hOY ATARDECÍ PENSANDO...

hOY ATARDECÍ PENSANDO... el cacique SABINO ROMERO es el niño que grita "el rey está desnudo...el rey está desnudo..."

sábado, 20 de junio de 2009

DE CUAL GRAMSCI HABLAMOS

Cuando escuchamos-leemos los discursos o las intervenciones presidenciales-ministeriales o de cualquier personer@ de los entes gubernamentales, así como las entrevistas a l@s dirigentes políticos-estudiantiles revolucionari@s u opositores notamos que tod@s invitan al debate de las ideas, hecho que nos parece interesante pues pensamos que de eso se trata precisamente el proceso de transformaciones que nuestro presidente ha denominado Socialismo del siglo XXI; pero para que este debate de ideas sea productivo será necesario pasar por un proceso de formación que conlleve el estudio de las diferentes corrientes del pensamiento histórico universal.
Desde el mes de diciembre pasado el discurso presidencial introdujo en el debate sobre la formación del PSUV los planteamientos del kamarada italiano Antonio Gramsci, quien sin duda alguna realizó grandes aportes a la construcción del pensamiento revolucionario, trabajando categorías como bloque hegemónico, hegemonía, contrahegemonia, sociedad civil, intelectual orgánico y otras que tuvieron-tienen una gran vigencia. A nosotros nos ha tocado en estos últimos 2 años estudiar a Gramsci tanto en la Universidad Bolivariana como en la Misión Kultura, y la verdad es que a veces cuando escuchamos éstos discursos nos parece que se está hablando de otro personaje.
Si algo hemos aprendido del análisis de los Cuadernos de la Cárcel es que a Gramsci no puede estudiársele literalmente por las difíciles circunstancias en que se encontraba al momento de escribir sus cartas, encerrado y bajo la estricta vigilancia fascista del régimen de Mussolini; por ello muchos pasajes de sus cartas, sobre todos los que definen la estrategia política a seguir, están escritos en forma tal que pudiesen burlar el celo carcelario.
Como se trata del libre debate de las ideas vamos a exponer las nuestras sobre Antonio Gramsci, lo primero que escuchamos fue que es gramsciano el planteamiento de ´partido de masas formador de cuadros´; pensamos que la única forma que pueda atribuírsele a Gramsci este planteamiento es haciendo analogía entre cuadro e ´intelectual orgánico´, categoría ésta como expresamos anteriormente introducida-desarrollada por él, lo cual nos parece que crea más confusión que claridad.
Entendemos por cuadro, un individuo al que se le da formación socio-política dentro del partido para que esté en condiciones de asumir protagonismo en las acciones ya sea dentro del partido o en funciones de gobierno; mientras que Gramsci nos habla, cuando se refiere al partido que para el era el príncipe moderno de Maquiavelo, de un intelectual surgido del seno de las masas, consustanciado con sus luchas y sus reivindicaciones que debe servir como elemento medio que articule ´ el primer elemento ´ (las masas) con ´ el segundo elemento´ (la dirigencia o elemento cohesivo de las masas), entendiendo a las masas como una fuerza difusa, que es poderosa mientras exista quien la centralice, organice y discipline, pero que en ausencia de este elemento cohesivo se esparce y se anula.
Otra categoría gramsciana que ha aparecido en la discusión es la hegemonía relacionada con la de bloque hegemónico, Gramsci conceptualizó la existencia de un bloque hegemónico donde el poder de las clases dominantes sobre todas las clases sometidas (clases subalternas) en el modo de producción capitalista, viene dado fundamentalmente por la hegemonía cultural que aquellas logran ejercer sobre éstas, a través del control del sistema educativo, de las instituciones religiosas y de los medios de comunicación, más que por el control de los aparatos represivos del Estado. Diría Bolívar: “... por la ignorancia nos han sometido más que por las armas”.
Añade Gramsci: “... a través de los medios de comunicación, las clases dominantes ´educan´ a los dominados para que estos vivan su sometimiento y la supremacía de las primeras como algo natural y conveniente, inhibiendo así su potencialidad revolucionaria. Así, por ejemplo, en nombre de la "nación" o de la "patria", las clases dominantes generan en el pueblo el sentimiento de identidad con aquellas, de unión sagrada con los explotadores, en contra de un enemigo exterior y en favor de un supuesto ´destino nacional´. Se conforma así un ´ bloque hegemónico ´ que amalgama a todas las clases sociales en torno a un proyecto burgués”.
Además afirma: “La supremacía de un grupo social se manifiesta en dos modos, como dominio y como dirección intelectual y moral. Un grupo social es dominante de los grupos adversarios que tiende a liquidar o a someter hasta con la fuerza armada y es dirigente de grupos afines y aliados. Un grupo social puede y debe ser dirigente desde antes de conquistar el poder gubernamental (ésta es una de las condiciones principales para la misma conquista del poder); después, cuando ejercita el poder… se vuelve dominante pero debe continuar siendo dirigente”.
Y aún agregó: “La crisis de la hegemonía se manifiesta cuando, aunque manteniendo el propio dominio, las clases sociales políticamente dominantes no logren más ser dirigentes de todas las clases sociales, o sea, no logren resolver los problemas de toda la colectividad e imponer a toda la sociedad su propia concepción del mundo”. Aquí Gramsci diferencia los conceptos de dominio y hegemonía, concibiendo al primero bajo formas políticas y coercitivas (en tiempos de crisis), y al segundo, como influencia ideológico-cultural que no parte de los organismos de la estructura del Estado sino desde un "complejo entrecruzamiento de fuerzas políticas, sociales y culturales".
De seguidas introdujo un nuevo concepto “el intelectual orgánico”, (extrañamente ausente en la discursiva gubernamental) para Gramsci, todos los hombres somos intelectuales, considerando que “no hay actividad humana de la cual se pueda excluir de toda intervención intelectual, no se puede separar al homo faber del homo sapiens” en cuanto, independientemente de su profesión específica, cada quien es a su modo “un filosofo, un artista, un hombre de gusto, participa de una concepción del mundo, tiene una consciente línea moral, pero no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales”.
Gramsci planteó que históricamente se forman categorías particulares de intelectuales, “especialmente en conexión con los grupos sociales más importantes y sufren elaboraciones más extensas y complejas en conexión con el grupo social dominante”. Un grupo social que tiende a la hegemonía, lucha “por la asimilación y la conquista ideológica de los intelectuales tradicionales... tanto más rápida y eficaz cuanto más el grupo dado, elabora simultáneamente sus propios intelectuales orgánicos”.
Según Gramsci, “La organicidad del intelectual se mide con la mayor o menor conexión que mantiene con el grupo social al cual se refiere: ellos operan, tanto en la “sociedad civil” – el conjunto de los organismos privados en los cuales se debaten y se difunden las ideologías necesarias, para la adquisición del consenso que aparentemente surge espontáneamente de las grandes masas de la población, – como en la sociedad política o estado, donde se ejercita el “dominio directo o de mando, que se expresa en el Estado y en el gobierno jurídico”.
Aquí apreciamos una nueva categoría introducida por Gramsci: ´la sociedad civil´, no estamos hablando de esos mamotretos organizados por la reacción en forma de ONG´s, Asociaciones, u otras, ni de los medios de comunicación, los centros educativos o la iglesia, hablamos del conjunto todo de la sociedad, del pueblo organizado, en donde los intelectuales orgánicos consustanciados con las luchas NuestrAmericanas deben jugar un rol fundamental expresando mediante el idioma de la cultura el sentimiento que las masas no pueden aún articular por si mismas, diría Mao: “ ...debemos devolver con precisión lo que las masas nos entregan con confusión” para que ellas lo repiensen, analicen y construyan nuevos esquemas en sus luchas.
Por esto es evidente que más allá de circunscribir las acciones políticas a la discursiva enunciativa, la cual produce en los receptores de estos discursos errores conceptuales que en nada ayudan a la construcción de nuevos conocimientos que teoricen toda esta hermosa práctica transformadora y libertaria que nuestro pueblo se ha encargado de ir ejercitando en los últimos 20 años a partir de aquel glorioso febrero de 1989; debemos ir hacia un gran programa de educación capaz de desarrollar intelectuales, que compartan la pasión por las luchas de las masas. Un sistema educativo dentro del ámbito de la pedagogía crítica y la educación popular y liberadora, teorizado y practicado por Paulo Freire.
De esa constante y necesaria arenga por los tiempos que vivimos, apreciamos en los últimos días que se habla de hegemonía comunicacional como necesidad imperiosa para la construcción del socialismo y por supuesto, se le imputa a Gramsci este concepto; desde nuestro punto de vista Gramsci más que hablar de una hegemonía de burócratas manejando todos los aspectos de la vida nacional, dentro de lo que podría llamarse socialismo burocrático, se refirió a una contrahegemonia cultural (contracultura), educativa, informativa, donde la conducción esté en manos de las grandes mayorías quienes asumen la participación protagónica en la vida nacional.
No se trata de repetir experiencias superadas por la historia donde un Estado omnipotente y omnipresente regula todas las actividades, pues como bien señala Javier Biardeau: “...el Socialismo Burocrático no es una alternativa al Capitalismo en el terreno educativo, cultural, comunicativo y de la información.”
Como se trata del debate de las ideas, de la batalla de las ideas, de la guerra de las ideas como se ha venido señalando con insistencia, continuemos el debate pero desde otra categoría gramsciana: ´la autonomía´. Pero no una autonomía geopolítica, como también se ha querido afirmar, donde empiecen a aparecer príncipes y reycitos con sus cortes, sino una autonomía de criterios que provenga del análisis crítico y reflexivo para lo cual será necesario que ubiquemos bien donde está el enemigo verdadero, dejando a un lado la descalificación automática de todo aquel que no coincida con nuestra forma de pensar.
Cambiando del plano filosófico para ubicarnos en los acontecimientos que observamos en nuestro país con las manifestaciones estudiantiles, manipuladas quien lo duda, reaccionarias claro que sí, pero no por ello indignas de análisis; pensamos que la estrategia de descalificarlas y menospreciarlas no ayuda a resolver el problema, al contrario debemos aprovechar la oportunidad del reconocimiento por parte de la reacción de las instituciones del Estado a donde han ido a llevar sus reclamos, y de la disposición de los dirigentes estudiantiles de ir al diálogo (por lo menos así lo han expresado) para llevarlos a ese que es nuestro terreno y debatir con ellos.
Si reconocemos a este movimiento estudiantil como sujeto social y como interlocutor válido para la discusión política estaríamos dejando a un lado a la oposición fascista, démosle a los estudiantes el protagonismo en el debate y ubiquemos a éste dentro de los recintos universitarios, sin miedos, sin recurrir a contingentes de policías para poder entrar a las universidades; quienes venimos de esas luchas no podemos ahora aparecernos con el mismo uniforme de la represión que combatimos durante tantos años, SI HAY QUE HACER LA GUERRA, LA GUERRA SE HARÁ y nuestro pueblo ha dado suficientes muestras de estar preparado y alerta, pero por ahora es tiempo de aprovechar la situación y avanzar en la solución de los grandes problemas de la educación, la cual va más allá del hecho de construir más universidades, pues no solo se trata de la infraestructura sino de centrar el debate en hegemonía o contrahegemonia, cultura o contracultura, poder o contrapoder.
HACIA UNA CONSTITUYENTE EDUCATIVA
VOLVEMOS POR TODOS LOS CAMINOS

o4 de junio de 2007


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