hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

sábado, 20 de junio de 2009

¿MÁS DE LO MISMO? ¿O PEOR?

En la esperanza de que Margarita no sólo sea una isla desde el punto de vista geográfico, sino también políticamente, están cifrados nuestros buenos augurios para el Partido Socialista Unido (PSUV), pensando que como somos el último reservorio adeco de Venezuela, las cosas que aquí suceden sólo obedezcan a nuestra idiosincrasia.
Acá en el estado Nueva Esparta hemos presenciado en los últimos meses una ridícula confrontación entre los autonombrados dirigentes de siempre, en la búsqueda de lograr secuestrar esta iniciativa presidencial. Los argumentos esgrimidos son del siguiente tenor: “... esa es más borracha que yo”, “... ese ha robado más que tu” y cosas por el estilo.
Realmente, por estar acostumbrados a ver la actuación de estos personajillos de la picaresca política regional no nos causa sorpresa, lo que si nos preocupa es lo que sucede con las personas en las cuales el kamarada presidente ha depositado su confianza. En el caso particular de nuestro estado fue designado como promotor el ciudadano Diosdado Cabello, el cual ha venido en dos oportunidades a la isla, realizando lo que llamó asambleas con los propulsores, pero que quienes manejamos la metodología de investigación-acción participativa, o la metodología Invedecor sabemos que no pasan más allá de ser meros ejercicios de oratoria insulsa, donde no se permite el debate de las ideas.
En la primera de esas asambleas, un propulsor presentó por escrito una denuncia contra la comisión técnica estadal y la respuesta que obtuvo por parte del promotor fue que eso debía resolverlo la comisión, es decir, juez y parte, con el resultado de que el propulsor denunciante fue excluido.
Por su parte, la segunda de estas asambleas realizada el martes 15 de mayo, tuvo ribetes caricaturescos cuando una especie de bufona con su coro de arlequines y secundados por las marionetas que conforman la mencionada comisión técnica, se levantó para presentar una denuncia contra quien esto escribe en los siguientes términos: “aquí hay una persona llamada Carlos Acosta que no merece ser propulsor, ni siquiera merece pertenecer al PSUV, porque yo lo escuche decir en la universidad que el presidente estaba equivocado”, esto fue suficiente para que se procediese a excluirnos del equipo de propulsores.
Inútiles resultaron los intentos para que el promotor que dirigía la asamblea nos permitiese tomar la palabra, argumentando que el no estaba allí para permitir debates; nosotros nos preguntamos, ¿Entonces, cuál era el motivo de su presencia en ese acto? ¿Sería acaso llenar un formalismo para que el kamarada presidente piense que él está trabajando? No vamos a caer en la ilusión de pretender que comprendan, que la herramienta metodológica más revolucionaria es el diálogo, pero por lo menos aspiramos a que intenten comportarse como demócratas, y entiendan que todos tenemos derecho a defendernos cuando somos atacados públicamente en una asamblea, y que no nos sirve para nada que nos remitan a los sargentos de la comisión.
En lo que se refiere a la denuncia y a la denunciante queremos puntualizar dos cosas, primero, el kamarada presidente no es un dios, ni pretende serlo, por lo que puede equivocarse, como de hecho lo ha reconocido cuando así ha sucedido, y segundo, la universidad es la casa que vence las sombras, donde el debate de las ideas debe ser una cultura indispensable en su diario quehacer.
Por último, vamos a señalar el contexto de donde fue sacada la frase con que se nos denunció: “El kamarada presidente el día 15 de diciembre de 2006 hizo un planteamiento verdaderamente revolucionario, cuando decidió que los jefes de batallones y pelotones, artífices de su triunfo electoral, realizaran el censo de militantes del PSUV, yo pienso que luego se equivocó, no cuando nombró la comisión promotora, sino al nombrar la comisión técnica y cambiar todo el juego, ahí se están viendo los resultados”.
Nosotros, a lo largo de nuestra existencia hemos hecho planteamientos muchos más críticos contra las autoridades, y ni siquiera en ese emporio adeco que es la universidad de oriente, nos encontramos con esta especie de comisarios que andan agazapados, escuchando conversaciones ajenas para llevar los chismes al sargento de turno. Lo seguiremos haciendo, pues entendemos que la diferencia entre un “chavista” y un revolucionario que reconoce que Hugo Chávez, aún siendo un igual, es el conductor del proceso, es que el “chavista” sabe lo que tiene que hacer, mientras que el revolucionario no sólo lo sabe, sino que pregunta porque tiene que hacerlo; es decir, tiene la necesaria e indispensable conciencia crítica, o para decirlo con una expresión del Che, “si no hay conciencia, puede haber una mejor distribución de los ingresos, pero nunca una revolución”.

18 de mayo de 2007