hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

viernes, 26 de marzo de 2010

Venezuela ¿una experiencia necesaria para las nuevas politicas de emancipación?

Raúl Cerdeiras

1.- Respecto a las nuevas experiencias que se intentan abrir bajo un formato político emancipativo diferente al de la secuencia pasada, el caso de Venezuela está repleto de sacudones que merecen ser reflexionados.

2.- Asistimos a un proceso que despliega dos caras: desde un Estado (por arriba) democrático-capitalista se encarna y despliega una vieja idea política: la del socialismo. Al mismo tiempo, en la sociedad venezolana (por abajo) se viene gestando -visiblemente desde 1989- un proceso de movilizaciones y construcción de experiencias de poder colectivo que a grandes rasgos intenta apartarse de toda forma institucional del Estado, los partidos políticos y los sindicatos oficiales. Podemos decir que una palabra, aún vaga, los define: autonomismo.

3.- Yo veo una zona turbia. Por un lado la presencia de tres referentes de la vieja política: a) el Socialismo como meta, es decir, construir una sociedad socialista; b) la Revolución como instancia necesaria para revolucionar toda la sociedad, deponer al capitalismo y edificar una nueva sociedad; c) que ese proyecto sea detentado por un gobierno que propone acumular en el Estado la fuerza suficiente para avanzar en la dirección apuntada. Por el otro lado están estos colectivos de lucha popular que no quieren la forma partido-vanguardia, que pregonan la multiplicidad y la democracia de “la calle”, una horizontalidad en la circulación del poder enfrentada al clásico verticalismo de los líderes y vanguardias iluminadas.

4.- La zona turbia está dada en que estas dos vías que en principio no coinciden estratégicamente en situar el lugar de la política (unos en el Estado y los otros buscan la autonomía del mismo) sin embargo se trasvasan unos a otros, se necesitan mutuamente, se confunden y diluyen sus diferencias. El punto en donde se da con mayor intensidad esta zona gris, sintomática (y por eso tremendamente importante) es el Estado. Por ese motivo creo que Venezuela puede transformarse en un laboratorio en donde finalmente se pone en juego en términos reales una cuestión política cuyo punto neurálgico es la distancia del Estado, y creo que esta idea es la matriz de las nuevas políticas de emancipación.

5.- Repasemos los tres términos de la ya perimida secuencia anterior de las ideas políticas emancipativas: Revolución, Socialismo y Estado. Mi idea es la siguiente: las nuevas tendencias políticas en sus luchas y creatividad al margen del Estado y de los partidos, no puede efectivizar esa distancia porque finalmente su proyecto, Revolución y Socialismo, es inviable fuera del Estado. La articulación de Revolución y Socialismo, conlleva una serie de consecuencias que se notan en los planteos de casi todos los numerosos grupos alternativos que fogonean desde “abajo”. Ellos coinciden en ver la política como expresión de la lucha de clases (o de la sociedad) o como fusión y actividad de la vida misma en todas sus facetas. En general se mueven dentro de la tradición de la vieja izquierda salvo en su desconfianza de las estructuras partidarias “iluminadas” y su autonomismo frente al Estado (o cualquier otra institución que intente capturarlos). La política sigue siendo practicada como representación de lo social (o fusión con lo social) y por eso mantienen la idea de que las sociedades pueden primero proyectarse y luego construirse, y aquí el Estado resulta tan necesario como finalmente inoperante, en términos de una política de no dominación. No hay Estado más brutal que aquel al que se lo legitima para construir una “nueva” sociedad, por más que esta sea proclamada “socialista”.

6.- El proyecto Chavista, o el Movimiento Bolivariano, no fue para nada socialista en su gestación y durante el ejercicio de su gobierno en el poder. De la misma manera que los movimientos sociales “subterráneos” no fueron creación del Movimiento Bolivariano Revolucionario-200 (MVB-200) fundado en 1983, que así se llamó el primer embrión de peso de la organización política que derivará luego en Chávez en el Estado ungido por un acto electoral en 1998 (con el 57% de los votos). Pese a cualquier relato que intente historias acerca del encuentro de “destinos históricos”, hay que trabajar sosteniendo el origen radicalmente opuesto de estas dos experiencias. Incluso una es civil y la otra militar. Pero también hay que destacar que esos oficiales “bolivarianos” intentaban darle al pensamiento de Bolívar, a través de su maestro Simón Rodríguez y el caudillo federal Ezequiel Zamora que proponía la consigna: “tierras y hombres libres; elección popular; horror a la oligarquía”, una base ideológica que abría puentes para entrar en el futuro en relación con la tradición marxista y socialista.

7.- Hoy Venezuela está dividida entre un “abajo” y un “arriba” potencialmente enfrentados pero que se necesitan y chantajean mutuamente. Sin embargo, hoy por hoy, conviven. Mi hipótesis es la siguiente: creo que los movimientos y experiencias de lucha y novedades que se vienen dando desde el “Caracazo” en adelante, está siendo interpretado y actuado, en líneas generales, en el interior de la vieja secuencia política, y ese es el motivo por el cual el Gobierno chavista terminará absorbiendo desde una plena política de Estado toda la energía y novedades incipientes que se vienen fraguando hace mucho tiempo no sólo en Latinoamérica sino en otras latitudes.

8.- Para los de abajo, el poder de Chávez, su gobierno y los recursos del Estado son palancas importantes para crear las condiciones de una transformación revolucionaria que los lleve a la destrucción del capitalismo y la construcción del Socialismo. Estos grupos están convencidos de que están viviendo “un proceso revolucionario en su etapa de transición”, esto significa un gran debate entre ellos respecto a cómo prepararse para el paso siguiente que llaman “la profundización y la destitución final del poder ideológico, político y social de la burguesía, el capitalismo y el Imperio”.

9.- Para los de arriba, o sea desde el chavismo, su mirada es otra. El chavismo trabaja a dos puntas: a) es un movimiento político que quiere llevar a Venezuela a gozar de todos los privilegios coyunturales (pero también estratégicos) que les da ser la cuarta reserva petrolera del mundo, lo que le abre la perspectiva de disputarle a Brasil la hegemonía en Latinoamérica (disfrazada en la consigna “Unidad Bolivariana de los pueblos de América”). Esto lleva necesariamente a enfrentarse con el imperialismo norteamericano y lo peor de la oligarquía venezolana, que en la década del 70 renunció expresamente a romper con EE.UU ante misma posibilidad que hoy se le brinda a Chávez. Ese proyecto sólo es posible si se logra unir en torno al Estado a la inmensa mayoría del pueblo y a las fuerzas armadas, en el frente interno y a la formación de bloques y alianzas a nivel internacional con otros países de la región. Es un proyecto político de concentración de poder vertical y unánime en el Estado. La otra arista, b) es que más de 15 años de luchas y “novedades incipientes” que recorren a Venezuela (algunos militantes de estos movimientos creen que el Caracazo y el MST de Brasil son el comienzo de un viraje hacia nuevas formas de producir políticas emancipativas) no pueden ser ignoradas por ninguna política cuyo nervio sea reproducir íntegramente, bajo nuevas condiciones y nuevas formas, la política ligada al Estado, con la democracia “participativa”como formas dominante y el papel decisivo de los partidos políticos. Se podría arriesgar que sería algo así como la “respuesta” aún confusa a ideas nuevas (también aún confusas) que empiezan a surcar por diversos lugares. Por lo menos son más que sintomáticos que los Estados de los países (Argentina, Bolivia, Ecuador, Brasil, etc.) que han producido grandes revueltas -incluso a nivel de insurrecciones “civiles”- en respuesta a la hegemonía del neoliberalismo, hayan concluido cobijando en su seno gobiernos “populares y de izquierda”.

10.- Decía que ambos bandos (los de arriba y los de abajo) se necesitan y se recelan mutuamente. Y esto no es para nada una “paradoja” ni una “contradicción” en el interior de un proceso “rico y variado en su desarrollo”. Esas son siempre palabras para justificar no decidir nunca nada Por el contrario, pienso que esta coyuntura política se puede y se debe pensar y decidir aquí y ahora, y no quedarse a la “expectativa” como un espectador pasivo para después opinar sobre los hechos consumados. Ningún balance arroja frutos si en vez de hacerse sobre una decisión tomada se hace sobre una eterna duda flotante.

11.- Veamos como los de abajo recelan a los de arriba. Ahora cito a Roland Denis del PNA-M 13A, (Proyecto NuestrAmérica- Movimiento 13 de Abril)que advierte el 24-4-07: “Sin embargo, la política tradicional, la mera utilización del poder estatal, los programas de reforma y participación, incluso sus motivaciones constituyentes nacionales como es el caso de Venezuela y ahora el Ecuador, no bastan en absoluto. Cuidado y nos equivocamos dándole paso a la formación de nuevas oligarquías políticas que terminen cuando mucho negociando un mejor posicionamiento nuestro dentro del orden internacional capitalista e imperial, adormeciendo y confrontando a la vez las resistencias y las insurgencias sociales que les han garantizado el acceso al poder. Objetivo que ya Lula, su partido y su gobierno, lo personifican de una manera clarísima”.

12.- Ahora veamos como desde arriba se recela a los de abajo. Aquí hay que aclarar algo. Casi de manera absoluta el Chavismo, en su política de construir poder desde arriba, no critica directamente a sus “bases” populares por medio del discurso. Al contrario, para cada una de la variopinta exposición de los de abajo le regala elogios. Su recelo pasa por los hechos, no por las palabras. Enumero dos hechos nada más. A) El 5 de abril del 2003 se fundó en una asamblea reunida en el Teatro Nacional de Caracas la UNT, central de trabajadores que ponía fin a la nefasta CVT, central burocrática ligada a la patronal FEDECAMARAS. El chavismo venía frenando desde 1999 esta nueva construcción sindical. Una vez impuesta jamás pudieron “normalizarla” y ponerla en funcionamiento por medio de la elección directa de los afiliados. Era trabada desde adentro por el sector chavista encabezado por la FBT (Fuerza Bolivariana de los Trabajadores) y Autonomía Sindical, que se retiraban de los congresos e impedían que hubiera el número suficiente de congresistas para el llamado a elecciones. B). Dentro de esta atmósfera la UNT convocaron a una marcha para julio del 2006, llamada “por todas nuestras luchas” a la que adhieren muchas organizaciones y movimientos sociales, estudiantes, campesinos (Frente Campesino Ezequiel Zamora), etc. Querían llegar al Palacio de Miraflores y entregarle sus peticiones a Chávez. Los funcionarios la prohibieron por no “tener permiso” cuando en realidad lo tenían. La movilización de 8.000 trabajadores decidió cambiar su recorrido pero no sus fines.

13.- Esto va perfilando un enfrentamiento dentro del enfrentamiento. Me explico. Hay un primer enfrentamiento hasta hoy diluido bajo la forma de desconfianzas y necesidades mutuas entre el proyecto de abajo y el de arriba, pero se va incubando otro que no va a poder licuarse tan fácilmente y es el que se producirá en el seno mismo de los de abajo. ¿Por qué? Porque este equilibrio inestable entre el abajo y el arriba no podrá sostenerse mucho tiempo, principalmente en función de los intereses y necesidades estratégicas de Chávez que, respecto a los de abajo, muy pocas veces ha perdido la iniciativa política del proceso (el 13 de abril del 2002 fue una de ellas, aunque sirvió para reconquistar el poder del Estado). Chávez sabe que si en China, bajo un inmenso retrato de El Gran Timonel (Mao) y en nombre del Socialismo se puede anunciar ante miles de “representantes del pueblo” que la propiedad privada y el mercado tienen cada vez más ingerencia y reconocimiento jurídico dentro del país, a su proyecto no le costará mucho anunciar, al contrario, estatizaciones o restricciones a la propiedad privada en áreas sensibles de su economía hechas también en nombre del Socialismo…del siglo XXI. Cabe aclarar que es del siglo XXI, porque su diferencia con el del pasado es que servirá lisa y llanamente como factor ideológico de cohesión y concentración del poder para mil proyectos de “nueva sociedad” que el capitalismo de hoy está en condiciones de integrar en su red mundial. Y para semejante operación se necesita poder centralizado. Y para lograrlo -ya lo veremos- aún falta un ingrediente final. Pero lo cierto es que ese poder no se va a consolidar mientras no se defina su relación con los de abajo y no recomponga sus heridas con los del costado, es decir, la tradicional sociedad “burguesa” democrática, ideológicamente individualista, y dueña de casi todo el poder económico de Venezuela.

14.-Quiero tirar un párrafo, que en este trabajo no puedo justificar como quisiera, acerca de lo que llamo el “proyecto de Chávez” o los de arriba, en especial para todos aquellos que son deslumbrados por la palabra socialismo. Sintetizando: el sistema mundial capitalista funciona económicamente con la propiedad (vacío) de los medios de producción a la que se le suma una fantástica red sin centros fijos que se trasvasan incesantemente. Al sistema mundial capitalista le importa tres cominos si la propiedad es estatal, privada, colectiva, o como se quiera, ni mucho menos la manera en que se llega a ocupar ese lugar (vacío) de propietario. Uno puede ser un humilde soldado y de manera repentina, en 15 años, puede estar decidiendo el destino de una empresa que vende millones de metros cúbicos de un líquido nada despreciable que se llama petróleo. Ahora bien, Chávez (lo sepa o no, da lo mismo, él está inmerso en esta dinámica como sujeto sujetado) vive en un mundo, en nuestro mundo, en donde puede constatar que el socialismo, en cuyo nombre se realizó una epopeya política inmensa llamada “Larga Marcha”, así como una “Revolución Cultural” aún oscura en su significado, sin embargo, y pese a toda esa historia llena de sublevaciones, no es obstáculo para que China sea una potencia económica integrada al mundo capitalista y en su interior se realice una de las explotaciones más brutales y despiadadas de obreros y campesinos. Sí, bajo el socialismo.

15.- Creo que a esta altura de la exposición está claro que intento hacer una interpretación y toma de posición disparada desde un nuevo contenido del pensar-hacer de las política de emancipación, y no una simple constatación de si el pueblo venezolano empobrecido ha logrado, y en que medida, mejorar su nivel general de vida. La vieja política que se encandila con esas “realidades” suele llamar a estos gobiernos como francamente “favorable a los intereses populares”. Querer volver a confundir a la política con los gobiernos (la política con la gestión) es hoy en día un paso atrás imperdonable. Toda política emancipativa, si es realmente subversiva, no se mide ni valora por su resultado, “utilidad”, ni menos por indicadores económicos. Las rebeliones no se justifican en otra cosa que no sean en ellas mismas. Es su capacidad de interrumpir la maquinaria infernal de las políticas de la repetición de lo existente, de abrir nuevas subjetividades e ideas dentro de las cuales los hombres y mujeres se relacionan en su vida colectiva, lo que permitirá en un futuro decidir el valor de la secuencia de lo que “habrá sido” lo que hoy hacemos y pensamos. Son las políticas de Estado las que subordinan a la política a ser una expresión del poder económico; las política de emancipación, a distancia del Estado, trabajan en otra dirección, encuadran a la economía en el interior de su pensar-hacer emancipativo.

16.- Antes dije que se venía gestando un enfrentamiento aún larvado en el seno mismo de la multiplicidad de las variadas formas de lucha, organizaciones, partidos, movimientos, etc., que abrevié con el adjetivo “abajo”, y que recién estallaría cuando, la política de Estado del gobierno de Chávez, se vea obligado a clarificar su relación con los de abajo y los del costado, para lo cual faltaba un ingrediente decisivo. Ese ingrediente es el Partido. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Ya anunciado en la campaña electoral antes de los comicios del 3 de diciembre del 2006, fue el 13 de diciembre que Chávez anunció la formación del PSUV, exigiendo la disolución de cualquier otra organización o partido para sumarse al PSUV al mismo tiempo que advertía al pueblo que o se estaba dentro del Partido, o se quedaban fuera del proceso revolucionario bolivariano. En un gesto de amplitud y comprensión también afirmó: “Aquellos partidos que estén establecidos y que no quieran ir al partido único, los dejo en libertad de seguir su camino. Claro, tendrían que salirse del gobierno”. Gracias Amo, en el fondo eres bueno…(Dicho sea de paso se puede apreciar que la “U” de “unidos” cubre realmente le “U” de “único”…). Unirse en un partido único para construir el socialismo, he aquí una bella fórmula que reúne cuatro palabras-ideas que, hasta que no nos desembaracemos de ellas en su conjunto y de cada una por separado, seguiremos prisioneros de la vieja política.

17.- Aquí vemos una novedad en relación a la experiencia bolchevique que abrió la Revolución de Octubre de 1917. Pienso que el hecho político fundamental que marca el impasse de esta revolución es el de haber incrustado al Partido (que condujo el asalto al Estado) en el aparato mismo del Estado, fusionando así al sujeto revolucionario con el Estado. Aquí el proceso es casi inverso, desde el poder del Estado se crea la instancia del Partido buscando de esa manera que el Estado pueda realizar más efectivamente su tarea propia, (es también bastante parecido al caso Cubano). Por supuesto que la necesidad que impulsa esta medida es la misma en ambos casos: la fusión de un partido único y el Estado es el reconocimiento de que la convulsión social y política es lo suficientemente intensa para que un Estado abierto al libre juego del formalismo democrático-burgués, tenga la capacidad de cumplir su función esencial: garantizar la producción y reproducción de lo existente. La política de Chávez no puede arriesgar por mucho más tiempo el chantaje mutuo entre el abajo y el arriba porque sabe, como buen militar, que a la hora de tomar decisiones la unidad y obediencia vertical son imprescindibles.

18.- Estamos en las vísperas (de hecho ya se ha entrado) de lo que será una confrontación de ideas, acciones y decisiones cruciales para el futuro de las incipientes ideas emancipatorias. Porque se quiera o no, lo real de la política activa de nuestro tiempo pasa por decidir, y actuar en consecuencia, por lo menos sobre dos cosas cruciales ¿qué relación mantiene la política con el Estado y con los partidos (la política partidaria)? Nosotros (el Grupo Acontecimiento) decimos: una política emancipativa requiere que se ubique: a) a distancia del Estado y b) por fuera de los partidos políticos. Estoy convencido que esta experiencia que se viene en Venezuela va a ayudar a darle un poco de encarnadura a esos dos principios.

19.- Según el argumento principal que trato de desarrollar, la discusión acerca de el PSUV y la actitud inquisitoria del chavismo obligando a que todos los que se dicen partidarios de la Revolución Bolivariana ingresen a él, va a romper la zona turbia o gris, en la que se sostenía un sistema inestable de poder en función de mutuos recelos y apoyos. En la medida en que se van desplegando los debates en el interior de las organizaciones y movimientos de abajo se irá viendo el alcance y efectos de sus decisiones. Ahora quiero referirme a la situación del (PNA-M13A) y uno de sus integrantes ya citado Roland Denis. En un documento del 15-03-06 titulado Cuatro retos básicos del PNA-M13A, y su importancia estriba en que permite observar como desde abajo se valoraba a Chávez, antes de la creación del partido:”La condición de vocero y dirigente que ha tomado Hugo Chávez ante el proceso popular propio, sus demandas reivindicativas y constituyentes , así como su ideario emancipatorio que lo inspira, lo lleva a ser un dirigente muy por encima de la figura de un administrador de un orden que se reforma y adopta nuevas caras al mismo tiempo que facilita el crecimiento de esta cualidad propia del proceso venezolano. Esto a su vez ha llevado a Hugo Chávez a convertirse en un líder referencial mundial particularmente ante los movimientos sociales y de izquierda”. Y más adelante: “De allí la razón de nuestro apoyo mucho más que al gobierno a la figura del presidente como principal arquitecto, garante y promotor de dicho programa”. Por supuesto que también en ese documento se habla de “debilidades” del proceso liderado por Chávez, marcando la ambivalencia ya señalada entre apoyos y recelos.

20.- Veamos ahora como gira y se tensa la relación política después del lanzamiento del PSUV. El 19 de marzo del 2007, dice el mismo dirigente Roland Denis, en un documento llamado Preguntas inútiles. En él se formulan 37 preguntas tratando de abrir un debate crítico y revolucionario. Sólo hago una selección mínima: “¿Qué podemos esperar de un proceso donde todos los atributos democráticos y revolucionarios que emanan de la sociedad se concentran, reinterpretan y redireccionan en una figura única y presidencial del poder”? – “¿Qué pasa cuando los antagonismos implacables de una sociedad terriblemente desigual se legitiman, se reconducen y a la vez disuelven y neutralizan en el mando único presidencial?” – “¿Es posible algún día que se agradezca y no se acuse a quienes desde su pobreza, pero bien clara y bien demostrada su condición revolucionaria, diga ¡NO! estamos de acuerdo señor presidente, ¡NO! estamos de acuerdo señores del poder, ¡NO! estamos de acuerdo señores de los partidos o ‘del partido’?” – “¿No será que la terrible convivencia entre ‘confiar en ti, quererte a ti, y defenderte a ti’ y a la vez ‘temer tu desacuerdo, temer tu acusación, temer tu decisión’ nos está llevando a justificar en nosotros un comportamiento generalizado de silencio y temor ante las inmensas burlas, mentiras, traiciones, manipulaciones, que se producen por toneladas desde cualquier nivel del poder?” – “¿No habrá llegado el momento de exigirles a todos los ministros, directivos y representantes del estado que rindan cuentas exhaustivas y públicas-populares de su gestión, de las empresas contratadas, quienes son sus propietarios, cuáles son los resultados, planes y proyectos?” – “¿Habrá llegado el momento de entender que el silencio y la autocensura es el primer síntoma de agotamiento de un proceso revolucionario?” – “¿Y mucho antes que todo esto, habrá llegado el momento de entender , que más allá de quien sea, es responsabilidad de los movimientos sociales y de base, bolivarianos y revolucionarios, contrarios al orden constituido, de empezar a asumir la vanguardia colectiva de esta revolución?”. El 13 de abril del 2007 el PNA-M13A, decide, por amplia mayoría, no entrar dentro del partido del presidente Chávez. Una conclusión provisional. Si algo inventivo y nuevo está pasando en Venezuela, y yo creo que sí, no será algo que va de la mano con Chávez, como facilitador o cuña al imperialismo, sino porque se encamina decididamente contra el chavismo.

21.- También Chávez muestra sus argumentos. Un síntoma de la nueva situación que se desencadena es que a diferencia del momento anterior, en donde los de arriba y los de abajo se apoyaban pero al mismo tiempo se recelaban, es que empiezan a haber discursos críticos hacia los que desde abajo acompañaban al movimiento bolivariano y no, como ya lo señalé anteriormente, que la disconformidad se traducía en hechos y no en palabras. Antes de adentrarme en las ideas de Chávez sobre el partido, me parece oportuno una reflexión acerca de la estructura discursiva de este populismo del siglo XXI, como lo llamé (confieso que a falta de otro nombre…). El populismo del siglo pasado, nacía en el terreno de dos concepciones enfrentadas, política, económica y militarmente, y hacía de este conflicto la materia prima para su propio discurso. Se trataba de navegar en el espacio que quedaba en el medio, con mayores o menores oscilaciones entre una u otra orilla. Siempre se respetaba la coherencia de ese discurso. Esa coherencia lo hacía aparecer como una nueva alternativa política e ideológica. Ni uno ni otro, sino nosotros, se decía, y ese nosotros tenía cierta identidad, que estaba asociada al número tres. El peronismo -sin duda una de las doctrinas más acabadas y modelo del populismo- pensaba su Comunidad Organizada como Tercera posición. Los países no alineados, o el Tercer mundo, etc., resguardaban cierta consistencia discursiva. Pero escuchando o leyendo a Chávez se aprecia que su discurso se inscribe en la lógica de la postmodernidad, en donde los “juegos del lenguaje” (en los que queda encerrado todo lo que hay…) permite el intercambio impune de conceptos, personajes, doctrinas, etc., en un verdadero cambalache cuya única misión es sostener coyunturalmente la situación que se está viviendo en ese instante. No sólo se descontextualiza de los lugares de pertenencia de esas ideas, sino que a las pocas horas, si la situación exige otro discurso, no hay reparo alguno de lanzar una catarata de enunciados que se dan de patadas con los principios enunciados unas horas atrás. Me llama poderosamente la atención que nadie repare en la estructura del discurso político de Chávez. No puedo dejar de decir que noto algunos síntomas propios de un delirio.

22.- Veamos la “novedad” política con la que Chávez presenta a su partido. He elegido la más reciente. En su programa Aló Presidente del 22 de abril de este año Chávez adoctrina: “Ahora, la dirigencia, por eso insisto yo tanto en un partido, porque no hemos tenido dirigencia revolucionaria a la altura del momento que estamos viviendo, una dirigencia a la altura del momento que estamos viviendo, unida, orientada en función de una estrategia, unida, como decía Vladimir Illich Lenin, una maquinaria que sea capaz de articular millones de voluntades en una sola voluntad, eso es imprescindible para llevar adelante una revolución, si no se pierde como los ríos cuando se desbordan…”. Sí, señor Presidente, ya lo sabemos: las masas de dividen en clases, las clases se organizan en partidos y los partidos los dirigen los líderes, Ud. por ejemplo, y así no habrá “desbordes”.

23.- Creo ver en el choque de estas dos posiciones (las “preguntas inútiles” de Roland Denis y esta visión de la política de Chávez) desencadenadas por la anunciada creación del PSUV, el núcleo que reordenará todo el cuadro político de Venezuela en cuatro áreas: A) en el interior mismo del Movimiento Bolivariano; B) en la relación del MB con su “costado”, es decir, con la oligarquía y las clases medias, no necesariamente oligárquicas, que hoy son la oposición abierta al chavismo; C) entre el MB y los grupos que llamé de “abajo”; D) en el interior de los de “abajo”. Desde mi perspectiva, porque es lo que da aliento a este trabajo, lo más importante es participar de la experiencia que se va a producir (y ya se está produciendo) en el interior mismo de los grupos, organizaciones, movimientos sociales, corrientes alternativas de todo tipo etc. (punto D) que ubicados por fuera del chavismo sin embargo lo apoyan por diversas circunstancias coincidiendo en líneas generales en que el gobierno del Pte. Chávez abría una vía hacia la transformación profunda de las estructuras políticas, sociales y económicas de Venezuela y del continente hacia un horizonte de llegada señalado confusamente con el nombre de socialismo del siglo XXI. Obligados perentoriamente desde el Estado a disolverse en el interior del PSUV o quedar fuera del gobierno y del proceso revolucionario bolivariano, se abre un debate político que me animo a afirmar que será atravesado como ningún otro por la necesidad de definirse y pronunciarse sobre temas decisivos que hacen a la conformación de las nuevas políticas emancipativas. En una situación real tendremos el termómetro que nos indique en que estado se encuentran las incipientes nuevas ideas, principios y acciones que van en busca de activar nuevas experiencias políticas capaces de subvertir el pasado del que venimos. Por supuesto que esto será mucho más determinante en Venezuela que “fuera” de ella, sin embargo, creo que la manera de posicionarse frente a la problemática en curso, aunque no se pueda participar directamente, también será una medida de hasta donde hemos llegado.

24.- Resulta extemporáneo querer dar aquí un cuadro de las distintas organizaciones políticas venezolanas que deberán optar entre disolverse y entrar en el PSUV o quedar por afuera del gobierno y del proceso de la “Revolución Bolivariana”. No es el objetivo de este trabajo. Pero se pueden dar algunas indicaciones. Oscar Figueroa, secretario general del PCV (comunista) ya anunció su integración al PSUV. Es sabida la influencia -vía Fidel Castro- que tienen el PCV en la estructura burocrática del poder Chavista, el vicepresidente de la Asamblea, Roberto Hernández es también del partido. En cambio, Teodoro Petkoff, líder comunista que entre 1968/71 rompió con la “ortodoxia” a raíz de la invasión soviética a Checoslovaquia denunció que: “el partido único pasa por una purga de revolucionarios, porque no todos caben, sólo están los que decida Chávez. Logrado ese objetivo, el siguiente paso es declarar que ese ‘partido único’ es expresión de los intereses de la nación y por lo tanto los demás, de oposición, no representan a la nación y deben ser proscritos”. Los clásicos partidos socialdemócratas Podemos y el PPT (Patria Para Todos) que concurrían en la elecciones por separado pero dentro de las boletas del oficialismo chavista, se han dividido: unos adentro y otros afuera. Los trotskistas del PRS (Partido Revolución y Socialismo) también se dividieron en dos fracciones (¡cuando no!). Pero pienso que lo más sustancial debe pasar en el seno de lo que llamaríamos organizaciones de base, grupos dispersos, colectivos precarios, que de alguna manera no están enmarcados en la lógica de los partidos. Por lo que conozco me parece que el ya mencionado PNA-M13A y su dirigente Roland Denis (un ex vice-ministro) pero también las intervenciones de Roberto López Sánchez, que por amplia mayoría decidió no integrarse al proyecto del PSUV, por su envergadura y apertura a ciertas corrientes nuevas del pensamiento político: autonomismo, redes, contrapoder, Toni Negri, Deleuze…etc. sea el laboratorio más instructivo de esta experiencia necesaria.

25.-De lo que se trata es de hacer una apuesta sobre el futuro y actuar en consecuencia y, al mismo tiempo, reiterar la plataforma sobre la que se apoyan estas reflexiones que deben ponerse en conexión con lo que vengo sosteniendo en la revista Acontecimiento. Creo que hay tres principios básicos sobre los que tiene que apoyarse toda política emancipativa por venir. La política debe ser: I) a distancia del Estado; II) por fuera de los partidos; III) sustraída a la lógica de las luchas en defensa de los intereses de las diversas particularidades e identidades de la vida social (cualquiera sea su origen, económico, cultural, étnico, sexual, de raza etc.). Esta mirada es incompatible con toda idea de hacer una revolución (o “revolucionar la sociedad”) con el objetivo de destruir al capitalismo y en su lugar instaurar una sociedad socialista. El enfrentamiento con la sociedad capitalista de esta nueva política no pasa por oponerle otro modelo de sociedad alternativo, el socialista, sino por su capacidad de subvertir la política hoy hegemónica que es la que alimenta la raíz del capitalismo contemporáneo. Y ya hace mucho tiempo que el socialismo como ideología política viene trabajando como mascaron de proa en la construcción y sostenimiento de políticas y proyectos socio-económicos francamente reaccionarios. Inventar una política revolucionaria no significa proponer la Revolución como objetivo. Lo que se busca es poner en marcha una nueva subjetividad política que desarticule a la subjetividad política dominante que es la que asegura el modo de vida que propone el capitalismo.

26.- Esta visión de las cosas contrasta con otra que también pretende escapar a la secuencia política anterior de la que venimos. Hace tiempo que vengo insistiendo en que, al margen de la fuerza que hayan tomado, los dos ruidos realmente efectivos en el terreno de las propuestas de ideas, son las que se sostienen en lo dicho en el punto 25 y que llamo (más que precariamente) la política como invención, y las que se inscriben en un horizonte muy extenso pero que el autonomismo de Toni Negri le ha dado ciertos principios comunes, y que (también precariamente) designo como políticas de la fusión con la vida, biopolítica (o vitalismo político). Lo que se puede apreciar en Venezuela es que las corrientes más renovadoras respecto al pasado son una mezcla de autonomismo y anarquismo difuso. También se puede percibir -ya lo dije al comienzo de este trabajo- que existe un horizonte viejo en el que se vacían muchas experiencias nuevas que por lo tanto siguen “interpretándose” en el interior del marco de ideas de la vieja política. Quiero dar un sólo ejemplo. En un documento de fecha 16-07-04 del PNA-M13A se lee: “El privilegio de los que estamos ubicados por fuera del orden discursivo y formal del Estado –y por tanto obligados a hablar dentro de los códigos de ese orden- es que nada nos obliga en principio a someternos a esta lógica de discurso y expresión”. Pero diez renglones más abajo dice: “…el único Chávez que nos interesa es el que usted es hoy en día, el hombre al cual le damos todo nuestro apoyo político y todo nuestro afecto colectivo para que liderice un proceso revolucionario en curso y gobierne en consecuencia y lealtad a él. De manera bruta y orgullosamente bruta, le repetimos que por nuestro lado o usted manda o usted manda…”. Que cada cual reflexione y saque las conclusiones que quiera. Lo que digo es que esto no es contradictorio ni paradojal ni tampoco impuesto por las exigencias del día a día de la coyuntura. Sí creo que es perfectamente coherente con esa vieja atmósfera en el interior de la cual aún viven algunos retoños de lo que quiere abrirse paso. Esa atmósfera está presente en todas partes cuando aún se insiste, como pilares estratégicos de la política emancipativa, en un sinfín de enunciados que son cadáveres del pasado: “Agente histórico”, “transición al socialismo”, “legítimos intereses populares”, “lucha de clases”, “antiimperialismo con contenido clasista”, “de la necesidad a la libertad”, “Estado de transición”, “revolución”, “sociedad socialista”, “programa anticapitalista”, “gobiernos populares”,etc.

27.- Pienso que todo indica que el Chavismo, es decir, una casta burocrática, política, económica, y militar atada plenamente a la estrategia del Estado, vertical y unificada, con el “apoyo” popular que se pueda recaudar con las “Misiones sociales” chavistas (comida, educación, salud), coronado con la formación del PSUV y bajo el estandarte del Socialismo del Siglo XXI, va a terminar tragándose a los movimientos sociales en donde se intenta fundar una especie de “contrapoder revolucionario”.Quizás entonces volvamos a ver cómo las “cuñas” al imperialismo explotan, persiguen y dominan a los pueblos. Insisto en que si hay algo que me parece realmente apasionante de la situación venezolana es la posibilidad de una experiencia real y de pensamiento que nos permitan a todos (y en primer lugar a los venezolanos) sacar algunas enseñanzas de la primera crisis de los nuevos movimientos post-socialismo.

28.- Parodiando las cosas (¡pero la historia se da primero como tragedia y luego se repite como farsa, supo decir un grande de la política…!) los movimientos populares y de abajo hoy se plantan ante Chávez, a raíz la creación del PSUV y frente a la certeza de que el proceso en su conjunto se va para el carajo, igual que los montoneros frente a Perón en 1973, cuando el creador del Justicialismo hacía desde el poder lo que no podía dejar de hacer. Entonces cantaban: “¿qué pasa General, que está lleno de gorilas el gobierno popular?” Perón les contestó al año siguiente sacándolos a patadas de la Plaza de Mayo, olvidándose que muy poquito antes él mismo les había dicho a los muchachos de las “formaciones especiales” que “el mundo marcha inexorablemente hacia el socialismo”.Sabemos que ningún balance se pudo hacer de esa situación si previamente no se rompió con toda la estructura que se condensó en una consigna maravillosa por su verdad dicha a gritos y por nadie escuchada: “Perón EVITA la patria socialista”. Estamos en otra época, otra situación, otra coyuntura, pero hay invariantes estructurales en el posicionamiento de las viejas políticas.