hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

sábado, 21 de noviembre de 2009

La pena del banquillo y el caso Chancellor

Por TONY TOVAR

La mediocridad y la ineptitud cuando se hacen con las riendas del estado y por lo tanto de los resortes del poder, despliegan una característica que les es inevitable: someter a los “enemigos”, bien sean estos reales o imaginarios, a la acción de su poder e influencia: “pa´ que cojan mínimo”. La confrontación en la cual no pueden vencer por sí mismos, debido precisamente a esa ineptitud mediocre, se las “ordenan” al Ius Puniendi estatal, a ¿la administración de justicia? Esto por supuesto, conduce a que el Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia se convierta por vía de la mediocridad, la incapacidad y la adulación arrogante en esa pantomima que observamos en el Caso Chancellor. Al cual Carmen Devia, Norma Márquez, Williams del Valle Saud, Pedro Pérez Pinto y Carlos Chancellor Ferrer, sin existir ninguna prueba, léase bien ningún elemento probatorio consistente, han sido “sentados” en el Banquillo de los Acusados por 4 años y 2 meses, “por ahora”.
La “Pena de Banquillo”, es conocida en el derecho y la doctrina penal como el sometimiento de un acusado a un proceso penal para estigmatizarlo socialmente, para hacerlo sufrir psicológica, físicamente y materialmente. Es decir, por más que la persona sea absuelta y se compruebe su absoluta inocencia, el sólo sometimiento a juicio habrá de significarle una cuota considerable de sufrimiento, gastos económicos, de descrédito público y de las secuelas traumáticas inevitables que en el caso de Carlos Chancellor consiste en una medida “coercitiva de libertad” que ya se extiende por 1.010 días, es decir 2 años, 9 meses y 6 días no de privativa o de prisión, sino de ilegal y repugnante presidio que consecuencialmente le ha lesionado su salud física.
Una acusación fiscal, en la cual el Equipo de defensa de Carlos Chancellor ha detectado y denunciado, sin éxito: 4 fraudes procesales; cometidos 3 directamente por los fiscales del Ministerio Publico actuantes en el proceso -que no del Debido Proceso-, y el cuarto en colusión con algunos indignos oficiales de nuestra gloriosa Fuerza Armada Nacional. Falsificación de experticias, fraude de acto y documento público, declaraciones convertidas en “denuncias”. Emisoras de radio sin equipos de transmisión, que sin embargo, tanto altos oficiales del Ejército y de la Guardia Nacional, como de la ex alcaldesa de Sifontes “oyeron” a Carlos Chancellor “instigando” e “incitando” a la población a acudir desde Tumeremo y hasta Las Claritas a “cerrar” la Troncal 10. La Mala Fe, la envidia, el reconcomio y la venganza no sólo les hace OÍR transmisiones fantasmas, sino afirmarlo bajo juramento ante un Tribunal de la República.
En estos testimonios y pruebas fraudulentas fundamentó la vindicta pública la acusación contra estas mujeres y hombres, por demás inocentes; con el único objetivo de saciar la inevitable sed de la que siempre sufren los ineptos, los mediocres y los incompetentes: Abusar del Poder; por cuanto jamás sabrán usarlo constructivamente y a favor de la “Suprema Felicidad Social”. Mientras tanto, aunque resulten absueltos en el juicio, desde hace más de 4 años, estos ciudadanos y ciudadanas ya fueron condenados y sufren… la Pena de Banquillo.