hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

viernes, 1 de enero de 2010

Hacia el encuentro mundial de ignorares

El Cayapo

No entramos en el ámbito del secreto, cuando planteamos que la cultura capitalista se desliza por el tobogán que la hará cadáver. Sin embargo, a los objetos y a las palabras se le endilga desde su aparato de propaganda o transmisión de ideología, el valor de la esencia, aun cuando cada uno sabe en su íntimo ético la mentira que le hace vacío.

Asumimos que en esencia el ser colectivo no apuesta por el suicidio, por el contrario buscamos partiendo de la profunda autocrítica los mecanismos intelectuales que nos hagan ver la luz y la oscuridad como parte de lo mismo.

Las personas que por diversas razones, en estos veinte años de revolución (que como dice el tango no son nada para los trescientos años de planificación que ambicionamos) hemos entrado en un proceso reflexivo que nos obliga a requetepreguntarnos nuestro hacer cotidiano, entendemos que esta tarea no es sólo de nosotros, por lo que nos impera comunicarnos con los otros inmediatos que son el cuerpo planetario atravesado de cabo a rabo por la cultura capitalista en su totalidad y por su intermedio.

Al intentar un balance, se nos torna en apariencia intocable, escuela, académico, excelencia, aparato de producción fábrica, profesor, autoridades; autonomía, ética de la razón, ciencia, cultura, arte, familia, salud, (agregue todo lo demás que se considere deba ser cuestionado) y en lo más cercano nosotros y nuestros compañeros de trabajo, porque se nos condenaría al cuarto de los leprosos por decir lo menos; sin embargo es precisamente lo intocable por donde hay que empezar, que se coloque en la claridad de la sabana todos y cada uno de estos conceptos, todas y cada una de estas relaciones, todas y cada una de estas estructuras y con toda seguridad conseguiremos la razón de la palabra hueca e insustancial que le sostiene, permitiendo luego del doloroso llanto que nos produce el cadáver, construir sobre realidades lo que ha de ser vivo y sano en condiciones armónicas.

La conversación que hoy proponemos a todos los preocupados por lo que ocurre, no está signada por dogmas o clichés mal o bien aprendidos, es la desnudes de la conciencia, la angustia por lo mirado y vivido la que nos impele al encuentro sin traumas.

Cuando se trata de la defensa del salario, es fácil la elaboración de un esquema o plan de trabajo que justifique nuestro hacer ante el superior inmediato, pero como quiera que la intención de estas reflexiones ocupan otros espacios físicos e intelectuales no podemos conformarnos con salir del paso y presentar en el ámbito de la prisa, apresuradas conclusiones que sólo nos conducirán al despeñadero del cansancio cotidiano que somos.

Nos intenciona el poder hurgar en lo hondo, en los recovecos de nuestro ser planetario desangrado por la cultura capitalista, no para la critica regodeante del remedio calmante en la enfermedad crónica que en lo irremediable nos conducirá a la muerte, sino porque es preferible detenerse a rearmar o armar lo distinto, separarse de lo que se sabe y esto, para con un asombro en la mirada salir a sensacionarse con el Universo en otro modelo de comprensión.

Aun cuando pueda parecer ataque el nacimiento de las nuevas ideas, (por lo de la fuerza de la costumbre) lo que hoy emprendemos no tiene nada que ver, por lo contrario es la enorme gana de vivir la que conduce a liberarnos del pensamiento acartonado que nos obliga a permanecer en instituciones de funcionalidad inercial, (fábrica, escuela iglesias, ejércitos, familias, partidos, sindicatos, y gremios de todo signo y genero) repitiéndose hasta la saciedad en planes, horarios balances, informes, notas de temporalidad espasmódica pero infinita, con voces muertas de excelencia, crecimiento, pro competitividad, reingeniería pero con una inversión en paralelo, para crecimiento personal, autoestima, valoración interior y toda cuanta falsa literatura busca reinsertar a la gente en el aparato productivo, con una mueca por sonrisa, desconociendo que es quieta la alegría de los muertos.

El cadáver de la cultura capitalista se alimenta cada segundo con millones de trillones sobre mil trillones de células vivas; a las que convierte en canceres consumidores de toda otra forma de vida que habita en este planeta.

La cultura capitalista se recicla a lo infinito regurgitándonos como alienados zombis que deambulamos en los templos del comercio mundial.

Condenados estamos desde ya por las voces del pensamiento muerto, sabemos de lo incontestable de sus monumentales argumentos, sobradamente demostrables, pero en grave error incurre quien piense confrontarse con lo estático no es esa nuestra intención, quien aún es sensación y mirada comprenderá.

Nos hemos decidido a pensar y a comprender desde lo más intimo, no tenemos seguridad de a donde vamos, sólo hay certeza del partir, lo demás es la vida.


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