hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

domingo, 2 de agosto de 2009

Cuánto vale la palabra del presidente

Pocas veces dejo pasar tanto tiempo para escribir sobre algún hecho que me llame la atención. Sin embargo no había escrito este artículo, por culpa de las bellas compañeras de la UBV, quienes se inventaron un encuentro de convivencia tomando como excusa el cumpleaños de una amiga facilitadora y el mío. Y antes de que se me pase la calentera me voy de cuento.
El fenómeno que diría Kant ocurrió el pasado jueves en las instalaciones del llamado Puerto de La Mar. Allí acudí siguiendo una invitación de la Coordinadora de Gestión Social para una jornada de limpieza. Por supuesto, el mensaje me alegró porque llevo planteando la toma de las instalaciones desde que el ciudadano presidente en cadena nacional, la puso en manos de la UBV y la comunidad.
Llegué temprano, vainas de costumbre que no se quita a pesar de saber de la hermosa práctica margariteña de no llegar nunca a tiempo a ningún sitio. En el lugar ya estaban algunos coordinadores y facilitadores de esos que andan anmclados, psuvisados y enredados en las atarrayas que lanzan desde caricuao al guaire.
Por supuesto ni me acerqué, pues hay vainas que son más contagiosas que la gripe porcina. Más bien, siguiendo los consejos del manual que me regaló Roland: “Reglas para pasarse la vida sin meterse en problemas”, decidí poner cara de turista en museo y empecé a recorrer las instalaciones. Pero como decía mi abuela: “Ese muchacho no busca problemas, sino que los problemas lo buscan a él”. No había caminado 10 metros, cuando el problema venía hacia mí.
¿Qué desea señor? Me preguntó el problema con cara de pocos amigos. ¿Quién es Ud.? Fue mi respuesta. El vigilante. ¿De la universidad? Volví a preguntar. No de la empresa. De la empresa, que vaina es esta le dije, o sea que hace un año el presidente dijo que le entregaba estas instalaciones al pueblo y Uds. todavía están acá.
Yo no tengo nada que ver con el presidente, esto es propiedad privada y está prohibido el paso. Coño que vaina tan buena pensé, dejando al problema y su mala cara para conversar con una vieja amiga del consejo comunal de mi querido barrio El Brasil.
Al rato acordamos un nuevo intento para comenzar el trabajo que nos había llevado allí, pero el problema y su mala cara regresó y ahora decidido a sacarme del sitio. Ya resignado a tener que pelear nos encaramos con él y comenzó la discusión en serio. No llegó a más por la mediación de los coordinadores quienes me argumentaban que debía tranquilizarme, para que no dijeran que somos violentos. Que buena vaina, debemos ser sumisos ante los atropellos para que no nos llamen violentos. Ahora entendemos, porque no hemos podido tomar las instalaciones que tanta lucha costó a los hermanos pescadores de Playa Valdéz.
Para completar la escena se acerca el sargento, no García como el de Blanca en Méjico sino Gutierrez, que al final viene resultando la misma vaina y por supuesto se le veía en la cara las ganas de reprimir. ¿A quién? A quién va a ser, al hijo de Juana.
¿Cuál es el problema? No buenos días ciudadano, ni nada parecido, sino de una vez pa`lante. Lo encaré ya dispuesto a que pasara lo de siempre: El problema es que nosotros tenemos la mala costumbre de creer en la palabra del ciudadano presidente de la república, quien hace un año en cadena nacional dijo que entregaba esto a la universidad y a la comunidad.
Con cara de tengo ganas de joderte exclamó: Yo lo único que sé es que no pueden estar aquí y mucho menos pasar.
Llegado a este punto, viendo al pueblo civil y uniformado preocupado por cuidarle las instalaciones al empresario que espera pacientemente un cambio de gobierno para seguir con su proyecto depredador, y a los sumisos coordinadores de la UBV, decidí que ya he llevado mucho coñazo en esta vida, para seguir confrontando sólo. Así que me retiré del lugar con la amiga del Consejo Comunal.
Ahora bien, como debemos siempre tratar de obtener algún beneficio de las cosas que nos suceden, aprovecho la oportunidad para hacerle un planteamiento a Pedro Salima, Javier Vivas y Augusto Hernández quienes tienen acceso a los medios. Qué les parece si comenzamos una campaña en serio, para tomar de una vez por todas estas instalaciones y convertirlas en un mercado del saber, donde estudiantes y pueblo puedan estudiar juntos sin calificaciones ni estrictos reglamentos.
Originales deben ser nuestros métodos, gritaba aquel otro loco. Lo hacemos o esperamos que mico mandante Fariñas de la orden.

Sólo el Pueblo salva al Pueblo
02 de agosto de 2009




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