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hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

viernes, 16 de abril de 2010

Douglas Bravo o la utopía alternativa

Tito Núñez Silva

En el mundo del arte, las ideas y la acción política, el tiempo actúa como un cedazo que va apartando lo útil de lo innecesario; ese proceso de decantación histórica ubica la inmediatez pragmática en el abismo del olvido y el pensamiento trascendente en los elevados sitiales del quehacer humano.

A más de sesenta años de actividad política permanente, los sueños cultivados por Douglas Bravo comienzan a llamar la atención de los estudiosos de las luchas populares en Venezuela, en Latinoamérica y en el mundo. Los distintos momentos y formas orgánicas por los cuales ha atravesado la militancia de este venezolano universal, han destilado el zumo de sus reflexiones, sus aciertos y sus equivocaciones, en fin sus experiencias, que nos permiten mirarlo no como a un político del común, que supera frustraciones y satisface vanidades, arribando cual barco a la deriva, en puertos azarosos, sino como a un filósofo, a un develador de la realidad, a un constructor de futuro, a un creador.

Es el caso de Douglas, quien con humildad y constancia, se convierte en referencia contemporánea de seminarios y congresos nacionales e internacionales, y sus libros dan cuenta de un vigoroso conocimiento de nuestra historia y economía, y de propuestas que a riesgo de parecer iluso, él mismo ha calificado de utópicas, mientras otros que un día fueron nuestros camaradas, hoy están olvidados, u ocupan cargos burocráticos de relativo brillo, jugosas cuentas bancarias y vergonzosas genuflexiones.

Es Douglas Bravo Mora un filósofo de la utopía, un diseñador de modelos negadores de sistemas societarios cansados, y aupador de la armonía planetaria, la pluralidad y la diversidad, la religiosidad, la comprensión de la educación militar como un instrumento para preservar la soberanía de la patria, el arte y la fraternidad entre hombres y naciones.

Perseguido por los gobiernos de la segunda mitad del siglo XX hasta La Hojilla de VTV, y otros medios oficialistas que ayudan, junto a la renta petrolera, a sostener una mal llamada revolución, usuaria de las propuestas ideológicas que desde la revista FUEGO del PRV y el periódico RUPTURA, ha impulsado el todavía joven militante del partido comunista, quien en los años cincuenta inició la tarea de conformar equipos cívico-militares que realizaran la transformación social de nuestro país, y que todavía anda en esos afanes, puesto que el carismático líder barinés, gracias a la ingenuidad de Kleber Ramírez y al oportunismo de los adláteres de Andrés Velásquez, se alzó con la propuesta, tomó el poder y excluyó a los civiles, impulsando un autoritarismo que usa a cadáveres prosoviéticos o a laboristas ingleses, como el émulo del demonio goethiano -pero nacido en Ejido- para imprimirle rango de civilidad a una camarilla de militares, que consume y destroza nuestras riquezas y soberanía, en nombre de un socialismo multiplicador de relaciones imperiales, que han mantenido el modelo neoliberal, creado una nueva burguesía, fortalecido sectores de la anterior, y entronizado el capitalismo de Estado.

Estamos convencidos, después de compartir militancia y amistad, leer su obra y acompañarlo en innumerables eventos culturales y políticos, que los libros de Douglas Bravo Mora quedarán en la historia como aporte al pensamiento político venezolano. Y como su vida no sólo ha estado dedicada a la investigación y a la escritura, también será un ejemplo de militancia cotidiana, de entrega en la acción a las ideas que difunde, de ello dan fe la organización popular en campos, barriadas y fábricas, la creación de frentes guerrilleros, la lucha por la tenencia y el uso de la tierra y los derechos humanos, y su decidido antimperialismo que no sólo condena al norteamericano, sino a todos los que existen.

Que estas palabras no sólo sirvan a la presentación del libro “Douglas Bravo o la utopía alternativa”, cuyo autor es nuestro amigo Miguel Ángel Paz, sino como desagravio a las ofensas que desde la televisión y otros medios le infiere el oficialismo.

Este libro que hoy presentamos es de interés documental. Aparte de datos biográficos y anecdóticos sobre el personaje escudriñado por Paz, proporciona ubicaciones contextuales precisas y detalladas sobre el acontecer vital de Douglas en la cotidianidad política venezolana e internacional. De pronto esa cualidad nos mueve a sugerir para una futura edición, clasificar la información de manera que conforme agrupaciones de elementos locales, nacionales e internacionales, que unificadas por la temporalidad eviten distracciones de carácter geográfico, cultural o cronológico que nos hacen perder a veces al personaje en estudio, con un derroche de datos que si bien ninguno es desechable para futuros investigadores, nos desvían en ocasiones del fin.

Desde el punto de vista objetual el libro, podríamos decir que por su volumen y tipografía, resulta pesado, de dificultosa lectura. Esas ochocientas doce páginas bien conformarían tres volúmenes con mejor calidad editorial. Pero he aquí que las fallas estéticas y funcionales le confieren dimensiones éticas cónsonas con la marginalidad política, en un momento en que el poder sólo es incluyente con la adulancia o la neutralidad, y desmerece a la disidencia o a la critica inherentes al ejercicio plural y diverso de la difusión bibliográfica en un Estado realmente democrático participativo, como se evidencia que no lo es el venezolano, el mismo que edita las caricaturas puntilladas por un ministro-constructor en plena faena de gobierno, y usa al verdugo de la media noche televisiva para insultar a este ciudadano que es Douglas Bravo.

Tendrá, amigo Miguel Ángel Paz, este trabajo suyo de esmerada recopilación y difícil ordenamiento, una vida útil en el mundo de los estudiosos y los difusores de la filosofía y las ciencias políticas de nuestra contemporaneidad. Es una crónica extraordinaria. Una crónica de crónicas. Otras ediciones de este libro, más felices como producto gráfico, serán las venideras. La que hoy presentamos, hecha, paradójicamente, con las limitaciones propias de la imprenta del estado Zulia, exige, sin ningún prejuicio, la expresión de nuestra gratitud a las personas y a las autoridades que la hicieron posible, en particular a su autor, hombre también de lucha en el movimiento popular, y paisano de Douglas. Buenas noches.