamente parecido, pese al abismo ideológico que separa a ambos autores, es el de Zoé Valdés, que antes de mudarse de La Habana a París, trabajó como subdirectora de la Revista Cine Cubano de 1990 hasta 1995, pero que al igual que Miguel Fernández habla de la película de Pedrero sin decir una palabra ni de cine, ni de rap. La feroz crítica de la revolución cubana se declara "admiradora de Los Aldeanos" en una nota publicada en su blog, pero a continuación habla de política y se distancia de Los Aldeanos, algo que, por otro lado, es de agradecer.


Afirma Valdés que Los Aldeanos "meten a todo el mundo en un saco, a todos los que nos fuimos -sin conocer por qué nos fuimos, e ignorando lo que hicimos en contra del castrismo dentro de Cuba, y generalizando-, le merma fuerzas a sus declaraciones. Muchos de los que se fueron lo hicieron porque no les dejaron hacer ni la mitad de lo que ellos hacen hoy en día, porque fueron directamente a las cárceles, y porque les cerraron cualquier posibilidad. Y si ellos consiguen hacer lo que hacen hoy, tal vez sea gracias a los que nos fuimos, en buena medida porque a algunos necesitan los castristas dejar que deshagan dentro, para tenerlos como prueba de que aquello no es tan malo como lo pintan."

Cuando Valdés lamenta que Los Aldeanos "meten a todos en un saco", coincide con el crítico de la ACN, que también les censura supuestas generalizaciones y que, al igual que Valdés, peca de la misma visión en blanco y negro que denuncia en Los Aldeanos cuando se refiere a su obra y a sus ideas. Desconoce la autora las muchas canciones de Los Aldeanos que hablan de la hermandad entre cubanos ausentes y presentes y es, en todo caso, ella la que, en primer lugar, mete en el mismo saco, el suyo, a todos los cubanos que viven fuera de su país y, segundo, a todas las canciones de Los Aldeanos, que ella, pese a declararse admiradora, parece no haber escuchado.

Aquello no es tan malo como lo pintan, ni tan pintoresco como lo pintan otros. Y la cosa pinta mal cuando los que más opinan sobre los raperos más pintados de Cuba no pueden verlos ni en pintura y los que tienen pinta de no pintar nada en el hip hop se declaran fans de Los Aldeanos, sin haber hecho jamás una pintada a favor de los ideales de La Aldea en ninguna gris pared del mundo.