hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

jueves, 23 de julio de 2009

En Margarita, los adecos florecen dentro de la Universidad Bolivariana de Venezuela

Expresa el kamarada Pedro Salima en su muy comentado artículo titulado “Chana gobernadora”, que nuestra propuesta de cuidar a los adecos que tenemos en la isla, único reservorio del planeta de esta especie en vías de extinción, no era original; pues ya desde las altas esferas del gobierno nacional, se han estado tomando las previsiones necesarias para el cuido y mantenimiento de esta gran obra, la cual permitirá mantener el equilibrio ecológico de la fauna mundial.
Tal vez los lectores de este artículo en diferentes partes del país, no entiendan bien de lo que hablamos, pues ya no se acuerdan de esta especie, debido a la consabida poca memoria de los pueblos. Claro que los adecos al ponerse una franela roja rojita, han contribuido a dicho olvido. De estos adecos rojos rojitos precisamente queremos comentar, con motivo de la realización el pasado viernes 10 de agosto, del acto de presentación de Informes de Proyectos de los estudiantes de Gestión Social del desarrollo local de la U.B .V. en el estado Nueva Esparta.
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es clara en lo concerniente a la participación protagónica del pueblo y el documento rectoral de la U.B .V., manifiesta la necesidad de llevar la universidad al pueblo. En contrario a estos dictámenes, la actividad que reseñamos se realizó casi clandestinamente, en la Casa de la Cultura de la Asunción (con aire acondicionado por supuesto, y no en esos espacios calurosos donde el pueblo suele reunirse). Decimos en forma clandestina, pues sólo estaban presentes en cada exposición, en un presidium obviamente, dos (2) expertócratas y dos (2) miembros de la comunidad, los cuales estaban encargados de evaluar los informes. Por su parte en el auditorio se encontraban muy pocas personas (tal vez diez), la mayoría facilitadores de la U.B .V., quienes debían servir de jurado en las siguientes presentaciones.
Acudimos temprano a este centro cultural, aunque se nos había informado que expondríamos en el último orden del día. Deseábamos presenciar las exposiciones de los otros compañeros, a fin de intercambiar experiencias, de acuerdo al diálogo de saberes, herramienta que consideramos indispensable para la construcción del conocimiento. Al llegar, la coordinadora académica nos informó que nuestra exposición había sido diferida para septiembre, debido a que los evaluadores no habían leído el informe. Vale la pena destacar que el mismo consta de 26 páginas, de las cuales apartando Portada, Índice, Bibliografía y Anexos, quedan unas 18 cuartillas de lectura, la cual una persona promedio puede leer en unos 15 o 20 minutos.
De todas formas, decidimos quedarnos y asistir a las exposiciones. La primera de ellas nos dejó dudas sobre algunos aspectos: propósito, fundamentación teórica, jurídica y política del proyecto. Ante esto, después que los expertos efectuaron una pregunta cada uno, con lo cual se dieron por satisfechos, y el agradecimiento de los voceros comunitarios, por la labor de los estudiantes en su comunidad, levantamos la mano para realizar una pregunta que aclarase nuestras dudas (craso error como se verá más adelante). La coordinadora académica del Programa de Formación Gestión Social, inmediatamente nos señaló que las “normas” establecidas para esta presentación de informes, no permitían ningún tipo de intervención del auditorio. ¿Cuáles normas, quién las aprobó? Preguntamos. “Las normas que nosotros aprobamos conjuntamente con los estudiantes”, fue su respuesta.
En apariencia, los estudiantes de Gestión Social, quienes deberán ejercer su actividad profesional en las comunidades, no desean que sus proyectos sean debatidos, y deciden exponerlos en espacios cerrados, con las menores críticas posibles; tal vez pensando, que lo único que importa es presentar el informe y cumplir con el requisito académico. En ese momento especulamos, sobre lo difícil que sería aprobar dicho informe. Nuestra sorpresa fue grande, cuando escuchamos a la experta señalar que el informe había sido aprobado con una evaluación de 18, pero con observaciones. Realmente, no entendemos como si existen observaciones, se aprueba con tan alta nota. Claro, nos dirán que la ignorancia es libre.
Al salir del auditorio preguntamos a los compañeros que debían exponer en tercer turno, por qué no habían asistido a la presentación del primer informe, nos señalaron que las normas no lo permitían; es decir, las normas impiden que los estudiantes presencien la exposición de los demás. Aumenta nuestra preocupación, al notar que nuestra ignorancia en esta materia es realmente alarmante.
Volvimos a ingresar al auditorio para la segunda exposición, ahora con un auditorio mayor, habían ingresado otras cuatro personas, llevadas por los expositores. Esta vez nos sentamos en una de las filas posteriores. En ese momento, percibimos que sería una mañana llena de sorpresas, cuando la facilitadora de la Unidad Curricular Proyecto II en la Aldea Charaima de la ciudad de Porlamar, nos abordó para solicitarnos que abandonásemos la sala, con el argumento que los estudiantes que iban a presentar su informe, manifestaban que nuestra presencia los ponía nerviosos, y que no expondrían si no nos retirábamos.
Esa actitud asumida por los compañeros, ponía en evidencia su poca preparación para el acto, por lo que supusimos que era una simple excusa, y pensaban que nos rehusaríamos a salir, lo cual generaría una discusión atentatoria con la continuación del acto. Pensando en lo poco que podríamos aprender de la experiencia y que perjudicaríamos a los compañeros que esperaban su turno afuera, decidimos retirarnos.
Fuera del auditorio, un compañero del colectivo que debía exponer en el tercer turno nos manifestó su inconformidad con la expulsión de la cual habíamos sido objeto, y su deseo que asistiésemos a la siguiente; sin embargo, al no existir consenso entre ellos, optamos por esperar afuera hasta que el acto terminara.
En ese momento, se ratificaba nuestra visión sobre las grandes diferencias que existen entre los estudiantes de esta carrera. Mientras que los dos (2) primeros equipos son producto de un grave problema existente a lo interno de la universidad, nos referimos al grupalismo, existiendo en cada uno de ellos, un jefe que toma todas las decisiones. Por otro lado, los compañeros que expusieron en último turno responden al colectivismo, donde todas las decisiones se discuten entre todos. En algunas oportunidades, hemos sido testigos presenciales de esta forma de asumir la participación.
Mientras los compañeros exponían, nos sentamos a reflexionar sobre este último aspecto, buscando encontrar las razones bajo las cuales se dan los agrupamientos dentro de lo que se ha denominado el chavismo en Venezuela. La impresión que nos queda es que responden a diferentes visiones políticas. Por un lado, nos topamos con sectores provenientes de una pequeña burguesía devaluada, que han hallado dentro del chavismo una tabla de salvación para seguir subsistiendo, en este país tan lleno de contradicciones. Estos sólo se agrupan entre ellos. Por otra parte, tropezamos elementos excluidos políticamente durante los anteriores gobiernos, son burócratas o aspirantes a serlo, los cuales esconden sus deficiencias bajo la repetición de toda la discursiva gubernamental. Ellos, al igual que el primer grupo incorporan uno que otro excluido para que ejecute sus órdenes Así mismo, ubicamos personas que interpretan los discursos presidenciales y lo asumen. Son elementos que defienden la propuesta, aún a costa de su beneficio personal. Tal vez sin una gran formación académica, pero entendiendo que es el único camino de acabar con todas las opresiones.. Por supuesto, también existe dentro del chavismo todo un sector proveniente del campo militar y de los grupos de izquierda, pero eso ya nos alejaría del tema de este artículo.
Posiblemente, a esta altura, Uds. (los pocos que deben haber llegado hasta esta línea) se preguntarán dónde quedaron los adecos mencionados al principio, pues bien identifiquémoslos:
En primer lugar se trató de un acto de la más genuina prosapia adeca, excluyente y sectario, con un presidium de “especialistas”, los cuales en ningún momento visitaron las comunidades señaladas en los diferentes proyectos. ¿Cómo podían tener la certeza de la procedencia de los “representantes” de las comunidades y de la veracidad de lo planteado por los expositores? Otra cosa, y bien revolucionaria por cierto, sería si la presentación se efectuase en las mismas comunidades atendidas. Cuando planteamos esta posibilidad, se nos señaló que no había tiempo pues el acto de graduación, donde debe acudir el presidente, se realizará el próximo mes de octubre; es decir, es más importante complacer al presidente que la formación de los estudiantes.
También es adeca la manera en que la Coordinación Académica privilegia la presentación de unos proyectos por sobre otros, con excusas baladíes como la no lectura por parte de los evaluadores. En todo caso, no debió esperarse hasta última hora para comunicarlo. Igualmente pertenecen al prototipo adeco, unos profesionales que se consideran expertos evaluadores, dejando a un lado la aprobación por parte de toda la comunidad donde se ejecutan los proyectos.
Indudablemente, se trata de adequismo puro, la actitud excluyente de solicitar que un estudiante interesado en observar una exposición, abandone el lugar donde se realiza la exposición; sobre todo si la propuesta parte del cerebro de una tallerista de los programas socio-políticos que dicta el gobierno. Talleres donde se habla de privilegiar la participación protagónica del pueblo y la inclusión de ese mismo pueblo, dentro del proceso de transformaciones que atraviesa el país.
Y por supuesto, nada más adeco que inventarse normas reguladoras de las actividades, a capricho de elementos que se consideran a si mismos, los intelectuales de este proceso.
Y tal vez, como nos lo señalara nuestra hija cuando le comentamos lo sucedido, también fue una actuación adequísima por parte de nosotros, permitir que se nos excluyese del auditorio. Lo hicimos, si sirve de excusa, para permitir que el colectivo que intervendría después, tuviese la oportunidad de lograr alcanzar su objetivo, sobretodo porque la facilitadora les había dicho dos semanas antes, que ellos no expondrían.
Definitivamente, todos debemos matar el adeco que llevamos por dentro.
Por casos como estos, nosotros acompañamos la propuesta de Luís Villafaña sobre la necesidad de realizar una constituyente en la U.B .V., señalaba el negro en un artículo publicado en Aporrea en el 2005, el cual mantiene su vigencia: “que este proceso debería enseñarnos entre otras cosas, que no tenemos Especialistas Revolucionarios en Educación Superior, ya con ello obtenemos una gran ganancia: la sencillez intelectual de asumirnos como un aprendiz más en un oficio tan exigente y poco respetado como es ser instructor de otros, y sobretodo instructor comprometido con los cambios radicales que vive la sociedad venezolana”.
Todo esto, en concordancia con la necesidad de incorporar relaciones académicas, coherentes con la propuesta teórico- conceptual del P.F.G. Gestión Social del desarrollo local, que conlleven a la generación de la polémica constructora, la articulación real con la comunidad y el compromiso político de los nuevos profesionales.
Ahora bien, la jornada se cerró con un saldo positivo para nosotros, al escuchar como los miembros del colectivo señalado anteriormente, conminaron a la Coordinadora Académica , en plena Plaza Bolívar de La Asunción, a cambiar la tutora académica que la universidad les había asignado. Este hecho, aunque parezca sencillo es un gran paso, al provenir del colectivo de los excluidos del aula (no es casual que a él pertenezcan los más morenos del salón y otros que han sido expulsados de los grupos que se han ido conformando), quienes por primera vez se deciden a confrontar en forma abierta a un facilitador. Para nosotros, anarcos confesos, que hemos venido acompañando a este colectivo, resultó indicativo de que nada está perdido y que si continuamos la lucha lograremos, más temprano que tarde, hacer realidad la promesa de inclusión con la que se implementó la Misión Sucre. Finalmente, invitados por ellos, los acompañamos a la celebración de su triunfo; el cual se realizó en un parque al aire libre y donde cada uno (incluso los miembros de la comunidad que los acompañaban), aportó lo que estuvo en capacidad de dar. Fue una tarde noche reconfortante, al ver la armonía que existe en ese colectivo. De ese lugar nos retiramos finalmente, con el compromiso de participar con ellos en la elaboración de un trabajo académico en la Unidad Curricular Idiomas. Concluimos parafraseando al poeta Antonio Machado, el camino no existe, construyámoslo.
12 08 2007