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hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

sábado, 30 de enero de 2010

Haití y la “Guerra de Quinta Generación”

Marcos Matías Alonso

El 12 de enero del 2010 quedará registrado en la memoria del pueblo de Haití como el más doloroso en la historia de su país. A las 16:53 de ese día, un terremoto de 7.2 grados Ritcher sepultó sus principales ciudades. En menos de 60 segundos, el temblor destruyó los principales edificios: el Palacio Nacional y el de Justicia, el recinto del Parlamento, la Catedral, la sede regional de la ONU, la torre de comunicación aeroportuaria, los escasos hospitales, las insuficientes escuelas y hasta la cárcel de la ciudad. Miles de viviendas austeras sucumbieron ante la fuerza descomunal del sismo.

En esos días de emergencia, el débil Estado y sus poderes se desplomaron, el frágil gobierno se colapsó y la esperanza ciudadana se hundió en el caos. De la noche a la mañana, toda la nación se convirtió en víctima y damnificada. El terremoto no perdonó nada ni nadie. Fue brutal e implacable su destrucción. La convulsión que sufrió Haití fue el equivalente a una explosión de 400 mil toneladas de TNT. El terremoto fue 35 veces más potente a la bomba que en 1945 arrojaron sobre Hiroshima.

Haití ha vivido una pesadilla desastrosa con secuelas inconmensurables. Han transcurrido 16 días y el infierno del terremoto no termina su impacto destructivo. Puerto Príncipe se ha convertido en una necrópolis que desgarra el alma. Son dantescas las imágenes de los muertos insepultos. El infierno negro con cuerpos en putrefacción está a flor de tierra. Los gritos de dolor de miles de seres humanos que se debaten entre la vida y la muerte han sido vistos y escuchados en el mundo.

La solidaridad internacional movilizó sus recursos para tender su ayuda emergente. Dolió y duelen las escenas que los medios de comunicación pusieron a nuestra mirada. Miles y millones de seres humanos, aportaron recursos para mitigar las ruinas que dejó el terremoto. Llevará un tiempo considerable la reconstrucción de Haití. Se empobreció aún más el país más pobre de América Latina.

Las cifras preliminares son alarmantes: más de tres millones de afectados por el terremoto con pérdida total de su patrimonio. En Puerto Príncipe y su área circunvecina hubo más de 200 mil muertes. Millones de haitianos han iniciado un éxodo buscando nuevos horizontes. El panorama es desolador. Nuevos e impredecibles problemas políticos, sociales y económicos brotarán en Haití.

El saldo del terremoto colocó una agenda insoslayable: crisis humanitaria, anarquía callejera, tráfico y prostitución infantil, salud en situaciones de emergencia, amenaza de ocupación militar, golpe de Estado, etcétera. La tragedia haitiana obliga reflexionar sobre estos aspectos relevantes. El cambio climático, el colapso ecológico y el calentamiento global, también son temas cruciales en la proliferación de “fenómenos naturales” como los terremotos. Sobre esta cuestión comparto algunas preocupaciones e incertidumbres.

Ha iniciado un nuevo ciclo en que el conocimiento científico del hombre busca controlar y manipular los factores climáticos. Es impensable que la investigación científica logre manejar y manipular una tormenta, un ciclón, un terremoto, una sequía, una inundación con lluvias torrenciales o provocar el calentamiento o enfriamiento del planeta. Sin embargo, ha iniciado esta peligrosa aventura que parece ciencia ficción. Los “fenómenos naturales” dejan de tener causas naturales y el poder del hombre avanza hacia el control de los factores climatológicos del planeta.

En 1993, La Fuerza Aérea de EE.UU y la Universidad de Alaska, en Gakona, Alaska, instalaron el “Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia” (HAARP). Han iniciado diversos experimentos para mejorar el conocimiento científico de la dinámica ionosférica. El HAARP podría modificar el clima del planeta con capacidad para desestabilizar sistemas agrícolas y ecológicos. Algunos expertos lo consideran como un peligro para la existencia de la humanidad por su posible uso como arma de "guerra climatológica". Puede tener capacidad para alterar determinadas superficies terrestres y provocar tormentas, inundaciones, lluvias excesivas, sequías prolongadas, generar vientos inesperados, crear terremotos, formar huracanes, interrumpir el suministro eléctrico, etcétera.

La doctora Rosalie Bertell, experta en el tema, describe el HAARP como "un calentador gigante que puede causar importantes alteraciones climatológicas”. Es parte de un sistema que traerá consecuencias devastadoras para el medio ambiente. Tiene una larga historia de investigación espacial de carácter deliberadamente militar, con capacidad para modificar el campo electromagnético del planeta. En lenguaje coloquial, el HAARP es considerado como una "máquina para crear terremotos y modificar el clima" en el mundo.


Base de operaciones del HAARP en Gakona, Alaska.

A tres días del terremoto de Haití, la agencia EFE divulgó un informe de la Flota Rusa del Norte y señala que la catástrofe fue el resultado de una prueba de la Marina de EE.UU, por medio del “arma de terremotos” ¿Fue maniobrado científicamente el terremoto de Haití? La pregunta es aterradora y su respuesta en el futuro próximo será aún más abominable y escalofriante.

No hay evidencias científicas para sostener que ha iniciado la “Guerra Climática de Quinta Generación”. Sin embargo, hay investigaciones que alertan sobre estos procesos insólitos. El científico canadiense Michel Chossudovsky, en su artículo titulado "Guerra climática: Atención a los experimentos militares de EEUU", señala que “El Haarp es un arma de destrucción masiva…La tecnología se orienta a lo impensable: la manipulación de modelos climáticos, comunicaciones y sistemas de energía eléctrica como un arma de la guerra global…”.

Quizá el poder imperial ya está en la antesala para modificar y controlar los factores climáticos como estrategia para la “seguridad internacional”. Es necesario alertar que si las potencias mundiales siguen como van avanzando, acabarán destruyendo el planeta; pero antes, acabaran con nosotros mismos y las futuras generaciones. Ojalá que la llamada “Guerra de Quinta Generación” sólo sea ciencia ficción y no una pesadilla próxima para la humanidad.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

MUY PARA SU PESAR Y LA DE MUCHOS ESO ES CIERTO QUIEN MAS QUE ESTADOS UNIDOS PARA QUERER TENER ESE DOMINIO UN PAIS DONDE EL CLIMA ES DEVASTADOR EN MUCHOS ESTADOS Y PARA COLMO SON DUEÑOS DE LA PEOR FALLA LA DE SAN ANDRES EN CALIFORNIA ESTOY CONVENCIDO QUE LOS TERREMOS QUE ANTESEDIERON AL SISMO DE CALIFORNIA GUARDAN ENTRECHA RELACION

Carlos J. Acosta dijo...

De acuerdo contigo, y más tomando en cuenta el gusto de los norteamericanos por realizar experimentos donde los seres humanos no somos más que instrumentos de laboratorio.