hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

sábado, 20 de junio de 2009

¿ES APORREA REVOLUCIONARIA

Hace apenas un mes y por motivación de algunos compañeros decidimos enviar algunos artículos a este portal con la aspiración de compartir nuestros puntos de vista con quienes aquí escriben; sin ánimo de aparecer como especialistas de la escritura y tal vez influenciados por el planteamiento gramsciano de que todos somos intelectuales, aunque en nuestro caso denunciamos que hubo una mala distribución pues nos dieron más deseos que capacidades. Hasta ese momento éramos participantes pasivos dedicados a leer y analizar los artículos que se enviaban, algunos de los cuales evidentemente por la importancia de lo planteado suponíamos debían ser generadores de intensos debates; sin embargo, siempre nos llamó la atención no leer replicas a dichos planteamientos, lo cual nos llevó a analizar con más cuidado algunos de ellos, encontrando algunos donde los articulistas se refieren al reducido número de personas que los leen.
Fue en ese momento que nos percatamos que al final de los artículos aparece la cantidad de veces que han sido leídos, y empezamos a realizar un análisis comparativo de algunos de ellos, dando como resultado que artículos donde se realizan aportes para el debate son “leídos” 300 o 400 veces, en cambio otros que tratan del cuento de moda se leen 8.000 o 10.000 veces. Ante esta contradicción y tratando de obtener respuestas enviamos un artículo y lo revisamos 2días después encontrándonos con la nota al pié: “Leído 635 veces”.
Inmediatamente abrimos nuestro correo para ver que efecto había tenido en los 635 lectores y encontramos sólo 5 correos que nos lo comentaban, todos de compas conocidos, por lo cual decidimos comunicarnos con otros compañeros que también envían artículos al portal, los cuales coinciden en que lo más probable es que la mayoría de los que aparecen como lectores sólo son personas que los abren porque les llama la atención el título y al darse cuenta de que no se trata de un chisme o de un planteamiento que vaya de acuerdo con la matriz de opinión que ellos manejan , le restan importancia y lo cierran.
Con motivo de lo sucedido en la Asamblea Nacional con l@s estudiantes pudimos verificar lo anterior, al darnos cuenta que 1 hora después ya estaba lleno el portal con “artículos sobre el tema”, la mayoría de los cuales eran sólo repetición de consignas y constructores de una matriz de opinión sobre la cobardía de l@s estudiantes al retirarse, dando la impresión que estuviésemos todo el día sentad@s en una computadora con el televisor encendido para ir escribiendo de acuerdo a lo que veamos en él. Si bien tod@s tenemos derecho a expresarnos, no es repitiendo consignas como vamos a lograr transformar nuestra realidad, tenemos el deber de ir al debate de las ideas, pues si bien es cierto que hoy en día existe un alto grado de conciencia colectiva y voluntad política, es imprescindible asumir el proceso de cambios con producción intelectual que ayude a teorizar esta hermosa práctica revolucionaria que estamos viviendo.
Los portales, los programas de televisión y radio, los periódicos, no son revolucionarios por que así lo manifiesten, el socialismo no se decreta sino que hay que irlo construyendo en el combate diario; la revolución debe ser permanente.
No se trata de combatir al enemigo con sus mismas armas, reproduciendo sus vicios, generando matrices de opiniones que conduzcan a nuestro pueblo por el camino ya trillado de la acción sin pensamiento, se trata de realizar una reflexión crítica continua y permanente de cada una de las situaciones. No se trata de descalificar a todo aquel-aquella que no piensa como nosotr@s, se trata de atraerl@ a nuestro terreno: el diálogo, y a través de él, con argumentos sólidos ganarl@ para nuestra causa. No se trata de hacer de la burla y el insulto una cultura, se trata de tender puentes de entendimiento, pues como dice el presidente ésta es una revolución de amor.
Como la idea que asumimos cada vez que escribimos es la de tratar de realizar algún aporte sobre temas específicos queremos referirnos a la situación actual donde un numeroso grupo de estudiantes ha salido a la calle a protestar, más allá de sus motivaciones o las intenciones de trastienda que puedan estarse generando, nosotros en un principio manifestamos que entendíamos la acción de retirarse de la Asamblea, como una acción política de ir contra el orden establecido que les planteaba realizar un debate en un escenario evidentemente hostil, con una moderadora parcializada y un auditorio adverso, que les daba la espalda ante sus saludos y se negaba a estrecharles la mano, y en el entendido que ante la poca fuerza de su argumentación (evidentemente reaccionaria frente a un pueblo que lucha por liberarse) sólo se conformasen con la lectura de un discurso. Por supuesto que al plantear esto nuevamente fuimos señalados como contrarrevolucionarios por los recién llegados que se repiten todos los días en el espejo: “soy socialista, soy socialista” para tratar de convencerse.
Ahora bien, el domingo en la mañana tuvimos que reconocer el error en que estábamos y darle la razón a los compañer@s que nos decían que los muchach@s de la oposición habían perdido una oportunidad histórica de dirigirse al país en cadena nacional; en verdad después de ver por Globovisión el debate, que más que debate fue un diálogo entre Héctor Rodríguez y Yon Goicochea aceptamos nuestra equivocación, la cual partía del entendido de la falta de argumentos por parte de l@s estudiantes que se retiraron del hemiciclo; evidentemente no es así, y pudimos observar a dos jóvenes en franca conversación argumentando y escuchando, y a una moderadora haciendo todo lo posible por ser imparcial, a pesar de que tiene su corazoncito (que diferencia con lo que vemos todos los días en la televisión, privada y oficial, con periodistas que se parcializan y no moderan y con invitad@s que sólo hablan y no escuchan al otro). Reconocemos que no somos expertos sobre los temas o programas que merecen una cadena nacional, pero desde esa ignorancia pensamos que éste bien pudo haber sido uno de ellos.
Espero que se pongan de acuerdo y concreten el ofrecimiento de coordinar un programa televisivo donde puedan tod@s expresar sus ideas en la búsqueda de los consensos necesarios para la construcción del país que queremos. No se trata de renunciar a la lucha ideológica, se trata de ir al encuentro del planteamiento dialéctico de Lenin: unidad y lucha, y marchar juntos en las cosas que nos unen, manteniendo los planteamientos ideológicos y los principios, asumiendo el debate universitario de cara al país, sin aceptar manipulaciones de nadie. Sólo si admitimos que la herramienta metodológica más revolucionaria es el diálogo podemos ir hacia el logro de una sociedad más justa, dejando atrás a los fanáticos de lado y lado, y avanzando con paso firme hacia la patria buena de nuestro padre cantor. La agenda del debate no puede decidirla Alo Ciudadano, pero tampoco La Hojilla.
Como nosotros al igual que la moderadora del programa también tenemos nuestro corazoncito, queremos expresar a través de estas líneas nuestro respeto y reconocimiento al kamarada Héctor Rodríguez por la claridad de sus planteamientos, por el manejo de la discusión, sin pisar peines pero sin asumir posiciones gobierneras, manteniendo en todo momento un razonamiento reflexivo y crítico, clara evidencia de sus fundados principios revolucionarios.
Haciendo una metáfora con aquellos exámenes que nos hacían en nuestra infancia los compañer@s que intervinieron en la Asamblea Nacional sacaron buena nota en el examen escrito (aunque la oportunidad era buena para preguntarle a los diputad@s si ya se rebajaron el sueldo como les pidió el presidente), pero el compa Héctor pasó eximido el temido examen oral donde los profesores-as preguntan y repreguntan, porque es muy fácil hacer oratoria en escenarios amigables, toca ahora a los demás compañer@s ir a los otros espacios y continuar dando las discusiones. (Por cierto quiero informarles a todos nuestros revolucionari@s que estudian o son profesores de Derecho o Comunicación Social en universidades privadas, que acá en la Universidad Bolivariana de Venezuela también tenemos esas carreras).
Lo que observamos en ese programa de televisión es la revolución en la cual creemos y por la cual luchamos: “la del diálogo, del debate, de la inclusión; no la del sectarismo, el odio y la exclusión; la de los argumentos razonados; no la de los clichés aprendidos”. Por cierto a la compa Osly, muy buen discurso que comparto plenamente, aunque debemos tener cuidado con esa definición de la mujer venezolana; si algo nos hace un gran país es el encuentro histórico de 3 razas, traumático, nadie lo discute, pero que nos ha llevado a ser una nación de lo diverso tanto en lo físico, como en lo cultural y lo espiritual.
Nunca ha sido un problema de razas sino como bien lo planteaba Gramsci, un problema de la clase dominante y las clases subalternas que luchan por liberarse, recordemos que aún antes de constituirnos como país ya existía división de clases, con blancos peninsulares, blancos criollos y blancos de orilla, y que las dos últimas sufrían la misma exclusión política, aunque no social y económica, que los pardos, negros o indígenas; por esto debemos llevar el debate al terreno de la conciencia de clase y no caer en la trampa de l@s intransigentes que quieren llevarlo al plano del color de la piel o de los ojos, o a calificarnos de acuerdo al apellido heredado de nuestros antepasados; en éste, nuestro hermoso y gran país, la gran mayoría somos venezolan@s de primera, segunda o tercera generación donde casi todos tenemos un indio, un negro y un blanco en nuestro árbol genealógico. Compa, militemos en el planteamiento dialéctico de LO UNO Y LO DIVERSO.
Nos toca ahora profundizar en los planteamientos, llevar la discusión hacia la participación de todos los sectores y del pueblo en general en el modelo educativo que aspiramos, base de la sociedad que queremos construir, donde podamos discutir desde los presupuestos universitarios, hasta los pensum de estudio. No basta con criticar la educación privada tenemos que ir también a la discusión de la Universidad Bolivariana , ver si queremos una universidad con profesores magíster o una universidad con facilitadores-as.
Oscar Rodríguez Pérez planteaen el libro ¿Quién le teme al Método Proyecto? reúnan: “todos los rasgos educativos habidos en la acción de aprendizaje en la historia del mundo (...) Maestro(a), profesor(a), educador(a), docente (...) y además sean panas, sabia, pueblo en el amplio sentido de posibilitar que la universidad se construya en el seno de ese pueblo”. No repitamos la experiencia de la Universidad Simón Rodríguez, la cual en un comienzo se planteó como una universidad libertaria y transformadora, pero que la acción de la derecha reaccionaria llevó poco a poco a convertirse en una universidad tradicional.

HACIA UNA CONSTITUYENTE EDUCATIVA
¡Cualquier sumisión será nuestra derrota!
¡Todo el poder para el pueblo! ¡Volvemos por todos los caminos!

Nota del autor: Este artículo fue vetado por Aporrea
11 de junio de 2009

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