hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

viernes, 25 de septiembre de 2009

EL CACHO AZUL (Sólo para mujeres que andan dudando)

Comentaba mi amiga María Villa que ella a pesar de su posición en defensa de las luchas feministas, las cuales mantiene desde su época de liceísta, en su adolescencia y muy en secreto también soñaba con la llegada de su príncipe azul quien la conduciría por un camino de amor y magia para vivir felices para siempre.
¿Lo encontraste, le pregunté?
Pues sabrás que sí, afirmó categóricamente.
¿Quién el negro ese que tienes por marido?, intervino Chu Rodríguez que estaba a nuestro lado, ¡ése es más feo que el carajo!
Será para ti, se defendía María, olvidándose por completo de sus luchas feministas y de su condición de profesora universitaria, pero para mí sigue siendo mi príncipe azul.
Pero es más feo que el carajo, insistió Chu con su terquedad indígena, antes de alejarse.
Oye María, y nunca ha existido otro hombre, le pregunté tratando de calmarla.
Pues fíjate que aunque nadie me lo creé por mi forma de ser, Efrén ha sido mi único novio y mi único hombre. Aunque hay algo que sólo a ti puedo contarte por la confianza que te tengo, me dijo en tono confidencial.
Mira Carlos, debo confesarte que muchas veces he pensado como sería acostarme con otro hombre, y ahora que no soy tan joven pienso si algún día me arrepentiré de no haberlo hecho.
Coño amiga, entonces tú andas pensando montarle los cachos a Efrén. Bueno, todavía tienes una buena figura así que candidatos no te faltarán.
Ahí está el problema amigo, no se trata de montar cacho porque ya no quiera a Efrén, él sigue siendo lo más importante; por lo tanto no puedo hacerlo con cualquiera, tiene que ser alguien especial, alguien que al verlo mi voz interna me diga: ése es.
Ah, entonces tu lo que buscas es una persona que te impacte como te impactó Efrén la primera vez que lo viste. ¿Sabes qué María Villa?, me acabo de acordar de un cuento de los que nos contaba el viejo Manuel en nuestra infancia. Un cuento que relata lo que pasa después de la famosa frase: Y vivieron felices para siempre.
Bueno, cuéntamelo que hoy tengo tiempo de sobra para escuchar tus loqueras.
Aja, me gusta que reconozcas mi condición de psiquiatra, así que presta atención, pues por tratarse de un tema tan trascendental, el Club de Admiradores de Chourio Onix (CACHO), ha decidido que este sea tratado como comunicado oficial para el mundo.
Erase una vez en las lejanas tierras de la Falda de Paria, que existió un rey muy generoso que trataba a su pueblo con mucha bondad y atendía a sus hijos e hijas con mucho amor, especialmente a su hermosa hija la princesa Elizabeth, la joven más preciosa de toda la comarca y por quien el rey sentía predilección.
Como era tradición en el reino, el rey escogía una de sus hijas al cumplir los 15 años y le daba una pócima secreta para que durmiera en el bosque hasta que apareciese el príncipe azul destinado para ella. Elizabeth fue seleccionada y como era de esperarse apareció su príncipe, que por cierto también se llamaba Efrén, la besó, se casaron y vivieron felices para siempre. De esta última época trata este cuento, contar lo nunca contado.
Resulta que la princesa pronto quedó preñada y empezó a parir muchachos como acure. Mientras tanto, los militares acostumbrados como todos los militares solamente a desfilar y conspirar, lograron pegar una y desalojaron al rey y su familia del trono, desterrándolos hacia una ínsula perdida en el inmenso mar de los temibles indios Karibes.
Esta situación obligó a Efrén a trabajar por primera vez en su vida y en bajada también. Por su parte, Elizabeth compartía su existencia entre la crianza de sus muchachos, la cocina, la limpieza de la casa y luego por supuesto a cumplir con sus deberes conyugales.
Así pasaron muchos años, Elizabeth notaba que cada vez debía realizar mayores esfuerzos para mantener una buena apariencia, las tareas del hogar ocupaban toda su vida, sólo algunas salidas de fin de semana servían de paliativo a su cotidianidad. La llegada de cada cumpleaños le recordaba que se acercaba inexorablemente la vejez, sus hijos crecían y cada vez requerían mayor atención.
Y fue precisamente en esa época cuando comenzaron a aparecer las preguntas: ¿Es esto todo lo que voy a tener en mi vida? ¿Fue para esto que nací? ¿Será posible hacer cosas diferentes? Y la más terrible de todas: ¿Cómo sería hacer el amor con otro hombre? No, se decía con firmeza, jamás traicionaré a Efrén, él no se lo merece, él se ha portado muy bien conmigo. Pero pasaba el tiempo y Elizabeth sentía que la rutina la agobiaba y las mismas preguntas se repetían con más frecuencia, añadiéndose otras: ¿Y si él no se entera? ¿Habrá alguna forma de hacerlo con discreción? ¿Existirá ese gentil caballero que me proporcione un momento diferente, sin pedir nada a cambio y sobretodo que no salga gritando: Me la tiré, me la tiré? O peor aún que se enamore perdidamente y altere la paz de mi hogar.
Esas preguntas comenzaron a ser parte de su rutina diaria, aparecían en su mente a la menor distracción de sus actividades. Hasta que un día empezó a imaginarse cómo debía ser ese hombre, qué cualidades especiales tendría, sería como el farmaceuta, como el panadero, como el lechero, o tal vez como aquel actor de la telenovela. No, definitivamente ninguno de ellos era su tipo de hombre ideal. Y entonces, se decía preocupada, si sigo descartando voy a terminar quedándome sólo con Efrén.
Desde ese día la princesa Elizabeth que encontró su príncipe azul dormida y sin esfuerzo, anda por el mundo observando la mirada de cada hombre que pasa a su lado, intentando descubrir ya no su Príncipe Azul sino su Cacho Azul.
Y entonces, loco del carajo, ahí termina el cuento, me dijo María medio decepcionada.
Bueno y que esperabas tú, que yo te dijera con quien es que vas a montárselos a tu marido, no me jodas María.
Coño, que cuento tan malo, Carlos.
Bueno chica, mira la moraleja: Si empiezas a buscar un Cacho Azul terminarás el resto de tus días calándote a tu Príncipe Azul. Así que amiga mía, no busque más y vámonos pa mi apartamento, recuerda que:
SÓLO EL CACHO TE HARÁ LIBRE
VIVA EL CACHO POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE

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