hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

martes, 16 de marzo de 2010

¿Apostamos a la libertad?

J.R. Duque

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En estos días de discusiones, algunas muy importantes e interesantes y otras francamente anodinas, sobre el tema de la libertad en internet, nos ha tocado tropezarnos con expresiones extremas del uso de esa libertad. Sorprende (o quizá tan sólo maravilla) la fragilidad de los principios de alguna gente que dice amar la libertad, pero cuando ésta muestra su potencia y sus posibilidades entonces arrugan y empiezan a recrear de varias formas el viejo adagio de almanaque: "Mi libertad termina donde comienza el derecho del otro". Ni más ni menos: seamos libres sin fastidiar a los demás.
Nadie cree en lo que propone esa frase barata pero todo el mundo la carga a flor de labios. Todo el mundo quiere tener alas y volar y llevarse en los cachos el derecho del otro a no tener pesadillas con esa voladera de gente allá arriba; todos queremos tener todos los derechos y que éstos aplasten la libertad del imbécil que está en la otra acera.
Es sabroso proclamar con la boca el amor a la libertad. Pero a la hora de la chiquita, y aterrizando ya en el estricto y particularísimo caso de la Venezuela actual, cierto chavismo quisiera que el antichavismo no tuviera libertades, y cierto antichavismo quisiera ver atados a los chavistas. Más: unos y otros se quieren muertos; así que háblame ahora de lo que quieren ambos para la libertad del otro. Voy a decirlo más claramente para cerrar esta idea, y aclaro de una vez que no es una metáfora: yo amo la libertad pero (y por lo tanto) seré feliz el día que a Marta Colomina se le cierre su hocico infecto para siempre. Porque emplear la propia libertad para promover la esclavitud de un país y una clase social es un atentado contra el pueblo.
Esto lo he dicho yo, con pleno conocimiento de causas y consecuencias, me hago responsable de esas palabras y además seré feliz el día que me inviten a repetirlas. Ahora, ¿qué sucede cuando ese anhelo ciudadano de un individuo sin poder alguno se traslada al Estado? ¿Qué cataclismos median entre el deseo y el hecho cuando se tiene poder? Que un borracho diga en un bar que le gustaría detonar una bomba atómica en Miraflores no tiene mayor relevancia. Muy distinto si lo dijera o tan siquiera lo pensara alguien que tiene mando para encender la bicha esa y dispararla desde su oficina...
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Está caliente el caso de un foro en el cual se dio la "noticia" de los asesinatos de Diosdado Cabello y de Mario Silva. Y el caso, más patético aun, de los movimientos para controlar contenidos en internet. Conservadurismo en pasta. Tela que cortar.
Vamos desde lo más flaco. Un güevón difundió la semana pasada, en un foro público de internet y bajo anonimato, la especie de que a Diosdado Cabello y a Mario Silva los habían asesinado. ¿Qué tiene eso de malo? A estas alturas del certamen de guerra sucia, contrainformación y desinformación que se ha desatado en el país, me calo cualquier respuesta menos esta: "Decir eso estuvo mal porque no es verdad". Tampoco aquello de "Eso es estimular el asesinato de esos personajes", porque no me imagino a nadie, a menos que sea Kico Bautista, César M. Rondón, el Unai Amenábar o algún retrasado por el estilo, diciendo algo como "¡Mataron a Diosdado! ¡Vamos a matarlo ahora!". En un país donde el periodismo se fue al coñísimo, y donde la mayoría entiende por política el arte de destruir la imagen del adversario así tenga que inventarle cualquier historia, no nos vamos a poner ahora conque amamos la verdad. Así que el crimen de haber echado a rodar esas especies puede ser más bien la desconsideración. Lo que califica como gesto canalla es haberles creado unos momentos de zozobra a los familiares y gente querida de uno y otro personaje. A nadie le gusta recibir la noticia de la muerte de alguien querido o cercano, y es condenable el que haya sujetos escondiéndose tras una computadora para hacer mierdas como esa. Pero:

A) Ningún Estado debería intervenir para tratar de evitar lo inevitable (que en internet pululen los embusteros y chismosos, al lado de los bienintencionados, creadores y espíritus ejemplares). Un cantautor norteamericano (no recuerdo quién, me disculpan), interpelado acerca de la pertinencia o no de controlar el libre intercambio de canciones vía internet para proteger los derechos de autor, dijo: "Intentar controlar internet es como estar frente al mar y pretender que se quede quieto".
B) La gente en ejercicio de su libertad creadora o destructiva tiene herramientas, intuición y capacidad de sobra para neutralizar las formas perversas y aberradas de ejercicio de la libertad.
C) Salvo en casos extremos en que esté en juego la vida de ciudadanos sin capacidad para discernir o defenderse, la respuesta o medida contra los fenómenos perversos producto de la libertad no debe ser represiva sino libre y colectiva, y por lo tanto esa medida o respuesta no debe ser un acto institucional de ningún Estado. La respuesta a que haya chismes y chismosos en internet no puede ser la supresión o limitación de la libertad de todo el mundo, y si alguien debe decidir este tipo de control ha de ser la gente misma, no un ente poderoso que se atribuye a sí mismo la potestad de decidir qué contenido es permisible y qué contenido es nocivo.
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Ligera digresión para darle carne y ejemplo a lo dicho en los primeros párrafos. El año pasado, el director de un diario de circulación nacional de reciente aparición me invitó a crear y darle concepto a la sección de temas judiciales, sucesos criminales y afines. El estimado caballero me aportó una definición para describir la sección en la que estaba pensando: "Una sección que registre los sucesos, pero no desde la perspectiva tradicional que se regodea en el crimen sino desde una perspectiva edificante y creadora de conciencia". Le dije que eso no era posible. Que la noticia de sucesos es siempre sensacionalista y a veces amarillista. Que cuando uno se apega a la verdad y convierte la noticia en denuncia está haciendo una labor noble, pero nunca dejará de ser sensacionalista, porque la materia prima que se está usando (la violencia criminal en una sociedad en descomposición) es siempre sensacional, espectacular, dramática.
Por su parte, el amarillismo es exageración, mentira descarada y regodeo en el detalle morboso por sangriento. Así que cuando uno investiga y escribe sobre sucesos criminales podrá salvarse del amarillismo mediante el simple respeto a la ética periodística (una cosa que existía antes y que los periodistas de este país se han metido por el culo, unos para atacar a Chávez y otros para jalarle bolas; el periodismo venezolano se ha ido a la mierda y la ética es aquí un mito) pero no del sensacionalismo. Que las secciones más leídas de los diarios sean las de crímenes, y que haya un número gigantesco de personas que consumen compulsivamente esas secciones, a mí me parece lamentable (a mí, que viví algunos años de escribir este tipo de notas y no tengo por qué negarlo). Pero hay que ubicarse en el sitio exacto del análisis y llegarle al fondo: lo realmente lamentable es que la sociedad produzca ese tipo de acontecimientos noticiosos. Un padre viola a su hija de cinco años, y cuando su mujer lo descubre la asesina y entierra en el patio de su casa. Que un periódico publique eso, y que ese día el periódico se agote porque todos en el barrio quieren enterarse de los detalles es horrible; pero más horrible aun es que esa tragedia haya tenido lugar.

Ha sido mi punto de vista desde los tiempos en que escribía una crónica roja semanal en El Nacional. Forma parte también de ese punto de vista el respeto, el interés y el apoyo a toda forma de periodismo o reporterismo ciudadano, porque, como casi toda manifestación del ser humano en libertad, tiene sus propios mecanismos de regulación. Por lo general tampoco tienen origen corporativo (las empresas que acumulan dinero son tiranías) y por lo tanto su combustible no es el dinero ni su espíritu es mercantilista. El ciudadano-reportero, ese sujeto armado con una cámara o un celular, comunica lo que ha registrado y el producto de ese ejercicio reporteril puede ser divertido o atroz, pero es una forma muy sólida de periodismo porque capta la realidad. Por mucho que nos duela la noticia, eso es lo que hay. Hago énfasis en estas últimas acotaciones movido, conmovido y exaltado por el reciente descubrimiento del portal quelacreo.com.
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Mientras escribo esta nota hay aquí cerca unos compas viendo el contenido de esta página, www.quelacreo.com. Su lema o eslogan es honesto e irrebatible: "El notisiero de los bajos fondos" (error ortográfico incluido). Es una página que muestra fotografías y videos y al lado de estos un comentario del administrador, casi siempre un texto desgarrador, lacerante, macabro, lleno de un humor corrosivo y diabólico (y me perdonan la risa que me causa esa narrativa), desafiante y contracultural, porque es un ataque a las buenas costumbres, al periodismo académico y al idioma castellano. Van ejemplos de esos textos malditos y maravillosos:

tiroteo en el consielto de car cox
gueno esto paso ase bulda e tienpo se trajeron a un diyei que era un guebo pa que tocara su changa en el poliedro y al pareser un tipo entro tranqilaso con su yerro pa dentro y no se sabe que paso el tipo saco la bicha y enpeso a dispara a todo el mundo y se murieron como 5 y otros mas quedaron tirotiaos entonse el diyei se fue pa carajo y dijo que no venia mas nunca pa esta mielda

su marido la esmochio toda y la metio en un pipote
paso en petare un tipo estaba seloso de su mujel entonse le entro un ataque e locura y con un serrucho la esmochio toda y la metio entro un pipote despues la encontraron unos indijentes que pensaron que abian encontrado un poco e calne y se pusieron felises pero cuando le vieron la totona pelua se cagaron

lo palten pol la mita pa areglarlo pol dentro
bueno a este tipo le dolia una vaina pol dentro y se fue paeste medico que lo opero con una nueba teicnica que aprendio en una isla del carive que conpsiste en serruchiarlo pol la mita al convive lo pegaron otra ves y se le puede ver en la estasion de palo velde vendiendo bon ice

lo chusiaron i se le salio el tripero
pol andal ique dandosela de malandro bino uno mas arrecho que el i plan le metio un chuso too osidao pol la barriga y cuando le saco el chuso tanbien se le salieron las tripas pafuera pero el cuchillaso no le revento ninguna tripa pol que sino el regero de mielda ubiese sido bulda e lo caimán

un vendedor de piña se machetio la mano por beserro
el bicho tenia un camion y vendia piñas en la callie y entonces se paro un carro y le pidio pal de piña y el tipo agarro una piña y la puso en una tabla pa coltale la rrama y entonse paso una mami bien guena y el tipo voltio en el momento en que machetio la piña y se escoñieto la mano por becerro

la nueva folma de viajar en el metro cuando esta colacsao
estos menores lo que estan es chiguiriando pero nolmalmente haora la jente viaja fuera el bagon agarrao bulda e lo fuelta pa no caese mientras el metro esta danco culvas pol que ya naidien se cala ir metio dentro llevando coñiaso o que un marico te arrecueste el guebo


Así habla el notisiero de los bajos fondos. Uno, que alguna bulla ha hecho entre los consumidores de libros de este país, porque uno dizque hace literatura con el habla malandra, tiene que quitarse el sombrero ante este auténtico cronista de la miseria y la descomposición de este tiempo. El tremendo escritor anónimo de quelacreo.com es el verdadero Homero de la guerra desatada en las ciudades de Venezuela.
Los panas aquí al lado tienen cerca de una hora hablando del espanto, de la inmoralidad, de lo asqueroso de esta página. Pero no pueden parar de navegar en ella. En este momento están mirando el video de un linchamiento ocurrido en Coche. Antes se espantaban con el de un ladrón que se metió en una casa y fue sorprendido por dos perros pittbull; ya le comieron una parte de la cabeza y el hombre intenta decir algo mientras los perros lo rematan. Antes vieron las fotografías del cadáver de Yanis Chimaras (captadas en la morgue) y las de un reciente doble asesinato, madre e hija asesinadas e incineradas en Parque Caiza. ¿Es repugnante que haya una página que registre este tipo de noticias? No: lo repugnante es que en esta sociedad en descomposición sucedan estas cosas. Alguien tiene que dar cuenta de estas señales del deterioro del capitalismo, y menos mal que no son periodistas profesionales quienes se están haciendo cargo. ¿Por qué? Porque en esa página hay algo que no encontrará usted en Globovisión, VTV, El Nacional o Vea: la verdad, la noticia sin procesar, el suceso patente y contundente.
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Colofón.
Tenemos un Presidente, unos legisladores, unos políticos y unos analistas hipersensibles, vigilantes de la salud mental de nuestro pueblo y blablabla. Es probable que cuando detecten la presencia de estas páginas (y de otras páginas amigas; una de ellas anuncia: "Hacia el pornosocialismo del siglo XXI", y es una recopilación de videos de gente común teniendo sexo en cámara; nada escandaloso, aunque el cuerpo de algunas de las muchachas lo es) les estalle más aún las ganas de aplicar leyes represivas en internet. Me enfrento a un dilema verdadero, y les pido colaboración en esto (sinceramente, porque no es un asunto que pueda resolverse hablando con la almohada): ¿le apuesto a la libertad plena y al periodismo ciudadano en internet, o al derecho que tienen los asesinados y mutilados de mi país a no ser expuestos en su dolor en una página web?
Otra: ¿me cago en la intención de algunos imbéciles del Estado venezolano de controlar internet (con la moral de ellos, que debe ser superior que la mía, me imagino), o me solidarizo con el derecho de las familias de Diosdado y Mario a no sobresaltarse con informaciones falsas?
Otras: ¿me río de la intención de algunos imbéciles, funcionarios del Estado venezolano, de controlar internet (con la moral de ellos, que debe ser superior que la mía, me imagino), o me solidarizo con el derecho de las familias de Diosdado y Mario a no sobresaltarse con informaciones falsas? ¿En qué lugar queda esa frontera que separa la libertad plena de la protección del Estado? Eso que llaman “el Estado” ¿es una entidad más pura y limpia que usted y yo? Sus funcionarios ejecutores, ¿son sujetos como todo el mundo, con debilidades, lados oscuros, miedos y complejos, un pasado lleno de errores, o son dechados de virtudes y perfección? ¿Merecen entonces controlar lo que yo hago? ¿Tan moralmente sólidos así son los señores diputados y la señora Fiscal General?