hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

viernes, 31 de diciembre de 2010

Bolivia: Combatir la política proimperialista de Evo Morales

Frente Revolucionario del Pueblo

El viejo Estado terrateniente burocrático atravesó en el periodo 2000-2005 por una fuerte crisis. Ésta viene siendo superada a través de un proceso de reestructuración por el administrador de turno Evo Morales y su partido el Movimiento al Socialismo en una gestión pomposamente llamada “revolución democrático cultural”. Morales implementó políticas de conciliación con el imperialismo a través de una renegociación de contratos con las empresas de hidrocarburos, a ésta política la llamó nacionalización.
El gobierno ha dicho muchas veces que está construyendo un estado soberano, pero no hay soberanía cuando hay sometimiento al imperialismo. El gasolinazo lanzado por Evo Morales al pueblo boliviano en medio de sus fiestas de fin de año son la evidencia más concreta de este sometimiento, así lo hemos venido señalando; es también la reafirmación de que Bolivia es una semicolonia y el capitalismo burocrático que se desarrolla en el país se hace al amparo de la dominación imperialista.
El 26 de diciembre, el gobierno de Evo Morales anunció de la manera más artera, a través del vicepresidente de la República, Álvaro García Linera, el aumento del precio de la gasolina y el diesel en más de un 80% dando un verdadero golpe a la economía popular.
Esta medida ha sido justificada como necesaria, por los funcionarios del gobierno masista, debido al contrabando de carburantes a los países vecinos que está “sangrando la economía nacional”. Si bien el problema del contrabando es real y el gobierno es incapaz de resolverlo por su complicidad en él, el problema principal es otro. Evo Morales lo ha reconocido con cierta timidez, tiene que ver con la baja producción de gasolina por la poca “inversión” de las empresas transnacionales. El problema es que “no ha habido incentivo a las empresas inversionistas”, este lenguaje eufemístico significa en términos sencillos que las transnacionales no tenían los precios que querían y por eso no invertían. Ahora con el gasolinazo las empresas imperialistas duplicarán sus ingresos (de 27 dólares a 59 dólares por barril), este es el verdadero motivo del gasolinazo.
La propagandizada “nacionalización” no tiene ningún impacto en la producción de carburantes, la industrialización es pura demagogia. El viejo Estado boliviano simplemente tiene que agachar la cabeza frente a los requerimientos del imperialismo y Evo Morales como buen lacayo está cumpliendo esta función.
Morales y sus ministros tienen la desfachatez de negar que se trata de un gasolinazo, una medida fondomonetarista, sin embargo la realidad los desmiente. El peso de este paquetazo recaerá sobre las espaldas de los sectores más empobrecidos. Las medidas compensatorias al gasolinazo que anunció Morales en su mensaje al país el 29 de diciembre son de protección a la producción agroindustrial (pequeños, medianos y grandes), es decir, al agronegocio, que está destinada a la exportación; para los pequeños campesinos sólo promesas, proyectos de riego inciertos, seguro agrícola inaplicable para su economía y una promesa de “tractorización”. El campesino boliviano ya vivió la introducción de tractores venezolanos el 2006-2007, fue más una propaganda y beneficio para dirigentes masistas. El campesinado pequeño y pobre sólo tiene promesas demagógicas de que algo se verá, en el mejor de los casos, finalizando el 2011.
Para el sector urbano, Morales anunció 20% de incremento de sueldos para salud y educación, y como no podía ser de otra manera para las asesinas Fuerzas Armadas y Fuerzas Policiales. Éstas serán las más beneficiadas, en particular la oficialidad que cuenta con una serie de “incentivos” del gobierno de Evo. Qué hará el resto de la Población Económicamente Activa, que no es asalariada y representa más del 70% de la población, la promesa es crear empleos, cómo, cuándo, no se dice nada al respecto. Otra vez, los más empobrecidos soportarán el gasolinazo. ¡Y dicen que no es una medida neoliberal!
Estos ofrecimientos no pueden cubrir siquiera los aumentos en precios de productos básicos que ya se han registrado. El pasaje subió más del 50% (el gobierno autorizó 30%), algunos alimentos casi llegan al 100%, el gobierno ha subido los precios en su empresa comercializadora en un 15%. Falta ver los efectos en otros rubros debido a los nuevos fletes. El gobierno tampoco garantiza que las empresas no despidan trabajadores con el pretexto de no poder incrementar sueldos.
Más de cinco años de gobierno de Evo Morales no ha cambiado significativamente la realidad económica del país, el sueldo básico está alrededor de 95 dólares, es decir, se vive con algo de 3 dólares al día, pero un gran porcentaje de la población no gana este sueldo. Trabajos por cuenta propia, terciarizados, con rasgos de servidumbre, sin ningún tipo de beneficios y en las peores condiciones son la realidad de la mayoría de la población boliviana. Los índices de pobreza casi no han mejorado desde hace 30 años, la producción agrícola, en particular en las zonas de minifundio, sigue entregada a su suerte, mientras el gobierno fomenta la mendicidad a través de sus bonos financiados por el Banco Mundial. El sector que más se ha beneficiado con Morales ha sido el financiero, los bancos cuentan con mucho dinero que han ofrecido invertir en el gobierno. Las transnacionales también siguen teniendo buenas ganancias, en particular las transnacionales mineras que siguen trabajando con un código minero aprobado en el régimen de Sánchez de Lozada.
Nada nuevo ha anunciado el demagogo Morales el 29 de diciembre, sólo viejas promesas. Si para algo ha servido el gasolinazo es para desenmascarar la etiqueta de socialismo y revolución que el autodenominado “proceso de cambio” se endilga a cada rato con millonaria propaganda. También ha servido para desenmascarar a toda esa clientela política que oficia de dirigentes sindicales, en el entorno gubernamental a cambio de prebendas y dinero; dirigentes que trafican con los deseos del pueblo, que no dudan en engañar a sus bases y engancharlas en el proyecto gubernamental; dirigentes eternos que se han especializado en satisfacer sus apetitos personales de verdaderos gamonalillos que traicionan día a día las esperanzas del pueblo más pobre y explotado.
El gobierno del Movimiento al Socialismo profundiza el capitalismo burocrático en el país y profundiza su política de alianza con el imperialismo satisfaciendo los intereses de las empresas imperialistas. Ya no se trata de lo que el gobierno decía “queremos socios y no patrones”, esta vez Evo Morales, su partido y toda la recua de administradores que lo acompañan han mostrado la actitud más servil y proimperialista en desmedro de la población más empobrecida. También reafirma su compromiso con la gran burguesía y los terratenientes a través de su apoyo al agronegocio.
La indignación del pueblo es grande y se ha manifestado, aunque sin dirección política, de manera contundente en diferentes acciones de protesta donde llaman traidor a Evo y piden su renuncia. La lucha en contra de las medidas proimperialistas de este gobierno está al orden del día, la lucha por un mejor salario, que ahora ha sido golpeado duramente, es una necesidad urgente. Pero no debemos olvidar que la lucha económica debe estar ligada a la lucha política. Es necesario construir una línea de clase en el movimiento popular, expulsar de las filas del movimiento popular a los dirigentes traidores vendidos al gobierno, desenmascarar a los oportunistas y revisionistas que son sostén de este gobierno encargados y se encargan de justificar ideológicamente la defensa del inservible “proceso de cambio”.
El pueblo boliviano necesita construir su vanguardia para soñar con algo mucho mejor que la demagogia masista, una verdadera revolución que libere al pueblo boliviano, cree una nueva sociedad y entierre la vieja.
¡Abajo el gasolinazo proimperialista de Evo Morales!
¡Abajo los dirigentes sindicales traidores vendidos al gobierno de Evo!
¡Luchar por una verdadera línea de clase en el movimiento popular!
¡Construir el Partido para hacer la revolución!
Frente Revolucionario del Pueblo
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jueves, 30 de diciembre de 2010

Chávez, Santos y CAP

Edgar Perdomo Arzola

“Sólo los peces muertos nadan con la corriente”
Anónimo
El Presidente Juan Manuel Santos le agradececio, a su homologo de Venezuela Hugo Chávez, por entregarle a su gobierno, luego de ser capturado por fuerzas militares venezolanas un miembro (Nilson Terán Ferreira; @ Tulio) de la guerrilla colombiana.
“Es muy positivo para la relación (bilateral) y para el avance en estas coordinaciones que se vienen dando entre las Fuerzas Armadas que se produzcan hechos como estos”, declaró la canciller colombiana María Ángela Holguín.
Con los acuerdos políticos y económicos, pactados entre Hugo Chávez y Juan Manuel Santos, el gobierno venezolano ha abandonado su posición de neutralidad frente al conflicto insurrecional colombiano jugando un papel de colaboración con las fuerzas armadas colombianas en su lucha antiguerrillera. Chávez ha asegurado en declaraciones que Santos es su “nuevo y mejor amigo”. Entre los acuerdos firmados, se encuentra el de luchar en forma conjunta contra “los grupos armados ilegales”; FARC y el ELN.
Pero ante el reciente fallecimiento del Ex Presidente Carlos Andrés Pérez se ha desastado una jauría mediática y carroñera detrás de un cadáver, esto es indignante, es anti-bolivariano y anti ético. No tiene justificación alguna, que la izquierda y los medios públicos venezolanos silencien este hecho del guerrillero colombiano, a sabiendas que el gobierno colombiano es “GENOCIDA”, por humanidad abran los ojos, dejen el jalabolismo y el fanatismo extremo y el culto al líder. ¿Cómo pueden seguir, escribiendo, radiando y televisando esto? falta precisarles en relación a la muerte de CAP, que: “Perro muerto no se patea”. Hay miles de desaparecidos por el ejército colombiano y sus paramilitares… hay miles de familiares de desaparecidos esperando por esos huesos…. ¡Es terrible, pero de esto no se habla ni escribe!!!….
Colombia es el Israel de América; y el pueblo colombiano es la Palestina de América…. un pueblo sufrido, masacrado, y que sufre por la orfandad política seria. ¡Protesten contra esto!
Muchos pueden estar de acuerdo con esta medida, pero se le debió dar asilo político al combatiente del ELN y no entregarlo a Colombia; si este gobierno en verdad es de izquierda radical, pero probablemente la figura de las personas naturales y solitarias, no todo lo puede, los gobiernos muchas de las veces se parecen a las personas que tienen obligaciones laborales, compromisos, deudas, obligaciones familiares, ya que es primero el compromiso entre el deseo y la obligación.
Se escriben muchos artículos de izquierda y progresistas, lo que a mí me hace pensar que hay un corto circuito ideológico; o lo que es lo mismo: “Un falsimedia”.
El socialismo sólo puede existir en los hechos. No existe el socialismo cuando se habla en nombre de los trabajadores, pues. Eso es demagogia fascista, o democratilla. Sólo se puede hablar de socialismo cuando los trabajadores, como una clase obrera consciente y organizada, detenten el poder.
En el sistema de medios públicos venezolanos ya empezaron a silenciar crímenes del gobierno más genocida del continente: el gobierno colombiano…
Es importante que el proceso bolivariano no silencie los crímenes de estado en Colombia, porque si no se pierde la credibilidad, y se pierde la ética revolucionaria… y por ejemplo medios como Globovision cuando transmiten estos hechos; ganan en credibilidad, porque justamente nuestros medios públicos empiezan a omitir los genocidios. Es totalmente anti-bolivariano taparle los crímenes al Estado colombiano, es inhumano, es antí-ético.
Estos hechos arriba mencionados no ayuda para nada al proceso revolucionario hacia el socialismo en Venezuela, lo que hace es fortalecer a las oligarquías que dicen los Boli burgueses ultrosos combatir. Ya que es absolutamente contraproducente comercializar con la oligarquía colombiana, y entregarle revolucionarios, es contraproducente para el socialismo, y estas acciones favorecen al fascismo… Tener lógica en política es sumamente importante…
Cada quien siempre dice lo suyo y calla lo del otro. Eso es especialmente cierto en los medios de comunicación, a veces el decir todo tipo de paja y jalar bolas, se deja poco espacio a lo propio. Los medios siempre silencian lo que conviene al adversario, como arma de manipulación y dominación.
Así funciona lastimosamente la revolución bolivariana. Una ‘izquierda’, impedida de decir y criticar su propia verdad en los medios oficiales o públicos, creados con mucho esfuerzo, para publicar la verdad. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

sábado, 25 de diciembre de 2010

Bolivia: Confrontados por el neoliberalismo y unidos por la IIRSA

Gregory Beltran Valdivia

¿Qué tienen en común Jaime Paz, Goni Sánchez, Hugo Banzer y Evo Morales?
El MAS y la “derecha”: Confrontados por el neoliberalismo y unidos por la IIRSA
Después de casi 20 años de dictaduras militares Bolivia recuperó la democracia y en 1985 los organismos financieros decidieron pasar la factura imponiendo el modelo económico conocido como neoliberal. Víctor Paz Estenssoro inicio el proceso bajo el argumento de que “Bolivia se nos muere”, y le siguieron Jaime Paz Zamora (JPZ), Gonzalo Sánchez de Lozada y Hugo Banzer Suárez, quienes a su turno tuvieron que enfrentar las protestas sociales, hasta que en 2005 fue electo Evo Morales con la promesa de acabar con el neoliberalismo.
El ex presidente de Estados Unidos Richard Nixon (1969-1974) y el dictador brasileño Emilio Garrastazú Médici planificaron la construcción de una carretera que uniría el Atlántico con el Pacífico. Este secreto plan fue respaldado por todos los presidentes de la región y la banca internacional cuando en 2000 oficialmente se puso en marcha la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA).Actualmente sólo falta concluir la construcción de un puente en la selva peruana y algunos tramos para que pueda ser estrenada la ruta Interoceánica que impulsará las ganancias empresariales, sobre todo de los brasileños.
La IIRSA surgió en 2000 como un “mecanismo institucional de coordinación de acciones intergubernamentales de los doce países suramericanos, con el objetivo de construir una agenda común para impulsar proyectos de integración de infraestructura de transportes, energía y comunicaciones”, según la rimbombante declaración que se encuentra en su página web. Surgió en momentos en que el modelo económico denominado neoliberal hacía aguas por todos lados y la confrontación entre el interés empresarial y las necesidades sociales llegaban a su límite.
La IIRSA fue creación del modelo neoliberal y adoptó como padre putativo a los doce presidentes de la región, incluido el presidente indígena Evo Morales, quien hace exactamente tres años no dudó en decir ante los entonces presidentes del Brasil Lula da Silva y de Chile Michelle Bachelet su deseo de que “no solamente nos quedemos con un corredor bioceánico, sino…dos o tres corredores”. Uno se pregunta si tendrá conocimiento de la magnitud destructora que implica la construcción de un solo corredor, el costo para la “madre naturaleza” y la cantidad de ingresos que representará para las transnacionales.
Con esto, está claro que las críticas contra el modelo por el cual fue derrocado el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada (2003) resultaron ser solo una pose y que el “vivir bien” es un plan diseñado para las empresas privadas que en poquísimo tiempo podrán sacar y transportar recursos naturales y mercaderías por las venas de Latinoamérica.
Los camiones que transportan lo que fueron hermosos árboles pasan frente a nuestros ojos de forma ininterrumpida y hasta parecen reírse de los carteles que piden cuidar el medio ambiente. Hasta se los puede escuchar a los madereros (legales o ilegales) realizar contactos por sus celulares planificando el transporte de más y más camiones. Con esto se puede comprobar que la construcción del Corredor facilitará el saqueo de la madera.
El gobierno neoliberal de Hugo Banzer Suárez brindó su apoyo a la IIRSA en 2000 antes de dejar “democráticamente” el cargo; Sánchez de Lozada continúo apoyándolo hasta que fue derrocado en 2003, y actualmente el Gobierno indígena está decidido a darle continuidad, pese a que decenas de investigaciones del Foro Boliviano Sobre Medio Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE) y de otros organismos técnicos confirman que la integración caminera, aeroportuaria y férrea, así como la construcción de hidrovías, represas, plantas hidroeléctricas, gasoductos y oleoductos “impactarán negativamente” en ocho áreas protegidas, reservas y bosques bolivianos.
Entre las áreas protegidas que se verán afectadas están Pilón Lajas, el Parque Madidi, Tipnis, la Estación Biológica del Beni, la Reserva de los Chimanes Kaya-Iya, el Parque Nacional Otukis, el bosque seco chiquitano y el pantanal. “Asimismo, las aves, jaguares, osos meleneros, venados y monos, considerados como especies vulnerables, pueden llegar a desaparecer”, y ni que decir de los pueblos aislados que serán obligados, como lo fueron durante el apogeo del caucho, a ser incorporados a la “sociedad”.
Evo Morales no quiso quedarse atrás de sus predecesores (Jaime Paz, Hugo Banzer Suárez y Gonzalo Sánchez de Lozada) y el 19 de octubre de 2010, durante un encuentro con el “imperialista” presidente peruano Alan García Pérez, anunció que se concluirá el asfaltado de los 314 kilómetros restantes de la carretera Tacna – Colpa – La Paz e iniciará en el curso del primer semestre de 2011 las gestiones necesarias para el financiamiento y construcción del asfaltado de los 80 kilómetros de la carretera Nareuda – Extrema – San Lorenzo, que reducirá el tránsito de camiones brasileños hacia las costas del Pacífico como parte de la IIRSA sur.
De visita en la selva
Para conocer la magnitud de la vía interoceánica realizamos un recorrido por el Corredor Vial Interoceánico Sur Perú Brasil, la obra estrella de la IIRSA. ¿Por qué tanto interés en esta carretera de cinco mil kilómetros? Porque por primera vez atravesará el corazón mismo de la Amazonía, y para no quedar fuera de la foto, el presidente indígena Evo Morales decidió acelerar la construcción de un tramo que pasará por el departamento boliviano de Pando.
Iniciamos el recorrido en La Paz, seguimos por Perú, continuamos por un pedazo de Brasil y concluimos en Cobija (Pando). Al cabo de casi siete días de viaje y un dolor en la espalda, apreciamos en toda su magnitud el significado de la Iniciativa para la Integración Regional Suramericana que se podría resumir en una sola palabra: devastación.
Es sugestivo ver cómo se hacen realidad de forma acelerada y con tanta precisión los 510 proyectos de infraestructura de transporte, energía y comunicaciones con una inversión estimada de 74.500 millones de dólares a diciembre de 2009, según el último informe de la página web de la IIRSA. En el mes de septiembre se pudo apreciar que los obreros trabajaban en tres turnos y su jornal se extendía hasta bien entrada la noche del sábado. Se informa que aproximadamente el 74% de los 510 proyectos presenta avances significativos y a diciembre de 2009 la inversión movilizada asciende a la suma de 68.144 millones de dólares.
Al inicio del recorrido, lo primero que llama la atención son las tumbas que se encuentran a lo largo de la carretera del Corredor Interoceánico. Son las primeras víctimas de la devastación convertidas ahora en testigos mudos del desastre que le espera a la Amazonía, uno de los principales pulmones del planeta. En tan solo 30 minutos y a una velocidad de 80 kilómetros por hora contabilizamos unas 15 tumbas, con flores todavía frescas, pero nos imaginamos que en poco tiempo se marchitarán con la contaminación que representarán los 1.500 camiones que se prevé recorran diariamente esta ruta que unirá al Pacífico con el Atlántico.
Sólo falta concluir algunos tramos del Corredor, pero a todas luces se observa que la carretera está bien construida, tiene señalizaciones por todo lado y no faltó algún funcionario del Gobierno que apelando al humor peruano colocó varios carteles que dicen “cuidemos el medio ambiente, conservemos los bosques”. Son incontables las gigantografías que se instalaron a lo largo de la carretera para cumplir uno de los desafíos de la IIRSA para el período 2006-2010 que es la de “Fortalecer el proceso de Difusión de la Iniciativa”. “Antes aislamiento, ahora integración”, “Antes incertidumbre, ahora futuro”, dicen algunos de los carteles cuyo único objetivo parece ser convencer a la naturaleza que su destrucción es sinónimo de desarrollo. Los incontables campamentos ocasionales crecen a lo largo de la carretera como hongos después de la lluvia, sin planificación, sin condiciones básicas y los niños juegan peligrosamente a pocos metros de la muerte que viaja a un promedio de 100 kilómetros por hora.
Pero todo esto queda chico frente a lo que vimos y que tal vez sólo pueda compararse con el ingreso al infierno descrito por Dante Alighieri. A pocos metros de la carretera, en medio de la selva, se puede apreciar un gran vacío que actualmente es ocupado por los explotadores de oro, quienes en un radio de un kilómetro convirtieron la verde vegetación en arena y escombros; parece que aquí explotó una bomba atómica, comenta alguien que no puede creer lo que está viendo. Árboles quemados, otros simplemente quebrados a la fuerza, humo, desolación y silencio en un lugar donde probablemente hace algunos años atrás podía escucharse el ruido de la naturaleza.
Existen algunas ramas nuevas que emergen en la arena, verdes y frescas, es la naturaleza que pelea para sobrevivir, pero la incesante explotación de oro, especialmente en las riberas del río, hace que esto sea imposible y lo que es peor, a la explotación de oro se suma la prostitución, la venta indiscriminada de bebidas alcohólicas y la miseria de quienes pretenden sobrevivir en medio de la selva en una extraña mezcla de destrucción y supervivencia.
Después de observar el significado de la palabra destrucción llegamos a Puerto Maldonado-Perú, donde se encuentra la obra maestra y principal de este corredor como es el puente Billinghurst, sobre el río Madre de Dios, que unirá esta ciudad con el caserío de El Triunfo, ambos en el departamento de Madre de Dios, en el extremo sudoriental de la República de Perú.
El puente representa al gigante capitalista que se yergue sobre la Amazonía; imponente, fuerte, orgulloso, pero principalmente destructor a quien nadie ni nada lo detiene. Ni los incas ni los españoles lograron doblegar a los valerosos indígenas que defendieron sin necesidad de pólvora la Amazonía, pero ahora el “gringo” lo pudo. Marx nos recuerda en su magistral obra El Capital que los progenitores de los actuales empresarios no dudaron un instante en saquear miles de hectáreas para obtener además al ejército de obreros que requería, “la depredación de los bienes de la Iglesia, la enajenación fraudulenta de las tierras del dominio público, el saqueo de los terrenos comunales, la metamorfosis, llevada a cabo por la usurpación y el terrorismo más inhumano de la propiedad feudal y del patrimonio del clan en la moderna propiedad privada: he ahí otros tantos métodos idílicos de acumulación originaria. Con estos métodos se abrió paso a la agricultura capitalista, se incorporó el capital a la tierra y se crearon los contingentes de proletarios libres y privados de medios de vida que necesitaba la industria de las ciudades”.
La construcción del puente avanza aceleradamente y se puede afirmar que antes de fin de año tendremos la estructura metálica concluida. A sólo una cuadra de distancia se encuentra la plaza principal de Puerto Maldonado, en cuyos alrededores se trabaja a tiempo completo para modernizarla y asfaltar las calles donde hace falta, con lo cual se intentará demostrar que el Corredor es sinónimo de progreso y muchos se preguntan a qué costo.
El historiador Pablo Cingolani es uno de los convencidos de que cuando se acabe de construir y se ponga en funcionamiento el puente se habrá iniciado “la destrucción de la naturaleza y el etnocidio genocida de los pueblos originarios”, por lo que surge el grito desesperado de “o se detiene la penetración capitalista o desparecerán los pueblos indígenas y los bosques”. Está seguro de que se iniciará “el más vasto plan de recolonización capitalista de Sudamérica, de asalto a sus recursos naturales al servicio de las trasnacionales y el empresariado podrá exhibir una anhelada y primera gran victoria sobre la geografía, la naturaleza y los pueblos, inaugurando por primera vez en la historia una carretera de más de 5000 kilómetros con puentes que aguantan hasta 60 toneladas de peso y que permitirán el flujo permanente de inversiones y mercancías de un océano a otro, y la consecuente apertura irreversible del espacio amazónico al mercado mundial”.
Al finalizar el largo viaje pienso que si se construyeran e implementaran escuelas y hospitales al ritmo que tiene el proyecto IIRSA, estoy seguro que en poco tiempo acabaríamos con el analfabetismo, tendríamos una excelente atención hospitalaria y principalmente se podría reducir drásticamente, y en serio, los niveles de pobreza de la que tanto hablan los presidentes de la región que decidieron dar curso al proyecto que ya es una realidad.
* Fuente: Boletín N. 85 del Servicio de Noticias Ambientales (SENA) de Fobomade. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

Cuento de Navidad: María y José en Palestina 2010

James Petras

No había forma de encontrar trabajo, ni siquiera para un hábil carpintero.
Sin embargo, la construcción de asentamientos seguía adelante, mayoritariamente financiados por el dinero de los judíos estadounidenses, las contribuciones de los especuladores de Wall Street y los propietarios de los antros de juego.
“Menos mal”, pensó José, “que tenemos unas cuantas ovejas y olivos y que María cría unos cuantos pollos”. Pero José estaba preocupado: “Queso y aceitunas no bastan para alimentar a un niño que está creciendo. María va a dar a luz a nuestro hijo cualquier día de estos”. En sus sueños anhelaba un muchacho robusto trabajando a su lado… multiplicando los panes y los peces.
Los colonos menospreciaban a José. Rara vez asistía a la sinagoga y en las principales fiestas sagradas llegaba siempre tarde para evitar el pago del diezmo. Su sencilla casita estaba situada en una quebrada cercana a un manantial que fluía todo el año. Era el sitio ideal para cualquier expansión de asentamientos. Por eso cuando José se retrasó en el pago del impuesto sobre la propiedad, los colonos se apropiaron de su casa, desalojando por la fuerza a José y María y ofreciéndoles un billete de ida para el autobús que iba a Jerusalén.
José, nacido y criado en las áridas colinas, se defendió y ensangrentó a no pocos colonos con sus puños endurecidos por el trabajo. Pero al final tuvo que sentarse magullado en su lecho nupcial bajo el olivo, con desesperación negra.
María, mucho más joven, sentía ya los movimientos del bebé. Su hora estaba próxima.
“Tenemos que encontrar un refugio, José, tenemos que marcharnos… no es momento para venganzas”, suplicó.
José, que creía en el “ojo por ojo y diente por diente” de los profetas del Antiguo Testamento, acabó aceptando de mala gana.
Por tanto, tuvo que vender sus ovejas, pollos y otras pertenencias a un vecino árabe para comprar un carro con un burro. Lo cargó con el colchón, algunas ropas, queso, aceitunas, huevos y así se encaminaron hacia la Ciudad Santa.
El camino que debía seguir el burro era pedregoso y lleno de baches. María hacía una mueca de dolor con cada sacudida; le preocupaba que el traqueteo pudiera dañar al bebé. Pero había algo aún peor, este era el camino que forzosamente debían seguir los palestinos, con controles militares situados a cada paso. Nadie le había dicho a José que, como judío, podría haber tomado una carretera suavemente pavimentada, prohibida para los árabes.
En el primer bloqueo de carretera, José vio una larga fila de árabes esperando. Señalando a su embarazada mujer, José preguntó a los palestinos, medio en árabe, medio en hebreo, si podían adelantarles. Le abrieron paso y la pareja siguió adelante.
Un joven soldado levantó su rifle y ordenó a José y María que bajaran del carro. José descendió e hizo un gesto hacia la barriga de su esposa. El soldado soltó una risita y se volvió hacia sus camaradas: “Ese árabe viejo le ha hecho un bombo a la chica que compró por una docena de ovejas y ahora quiere un pase libre”.
José, rojo de rabia, gritó en un ronco hebreo: “Soy judío. Pero, a diferencia de vosotros… respeto a las mujeres embarazadas”.
El soldado empujó a José con su rifle y le ordenó que retrocediera: “Eres peor que un árabe, eres un judío viejo que se folla a muchachas árabes”.
María, asustada por el intercambio de exabruptos, se volvió hacia su marido y gritó: “Basta, José, o acabarán disparándote y nuestro niño se quedará huérfano”.
Con grandes dificultades, María descendió del carro. Desde la garita de guardia llegó un oficial que después llamó a una soldado: “Eh, Judi, ve a mirar qué tiene bajo el vestido, no sea que vaya cargada de bombas”.
“¿Qué pasa? ¿Ya no te gusta que te toquen?”, ladró Judith en hebreo con acento de Brooklyn. Mientras los soldados discutían, María se inclinó hacia José buscando apoyo. Finalmente, los soldados llegaron a un acuerdo.
“Súbete el vestido y ven aquí”, ordenó Judith. María palideció de vergüenza. José se enfrentó desesperado a las pistolas. Los soldados se rieron y señalaron hacia los pechos hinchados de María, bromeando acerca de un terrorista no nato con manos árabes y cerebro judío.
José y María continuaron su camino hacia la Ciudad Santa. A lo largo de todo el camino, tuvieron que ir parando con frecuencia a causa de los controles. En todas y cada una de las ocasiones tuvieron que sufrir más retrasos, más indignidades y más insultos gratuitos escupidos por sefardíes y asquenazíes, por hombres y mujeres, laicos y religiosos, todos ellos soldados del Pueblo Elegido.
Atardecía ya cuando María y José llegaron finalmente hasta el Muro. Las puertas se cerraban por la noche. María gritó de dolor: “José, siento que el niño viene ya. Por favor, haz algo, rápido”.
A José le entró el pánico. Vio las luces de un pequeño pueblo cercano y, dejando a María en el carro, corrió hasta la casa más próxima y golpeó la puerta con el puño. Una mujer palestina abrió un poco la puerta y atisbó en la oscuridad la cara agitada de José. “¿Quién eres tú? ¿Qué quieres?”.
“Soy José, un carpintero de las colinas de Hebrón. Mi mujer está a punto de dar a luz, necesito un refugio para proteger a María y al bebé”. Señalando hacia María, que se había quedado en el carro, José suplicó en su extraña mezcla de hebreo y árabe.
“Bien, hablas como un judío pero pareces árabe”, dijo la mujer palestina riendo mientras volvía con él hacia el carro.
El rostro de María estaba crispado de dolor y miedo: sus contracciones eran ya más frecuentes e intensas.
La mujer ordenó a José que metiera el carro en un establo donde guardaban las ovejas y las gallinas. Tan pronto como entraron, María gritó de dolor y la mujer palestina, a la que se había unido ahora una partera de la vecindad, ayudó rápidamente a la joven madre a tumbarse en un lecho de paja.
Así fue como el niño vino al mundo, mientras José lo observaba todo con el corazón encogido.
Y sucedió después que los pastores, al regresar de sus campos, oyeron los gritos de alegría por el nacimiento y corrieron al establo con sus rifles y leche fresca de cabra sin saber si había amigos o enemigos, judíos o árabes. Cuando entraron en el establo y vieron a la madre con el bebé, dejaron a un lado sus armas y ofrecieron la leche a María que les dio las gracias en hebreo y en árabe.
Los pastores estaban sorprendidos y maravillados: ¿Quién era esa gente extraña, una pareja de judíos pobres que venían en paz con un burro y un carro con letras árabes? Las noticias sobre el extraño nacimiento de un niño judío justo fuera del Muro en un establo palestino corrieron veloces por doquier. Muchos vecinos entraron y contemplaron a María, el bebé y José.
Mientras tanto, los soldados israelíes, equipados con lentes de visión nocturna informaron desde sus torres de vigilancia orientadas sobre la zona palestina: “Los árabes se están reuniendo justo fuera del Muro, en un establo, alumbrándose con velas”.
Las puertas que había en la parte baja de las torres de vigilancia se abrieron velozmente y varios vehículos blindados con luces brillantes, seguidos de soldados armados hasta los dientes, salieron y rodearon el establo, los aldeanos reunidos y la casa de la mujer palestina. Un altavoz aullaba: “Salid fuera con las manos en alto o empezaremos a disparar”. Todos salieron del establo junto con José, que se adelantó con las manos extendidas hacia el cielo diciendo: “Mi mujer, María, no puede cumplir vuestra orden. Está amantando al pequeño Jesús”.
Tomado de Rebelión -Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

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viernes, 24 de diciembre de 2010

Visita a la jaula de los humanos en navidad

Agradecido por el apoyo durante este año.


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miércoles, 22 de diciembre de 2010

En el Juicio Yukpa se desmorona el abogado de los ganaderos

Sociedad Homo et Natura

Varios factores conspiran en el simulado juicio contra la libertad de los tres dirigentes yukpa detenido en la Cárcel Nacional de Trujillo. Existen en el triángulo Gobierno, ganaderos y yukpa afectos al Gobierno o controlado por ganaderos de GADEMA tres fuerzas reaccionarias que pretender consumar el plan gubernamental/ganadero montado desde el martes 13 de octubre de 2009 en la Sierra de Perijá: condenar a Sabino y Alexander.
La entrada al juicio del odiador de indios Alfonso Chacín abogado de los ganaderos de Machiques y ahora de Olegario Romero Romero le dio un tinte mafioso y de violencia extrema al juicio monitoreado por el Ministro de Relaciones del Interior y Justicia y la Fiscal Nacional.
 Su burda estrategia, apoyada por el perseguidor de indios Américo Rodríguez Fiscal Nacional con pasantía por Machiques, consiste en preparar a los testigos para echarle la culpa a Sabino. Al caérseles los testigos y por tanto la estrategia ganadera, el derrotado Chacín apela a su segundo plan: negociar con los abogados Colmenares y Galindo la libertad de Olegario conjuntamente con la de Sabino colocando ahora a Alexander Fernández Fernández como el culpable de todo, al fracasar en esta delictiva y deshonrosa propuesta, denunciada públicamente por la ONG Sociedad Homo et Natura, no le quedó al abogado Chacín otro camino que apelar a su violencia ganadera.
Desde las tres últimas audiencias realizadas, la familia y Olegario mismo comienzan a mirarlo con preocupación, y es en este escenario para ocultar su incompetencia y falsas promesas a los familiares apela a su tercer plan: el culpable de todo los que está pasando es Lusbi Portillo y los familiares de Sabino.
Se inicia de inmediato las alzadas de voz y los gritos de Chacín a la defensa de Sabino y Alexander, los incumplimientos de las entregas de cuajadas y quesitos perijaneros prometidos al personal subalterno del circuito que le facilitan oportunas ayuditas, así como las amenazas de muerte y la agresividad de parte de los familiares de Olegario Romero Romero contra los familiares de Sabino y Alexander, y a personas amigas de Trujillo que les vienen acompañando en el juicio.
Muchas veces se observaba al abogado Chacín conversando con los yukpa agresivos dentro y fuera de las instalaciones del Circuito Judicial Penal de Trujillo.
La violencia llegó a tal nivel que el día lunes 6 de este mes la abogada Fresia Ypinza, asistente a la Audiencia en calidad de Veedora, tuvo que acompañar a Sub-Delegación del CICPC de Trujillo a la Antropóloga y profesora de la ULA Laura Pérez de Prada y las indígenas Lucia Romero Martínez y Zenaida Romero Martínez, esposa e hija de Sabino por amenaza de muerte por las familias de Olegario Romero Romero, Daisy González Romero (esposa), Gloria Romero (madre Romero), Asunción y Yoleida Romero Romero (hermanas) Número de la Denuncia I-640.456.
 Todo ocurrió cuando ese día al caérseles nuevamente los testigos al Abogado Chacín y a la Fiscalía se desencaja Olegario Romero Romero y amenaza de muerte a Sabino, y los familiares al salir los asistentes del juicio se le van encima a la familias de Sabino y Alexander, a la doctora Ypinza y a la profesora Laura de Prada, y a empujones tumban a su esposo el legendario Francisco Ramón Prada Barazarte.
De nuevo la violencia trató de imponerse el martes 21 de diciembre de 2010 al suspenderse por inasistencia de los testigos la penúltima Audiencia en la Sala 2 del Circuito Judicial Penal de Trujillo, no se hizo esperar los gritos de Chacín y las amenazas de muerte a la familia de Sabino y Alexander por parte de la familia de Olegario cuando pasen por el frente de la comunidad Guamopamocha caminando o en chirrinchera (camioneta de transporte) a su comunidad Chaktapa.
Hacemos un llamado a los señores ministros Tareck El Aissami y Nicia Maldonado para que comiencen a desactivar el odio inculcado directamente por ellos o a través de sus operadores yukpa de la zona a la familia de Olegario y de Antonio Romero, y a abrir una averiguación a los ganaderos de la zona del Yaza y al abogado Alfonso Chacín por pretender motivar actos de violencia a estas familias yukpa. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

martes, 21 de diciembre de 2010

Xenofobia, discriminación y genocidio silencioso

Adolfo Pérez Esquivel

Se rasgan las vestiduras, se cubren al estilo bíblico la cabeza con cenizas, (a falta de cenizas, con palabras y tinta impresa, vaciadas de contenido) y claman a los cuatro vientos las barbaridades xenofóbicas del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sobre los bolivianos, peruanos y paraguayos, a quienes les achacan los males de la ciudad y ser los ocupa de Villa Soldati.
Hay que buscar culpables externos para tapar las culpas propias, es mucho más cómodo. Bien dice el Evangelio: “antes de ver la paja en el ojo ajeno, mira la viga que tienes en el tuyo”
Los vecinos del parque Indo-Americano después de largos años de esfuerzo lograron tener sus viviendas. Hoy están enfrentados a los okupa y reclaman que los envíen de vuelta a sus países, discriminando y rechazando a otros pobres, muchos de ellos del interior del país, campesinos e indígenas que fueron expulsados de sus tierras y llegaron a la gran ciudad en búsqueda de mejores condiciones de vida.
En éste conflicto no faltan los delincuentes, que aprovechándose de la necesidad de los pobres por tener una vivienda, les vendieron tierras públicas. No faltaron los punteros políticos que manipulan las necesidades de la gente.
La toma de tierra en el Club Albariño, vuelve a los enfrentamientos entre vecinos y okupas y se suman otras en diversos partes de la ciudad, como en las vías del ferrocarril en Retiro, con el peligro que lleva la proximidad a las vías.
En ésta maravillosa y sufrida Argentina, de 40 millones de habitantes, según el reciente censo nacional, con un extenso y rico territorio, no tendría que haber problemas de viviendas y debería haber trabajo para una vida digna.
La concentración del poder y recursos de los cuales se están apropiando empresas extranjeras y empresarios inescrupulosos apoyados por el gobierno nacional y los gobernadores, acumulan más y más territorio a costa de los que menos tienen y les quitan lo poco que les queda, como a los pueblos originarios que sufren la discriminación y contra quienes se comete un genocidio silencioso. Toda esa explotación se realiza con total y absoluta impunidad.
Llegan noticias del Chaco, mueren de hambre y desnutrición los indígenas, y apenas son noticia en la agenda oficial.
En Formosa, el caso de la Comunidad Primavera del los Qom, algunos representantes están en Buenos Aires, reclamando sus derechos, no los escuchan, no quieren verlos, los tratan como “no personas”. El gobernador de Formosa explota y discrimina, es responsable de los asesinatos y xenofobia contra los pueblos originarios, lo mismo ocurre en Salta, Jujuy, Tucumán. El gobierno nacional guarda silencio cuando son sus aliados. Es hora que despierte a la realidad que vive el país y tome decisiones concretas.
En Misiones las noticias son trágicas. La muerte por hambre, desnutrición, destrucción de la biodiversidad, no son noticia para los grandes medios, ni para el gobierno. Un neonazi, Biondini, apoya a Macri, el escritor Marcos Aguinis, reclama mano dura para poner fin a los conflictos, no para resolverlos con justicia.
En pocos días los cristianos celebraremos la Navidad; cada uno desde su comprensión y creencia. Es necesario reflexionar, pensar y actuar. Debemos aprender a compartir el pan que alimenta el cuerpo y el espíritu, la necesidad que en cada hogar de la Patria Grande, de nuestra América mestiza, podamos superar y desterrar la xenofobia, la intolerancia, la discriminación.
Debemos derribar los muros que nos dividen, separan y enfrentan. Sabemos que los muros más duros de derribar son los que tenemos en la mente y el corazón. Los problemas que vive el país no se resuelven con más policías, y la llamada “seguridad”. Los desafíos son grandes y es necesaria mucha serenidad y sabiduría para saber por donde caminar.
La presidenta de la Nación, Cristina sabe que la seguridad está en que no se mueran niños de hambre, que se respete el derecho de los pueblos, que los necesitados puedan acceder a una vivienda justa. No esperemos que el gobierno de solución a todos los problemas, es necesaria la solidaridad entre nuestro pueblo, de empresarios, iglesias, organizaciones sociales.
Es cierto que existen desde el gobierno planes de viviendas populares, por ayuda mutua y esfuerzo propio, con la participación de diversos sectores sociales. Es necesario tener presente que el problema es estructural y social, que la demanda va a crecer y si no se toman medidas y políticas públicas, tanto a escala nacional como provinciales y se reclaman a los gobernadores conductas y proyectos coherentes con el bien del pueblo, los conflictos se van a agudizar. Se debe parar la expropiación de tierras y expulsión de los pobladores, se necesitan proyectos coherentes y créditos para su desarrollo.
Muchos en el país y el continente luchamos y compartimos la esperanza en los caminos de liberación. Como decía el Che: “hay que ser duro como el acero, sin perder la ternura” hasta derribar las fronteras que nos impusieron para dividir a los pueblos y lograr recuperar la soberanía.
Aquellos que discriminan, implantan la xenofobia y la discriminación, son esclavos de si mismos y del sistema de dominación; les falta dignidad y grandeza de reconocer al otro y a la otra como un igual y con los mismos derechos en la Patria Grande. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

El nacimiento de “otra política” en Venezuela

“En mi hambre mando yo”
Francisco Ferrer, “El Toto”

Lo difícil es nacer, vivir en adelante ya es más fácil.
La vivencia del hambre es una constante presente entre nosotros que sirve además como un punto desde el cual construimos una identidad común. El 27 de febrero del 89, por aquellos días del famoso “ caracazo” quienes se rebelan son los “hambrientos”, los que cargan consigo como presente y como memoria esta condición terrible del no estar seguro si mañana tendremos de qué alimentarnos. Por eso el instinto inmediato de esa fabulosa revuelta fue el saqueo del comercio alimentario e ir después por los bienes de utilidad permanente. Hecho aparentemente irracional y sin ningún sentido trascendente, un acto “antipolítico” por excelencia como dice el viejo izquierdista y novel actual de la periodística más sofisticada de la derecha Teodoro Petkoff (en realidad le sirve de argumento a toda la derecha liberal para justificar el genocidio que vino después) pero que cambió la historia de nuestro país o al menos la quebró en dos: por un lado estamos “nosotros” –en este caso los hambrientos- y por otro los “hijos de puta” -denominación acuñada por Pancho Villa a sus enemigos- que viven de nuestra hambre. El rechazo a ese furor supuestamente antipolítico ya que está despojado de toda responsabilidad por el “todo nacional” –occidental y blanquito- como de toda sumisión al contrato interclasista que nos une subliminalmente en la nación y el estado que la representa, en realidad es el desespero constante y en momentos histérico de una casta política que desde entonces no encuentra como volver a “representar” el pueblo-hambre, incluidas en estos momentos buena parte de las cúpulas chavistas que empiezan a sentir lo mismo y ven con terror cómo “el caudillo igualitario”, el “comandante-presidente-camarada Hugo Chávez” se agota en su papel de llenar el vacío de toda representación. Política o anti-política en todo caso esa clara ruptura fue la que cambió todo e inició “otro tiempo” colectivo cuyo desenlace todavía sigue estando borroso, pero a la vez absolutamente pendiente. ¿Allí nació entonces la “otra política”?. Creo que todavía no.
¿Por qué no?, si bien el hambre sirve de contexto común para reconocernos como iguales en esta maldición y en ciertos momentos de motor básico del acto de rebelión, luego hay dos maneras de responder a esta vivencia común: nos ubicamos en ella desde el resentimiento y todas las rabias alojadas en nuestra memoria, buscamos entonces su “gran vengador histórico” o hacemos de ella una causa de liberación, opción tomada por el “toto” y su gente.
Respecto a la primera respuesta: el chavismo en su fase posterior al refedemdum del 2004 (agosto, victoria de Hugo Chávez en el referendum presidencial, fin de la larga conspiración golpista de derecha comenzada a finales del 2001) siendo en su origen popular una expresión genuina de estas rabias finalmente se decide a confrontar directamente buena parte de los intereses de estas castas oligárquicas que han vivido “de nuestra hambre”. Deja de lado cualquier ponderación dialogante con estos “hijos de puta” y se lanza por una línea de radicalización política e ideológica que dura hasta el día de hoy, por supuesto comandada de manera personal y única por el presidente. Se concreta tanto en una retórica diaria antiimperialista y anticapitalista, como en una política fundamentalmente de expropiación legal de tierras, fábricas y empresas que neurotiza por completo a la vieja burguesía y buena parte de las clases medias. Digamos que es por esta vía que el hambre encuentra finalmente su gran vocero y vengador, pero a su vez el vocero construye la ilusión de poder establecer desde su liderazgo una relación perfecta gobierno-poder popular –en sus palabras- que es acogida militantemente por buena parte de las bases populares organizadas aunque a la final termina por convertirse en una situación por demás de perversa. Más allá de todo voluntarismo jacobino y “socialista” por parte del líder, un movimiento popular administrado es utilizado de marco de apoyo para la creación de un proyecto republicano corporativo, burocrático y militarizado, sostenido en la renta petrolera y un capitalismo de estado que va creando como es natural su propia “boliburguesía” como la llaman, además de una gangrena de corrupción e ineficiencia que presagia su irreversible decadencia. Hecho que ya se adelanta cuando vemos como las cúpulas chavistas van perdiendo la mayoría electoral en todas las grandes ciudades con el repliegue de sus bases tradicionales principalmente hacia la abstención. El hambre hecha solo rabia, convertida después en un discurso rencoroso y victimista, termina confundida y sin política pública que no sea guardar la esperanza respecto a la lealtad y capacidad final de su gigantesco vocero y presidente. Los que no sucumben en el oportunismo político y la corrupción o ante la desmoralización que esta situación crea inevitablemente y por tanto a su retiro completo del “nosotros-rebelde” nacido en el 89, intentan una desesperada respuesta desde abajo que ataque el saboteo permanente de de “la corrupción y la burocracia”, tratando de renovar, esta vez “desde abajo”, la intención de forjar la alianza perfecta ahora entre pueblo y presidente que enfrente el aparato de estado, en concreto, la “derecha roja”, los “quita-columnas”, etc. Obviamente, aunque la extensa discursiva presidencial se acomode para responder positivamente a estos fuertes y cada vez más duros reclamos, los hechos nos develan la inmensa ilusión, yo diría hasta fantasía colectiva, en que está envuelto todo esto. Es la impotencia profunda consciente o no que esconden tanto las promesas presidenciales como el idealismo de “los de abajo”. Aquí el “hambre” queda atrapada dentro de sus propias limitantes y por pedazos y mucha tristeza comienza reconocer sus fantasías por lo cual deduce en sus diálogos casi clandestinos que no nos queda otro camino que la preparación silenciosa para una pronta confrontación violenta con los “hijos de puta” que vuelven a tomar puestos de poder importantes y hasta podrían ganar las elecciones presidenciales del 2012. Dentro de esta línea, para sintetizar, la lucha de clases por supuesto que tiende a agudizarse, pero esto por sí solo no basta. La ausencia dentro de muchos de los polos más nobles de lucha de “otra política”, contraria a los tiempos, expectativas y modelos representativos del orden burgués ya globalizado, va acorralando esperanzas o minimizándolas a la defensa a ultranza de los derechos y espacios ganados dentro del tiempo de la “revolución bolivariana”. Una opción así, sin política y estrategia propia, sin su “gran vengador” instalado en el poder, también con miedo digo que es muy fácil que esté destinada al fracaso en esta guerra.
Sin embargo, dentro de este amplio cortejo del hambre desde hace algunos años comienzan a oírse ecos distintos provenientes de un alma libertaria jamás desaparecida dentro de las bases populares. Es desde el interno de ese mismo proceso donde se ha tenido que enfrentar por igual una derecha rancia y cada vez más reaccionaria como el saboteo burocrático, donde de repente aparecen frases convertidas en lemas colectivos y finalmente en puntos de identidad común que subvierten las racionalidades políticas dominantes y abren camino hacia lo que ciertamente podría ser una “otra política”. Son sus verdaderos puntos de nacimiento al interno de un país y un proceso histórico determinado en forma tajante por la ruptura producida por la rebelión del 27 de febrero. Fuera de él no solo es imposible cualquier alternativa sino parte de un vanguardismo inútil y prepotente que nunca le faltan actores y propagadores. Con esta frase de “el toto”, repetida por él una y otra vez y con todo orgullo: “en mi hambre mando yo”, se va constituyendo en Maracaibo una columna de combate dentro del movimiento popular que no acepta mando externo a su propio proceso de liberación. Perdidos muchos entre mil confusiones y dudas, sin embargo la claridad de un postulado que invita, primero a dignificar plenamente nuestra condición de “hambrientos” y luego convertir esa misma hambre no en una rabia lastimosa y vengativa sino en un “hambre de autonomía y poder”, expresada de manera agitadora por un genuino batallador de la calle, termina creando movimiento y puntos inmediatos de encuentro con un potencial político enorme. Si “en mi hambre mando yo” entonces “no vengas a venderme los paraísos de mi felicidad, ni siquiera te pido que soluciones mis duras necesidades”. En primer lugar porque este es un problema “nuestro” ya que así nos definimos “en hombres y mujeres que hemos tomado el mando sobre nuestra propia condición y destino” y luego en generadores de la “ciencia necesaria” donde no exista ninguna necesidad de profetas y revolucionarios con saberes acabados y proyectos luminosos de liberación que en realidad, mucho más temprano que tarde, se convierten en una casta que se revierte contra nosotros mismos. Con “el toto” comienza a nacer un “nosotros”, una comunidad de afecto y combate, que en primer lugar se establece como una “comunidad de iguales”, aunque sea en su hambre, pero un hambre que es punto de partida para despojarse de las fantasías caudillescas y la ideología del “estado socialista” en que se revuelca gran parte del movimiento popular y el izquierdismo chavista. Si viene la guerra contra todo el ampliado mundo de “hijos de putas” con uniformes de estado o corbatas de la patronal nacional e imperial, pues guerra será. Pero esta ya no es una guerra desesperada y reconocida desde la frustración y la tristeza, es el desenlace inevitable de un proceso que apenas comienza a cubrir sus primeros ciclos de aprendizaje, pero donde estamos obligados a ir generando las bases de “una república nuestra y autogobernante” descifrada a partir de cúmulo de saberes que van componiendo una verdadera “razón de todos”.
Una de las cosas que facilita este lema de “el toto” al definir y darle vida a un sujeto político “que manda en su hambre”, es efectivamente el nacimiento de una nueva militancia que empieza a reconocerse desde lo que puede ser “otra política”, es decir, otros parámetros políticos desde donde se asuma la construcción y la lucha revolucionaria. Para un “nosotros” naciente en la práctica de “otra política” lo importante por los momentos es que empiezan a generarse expectativas militantes que desechan la vieja angustia de medir la pertinencia de un proyecto político a partir de los esquemas de mando preestablecidos por la lógica del poder constituido para ser sustituida por un constructo abierto y organizado sobre sus propios tejidos orgánicos que son a su vez la medida de su propio poder. Es decir, donde no valemos por la capacidad de dominio sobre la realidad que acumulemos sino por nuestra capacidad de forjar “otra realidad” completamente distinta, independientemente de las contaminaciones y contradicciones históricas que carga consigo y por tanto las transiciones, las jugadas tácticas y procesos de crecimiento que ha de vivir. Son realidades de lucha pero a la vez alegres e igualitarias que parecen dispuestas a esperar que una nueva ciencia y un nuevo saber insurgentes sigan desarrollándose y sepan ayudar a triunfar definitivamente sobre el decadente mundo que administra el mando capitalista y todos sus hijos naturales, empezando por la máquina de estado. No estamos rindiéndole cuenta a nadie que no sea la base popular a la cual nos debemos y menos a estas doctrinas, hijas del stalinismo o cual sea su campo doctrinario, que sencillamente ya no sirven para nada…por ese lado es si se quiere una divina sensación de liberación militante, gracias entre otras muchas a la ofrenda espiritual que nos regala “el toto” y mucho más allá de él el espíritu colectivo que se desempeña desde el hambre como definición de igualdad y deseo de liberación.

Más allá de nuestra hambre, la clase obrera que ya no se asume como tal
¿Y cómo llega a nacer una “otra política” cuando ya no solo es el hambre sino la explotación la condición común?. Percibimos que cualquier “otra política” nace en el medio de una explosión –o una tendencia explosiva- inesperada en el seno de una situación que parecía estar bajo absoluto control de los “hijos de puta”. En otras palabras, ella misma es una especie de acontecimiento en el medio de una manifestación de rebeldía que como todas ellas tienen el gran problema de no saber que hacer “el día después” ni proyecto para ello. Se manifiesta como “presencia” de un sujeto que nace allí mismo, en ese tiempo de rebeldía y deseo emancipador donde una nueva verdad aparece, tomando las enseñanzas del amigo y maestro argentino Raul Carderias. Pero al mismo tiempo esta visión compartida de lo que es la producción de un sujeto que se expresa desde “otra política” a nuestro parecer debe ir acompañada por un reconocimiento de la inmensa importancia del problema de la identidad, del ¿quiénes somos? y con ello el asunto clave del cómo nos definimos a nosotros mismos en medio de estas convulsionadas historias. Es la lección entre otros de “el toto”. Notamos que la misma prioridad dada al hecho mismo, al acto insurgente como manifestación primaria del sujeto político emancipador tiene la identidad producida en ese mismo proceso que le sirvió de motor libertario y punto de partida para la construcción de una visión posible del “día después”, es decir, del proyecto emancipador.
Precisamente alrededor de este asunto de la presencia y la identidad, desde el marco de la explotación del trabajo, quisiera comentar algunos hechos que desde mi experiencia militante han servido como punto de partida para empezar a reconocernos partícipes de algo que al menos se sienta como la práctica de “otra política” aquí en esta tierra venezolana al interno de la clase trabajadora; es en definitiva un pequeño relato de lo que espero sea una de sus tantas actas de nacimiento.
Digamos por comenzar: mucho, en contra y a favor, desde el amplio mundo izquierdista se ha dicho alrededor del chavismo o de ese fenómeno político que significa la llegada al poder de Hugo Chávez y con él de la “revolución bolivariana”. De eso ya hemos hablado algo. Sin embargo muy poco se ha dicho respecto a las rebeldías interiores que subyacen a este tiempo de la “revolución bolivariana” que rompen precisamente con los referentes comunes del que solo lee políticamente una realidad llamada “Venezuela” desde los escenarios mediáticos dominantes. Una de estas cosas que se salen del molde interpretativo tiene que ver con la aparición de una tendencia dentro de una clase trabajadora que hizo suyo en estos últimos tiempos el dispositivo retórico chavista –hoy socialista- convirtiéndose a la final en un “agente salvaje” del mismo, tomando y ocupando empresas, exigiendo el control obrero sobre las mismas, pero al mismo tiempo construyendo una nueva identidad de sí misma; hecho que a la final se manifestó imprescindible.
Sucede que en una pequeña ciudad llamada Cumanacoa situada al oriente costero del país es tomada una central azucarera por parte de tres centenares de trabajadores. Después de duros nueve meses de toma el estado reconoce el hecho y comienza un conjunto de negociaciones tanto con los trabajadores como empresarios. De parte de estos últimos lo único que exigieron fue el pago por los restos de una fábrica en situación de completa obsolecencia técnica. Imaginamos que la burocracia habrá negociado sobre “beneficios comunes” como es muy natural en estas tierras, de hecho estos desaparecen de la escena. Luego empieza la negociación con los trabajadores, pero en medio de esta sucede algo que rompe con lo previsto y sitúa el problema en un nivel que terminó enredado en un conflicto realmente emblemático para toda la clase trabajadora del norte oriental del país. En una asamblea de trabajadores donde me encontraba presente se discute la formación de un Consejo de Trabajadores que asuma la negociación con el gobierno. Tomo la palabra y me refiero al hecho repitiendo una y otra vez el papel de la “clase obrera” en esta historia, jugando si se quiere el clásico papelito de la vanguardia iluminada. Pero de repente se para uno de los trabajadores presentes y me quita la palabra. Notablemente molesto me recuerda que por favor no me siga refiriéndome a ellos como “obreros”, que ellos ya no son obreros, son: “trabajadores asociados libremente”. En otras palabras ya no se consideran los obreros de nadie, su nueva condición responde a una definición de sí mismos que los obliga a liberarse de toda relación de sumisión. Y esto tiene una consecuencia muy concreta porque según el compañero si ya no son obreros, entonces ya no le van a trabajar para nadie, no aceptan ser contratados por ningún patrón que asuma el mando sobre su trabajo, ellos se contratarán a sí mismos comenzado lo que llamaba Negri un proceso de autovaloración del trabajo.
Esta simple definición de sí mismos termina creando una “nueva subjetividad política” en ellos que sirve de punto de partida para una confrontación con el estado-patrón que dura hasta los días de hoy. Estamos hablando de más de dos años de confrontación sin ningún arreglo definitivo pero donde nace un poder, o si se quiere “una política”, que desmorona la estrategia de estado de convertirse en el nuevo patrón de una fuerza de trabajo que ha tomado en sus manos y con su lucha unos determinados medios de producción. Sin formalidad de arreglo sin embargo el estado no le queda otro camino que aceptar la situación desembolsando los capitales y recursos necesarios para reemprender un proceso de producción bajo control casi absoluto de los trabajadores. Espera por supuesto mejores momentos para retomar el control perdido, eso ya lo veremos. Sin embargo, mal que bien se llega finalmente a una frágil situación de “equivalencia de poderes” entre estado y trabajadores que desdibuja por completo la típica maniobra de cooptación y explotación de la plusvalía política producida por los trabajadores y el pueblo en sus procesos de lucha.
No obstante esto no se queda allí, desde entonces para acá, en estos dos años por lo menos se han tomado ocho nuevas fábricas en la región que involucran a unos cuatro mil trabajadores donde una y otra vez se repite el mismo fenómeno, no siempre con igual fuerza y la misma suerte para el proceso emancipatorio de la clase obrera en la región. Nace en todo caso, aquí también, “otra política” ligada a un clásico contexto obrero donde mueren las viejas retóricas socialistas, empieza a quebrarse el proyecto corporativo de estado promovido por las cúpulas altas del chavismo, generándose subterráneamente “otro proceso revolucionario” anclado en los valores del autogobierno pleno de los colectivos sociales que han asumido el reto revolucionario desde una manera insólita y “salvaje”.
Más allá aún esta misma situación podríamos verla repetida en fenómenos que avanzan en estos momentos como es el caso del logro del control operativo de la recolección de la basura de Caracas por parte de centrales cooperativas en combinación con trabajadores que han tomado las principales empresas recolectoras, antes en manos de mafias transnacionales o personajes claves de la cúpula chavista. O incluso en partes importantes del movimiento indígena del occidente del país que se han negado a ser “víctimas” de nada (tradicional postura que asumen las comunidades manejadas desde las oficinas de gobierno o las cruzadas religiosas) y se asumen plenamente como “comunidades de su tierra y con derecho a ella” como ya veremos más adelante.
De cualquier forma, dentro de un plano donde ya no solo estamos enfrascados en alimentar niveles de autonomía y dignidad populares indispensables a un proceso emancipador sino que nos metemos dentro del cuadro estructural y material del mismo, es decir, aparecen los escenarios de rebelión posible dentro del sistema de relaciones de producción, nos encontramos al igual que en Maracaibo y los movimientos de calle “al mando de su hambre” con una clase trabajadora que pelea concretamente por el poder de los medios de producción. Todas las regiones del país están llenas de “asaltos” contra la propiedad privada de los medios de producción que ahora se convierten en confrontación cada vez más abierta contra la patronal tecnocrática de estado, al interno de una lucha que va a la par de la decadencia y legitimidad política de las cúpulas burocráticas y representativas identificadas con el chavismo y el PSUV. Cúpulas que se dividen ellas mismas en dos partes: una que se derechiza y opta por la represión y la criminalización de las luchas populares, otra que intenta “montarse sobre la ola” y acomodar su política a la línea difundida por el mismo presidente del “control obrero”, pero encerrada dentro de una maquinaria de estado que si algo delata es nuevamente la fantasía y el sueño ideológico en que están atrapadas. Los mismos trabajadores también viven su propio proceso contradictorio pero menos fantasioso. Ellos también se dividen entre quienes siguen apegados a la conquista de sus reivindicaciones o al menos el pago de todas las deudas y derechos no cancelados, hasta piden la presencia de una patronal responsable y no “tercerizante” del trabajo que los rebaje a la condición de simples contratados, otra parte da el “salto revolucionario” de la exigencia del control obrero.
Y es allí donde hemos aprendido a reconocer dos cosas básicas: primero que este último “salto” depende originalmente de la capacidad por parte de la clase de negarse como obreros y exigir la administración directa del contrato laboral. Es el punto de defición. A partir de ahí comienza a profundizarse el deseo liberador por abarcar el control total del proceso de producción, acabando con los sistemas constituidos de división despótica del trabajo, e ir acercándose a la idea de un “plan industrial” que desmantele la doctrina de la “planificación central” de estado y se vaya creando una ciencia de la “planificación en flujo” que pueda ir destrozando como el huracán pero al mismo tiempo creando en el plano de la producción vida nueva como el vientre materno. Y la segunda tiene que ver con las limitantes desde este mismo impulso libertario desde el momento que no ve otra cosa que medios y relaciones de producción, por tomar, por crear. Atadura clásica de todos los “obrerismos” y “socialismos científicos” que convirtieron el marxismo en una nueva metafísica esencialista y dejaron de ver el mundo desde sus transformaciones y desgarraduras materiales. Al menos a nosotros nos faltaba esta experiencia de diez años “revolucionarios” para darnos cuenta hasta que punto toda “otra política”, además del problema de la constitución comunidad popular y el cambio de las relaciones de producción se encuentra finalmente con el dilema de la “liberación territorial”. En definitiva con la obligación de ir pensándose y haciéndose a partir de una “otra visión” de totalidad donde ella misma se descubre y fabrica al mismo paso de los procesos de liberación territoriales.

Sabino marca el camino: el reto territorial de la “otra política”
En Caracas o en oriente, se avanza mientras los movimientos indígenas en resistencia son acorralados, reprimidos y fragmentados, aunque mucho más vivos y trascendentes de lo que aparenta. El proceso conjunto en ese sentido es muy desigual y combinado como diría Trotsky. Lo cierto es que manifestaciones importantes de resistencia cercanas todas o en medio de la generación de actos de rebeldía mayores, hacen presencia, se dan una identidad y cambian la vieja angustia de la “toma” o la participación en “el poder” por la generación de un constructo colectivo poderoso y constituyente que al menos imponga al estado una situación de “equivalencia de poderes” permitiendo el nacimiento de una nueva realidad política que abre el futuro.
Falta en todo caso un criterio para abordar algo que no podemos despachar (muy “posmodernamente” por cierto) por considerarlo parte de los desechos que dejan los viejos legados –supuestamente fracasados- del materialismo histórico y el movimiento comunista respecto a la “visión de totalidad”. Por el contrario, lo vivido y pensado nos deja el convencimiento que cualquier conocimiento que se vaya construyendo desde la práctica de “otra política”, cobra fortaleza en la medida en que va palpando y visualizando esa “otra totalidad” que ya no es solo un asunto metodológico y de “lógica dialéctica” de análisis, sino un conjunto posible de “otras realidades” que en la medida en que vemos como se integran materialmente y cobran significado político, es decir, se convierten en “carta de lucha” de un sujeto que se hace presente, aparece una visión de conjunto que nos sitúa dentro de una “totalidad en potencia”, si me es permitido el término. Precisamente es aquí donde aparece la importancia de las luchas de liberación territorial fuera de todo localismo y vistas más bien como el punto de partida de una construcción de totalidad que “no es la suma de partes territoriales liberadas” sino un proceso integrativo del todo de las conquistas revolucionarias desde la base que va llenando de riqueza la realidad, develando nuevas complejidades y produciendo lo que podría acercarse a una idea de “otra república” abierta y sin fronteras, en nuestro lenguaje “nuestramericana”.
Al respecto y retomando el tema indígena, prefiero concentrarme en la inmensa significación de la lucha emprendida por el cacique Sabino en su confrontación contra poderes locales-ganaderos, transnacionales y militares, en función de los derechos de su pueblo a la territorialidad ancestral despojada por las sucesivas conquistas coloniales o colonizantes hasta los tiempos de hoy. Sin entrar en mayores detalles, simplemente aclarando que el cacique Sabino, en estos momentos preso en la cárcel de Trujillo por acusación de asesinato y rebelión contra el estado, simboliza una encrucijada clave dentro de una conciencia colectiva que redescubre el problema de la tierra, de “nuestra tierra” como un punto central al proceso de liberación, situada esta vez mucho más allá de las tradicionales consignas nacionalistas y antiimperialistas condensadas en las políticas de “liberación nacional”. Está preso, sometido al odio muy particular de algunos ministros de gobierno que han visto en él y sus movimientos aliados un verdadero peligro para el estado, sus intereses y compromisos particulares, quizás con toda razón (no faltando por supuesto las esperadas acusaciones de contrarevolucionarios, agentes de la CIA, etc).
Efectivamente Sabino y el pueblo Yukpa que lo acompaña, en una lucha directa y frontal ha puesto sobre el tapete la imposibilidad de forjar un proceso de liberación real que no sólo “descriollice” la sociedad y el “nosotros rebelde”, es decir, aprenda a verse a partir de su propia historia y presente indígena, sino que además vea en el legado indígena en su lucha por los estados “plurinacionales” y el derecho a la territorialidad, un punto de partida desde el cual podamos ir fabricando una totalidad que adverse radicalmente las herencias y dominio del sistema capitalista. Es una muestra humilde de lo mismo que nos viene enseñando por ejemplo el pueblo mapuche en Chile y su lucha frontal contra el estado represivo, colonial y neoliberal chileno. En un lenguaje muy directo y lleno de la autenticidad que lo caracteriza, Sabino –y si se quiere el conjunto del movimiento indígena en resistencia- nos deja ver que “la tierra”, aquello que se expresa como “pachamama”, supone una “visión de mundo”, una cosmogonía, una insurgencia cultural y una propuesta de propiedad común, modelos de producción alternativos y relaciones humanas dentro de ellos, que se convierten en un contenido básico, ya de corte programático, para cualquier “otra política”. Es precisamente desde esta riqueza de contenidos donde descubrimos una totalidad naciente, podríamos decir “nuestramericana” por darle amplia y abierta territorialidad, que no ha podido abarcar ni el movimiento popular urbano ni el movimiento de trabajadores por el mismo cuadro opresivo y cultural en que viven. En todo caso, aporta a ellos ese punto de ruptura profunda donde nos disponemos a abrazar “el todo de nuestra tierra” y hacerla completamente “nuestra” en la disposición de ver en ella no solamente un problema de poder y control sino ese mundo autogobernante y comunista -si no molesta el término- naciente que nos marca el verdadero camino revolucionario dentro de un ciclo de tiempo que rompe todas las lógicas de la “angustia de la conservación o ganancia representativa” y en general las dinámicas burguesas de la política.
Por tomar otra vez ejemplos de la experiencia, esta vez por lo que supone esta inmensa encrucijada que simboliza el cacique Sabino, en una ocasión, luego de la toma del Tribunal Supremo de Justicia por parte de comunidades Yukpas identificadas con la causa de Sabino y del fracaso de su cometido ya que el tribunal negó el derecho de los caciques Yukpas presos a ser juzgados por tribunales propios, es decir, indígenas, su hijo “Sabinito” –muchacho de 21 años- en una rueda de prensa final dice en sus palabras lo siguiente: “si el gobierno no nos apoya pues entonces nosotros tampoco apoyaremos al gobierno, asumimos todo el riesgo de esto y nos defenderemos solos como siempre lo hemos hecho”. Al menos de mi parte jamás había oído una frase igual y tan clara en todos estos años “revolucionarios” por ningún actor del movimiento popular. Todas estas comunidades indígenas han apoyado al gobierno bolivariano y en general “el proceso” como decimos. Es la misma situación tanto de “el toto”, de los compañeros trabajadores de Cumanacoa, como innumerables versiones rebeldes de este proceso. Pero ninguno, a mi conocimiento, ha sido capaz de poner el punto político con tanta claridad y elevar esa meta de la “equivalencia de poderes” a un condicionamiento explícito de apoyo sobre el principio libertario del “apoyo mutuo” de manera tan valiente y lucida. Obviamente esta declaración solo es posible si ya se vive tanto en el compromiso liberador que nos junta a todos desde hace más de veinte años de ruptura como al mismo tiempo desde una “visión de mundo” donde la totalidad ya no se expresa políticamente en el estado, mucho menos en el simbolismo de sus líderes y caudillos, sino en “lo que somos” como pueblo que asume su propia lucha, la hace acto, palabra y proyecto de vida. El estado quedó abajo, abajo en prioridad también quedan las relaciones eventuales, tácticas o estratégicas, que podamos hacer con actores involucrados en él. Y por encima estamos ese “nosotros” naciente y expansivo, al parecer preparado para la fragua de una “otra política” y “otro proyecto de vida” en la medida en que las luchas por la liberación territorial vayan ganando espacio y hegemonía. Aquí la exigencia por el reconocimiento de la “equivalencia de poderes” llega al máximo de su tensión e importancia en este momento histórico aunque tengamos que admitir que la victoria en este punto no está fácil. Sea lo que sea hay una pelea territorial y de contenidos de una nueva vida común que ya se desplaza desde la resistencia indígena hacia una inmensa cantidad de colectivos de base y que ahora veremos agudizarse con la formación de “las comunas” donde naturalmente por razón de ser el estado buscará incorporarlas corporativamente a su maquinaria de control político y social.
Ya por terminar, constatamos que en la dignidad de asumir plenamente nuestra condición “hambrienta”, en las presencias e identidades libres de sumisión que se han manifestado dentro del movimiento obrero y de trabajadores, en la visión territorial y de totalidad alterna que nos enseña la resistencia indígena propia, entre tantas otras, se constata con mucha alegría el nacimiento entre nosotros de “otra política” y por tanto de otra estrategia y otra vivencia militante. En efecto, ver posible esto nos demuestra la posibilidad concreta de “otra política”, entendiendo que todos estos gobiernos progresistas dentro del contexto nuestramericano si han servido para algo es para reconocer por obligación de origen derechos y libertades que han sido básicas en la maduración de un ciclo político vivido desde las bases populares cuyo tiempo de expansión se visualiza largo pero que está dejando enseñanzas claves para el proceso de liberación conjunto. Por la misma corrosión interna que van teniendo estos gobiernos y que se manifiesta en Venezuela en la imposibilidad de dirigir cualquier proceso revolucionario que no termine en un triste proyecto de estado burocrático y con sentido corporativo –una clásica visión de empresa dirigente- además cada vez más sometido a la lógica que le impone el capitalismo global, es evidente que la supervivencia o no de ese “otro ciclo político” ya no puede depender de ellos, sino de las fuerzas propias. Estamos obligados a desarrollar estrategias de “liberación territorial” que puedan afianzar como decíamos nuevas presencias e identidades sobre espacios sociales y territoriales cada vez mayores que si en algún momento les toque enfrentar gobiernos de signo abiertamente reaccionario estén preparadas para hacerlo. Lo que cambia son las intensidades y los modos de lucha, más no la posibilidad misma. Una “república autogobernante y nuestramericana” como decíamos por acá, de todas formas pareciera que empieza a constituirse, haciendo cada vez más necesaria que las ideas y las ciencias necesarias para la creación cualquier “otra política” ligada a su proceso constitutivo se desarrollen y transmitan en un amplio terreno de diálogo de experiencias, siendo capaces de asumir plenamente el duro tiempo que se avecina.
Roland Denis
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lunes, 20 de diciembre de 2010

El boom del Coltán y el exterminio de los pueblos indígena

Linda Manaka Infante

En días recientes mucho se ha escrito en relación a este mineral estratégico localizado al sur de Venezuela. El coltán en Territorio Venezolano se encuentra en el estado Amazonas y la parte oeste del estado Bolívar. Allí habitan los pueblos indígenas Baniva, Piaroa, Yekuana y Jivi.
La relación de estos pueblos indígenas con sus tierras y territorios tradicionales constituye, una parte fundamental de su identidad y espiritualidad y está profundamente arraigada en su cultura y en su historia. Estos pueblos indígenas también son profundamente conscientes de la relación existente entre las consecuencias ambientales de diversos tipos de desarrollo en sus tierras y las consecuencias ambientales y las posteriores repercusiones para la salud de sus pueblos.
A través de su profunda comprensión de la tierra y su conexión con ella, las comunidades indígenas han administrado su entorno en forma sostenible durante generaciones. A su vez, la flora, la fauna y otros recursos disponibles en las tierras y territorios indígenas les han proporcionado sus medios de vida y han nutrido a sus comunidades.
En estas comunidades, se vive de la agricultura, la caza, la pesca, la cestería. Para cazar realizan un viaje de 7 días. La Comunidad selecciona lo que consume, y así no destruye los recursos naturales. Las tierras son trabajadas por toda la Comunidad. Nadie es individualmente dueño de la tierra, los derechos de propiedad son colectivos. Si la persona no pertenece a la Comunidad no puede explotar la tierra. Aquí nadie se concibe a sí mismo sin su territorio, ya que los indígenas tienen un arraigo con el territorio que va más allá de la concepción material de las cosas, partiendo de lo espiritual consideran a sus mayores con admirable veneración, de igual manera lo son sus sitios ceremoniales, lugares sagrados como la misma tierra a quien llaman MADRE.
Es al mismo tiempo, un territorio con histórica ausencia estatal, víctimas de garimpeiros, grupos armados, hasta masacres y agentes exógenos de toda índole que frecuentemente arremeten contra ellos, uno de los principales peligros contra la existencia misma de quienes han vivido allí desde tiempos milenarios, es precisamente el pecado de vivir en territorios con recursos naturales, sobre todo del llamado “oro azul”, que sin exagerar es más valioso que el oro negro, el oro blanco y el amarillo.
En una visión intercultural de la territorialidad indígena, como la establecida en el ordenamiento jurídico venezolano, los pueblos indígenas son propietarios de sus territorios y de los recursos naturales que en ellos se encuentren. La Seguridad Territorial indígena es una obligación reconocida por el Estado venezolano a nivel constitucional y legal. Así, el artículo 119 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) señala lo siguiente:
“El Estado reconocerá la existencia de los pueblos y comunidades indígenas (…) así como su hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ancestralmente y tradicionalmente ocupan y que son necesarias para desarrollar y garantizar sus formas de vida. Corresponderá al Ejecutivo Nacional, con la participación de los pueblos indígenas, demarcar y garantizar el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras, las cuales serán inalienables, imprescriptibles, inembargables e intransferibles de acuerdo a lo establecido en esta Constitución y la ley”.
Del igual modo, el Estado venezolano suscribió el Convenio Nº 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas, que reconoce la Autonomía territorial indígena; y promulgó la Ley de Demarcación y Garantía del Hábitat y Tierras Indígenas (LDGHTI) y la Ley Orgánica de Pueblos y comunidades Indígenas (LOPCI), que establece lineamientos procedimentales para llevar a cabo la demarcación de Tierras y Territorios indígenas en Venezuela.
Más aún, la garantía de efectiva protección de la Territorialidad indígena -establecida en el Convenio Nº 169- supone una protección real y en la práctica, y no solamente una protección legal. Por ello, la obligación primaria del Estado es la de garantizar la demarcación territorial indígena, la cual realizará el Ejecutivo, por órgano de la Comisión Nacional de Demarcación (cuya Secretaria Ejecutiva está adscrita al Ministerio del Ambiente).
Simultáneamente, como garantía de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, el Estado está en la obligación de abstenerse o de impedir cualquier intervención exógena en los territorios y tierras indígenas aún no demarcadas ni tituladas. Según los Datos del Censo Indígena Oficial (INE, año 2001), existen en Venezuela 35 Pueblos Indígenas, que hacen parte de 2.054 comunidades, que hacen un total de 534.816 habitantes indígenas del país. Hasta ahora el Gobierno Nacional sólo ha entregado a las Comunidades Indígenas 21 Títulos de propiedad colectiva sobre sus Tierras, cifra la cual representa el 1,02 % del Total de Comunidades existentes.
En consecuencia, en la práctica no se encuentra totalmente garantizada en Venezuela la Seguridad Territorial para los Pueblos Indígenas, lo cual supondría la garantía estatal de su permanencia pacífica y auto-desarrollo, en el espacio histórica y culturalmente identificado como propio.
Un mineral “estratégico” ubicado en territorio indígena, con la intervención de terceros que explotan ilegalmente el coltán, no sólo impide a los indígenas la permanencia pacífica en su territorio, sino que además genera todo tipo de problemas que afectan principalmente a estos pueblos, como son; la proliferación de enfermedades, la emergencia de nuevas figuras de poder y autoridad que chocan culturalmente con las autoridades tradicionales indígenas, reclutamiento de niños soldados, situación de semi-esclavitud para las mujeres indígenas, entre tantos otros flagelos igualmente graves.
Ante todo ello, y a pesar que el tema adquiere relevancia en los medios de comunicación en días recientes, es un problema que data desde tiempo atrás. El pueblo Baniva a través de la Asociación de Pueblos Indígenas de Venezuela APIVEN desde 2006, ha acudido ante la Comisión de Demarcación a los fines de titular su territorio de conformidad con la ley, han transcurrido más de cuatro (04) años sin recibir respuesta alguna. También elevaron petición ante la Gobernación del estado Amazonas, a los fines de solicitar su intervención para la implementación de la demarcación y titulación prevista en la ley, y su actuación ante la presencia de grupos que explotan ilegalmente el coltán en las comunidades del Eje Carretero Norte de Puerto Ayacucho, de ello tampoco se obtuvo respuesta.
Acciones de protesta de la mano de etnias hermanas (yukpas, barís, entre otros) para exigir la efectiva demarcación y titulación de nuestras tierras, sin embargo, insisten en tratar de invisibilizar las luchas.
Es el caso que desde el año 2009 se han realizado actividades de exploración sobre la existencia de yacimientos de coltán en el norte del estado Amazonas, específicamente en las comunidades indígenas del eje carretero Norte hasta el poblado de Puerto Nuevo, conocido como “El Burro”. No obstante, el problema llega hasta el interior del estado Amazonas, afecta principalmente al Municipio Guainía, en los afluentes del Río Guainía, sector este que está en frontera con Colombia, donde se encuentra el Municipio Guainía Colombiano, que también tiene grandes reservas de coltán, explotado ilegalmente desde hace un par de años y de reciente inicio de explotación por parte del Estado Colombiano.
A la vez se ha realizado una explotación minera ilegal de coltán a pequeña escala que ha ocasionado la contaminación de algunos afluentes de ríos y la muerte de varios hermanos indígenas a causa de la contaminación de aguas producida por la explotación ilegal.
El Ministerio de Industrias Básicas y Minería de Venezuela a finales de 2009 publicó un informe de sobre los proyectos de exploración del Coltán en el Amazonas Venezolano. En el mismo, se informaba que ya se tenía previsto crear una empresa mixta para la explotación del coltán en 176.300 Kilómetros cuadrados del estado Amazonas, comenzando las primeras concesiones por los yacimientos ubicados en las adyacencias de las comunidades Piaroa y Baniva. El propio informe del MIBAN destaca:
“Se considera que la superficie total del área a explorar es de aproximadamente 176.300 Km2. Esta superficie representa casi un quinto del territorio nacional, es decir el 19%. A los fines de sensibilizar la magnitud del área a explotar, la misma equivale aproximadamente al 73% de la superficie del estado Bolívar (240.528 Km2) o aproximadamente al 96% del estado Amazonas (184.250 Km2) (1)”.
Así mismo señaló el Presidente de la República en Enero de 2010 la implementación del Plan Oro Azul (2), que comprende la militarización de la zona a explorar hasta tanto comiencen la explotación desde entonces nuestras tierras han estado militarizadas, impidiéndonos el acceso a muchos lugares sagrados y ocasionando agresiones contra los miembros de la comunidad.
En fecha reciente, anunció el Presidente de la República en cadena nacional que la Dirección de Concesiones Mineras del Ministerio para el Poder Popular de las Industrias Básicas y Minería, ya tiene elaborada la concesión a una empresa mixta para iniciar la exploración “sustentable” de los yacimientos.
El 96% del estado Amazonas será expuesto a la exploración del mineral, cuya actividad ha ocasionado la muerte de más de 5 millones de personas en el Congo, y que el Consejo de Seguridad de la ONU en su resolución 1952[3] adoptó un conjunto de resoluciones ante la persistencia de las violaciones a los derechos humanos, incluyendo el asesinato y el desplazamiento de un número significativo de civiles, el reclutamiento y la utilización de niños soldados y la violencia sexual generalizada, destacando que los autores deben ser llevados ante la justicia, y reiterando su condena de todas las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en ese país.
No es difícil colegir entonces, que el Estado Venezolano desconoce el derecho a la consulta de los pueblos indígenas por estar afectados directa e indirectamente por dicha concesión. Ha violado el derecho a la demarcación y titulación del territorio que tradicional y ancestralmente hemos tenido porque no ha creado los mecanismos eficaces para materializar este derecho. Así como también nos impide el uso de nuestro territorio por la militarización ordenada en el marco del Plan “Oro Azul”.
Según Erica Irene Daes, Relatora Especial de las Naciones Unidas en 2002, “El deterioro gradual de las sociedades indígenas se remonta al no reconocimiento de la profunda relación que los pueblos indígenas tienen con sus tierras, sus territorios y sus recursos.”
Es por ello, que observamos con preocupación que los temas de debate en relación a la existencia de coltán en Venezuela, se circunscriban a intereses de índole económico, transferencia de tecnología, potencial energético y su ofrecimiento al mercado internacional; el asunto no es sólo de interés estratégico, se trata de los seres humanos que allí viven, los pueblos indígenas que no consideran su existencia sin su territorio y que de ninguna forma el Estado ha obtenido su consentimiento previo, libre e informado (como es su obligación de acuerdo a la ley) para avanzar cualquier plan de desarrollo.
El Estado avanza en exploración y creación de empresas mixtas para explotar coltán, cuando antes de cualquier acción debe emprender un proceso amplio de consultas a los pueblos indígenas a los fines de obtener su consentimiento previo libre e informado. Se espera de un gobierno que se precie de ser socialista, dar prioridad al ser humano antes que al capital, los pueblos indígenas afectados por la explotación del coltán deben ser tema prioritario en la agenda gubernamental. Esperemos que el Gobierno Bolivariano no cometa los mismos errores que los sandinistas, que no supieron entender las razones de los miskitos. Si te interesa el artículo...Pincha aquí

El IVA ¿socialista?, los “saltatalanquera”, las Juntas Parroquiales y otras cosas


Nicmer Evans

¿El IVA es un impuesto socialista? En el marco de la aprobación de la Ley Habilitante, el Presidente ha planteado el aumento del IVA como solución coyuntural al problema generado por las lluvias en el país, en especial para la obtención de fondos para la construcción de viviendas, pero también se ha planteado como una acción política y jurídica absolutamente legítima que busca garantizar la continuidad del proceso revolucionario hacia el socialismo. Es en este último sentido que pareciera existir una profunda contradicción entre el fondo de la Ley y la primera medida anunciada, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) es un impuesto indirecto sobre el consumo percibido por el vendedor en el momento de toda transacción comercial (transferencia de bienes o servicios).
En el caso venezolano actualmente la aplicación es del 12% a todo consumo, excepto en las definidas zonas francas y en productos de primera necesidad clasificados por el Estado. El criterio de asignación del IVA en nuestro país está orientado a ser un impuesto al consumo con muy poca diferenciación, siendo igual para el Estado el consumo del lujo, el consumo de productos o servicios de la vida cotidiana y los alimentos, ya que la cesta básica es una lista muy restringida.El IVA aparenta ser un impuesto igualitario, pero la realidad es que un 12% de un sueldo mínimo no es lo mismo que el 12% de alguien que tenga como ingreso, por ejemplo: 30.000 Bs. mensuales, el impacto a quienes menos tienen determina la posibilidad de la subsistencia, para los otros sólo implica un reacomodo en su consumo.
La existencia de un impuesto que pecha al más pobre y al más rico por igual, no responde a un modelo de intereses que pretenda reivindicar la lucha obrera y de los trabajadores, y mucho menos a un gobierno revolucionario que pretende ser equitativo y justo, ¡debe pagar más impuesto quien más gana!, esa es una lógica innegable que quien sea socialista o no, estoy seguro, debe estar de acuerdo. En este sentido es importante revisar las experiencias en otros países asociados estratégicamente a nosotros, en Irán por ejemplo, el Estado cobra un 3% de IVA, tasa lo suficientemente baja como para no generar ningún tipo de diferenciación, pero adicionalmente se cobra una serie de impuesto que pechan a quienes más tienen, en Rusia existen tasas diferenciadas desde el 0% al 18%, donde el estímulo a la exportación es fundamental, no pechando los productos orientados a este destino, un 10% a los productos definidos como de sensibilidad social y el resto en productos “no sensibles”, además en la actualidad esta en estudio su reducción.
El aumento del IVA en nuestro país, en momentos donde la mal llamada “devaluación revaluadora” impacta sobre el sueldo real, pareciera absolutamente inconveniente en lo político y devastador en lo económico para el más pobre. El bienestar de los afectados por las lluvias y el déficit habitacional en todo el país como consecuencia de acciones erráticas en la prevención, planificación y ejecución de políticas públicas de la IV y V República no debe ser cargado como saldo al bolsillo de los más pobres y explotados a través de una nueva devaluación ahora indirecta y aún menos “revaluadora”.
Por el contrario, un IVA diferenciado, donde el lujo sea pechado y el consumo básico sea estimulado, es sin duda una medida justa, equitativa y socialista, la tendencia de un gobierno socialista, tal como lo dijo Rodríguez Araque ex Ministro de Finanzas cuando se pasó el IVA de 9% a 12% debe ser a la disminución paulatina del mismo, a lo que agregaría que éste debería ser un impuesto que tienda a su desaparición como impuesto al consumo regular, para pasar a ser un Impuesto al Consumo Suntuario (ICS), pudiendo llegar a un Impuesto Permanente al Uso Suntuario (IPUS) y un Impuesto a las Transacciones Financieras(ITF), pero no a todas las transacciones, sino aquellas que por su monto y tipo se definan por el Estado como pechables. Por otra parte, en lo inmediato, la exoneración del IVA a las zonas más afectadas de manera temporal permitiría la activación económica y la reconstrucción del tejido social garantizando el acceso al consumo para su reconstrucción. De los “saltatalanquera” y otras especies. La reforma a la Ley de Partidos Políticos, orientada a la búsqueda del cumplimiento de compromisos políticos y programáticos de los diputados encuentra serios escollos en su instrumentalización, al final parece que la Ética Política sólo puede ser sancionada por el pueblo y no por una medida administrativa, la postura del PCV en la AN sobre este tema hace que se erija como una organización comprometida con el proceso, pero crítica y autónomo, al proponer que sea el referéndum popular quien sancione y los partidos quienes castiguen a los desleales.
De las Juntas Parroquiales. Las Juntas Parroquiales son estructuras inútiles de una concepción cabildesca y colonial que persiste en el tiempo por estar presente en la CRBV del 1999, pero el emerger del Poder Popular no debe ni puede obstaculizarse por estructuras extemporáneas. Pretender que el Poder Comunal elija en segundo grado a sus miembros, que además son asalariados, generaría una terrible distorsión en el desarrollo del naciente Poder.
La solución para la superación del Estado IV republicano es; o un desarrollo del nuevo Estado, autónomo y a partir de la acción, o una reforma constitucional; no la hibridación de instituciones de la IV y la V. Aeropostal lamentablemente presta un pésimo servicio, los retrasos en sus vuelos llegan de 8 a 24 horas, el caso ya está en INDEPABIS, de quien se espera medidas contundentes a favor de los usuarios. Cara o Sello, a través de RNV-Activa 103.9 F.M. estará hasta este miércoles, con un programa de navidad, el próximo año nos reincorporamos con nuevas fuerzas desde el 19 de enero. Reflexión Final: “Los sectores de clase media que se transforman en asalariados se incorporan a la clase obrera, pero psicológicamente continúan conectados con la clase media. El origen es de clase media, los modelos culturales son de clase media, los hábitos de vida y hasta las aspiraciones políticas continúan siendo de clase media, aunque muchas veces esas aspiraciones políticas estén racionalizadas con motivaciones socialistas o pseudorevolucionarias.” Federico Brito Figueroa, 1972. Si te interesa el artículo...Pincha aquí