hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

viernes, 12 de junio de 2009

MI BIOGRAFÍA


¿UNA AUTOBIOGRAFÍA? ¿MISIÓN CULTURA? NO ENTIENDO
Solicitan los creadores, planificadores y promotores de la Misión Cultura que cada uno de los participantes debe elaborar una autobiografía. Pregunto: ¿Para qué? Respuesta: Porque los pobres también debemos trascender en la historia, no solo las élites tienen derecho a una autobiografía. La Misión Cultura es para desarrollar el proyecto de vida de cada individuo. Sigo sin entender y me pregunto: ¿Cuando el Proyecto, el Proceso, La Revolución o como quiera llamársele dejó de ser Nosotros para convertirse en Yo?

Voy a una instancia superior y me dicen que debo cumplir con las normas de la Universidad, si quiero obtener un Título Académico. Sobre la importancia de obtener un título académico hablamos en un ensayo aparte, ahora hablemos de autobiografías. Por tratarse de un requisito académico decidí escribir la mía

BIOGRAFIA DE UN SOÑADOR
Ayer estuve hurgando entre mis cosas, entre mis libros, entre mis recuerdos, a ver si encontraba un modelo para escribir mi biografía: Pero no conseguí ni la de Samuel Robinson, ni la de Bolívar, ni la de Martí, ni la de Sucre, ni la de O´Higgins, ni la de Artigas, ni la de Petión, ni la del cura Hidalgo, ni la de Zamora, ni la de Emiliano Zapata, seguí buscando y no encontré ni la de Guaicaipuro, ni la de Tupac Amaru, ni la del Che, ni la de Sandino, ni la de Gaitán, ni la de Farabundo Martí, ni la de Ali, ni la de Allende, ni la de Torrijos, ni la de Camilo, ni la de ninguno de los que han guiado la lucha de los pueblos por un mundo mejor; aún continúo buscando…
Un día me enteré que mi madre quiso que me llamara Carlos Javier y por respeto al gran amor que siempre me ha profesado este ser, decidí que me gustaba y así lo asumí. ¿Mi biografía?, ¿mi cuento?, no sabría que decir, sólo recuerdo que un día me asomé a la ventana de mi cuerpo a ver el mundo y conocí a una mujer muy hermosa que me cautivó y desde ese momento me enamoré perdídamente de ella, ¿su nombre?: REVOLUCION. Traté de hacerla mía, pero pronto me di cuenta que para amarla hacían falta muchos hombres y muchas mujeres; desde ese momento, empecé a buscar compañía para este amor. Hoy, cuando empiezo a bajar la cuesta de mi camino; aún continúo buscando…
Aquella mañana comencé a buscar el conocimiento en los libros, en las novelas, en las películas, en las aulas de clase, en las conversaciones de cafetín, en las tertulias de la tarde, en las jodas con los amigos, en las noches de burdeles, en los amaneceres en la playa, tratando de encontrar la verdad, tratando de saber por qué “… el que llena la barriga se olvida del que no come.”, por qué es más fácil ser enemigo que compañero, por qué la ambición puede más que la amistad, por qué es más difícil amar que odiar, por qué el yo está por delante del nosotros; aún continuo buscando…
En la tarde salí a buscar un amigo sincero, capaz de compartir el pan, la cobija, el techo; capaz de entender la solidaridad; capaz de compartir las alegrías y las tristezas como si fuesen suyas, sin hipocresías, sin envidias; y busqué en los parques, en las playas, en los bosques, en los ríos, dentro de las chozas, las casas y las mansiones, al interior de los partidos, de los movimientos que luchan por un mundo mejor, y busqué en las marchas, en los mítines, en las concentraciones y en las plazas, aún continúo buscando…
Anochecía, y empecé a buscar entre los más jóvenes y vi a la niña hablando de Revolución, sin darse cuenta que repetía las mismas frases huecas de sus padres, que mentía a sabiendas que lo hacía, que no le importaba hacerlo, que al igual que ellos no entendía que la teoría sin praxis no transforma, que sólo se trata de cambiar para que nada cambie; aún continúo buscando…
En la madrugada busqué entre los estudiantes quien entendiera que la lucha no es en los escritorios de las oficinas, sino en la calle con propuestas nuevas, acompañando a las masas, compartiendo sus luchas, con independencia de criterios, sin fraseología bonita que sólo sirve para la oratoria pero que no construye; aún continúo buscando…
El alba anunciaba un nuevo día y empecé a buscar el momento oportuno para escribir mi biografía, y decidí que la haría cuando encontrara compañía para amar la REVOLUCIÓN, cuando hallara un amigo sincero, cuando ubicara una joven con actitud transformadora y un estudiante construyendo y no imitando, aún continúo buscando…

HAGAMOS LA HISTORIA Y OTROS LAS ESCRIBAN EN UN MUNDO MEJOR
Alí

Carlos J. Acosta
Misión Cultura N.E.
08-03-2005