hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

domingo, 28 de febrero de 2010

No se puede tratar la cultura como un mercado

María Cristina Martínez/Ciudad CCS


08/01/10.- La casa de los padres de Totoño Blanco, ubicada en la parroquia San Agustín, siempre estuvo llena de instrumentos musicales. Era una especie de rincón artístico para los chicos del barrio; allí se formaron grupos como Los juveniles (gaitero) y Blanco y Negro, mejor conocidos como Black and White.

En su adolescencia Totoño ya hacía parte de la agrupación salsera La nueva generación, y al culminar sus estudios secundarios ingresó a la escuela de música Jose Lorenzo Llamozas, obteniendo así una especialidad en la percusión. Entre sus logros posteriores destacan su participación en la Orquesta Simón Bolívar y la Orquesta Juvenil del Distrito Federal. Desde 1983 se ha dedicado a la docencia en el área de folclor, un oficio que desarrolla con la dedicación y el fervor propio de quien ama el hecho cultural en todos sus aspectos.

—¿Cómo ve usted el panorama cultural actual?

—Lo veo totalmente crítico. No sé por qué razón en los puestos clave de la gerencia cultural siempre están las personas menos indicadas, y esto sucede desde el ministro hasta el menor de los funcionarios. La cultura se ha convertido en una cosa mesiánica; todos los que llaman las vacas sagradas se agarraron la cultura para ellas, por ejemplo, Abreu (el maestro José Antonio) se apropio de la música, y en las artes plásticas la señora Sofía Imber.

—¿Y qué ocurre respecto a los otros artistas y cultores ?

—La gente que estamos en la parte baja, es decir, el que anda a pie, los que estamos en el barrio, y a quienes estamos metidos en las escuelas con los muchachos, nos toca las migajas, nos quieren contentar nada más con lo que cae al suelo y confieso que esto no me causa placer decirlo, por el contrario, siento un gran dolor.

—Pero existen programas culturales que forman parte de una inclusión destinada a los barrios y comunidades.

—Considero que eso está peor aún porque resulta que han traído cubanos para que den clases de cualquier actividad artística cuando hay miles de cultores venezolanos desempleados y completamente capacitados para ocupar esos puestos. Es un error grave poner un cubano a que de clases de danza o de musica tradicional. De la misma manera que renuncio a la europeidad yo tampoco quiero ser cubano y no me aguanto la imposicion de unos extranjeros que desconocen nuestras tradiciones. Cuando se trata de mi cultura soy muy celoso porque no permito que alguien venga a distorsionarla.

—¿Eso quiere decir que son programas que se decidieron desarrollar sin la consulta a los cultores del país?

—Que yo sepa a nosotros los cultores nunca nos llamaron para consultarnos tal cosa. En el caso de los cubanos, decidieron traelos y punto. Son decisiones que toman los eruditos en una mesa fina y con aire acondicionado. Aclaro que no tengo nada en contra de la academia cuando menciono el término “erudito”, pero en este aspecto ha hecho mucho daño, porque desconoce y no admite los saberes populares. Estoy seguro de que si sueltan a un profesional en un barrio “se lo comen vivo”, ya que ignoran muchas cosas; un viejito del barrio que quizás no sabe leer ni escribir, conoce a ciencia cierta cómo son las cosas de su ambiente o territorio, te dice: “No vayas a pasar por allí, porque hay una culebra”, y eso es un conocimiento ancestral, forma parte de la tradición oral.

Política cultural coherente

Para Totoño lo caótico que se ha vuelto el panorama cultural venezolano ha sido la ausencia de una política cultural coherente que sepa guiar, entre otras cosas, la distribución de los recursos económicos de una forma más equitativa e igualitaria.

—¿Dónde usted cree que se encuentra el verdadero problema de esta situación que afecta la cultura?

—No hay una política cultural del Estado, coherente, y mientras no exista, nada de esto se va arreglar; por ejemplo, del 100 por ciento del presupuesto que se destina a la música, 85 o 90 por ciento se lo dan a la clásica, por lo tanto, quienes hacemos música tradicional recibimos poquito. Como verás hay un problema bastante serio en la distribución de recursos. Somos muchos los que nos quejamos de la macolla, de ese cerco impenetrable. Nos encontramos en una desidia total… todo se ha tornado tan precario.

—En los últimos tiempos se le ha dado apoyo a agrupaciones musicales independientes.

—Pienso que se gasta mucho dinero en el espectáculo de calle, en el llamado “pan y circo”. Además se subestima a menudo al artista nacional. Se le paga una millonada a gente de afuera cuando aquí hay buenas orquestas y sé que hay mucha gente molesta con eso. El evento de calle no deja mucho, a mí Daddy Yankee o Don Omar o Tego Calderón no me edifican ni me enseñan nada.

—¿Cómo cree que se puede apuntar a una política de Estado coherente?

—Consultando al pueblo, eso lleva tiempo pero es necesario hacerlo. De las consultas es que va a nacer una política cultural que beneficie a las mayorías; gerenciar la cultura es una de las cosas más difíciles del mundo, porque tú tocas el corazón, los sentimientos de la gente. Con la ley de cultura se ha discutido a lo largo de todo el país y sólo hemos podido lograr que se acepten algunas cosas. Es una lucha que seguimos dando, porque no podemos dejar que esta ley la elabore un equipo “pseudorrevolucionario”, todo se sigue asumiendo desde el punto de vista mesiánico.

—Desde el punto de vista pedagógico, ¿qué puede sugerir para ir cambiando esta problemática?

—A la cultura no podemos seguir tratándola como un mercado. Tampoco es como administrar un kiosco de periódicos, sino que tiene que ver mucho con el aprendizaje y los procesos pedagógicos; es hacia allá donde tenemos que ir. Somos ignorantes de muchas cosas que pertenecen a nuestra cultura. En mi caso particular he pasado muchos años investigando y aún me quedan inumerables cosas por aprender. Considero sumamente importante mejorar y fortalecer las escuelas de música, teatro, danza, artes plásticas, entre otras.

En este punto de la entrevista el cultor se muestra preocupado por el abandono en el cual se encuentran las escuelas de artes.

“En mi escuela existe un piano de cola que cuesta una fortuna y no hay nadie que lo mande a arreglar o pague por él un servicio de mantenimiento, pero sí se gasta mucho dinero en alquileres porque ninguna de las escuelas que pertenecen al Ministerio de la Cultura tienen sede propia y ha sido así desde que era administrada por el extinto Conac (Consejo Nacional de la Cultura); parece que las quieren mantener como una carpa que se quita y se pone con facilidad”, expresa.

—Tiene la oportunidad de enviar un mensaje a través de este medio, o quizás un llamado al trabajo constante para enderezar lo que hasta ahora usted dice que se ha torcido, ¿cuál es?

—El mensaje para el gobierno es que haya más apertura, que vayan a las comunidades y que tomen en cuenta las propuestas del pueblo. A los cultores y artistas les digo que sigan participando porque no debemos dejarnos ganar de la apatía. Las decisiones que toman cuatro pelagatos nos afectan a todos.

Biografía Mínima

>Jesús Antonio “Totoño” Blanco nació el 13 de junio de 1959 en la parroquia San Agustín.

> Estudió en la escuela de música José Lorenzo Llamozas.

> Actualmente estudia licenciatura en educación en la Universidad Nacional Simón Rodríguez a través del convenio Cepac.

> Es profesor de folclor en la Unidad Educativa Conac y del Servicio de la Secretaría de Educación.

> Trabaja desde hace 18 años para Fundarte, dictando clases en la escuela que lleva el nombre de su padre Jesús Icelo Blanco.

> En el año 2007 fue declarado patrimonio cultural viviente de Caracas, por la Alcaldía Mayor presidida para ese entonces por Juan Barreto.