hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

miércoles, 29 de julio de 2009

CONOCETE A TI MISMO

Este fue el mandato legado por el maestro Joaquín Trincado hace casi cien años a la escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal. Un siglo antes Hegel llegó a la misma conclusión en el “para sí” de su Fenomenología del Espíritu. Esta misma expresión se inscribió en el templo del dios Apolo en Delfos y además fue una de las sentencias de Sócrates. Es decir esta frase trascendió XXV siglos.
Evidentemente se trata de algo muy significativo para la humanidad que el ser humano se conozca a si mismo, y más allá del ¿De donde vengo? que nos encamina hacia la metafísica, es importante para entender hacia dónde vamos. Precisamente a la respuesta de esta última pregunta nos referimos en este artículo.
Aún cuando tratamos de aislarnos de eso que llaman ´debate de las ideas´ sobre la Reforma , que en la práctica no es más que una obra teatral bufa, donde cada quien lleva un libreto aprendido y una variedad de consignas y clichés para lanzarle a la cara a su contrario, esforzándose por no dejar hablar al otro; en varias oportunidades, nos encontramos con escenarios adecuados para emitir nuestros pensamientos sobre el tema. De estas discusiones en la calle, no en centros culturales ni en anfiteatros donde acuden nariceados los rojos-rojitos, verificamos que no es tan cierto eso que plantean los reformistas: “Tenemos la mayoría y ésta decidió votar por la aprobación de la reforma”.
Si bien es cierto, que existen muchos compatriotas que proclaman reaccionariamente: “Si la propone Chávez, yo la apoyo”, afortunadamente no es la mayoría, pues mucha gente quiere informarse antes de tomar una decisión. Precisamente, este deseo de investigar y no llevarse por lo que diga el presidente o sus acólitos, nos conduce a la reflexión que queremos compartir con los lectores.
El compañero Hugo Chávez manifiesta que en el campo de la guerra prefiere la estrategia del contragolpe, es decir, ataca luego de ser atacado. Observemos dos ejemplos de cómo utiliza con éxito esta estrategia: Primero, durante la toma de la Plaza Altamira por los militares fascistas cuando sus asesores y gran parte del pueblo piden que se realice una ofensiva directa, el presidente opta por la resistencia al ataque por goteo de los militares (diariamente se suma uno) y luego comienza una ofensiva comunicacional que poco a poco merma al enemigo y lo obliga a capitular sin condiciones.
El otro caso, tal vez más esclarecedor de este tipo de estrategia, se dio cuando la derecha “recogió” las firmas para el referéndum presidencial, el cual se perfilaba lleno de dificultades; esa noche a través de un magistral discurso, donde expuso todo el plan para la Batalla de Santa Inés, Chávez demostró genialidad en la contraofensiva y empezó a revertir la presumible derrota y gestó el histórico triunfo de agosto de 2004.
Hasta aquí Hugo Chávez demuestra que domina esta estrategia; sin embargo, aún cuando en el plano de la ofensiva frontal no le va tan bien (4 de febrero de 1992), después del formidable triunfo de diciembre de 2006 se lanza nuevamente a un ataque sin medir consecuencias, y tal como en el 92 los errores se cuentan por montones, poniendo en peligro todas las reivindicaciones que el pueblo ha cosechado en este proceso. Veamos como conduce este ataque:
Comienza apartando de su lado a los aliados (de él no nuestros) José Vicente, Aristóbulo, Podemos, PPT, PCV. Ningún general se deshace de sus aliados por más incómodos que sean sin derrotar antes al enemigo, por aquello de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Luego entrega el Tercer Motor Moral y Luces a las Zonas Educativas generadoras de toda la educación reproductora que hemos tenido. Seguidamente, se lanza a dos (2) batallas simultáneas: PSUV y Reforma, permitiendo que la derecha incrustada en su gobierno dicte las pautas, con las consecuencias que se observan: Un partido con grandes dificultades para su conformación, lo que compromete la organización y movilización para la aprobación de su reforma, y un grupo de diputados sacándose del bolsillo cada día un artículo nuevo.
En medio de todo este despelote está un pueblo observando incrédulo como se toman decisiones sin consultarle y dudando sí debe apoyar nuevamente al presidente. La moraleja sería que no basta con conocerse a si mismo, sino que se debe actuar en consecuencia.

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